Al origen del hombre
autor: Elio Sindoni
Profesor Ordinario de Física en la Universidad de los Estudios de Milán Bicocca
Henry de Lumley
Docente del Museo Nacional de Historia Natural de París
Fiorenzo Facchini
Profesor Ordinario de Antropología en la Universidad de Bolonia, Docente de Paleontología Humana en la Escuela de especialización en Arqueología
Davide Prosperi (moderador)
fecha: 2002-08-18
fuente: All'origine dell'uomo
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "Il sentimento delle cose, la contemplazione della bellezza", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "El sentimiento de las cosas, la contemplación de la belleza")
traducción: Jorge Enrique López Villada, María Eugenia Flores Luna

Davide Prosperi: El encuentro de esta tarde ha sido organizado por el Meeting en colaboración con la asociación Euresis que desarrolla su actividad sobre territorio nacional y se ocupa de la promoción y del desarrollo de la cultura y del trabajo científico. El tema "El origen del hombre" es ciertamente un tema muy ambicioso, en cuanto hablar de los orígenes del hombre, de algún modo implica decir quién es el hombre. Esto ciertamente no puede ser solucionado con una simple definición. Nuestros relatores, Henry de Lumley, Fiorenzo Facchini, Elio Sindoni, hablarán justo sobre este tema. En primer lugar querría presentar brevemente el currículo de los relatores.
El profesor Henry de Lumley consigue el doctorado en ciencias naturales en la facultad de ciencias de París en 1965 iniciando por lo tanto su carrera científica en el CNRS, (Centre national de la recherche scientifique) llegando a ser director de investigación en 1976. En 1980 asume la dirección del laboratorio del Museo nacional de historia natural de París y del 1994 al 1999 es director del museo. Ha recibido muchas condecoraciones entre las cuales la Legión de honor, de la que en el 2002 se vuelve comendador de la Orden nacional. Es miembro de prestigiosas academias científicas internacionales en las que ha sido condecorado con muchos premios, también por haber realizado documentales científicos. Sus estudios se han concentrado en la geología del cuaternario, sobre la prehistoria y sobre el hombre prehistórico y el ambiente en que ha vivido. Ha dirigido importantes campañas de excavaciones en Francia, Italia, España, India, Indonesia, Etiopía y Brasil. Es autor de numerosas publicaciones científicas y dirige varias revistas internacionales. Es miembro del Consejo Superior de Investigaciones Arqueológicas y por eso ha organizado y dirigido muchos congresos internacionales importantes.
El profesor Fiorenzo Facchini es Profesor catedrático de antropología en la universidad de Bolonia desde 1978, docente de paleontología humana en la escuela de especialización en Arqueología, responsable del museo de antropología y coordinador de cursos de doctorado en ciencias antropológicas en la misma universidad. Miembro de varias sociedades científicas nacionales e internacionales, es socio titular de la Academia de las ciencias de Bolonia y miembro de la academia de ciencias naturales del Kazastan.
En sus investigaciones se ha ocupado de auxología, de polimorfismos genéticos de poblaciones antiguas y actuales. Ha participado en varias misiones científicas en Italia y en el extranjero, también ha organizado dos expediciones en el Asia Central, Tienshan y Pamir, para el estudio de la adaptación humana a la altura. En campo paleoantropológico ha puesto en evidencia características, comportamientos y relaciones entre poblaciones prehistóricas y la importancia de la cultura como estrategia adaptativa. Es autor de más de 250 publicaciones científicas, entre las cuales varios volúmenes sobre la evolución humana, el más reciente de los cuales será presentado mañana en el Meeting. Ha sido condecorado recientemente con el Premio Internacional Frassetto por la antropología de la Academia dei Lincei.
En fin, el Profesor Sindoni es catedrático de Física general en la Universidad de los Estudios de Milán Bicocca y Director del Piero Caldirola international Center for the promotion of science. Por muchos años se ha ocupado en la Universidad de Milán y en la Princeton University de investigaciones sobre la fusión nuclear, actualmente está ocupado en actividades de acústica ambiental y acústica de interiores. Es autor de unos sesenta trabajos científicos y de varios volúmenes de ensayos e información científica. En nombre de la asociación Euresis desde hace muchos años se ocupa de las muestras científicas del Meeting de Rimini.
Justo este tema es objeto, además del encuentro de esta tarde, también de una muestra que es presentada durante este encuentro y podrá ser visitada esta semana.
Cedo por lo tanto la palabra al Profesor De Lumley que nos hablará de la historia y del origen del hombre.

