8. Dios que no existes te pido
autor: Nellina Matuonto Banzatti
fecha: 2012-03-07
fuente: "La boutique del mistero" 8 - "Dio che non esisti ti prego"
("La boutique del misterio" 8 – “Dios que no existes te pido")
traducción: Juan Carlos Gómez Echeverry

¿Nada? Justo nada queda. ¿De mi mamá
no existe

más nada?

La dramaticidad de la pregunta de quién no quiere rendirse a la amargura de conclusiones dictadas por la apariencia de las cosas, queda en la mente y en el corazón del lector una vez acabada la lectura de "La boutique."
El misterio encerrado en la condición del hombre después de la muerte, antes ha apasionado, luego ha agobiado cada vez más a Dino Buzzati, como resulta de su obra sea como escritor sea como pintor.
Innumerables son de hecho los modos en que su fantasía se ha desencadenado al imaginar un ‘más allá’ que diera sentido al ‘más acá’.
Pero esta afanosa búsqueda si bien nunca interrumpida parece no haber tenido un arribo seguro.
No obstante, de seguro el lector siempre podrá encontrar en sus escritos y en su pintura continuas referencias a 'otro', la espera de algún mensaje de 'otro lugar', la ansiedad por un mensajero que llegue cuando no es todavía 'demasiado tarde.'
Basta ya un viaje por sus escritos para hacer experiencia de ello.
Nos socorren a este propósito las palabras con las cuales Eugenio Montale el 29 de enero de 1972, el día siguiente a la muerte del escritor, lo recuerda en las páginas del "Corriere della sera":

"Toda la realidad, la vida misma, los objetos fueron para él signos de otro lugar, fueron una puerta que un día habría podido abrirse. Y Dino podía tranquilamente obstinarse en tocar. Y así fue por largos años…

Sin embargo, antes de concluir, confiándole al lector esta apasionante búsqueda a lo largo de toda la obra de Dino Buzzati, nos permitimos dar una contribución interesante ofrecida por un breve escrito casi totalmente desconocido, que da el título a un amplio ensayo publicado por Lucia Bellaspiga en 2006, con ocasión del centenario del nacimiento del escritor.
En la página 25 de uno de los 84 cuadernillos a rayas con la cubierta que conserva la inscripción Bella copia de la cual Almerina Buzzati conserva los manuscritos del marido, hay una poesía titulada EL ADIÓS.
Es el texto de una oración escrita en 1957, pero reutilizada por el escritor cinco años más tarde para la comedia “El hombre que irá a la América". Será insertada al final de la obra y confiada al personaje positivo que intuye haber llegado al viaje largamente esperado, o sea a la cita final con su destino.
El texto parece haber sido objeto de reflexiones y virajes por parte del escritor, como se puede entender de las muchas borraduras y modificaciones de los últimos versos:

- Dios que no existes te ruego
que al menos sobre este gran barco
que me lleva
los camarotes sean… sean bien aireados
y por la mañana el desayuno
contenga mermelada inglesa de tomate,
mantequilla, nabizas, salmón ahumado, salami de Módena en sutiles rebanadas

- Pero si no existe ¿por qué le ruegas?

- No existe hasta tanto yo no crea
hasta que continúe a vivir como vivimos todos
deseando deseando
pero si yo lo llamo…

- Demasiado tarde…

- Por la fuerza terrible de mi alma,
quizás vil, desdeñable en sí
pero alma en el pleno sentido del término,
si yo lo llamo, vendrá."

Notas del traductor
(i)Tocar madera: Se usa para alejar un mal que no se desea que llegue.

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