Henry De Lumley: Gracias ante todo a los organizadores que me han invitado aquí a Rímini, a este espléndido Meeting, para hablarles de esta maravillosa aventura que es la aventura del hombre.
Cuanto les diré, cuanto tendré ocasión de compartir con ustedes podrán hallarlo en la bellísima muestra que los invito calurosamente a visitar aquí en las salas adyacentes.
Les hablaré de las grandes etapas de la historia de los homínidos, les hablaré de esta extraordinaria aventura cultural que es aquella del hombre prehistórico, trataré en fin de definir junto a ustedes al hombre y su significado.
La primera etapa de la aventura del hombre es la adquisición de la posición erguida bípeda.
La primera etapa, precisamente, es la adquisición de la posición erguida bípeda y sabemos que es una adquisición antiquísima de parte del hombre. En esta imagen vemos la primera huella de un pie humano que se remonta a hace 3.700.000 años y que ha sido hallada en un lugar de Tanzania.
Por tanto, en esta imagen, como dijimos, tenemos la huella de tres individuos: las primeras dos huellas son dos individuos adultos, vemos que el segundo individuo metía el pie en la huella que era hecha por el otro individuo.
Mientras a la derecha tienen la huella de un pie de niño.
Por tanto, he aquí la huella del paso de tres individuos que ya marchaban en posición erguida bípeda en estas antiquísimas épocas.
¿En particular, quiénes eran estos hombres? Los paleontólogos se han ocupado del estudio de estos esqueletos, en particular del famoso esqueleto de un australopiteco, que se llama Lucy.

Éste es el cráneo de un australopiteco que ha sido hallado en Sud África, no lejos de Johannesburg.
Sabemos que los australopitecos eran individuos extremadamente antiguos, encontramos su aparición, efectivamente, desde los 7 millones de años hasta los 2 millones de años.
Por ejemplo, sabemos ahora, del hallazgo de un cráneo parecido, hace algunos meses, en Chad, en el desierto de Chad, hemos encontrado este resto que data de hace 7 millones de años y que sería el origen de la diferenciación entre el hombre y los monos.
Son estas formas australopitecas, parecidas, que nos revelan individuos de pequeña dimensión, de pequeña medida, variable entre los 80 y los 120 centímetros, con capacidades craneales de 350 centímetros cúbicos para los más viejos, hasta 450, 500 centímetros cúbicos para los más desarrollados.
El estudio de sus cráneos nos hace entender que no habían aún adquirido capacidades anatómicas tales de permitirles la adquisición de un lenguaje articulado.
Y no fabricaban todavía utensilios.
Y el estudio del mordisco, el desgaste de los dientes nos está indicando que no consumían carne sino todavía eran vegetarianos.
Por tanto, individuos de pequeña dimensión, como hemos visto, 80-120 centímetros, de escasa capacidad craneal, variable entre los 350 y los 400 centímetros cúbicos, que asumían una posición erguida para la deambulación y que quizás eran aún en parte arborícolas.
Y por primera vez, estos individuos, habían encontrado un equilibrio con los miembros posteriores y por primera vez en la historia, precisamente, los miembros anteriores eran liberados de cualquier tarea o empresa de locomoción.
Y, la cosa importante por decir a este propósito es que los miembros anteriores, precisamente, liberados para la tarea incómoda de la locomoción, por primera vez se asocian a otras tareas de naturaleza cerebral.
Por lo tanto, por unos 4 millones de años quedaremos a este nivel. Éste es el primer estadio de hominización, por lo tanto caracterizado por cuanto apenas he dicho: la posición erguida, la liberación de los miembros anteriores, que ya no deben ser, que ya no deben ocuparse de la locomoción, la asociación de esto a los sistemas cerebrales, y por tanto por 4 millones de años no habrán progresos. Ésta es una etapa fundamental, necesaria pero no suficiente.
Los australopitecos que caminaban erguidos son homínidos, cierto, pero todavía no son hombres.
Tendremos que esperar aún 2.500.000 años para asistir a la aparición del homo habilis. Y el homo habilis ha ocupado África entre los 2.500.000 años y 1.300.000 años.
Son individuos con un cuerpo un poco más macizo, más altos, entre el metro y metro veinte, el metro y metro sesenta, con un cerebro más desarrollado, más grande, cuya capacidad craneal varia entre los 600-750 centímetros cúbicos.
Y mientras los individuos anteriores, los australopitecos, hemos visto que, incluso caminando en posición erguida, eran a veces arborícolas, en cambio el habilis es claramente bípedo.
Si examinamos el cráneo de un homo habilis veremos que se encuentran todas las características aptas para permitirle un lenguaje de tipo articulado.
Y, si se efectúa un cálculo del volumen endocránico de este homo habilis, hallaremos las áreas antepuestas al lenguaje, es decir el área de Broca y de Verniche.
Y, por otro lado, en el habilis, asistiremos a una serie de transformaciones craneales, en virtud de las cuales habrá una pendiente de la faringe y de la laringe que, precisamente, permitirá la adquisición de un lenguaje articulado.
Y, ciertamente, los estudiosos no han podido hallar pruebas de palabras fósiles, éstas no existen, pero el estudio del cráneo nos permite ver que las condiciones existían, que todo hiciera posible el lenguaje articulado.
Y, además del lenguaje, el habilis desarrolla utensilios y por tanto, por ejemplo, la formación de un cortante sobre el utensilio que le permite efectuar una serie de tareas.
Es justo gracias a la adquisición del lenguaje y a las características que le han permitido fabricar estos utensilios que el homínido se transforma en hombre.
El utensilio es el testimonio de la aparición del pensamiento conceptual.
Con el utensilio el hombre es capaz de proyectar un modelo, que se introduce en una cadena operatoria en función de un proyecto.
Ahora buscaremos la materia prima de esta sustancia que le ha permitido crear un utensilio. Se obliga, de algún modo, la materia prima, a convertirse en utensilio, según una proyección bien precisa. Proyecto que viene después realizado en otro lugar y en otro momento. Con la introducción del utensilio, el hombre ha introducido por tanto en la historia universal, en la historia humana la dimensión cultural.

Con la adquisición del lenguaje articulado y con la invención de los utensilios, hace 2.500.000 años nace la extraordinaria y fabulosa aventura cultural del hombre.
Con la introducción del utensilio también se modifican las modalidades de vida: hay una verdadera hominización del hábitat del ambiente circunstante, con la creación de sitios, de vivienda, tipo de campamento, en particular en la zona de Oldoway. Y hay, entre otros, una bonita reconstrucción de este sitio, de Oldoway en la exposición.
Además, cerca de estos habilis, del estudio propio del desgaste de los dientes, también es posible averiguar el cambio de las costumbres alimenticias: por primera vez estos homínidos, ahora vueltos hombres, por primera vez consumen carne.
Luego, una nueva etapa, hacia 1.800.000 años, hace un poco más quizás, la aparición del homo ergaster, que no son más que, en el fondo, los erectus arcaicos.
Esta forma intermedia, (hemos visto que los habilis fueron localizados en África, esta forma intermedia de hombre se acerca a Europa.
Por primera vez el hombre deja la cuna africana, cuna del nacimiento del hombre y los encontramos en Europa.
Y, en Georgia hay un sitio, que se data a hace 1.800.000 años, en el que se han encontrado los primeros chopper.
Y ésta es la más antigua europea de la que se haya conservado indicio: es una jovencita de 15 años, que se data a hace 1.800.000 años, que ha sido hallada en este sitio de Bileasy, en Georgia. Ven las características típicas del cráneo, con las órbitas bastante entrantes y un cierto prognatismo. Y tenía una capacidad craneal de 750 centímetros cúbicos que la situaba a mitad de camino entre el homo habilis y el ergaster; ésta es la parte frontal, en antero-posterior.
Y ésta sería la reconstrucción de estos primeros europeos.
Cerca de hace 1.200.000-1.000.000 años, los hombres llegan a las orillas meridionales de Europa. Y en particular cerca de Rímini, en Forlì, el Profesor Peretto ha encontrado un campamento que se data a cerca de hace 1.000.000 de años.
Éste es un cuenco que hemos encontrado en Mentón, que se data a cerca de hace 1.000.000 de años, lo que prueba, precisamente, la presencia del hombre en las orillas del Mediterráneo.
¿Pero quiénes eran estos hombres, estos primeros habitantes de las orillas del Mediterráneo?
Volvemos a Italia, entre Roma y Montecassino, en Lacio, entre los Apeninos al este y Leppini al Oeste, han sido hallados utensilios cortantes de más de 800.000 de años.

Y he aquí los cráneos de estos hombres que ahora son verdaderos homo erectus. Es un cráneo que ha sido hallado en la zona de Ceprano, en proximidad de Frosinone. El homo erectus invade rápidamente todas las zonas inter-tropicales, cálidas, de Europa y de Asia. Éste es el cráneo del pitecantropus de Java. Este otro ejemplar, un individuo de Pekín, (el hombre de Pekín, en efecto, así llamado). Y les presento, ahora, un sitio muy importante que se encuentra en Europa Occidental. Éste es el ingreso a la gruta. Y éste es el cráneo del hombre de Tautavel. He aquí un ejemplar de erectus, de los que han invadido África, el Eurasia, hace más de 1.000.000 de años, y es un descendiente directo del hombre de Ceprano, muy diferente, como vemos, del hombre actual. Basta con mirar, un instante, a la persona que está junto a ustedes: verán que la frente sigue un curso vertical; mientras en este caso la frente es huidiza. Después hay algo parecido a un rodete encima de las órbitas y un prognatismo bastante pronunciado. Y éstos son homo erectus. Los llamamos ante-neandertal, en Europa. Y ésta es la reconstrucción del hombre de Tautavel que vivía en el Sur de Francia, en la llanura del Roussillon, hace 450.000.000 años. Eran óptimos cazadores, éste es un campamento de cazadores de reno. Y éste también es el suelo de ocupación de un campamento de cazadores de ciervos, que data 500.000 años. En cambio éste es el suelo de ocupación de un campamento de cazadores de grandes herbívoros, 450.000 años. Por primera vez el hombre erectus ha adquirido, cosa importantísima, la noción de simetría. Los hábilis fabricaban utensilios como hemos visto, dotados de filos cortantes y de lama pero que no era nunca simétrica. Por primera vez el hombre es capaz de construir utensilios que presentan una simetría bilateral y de doble cara, y esto es en efecto lo que llamamos de doble cara. Y también son capaces de elegir para sus utensilios bonitas rocas, de un bonito color, por ejemplo aquí el diaspro. Fabricaban sus instrumentos con retoques muy regulares. Son simétricos como podemos ver, bien retocados, bien selectos; el color de la roca es bien selecto, pero no es porque un utensilio es bonito o bien hecho que sea más funcional. El hombre ha querido buscar además de la funcionalidad, la armonía y la belleza. Y si quisiéramos definir al hombre sobre la base precisamente de la definición según la cual el hombre es el que se sublima en la belleza, que busca la belleza, ahora bien debemos datar al hombre en aquella época.
Ahora pasamos a una nueva etapa de la aventura humana: 400.000 años. Estamos sobre el sitio de Tiramatà, en Niza. Aquí hemos encontrado un campamento de cazadores de rinocerontes, de elefantes. En este sitio hemos podido hallar fogones equipados: son los más antiguos fogones de este tipo hallados actualmente y es justo en el límite septentrional de las zonas templadas cálidas que han sido hallados estos fogones equipados. Es el caso de un sitio en Bretaña, de Tiramatà en Niza, es el caso de otro sitio en Vertesulos en Hungría, en Sukutien en China. El fuego ha sido un formidable motor de humanización. El fuego da luz y permite por lo tanto alargar el día, el fuego calienta y permite prolongar de algún modo el verano, el calor del verano. El fuego le ha permitido al hombre conquistar nuevos territorios, le ha permitido al hombre conquistar zonas frías del planeta, y ha permitido naturalmente la cocción de los alimentos. Además el fuego aleja a los parásitos, y también permite mejorar la fabricación de ciertos utensilios particularmente de madera por ejemplo. Pero sobre todo el fuego es factor de convivialidad. Es alrededor del fuego que se desarrollan las tradiciones culturales. Alrededor del fuego se desarrollan las identidades y las tradiciones culturales regionales. Los estudiosos pueden hacer remontar a hace 400.000 años la aparición de las primeras tradiciones, de las primeras identidades culturales regionales un poco en toda Europa y toda el Asia. Y por lo tanto si queremos definir al hombre como el que ha adquirido tradiciones e identidades culturales, tenemos que hacerlo remontar a hace 400.000 años.
Ahora venimos a una nueva etapa de la extraordinaria aventura del hombre: el nacimiento del exordio del pensamiento simbólico, de un pensamiento simbólico funerario. Estamos aquí en Burgos en España ante el ingreso del Quevamahor. A 400 metros de la entrada de la gruta se puede bajar a 15 metros de profundidad y al final de este conducto, en esta excavación ha sido hallado un cúmulo de huesos, más de 3500 restos humanos; son esqueletos completos de 32 individuos echados al fondo de este lugar: todavía son individuos de homo erectus aunque un poco más desarrollados; y sobre la base de la descomposición por sexo y edad de estos individuos podemos decir que se trata de individuos que han muerto de muerte natural. Había niños de 9 años de edad, había muchas jóvenes mujeres quinceañeras, era la edad presunta de los primeros partos y hombres de 25 años era prácticamente la edad máxima que venía alcanzada; en aquella época no se han hallado esqueletos de individuos superiores a los 30 años. Y precisamente estos 3500 restos óseos, estos 32 esqueletos son cadáveres que han sido echados al fondo de este pozo; y en cambio en este pozo no han sido hallados huesos animales, utensilios tallados, sino una perfecta doble cara perfectamente entallada, perfectamente retocada que es visiblemente una oferta de tipo votivo. He aquí la foto de grupo de estos 32 individuos que han sido echados al fondo de este pozo expiatorio, pero los verdaderos rituales funerarios han sido iniciados alrededor de hace 100.000 años en el período musteriense por hombres que eran proto-Cromagnon. Aquí estamos en la Dordonia, ha sido descubierta una necrópolis de neandertal: este hombre presentaba características aún arcaicas como pueden observar en la diapositiva, pero el volumen craneal era comparable al del hombre moderno; los utensilios son cada vez más estandarizados y vienen ciertamente definidos de la época musteriense. Pero la cosa importante de esta cultura musteriense, que se trate de individuos neandertal o proto-Cromagnón es precisamente el recurrir por primera vez a los rituales funerarios.
Ésta es la primera, la más antigua sepultura nunca hallada, es la sepultura de un niño de 9 años en las cercanías de Nazaret. El difunto venía puesto en una fosa excavada en el suelo, venían puestas junto al difunto las ofertas, en este caso cuernos de ciervo o bien ofertas de tipo alimenticio, para asistir precisamente al difunto en el paso, en el viaje a la otra vida; y éste es realmente el nacimiento de los rituales funerarios. Por primera vez el hombre se interroga sobre su papel, sobre su significado, sobre el puesto que asume en el universo. El hombre de este modo manifiesta su rechazo a la muerte, el hombre no quiere morir, quiere continuar la vida más allá de la muerte. Es el nacimiento de la angustia metafísica, es también el nacimiento del pensamiento religioso. Si quisiéramos definir al hombre como un ser religioso sería necesario entonces volver por lo tanto a hace cerca de 100.000 años.
Una nueva etapa se coloca cerca de 35.000 años con la aparición del verdadero hombre moderno. Justo como nosotros, como todos nosotros hace 35.000 años el hombre de Cromagnon presentaba una frente con pared vertical como la nuestra, y detrás de la frente están los lóbulos frontales del cerebro que son sede del pensamiento asociativo, y por tanto a este nivel la aparición de las asociaciones ideativas, las asociaciones de ideas y por lo tanto la aparición del pensamiento simbólico. Los hombres fabricaban nuevos utensilios, trozan de modo laminar la piedra, también inventan los utensilios en hueso y sobre todo el nacimiento del adorno que se convierte en un objeto, una manufactura extremadamente simbólica: ésta es una recuperación del Nor-este italiano: esta mujer tenía un tipo de cofia sobre la que habían sido aplicadas conchas. Ésta es la Venus de Savignano, descubierta en Italia: una mujer de formas más bien exuberantes, por así decir, eran símbolo de fecundidad. Y luego de la aparición del arte rupestre, éste es el ejemplo de las grutas de Lascau: el hombre transfiere, proyecta de algún modo sobre la pared bidimensionalmente lo que ve en la naturaleza en cambio a nivel tridimensional. Arte rupestre que es ligado también a un desarrollo del pensamiento mítico: por ejemplo esta pintura que se encuentra sobre una parte de las grutas de Lascau: vemos que hay un hombre volcado cabeza abajo en forma de pájaro, y frente a él un bisonte que ha sido traspasado por una lanza y se ven las entrañas que rebosan. Luego el hombre moderno, el hombre de Cromagnon que aparece hace 35.000 años, hace emerger el pensamiento simbólico mediante el arte rupestre, mediante este tipo de objetos, manufacturas, entre los cuales el adorno. Luego hacia los 7.000 años en numerosas regiones del mundo una gran alteración: el hombre rompe el equilibrio con la naturaleza, ya no es sólo recolector, cazador y pescador, sino empieza por sí mismo a producir su propia comida. Ocurre en Anatolia donde el hombre empieza a criar ovejas, cabras o empieza a cultivar plantas, leguminosas, trigo, garbanzos, papas, también alrededor del lago Chad donde el hombre cultiva el mijo y también ocurre en Asia del sur alrededor de Cantón en Tailandia, donde empieza a cultivar arroz o a criar ovejas; y también en China del Norte donde el hombre empieza el cultivo de ciertos cereales; y también en América central donde el hombre empieza a cultivar el maíz, la sandía, el pimentón rojo y otras plantas. He aquí que hombres que no tienen ningún modo de encontrarse y de intercambiar las propias ideas inventan la agricultura y la ganadería. Los hombres empiezan a construir casas de piedra o de madera, inventan nuevas tecnologías, por ejemplo el engranaje para moler o triturar el grano o los cereales que empiezan a producir; también inventan la cerámica, la vajilla que les permite conservar los productos: los lácteos o incluso los demás productos y el hombre empieza hacia 3.000/4.000 años a inventar la metalurgia, primero el cobre y luego el bronce; y es aquí que el hombre empieza a querer incidir la arcilla, la piedra y a querer inscribir ideogramas para transferir su pensamiento. Se da el caso de un sitio en las cercanías de Niza o en Val Camonica: ven estas imágenes que evocan naturalmente la labranza de los campos, la cosecha. Luego los puñales que evocan al dios que manda la lluvia. Asociando signos sobre la roca el hombre también asocia ideas. Y en la represa del Mediterráneo en el cuarto y tercer siglo el hombre empieza a inventar la escritura que le permitirá transferir los mismos mensajes a la posteridad en el tiempo y en el espacio.
Estas extraordinarias etapas de la aventura del homínido que nos permiten definir al hombre. Como vemos el hombre se construye, se define progresivamente. Hace 7.000.000 años los primeros homínidos empiezan a deambular en posición erguida, pero todavía son homínidos, no son aún hombres. Hace 2.500.000 años la adquisición del lenguaje articulado, de la fabricación de los utensilios: inicia la extraordinaria aventura cultural del hombre. Hace 1.000.000 de años la aparición de la noción de simetría, de la noción de belleza, del sentido de la belleza: otra adquisición progresiva del hombre. Hace 400.000 años el fuego y el nacimiento de las tradiciones y de la identidad cultural.
Nueva etapa de esta aventura. Hace 5.000 años, las primeras sepulturas; el hombre, rechaza la muerte, nacimiento por lo tanto de la angustia metafísica y es la primera señal, el primer principio del pensamiento religioso; y luego hace 35.000 años el Cromagnon, la aparición del adorno, la aparición del simbolismo y del arte; y luego hace 7.000 años el hombre rompe el equilibrio con la naturaleza no es ya sólo cazador y recolector sino vive de aquello que produce e inventa la agricultura y la ganadería y hace 3.000 años la invención de la escritura.
Son todas definiciones del hombre pero que se suceden, encajan la una en la otra. Podrían ser muchas más: el nacimiento de la conciencia, la noción del bien y el mal, el libre albedrío, el sentido del altruismo.
Son todas definiciones que nos permiten igualmente construir al hombre, y esta extraordinaria evolución nos lleva a una mayor complejidad y aparentemente esta evolución del hombre corresponde a un programa, pero pienso que le corresponde quizás al profesor Facchini dar una respuesta más exhaustiva a esta parte de la pregunta

Davide Prosperi: Agradezco a De Lumley y quiero referirme a las conclusiones de su exposición para solicitarle a Facchini una profundización sobre cuáles son las categorías con las que podemos definir la aparición del hombre en la historia: en otras palabras, el paso del concepto de hominización al concepto de humanización.

Fiorenzo Facchini: Agradezco a los organizadores del Meeting que me han dado la posibilidad de participar y también de colaborar en la muestra “Al alba del hombre". Vine el año pasado por la misma ocasión. Agradezco al profesor De Lumley por la presentación que nos ha expuesto y documentado a pesar de la estrechez del tiempo, acerca de las fases de la evolución humana. Sobre la última cuestión que el profesor De Lumley ha abordado no pensaba contestar en este momento sino hacer referencia de ello mañana cuando sea presentado el libro que he publicado en estos meses sobre el origen del hombre y la evolución cultural. Mis consideraciones quizás se insertan en el aporte que ha hecho el doctor Davide Prosperi y que me estimulan a exponer algunos aspectos de carácter general.

La presencia del hombre en el pasado está documentada ciertamente por los restos óseos hallados, pero también - como hemos dicho - está documentada por la cultura, por todo lo que testimonia un psiquismo característico del hombre. Es donde encontramos restos que demuestran un comportamiento intencional (y esto muy bien lo ha puesto en evidencia el profesor De Lumley a propósito de los utensilios construido por el hombre) es decir, donde encontramos manufacturas que responden a un propósito para una acción futura y que por tanto hay una evidencia de una cadena operativa de actos predispuestos e ideados para hacer cierto instrumento, allí nosotros decimos que está el hombre: trátense de chozas o de construcciones en albañilería como las mostradas en el período del neolítico o de máscaras, arados o computadores…. Por lo tanto, no solamente en las pinturas de las grutas prehistóricas, o solamente en los templos megalíticos del área mediterránea, o solamente en los rituales funerarios: el hombre se puede reconocer en los productos de la cultura, también en los productos materiales; y la capacidad simbólica a mi modo de ver se la puede reconocer claramente en las expresiones del arte y en las prácticas funerarias, incluso podríamos decir que aquí hay un simbolismo de tipo espiritual, que no hace referencia a ninguna necesidad de orden material o de orden físico; pero la capacidad simbólica se puede reconocer también en los instrumentos construidos por el hombre, pues el instrumento tiene un valor simbólico, remite a algo distinto, también este bolígrafo que tengo en la mano remite a algo distinto, remite al escribir, remite a lo que representa, entra en el imaginario del hombre y por tanto puedo decir que tiene un valor simbólico, que defino como un "simbolismo funcional" pues está ligado también a una función. El hombre es ahora tecnologicus y religiosus porque es homo simbolicus y esto no es sólo de los últimos 100.000 años cuando empieza la práctica de la sepultura, sino también durante todo el curso de su historia desde cuando es hombre. Con el hombre entra en la historia de la vida un elemento nuevo, la conciencia, es la vida que se hace consciente y la conciencia, como las señales que la documentan, no pertenecen a la esfera física, a la esfera biológica, sino la transcienden, son aspectos que podemos llamar extra biológicos y que sobre su naturaleza, en verdad, corresponde más indagar al filósofo que al científico. El alba del hombre es pues también el alba de una nueva fase de la vida sobre la tierra, la fase consciente y es en la conciencia del hombre donde un poco toda la realidad toma conciencia. El hombre tiene un significado en sí mismo desde el punto de vista biológico y comportamental y da sentido a las cosas, a la naturaleza, al universo. La paleoantropología trata de explorar los signos de la identidad del hombre: nosotros podemos verlos desde el punto de vista biológico, vemos que hay una identidad biológica que está representada por el patrimonio genético expresado luego en manifestaciones fenotípicas que se observan en los restos óseos. Pero también hay una identidad cultural que está representada por la predisposición a la cultura y que es expresada a su vez en la proyectualidad y en la simbolización; y cuando digo proyectualidad pienso en la tecnología, una tecnología pensada, predispuesta por el hombre prehistórico y que puede ser una tecnología instrumental, una tecnología de la vivienda (las áreas de frecuentación y de habitación), puede ser también una tecnología alimenticia (la manipulación de los alimentos) y además de la proyectualidad, en la cultura otro elemento fundamental es representado por la simbolización, que recordaba hace poco, y que es el dar sentido a determinados comportamientos, gestos y también productos de la misma tecnología. La aparición del hombre señala una trascendencia en la historia de la vida, una trascendencia que puede ser vista como una segunda trascendencia (la primera trascendencia en la historia de la vida, podemos reconocerla en la formación de los primeros seres vivos, unos 3 mil millones de años atrás cuando se formaba la vida sobre la tierra y la vida es regulada por leyes que no son las mismas del mundo inorgánico). Con el hombre se dio una segunda trascendencia que está expresada en la cultura y en la sociedad humana regulada por la cultura según leyes diferentes de las biológicas. Este concepto de las dos trascendencias no lo he inventado yo, no me quiero atribuir lo que no es mío, es de Teilhard de Chardin; pero me encuentro de acuerdo con este modo de ver la historia de la vida y la historia del hombre.

Entonces, el hombre, tratando de contestarle al Profesor De Lumley, ¿es un acontecimiento causal?
Ciertamente es un acontecimiento raro, es un acontecimiento único, que no tiene una comparación con las novedades evolutivas de otras especies, que incluso existen. La cultura no es una propiedad biológica como la trompa del elefante o como los pulmones de los animales terrestre; la cultura, en cuanto expresión de proyectualidad y simbolización, pertenece a una esfera que podemos llamar una esfera extra-biológica o meta-biológica. Pero el aspecto más raro desde punto de vista evolutivo es que en la visión darwiniana la selección natural ha llevado a una especie a estar capacitada de contrastar la selección misma, según un proyecto suyo y éste es un caso único entre los seres vivos, podríamos decir que es una anomalía, una paradoja desde el punto de vista naturalístico. Entonces viene espontánea la pregunta: ¿es el hombre un producto de la casualidad, es solamente un producto de la selección natural?
El paleoantropólogo admite y busca la continuidad biológica entre los fósiles que descubre, pero tiene que admitir que, en un cierto momento, se establece una discontinuidad que se expresa justo como cultura, al comienzo no es fácilmente individualizable, pero con el tiempo se hace evidente y reconocible. Y ésta es una novedad. Cuándo y cómo se ha alcanzado el punto crítico, es decir, se ha encendido en el homínido la chispa de la inteligencia, es difícil de establecer. Hubo un momento cuando un homínido tomó conciencia de sí, emergiendo en el psiquismo con respecto a otros homínidos, semejantes en la forma pero no humanos aunque sí emparentados filéticamente con él. ¿Qué determinó este surgimiento? ¿Se debe pensar en la aparición de genes de la cultura? Pero no existen genes de la cultura, aunque la actividad cognitiva del hombre solicite una adecuada organización cerebral, aunque la organización cerebral es regulada ciertamente por genes. En el fondo las mismas preguntas que surgen del origen del hombre, son las mismas que se ponen hoy para entender el ser humano engendrado hoy por los padres. ¿Qué hace que el embrión se convierta en un ser consciente? ¿En qué momento ocurre? Es difícil, quizás imposible, contestar estas preguntas en un plano estrictamente científico. Traspasando los confines de la ciencia empírica se vuelve imposible explicar, con los métodos de la ciencia empírica, los fenómenos que se observan. Hay preguntas que llevan al estupor frente a acontecimientos de la naturaleza que transcienden la esfera física, pasando a la esfera espiritual; se trate de la generación de nuevos seres humanos o de los primeros seres humanos, en definitiva remiten a una causa transcendente que puede ser, tiene que ser identificable con Dios. Y quizás se pueda hablar de belleza y atracción en los albores de la vida humana, aunque estos albores estén envueltos en el misterio. No podemos perder este estupor o pretender eliminarlo con el progreso de la ciencia. En el hombre la esfera física y la espiritual están entrelazadas fuertemente en la unidad de la persona. Hoy hay quienes hablan de post-humanos, resultantes de un tipo de hibridación entre cerebro humano y ordenadores, como productos de la técnica de la ingeniería genética, de la cibernética, se pretende crear híbridos hombre-máquina. Estas tentativas, estos proyectos podrían ser vistos como utopía o ciencia-ficción, pero yo creo que es peor, porque en estos proyectos hay un vicio de fondo en el origen, hay una concepción restrictiva del hombre, la expresión de una ideología materialista, es decir, el hombre entendido y tratado como una máquina. Pero esto va no sólo en contra del sentido común, sino gravemente en contra del recto empleo de la razón. El ser humano se puede estudiar y medir como toda la realidad física, ya en la Biblia, en el Libro de la Sabiduría encontramos: "Todo está dispuesto en número, ponderación y mesura". Pero el hombre no se agota en su peso, en su número o en su medida. Tampoco se trata de limitar la búsqueda, sino de tomar acto de la naturaleza del hombre a partir de su identidad biológica y de desarrollar y emplear en el mejor modo posible las potencialidades de la inteligencia humana. Y en el caso de que nunca fuera posible conseguir este híbrido hombre-máquina, creo que no deberían llamarse post-humanos, sino sub-humanos. Sería el ocaso, sería el eclipse del hombre, no una evolución sino una involución, podríamos llamarlo una locura.

Observaba Edgar Moren: "El hombre demasiado sapiens se convierte ipso facto en homo demens", es decir, la locura siempre está a las puertas del progreso humano. Si la cultura representa la prolongación de la evolución biológica, su objetivo tiene que ser hacer más humano al hombre, proporcionando un entorno idóneo al desarrollo del hombre en todas sus potencialidades.
La exhibición que ha sido preparada tiene por objeto presentar el proceso del hominización, es decir, de las transformaciones que han llevado a la aparición de las primeras manifestaciones humanas y de éstas a la humanidad actual, un proceso, podríamos decir, que considera al hombre desde el punto de vista físico, si bien, a partir del hombre, vemos que hay manifestaciones en su comportamiento que hemos definido precisamente como comportamiento cultural, que interacciona con la esfera física que empujan y podríamos decir, que prolongan la evolución misma. El hombre hunde sus raíces biológicas en el tronco común de los primates, su aparición sobre la tierra ha sido precedida y preparada por formas no humanas ya extintas, y nos han sido ilustradas, las formas del australopithecus (pero no sólo de éstas, porque ahora no sé si se pueda hablar de 6 millones de años de existencia de formas australopitecinas), en todo caso, estas formas no humanas representan una ramificación desde el punto de vista filético muy compleja, a partir del último descubrimiento del mes pasado en Chad, de aquel homínido creído tal, pero no todos están de acuerdo, además de otras formas. La tarea de los paleoantropólogos es la de buscar entre las muchas ramas de las formas no humanas cuál es la que pudo haber tenido una relación más directa con el hombre. En todo caso, la entrada del hombre en la historia de la vida ocurre sin mucho ruido, Teillard de Chardin decía que los primeros pasos del hombre están envueltos en la oscuridad. Las iniciales manifestaciones del comportamiento humano se distinguen del psiquismo animal, pero muestran cierto tipo de inconsistencias que pueden aclararse considerándolas en el contexto coherente de otras señales de una actividad proyectiva, cuyas expresiones progresan en el tiempo. Y aquí entonces creo que, junto al concepto de hominización, que hace esencialmente referencia a la realidad físico-biológica del hombre, se pueda introducir el concepto de la humanización y esta distinción hominización - humanización, apreciada por el Padre Martelet, amigo del profesor De Lumley, y la utilizo precisamente porque me parece que también puede ayudarnos en la conclusión de nuestras reflexiones. A la hominización acompaña y sigue un proceso de humanización a través de la cultura, que es esencial para el cumplimiento de la hominización y para el éxito evolutivo del hombre. Este proceso de humanización continúa en el tiempo.

La cultura no es solamente un modo con el cual el hombre se ha adaptado a los cambios y ha logrado su éxito evolutivo, sino que es el entorno mismo del hombre y quiero decir que la cultura representa el nicho ecológico del hombre, entendiendo como nicho ecológico no solamente el hábitat sino la relación funcional con el hábitat, que es fundamentalmente guiada y caracterizada por la cultura. La cultura es el nicho ecológico del hombre, la cultura es la manifestación de lo humano en el hombre y su desarrollo en el tiempo ha hecho más humano al hombre, aunque no debemos esconder los peligros que vienen de un empleo irracional de la ciencia y la técnica, los peligros para el medio ambiente, los peligros para el futuro de la especie humana, es decir, el peligro de una deshumanización que no debemos esconder. La hominización, por lo tanto, ya puede darse por concluida, desde hace algunos miles de años atrás. Tiene que ser llevada adelante la humanización que es la tarea permanente del hombre porque está en las manos y en la responsabilidad del hombre, mejor dicho, de cada hombre.
Os agradezco vuestra atención.

Davide Prosperi: El profesor Sindoni nos introducirá brevemente al recorrido que encontraremos yendo a visitar la exhibición.

Elio Sindoni: Les diré pocas cosas, porque lo mejor es que vayan a ver la exhibición. Bien, hemos tratado de poner en la exhibición el recorrido que el profesor De Lumley y Facchini nos han expuesto. No ha sido algo sencillo, ha requerido cerca de un año de trabajo de unas cuarenta personas entre profesores y estudiantes. La exhibición está organizada por secciones y hemos tratado en lo posible de cubrir la mayoría de problemáticas que se nos han presentado y que se presentan cuando se quiere describir la evolución del hombre.
Ante todo la datación, ¿cómo se da a conocer a qué época pertenece una determinada pieza arqueológica? Se explican las técnicas de radio datación, también sobre las condiciones del clima que están íntimamente relacionadas con la misma evolución del hombre, sobre sus desplazamientos sobre la tierra, etc.
Luego una serie de paneles que conciernen a los procesos que han llevado a la aparición de las primeras formas de australopitecus hasta el homo sapiens sapiens, por lo que ésta es una sección muy detallada donde con gran profundidad hemos tratado de abarcar todos los hallazgos y todos los sitios que se han ido poco a poco encontrando.

Otra sección de la exhibición tiene que ver con un importante segundo problema, el estudio del ADN mitocondrial, que sólo recientemente ha adquirido gran relevancia y ha llevado a la hipótesis de una única Eva común que vivió hace unos 150.000 años y de quien todos seríamos sus descendientes. En esta sección de la exhibición también abordamos, con el título "Nosotros y ellos", las grandes diferencias que caracterizan al hombre de los animales, haciendo una crítica, según también los últimos descubrimientos, a todas aquellas tentativas que dicen que también los simios antropomorfos lograban hablar, etc., es decir, mostramos cuál es la verdadera diferencia entre el lenguaje humano, lo que vuelve realmente al hombre un ser humano, al hombre hombre y el lenguaje más que todo instintivo producido por los animales, incluyendo también a los simios antropomorfos.

Están luego los paneles dedicados al nacimiento del arte, ya sea el arte pictórico, ya sean las primeras esculturas, como nos ha mostrado el profesor De Lumley, los enterramientos y finalmente la agricultura y la ganadería. Claramente no quisimos poner sencillamente un libro sobre la pared, hemos puesto en exhibición algunos restos, algunas reconstrucciones, se verá por ejemplo en tamaño natural la reconstrucción de una choza del homo habilis, incluyendo dentro dos reproducciones de homo habilis, (hechas por nuestros chicos de Brera, de la escuela de Arte de Brera), verán las reproducciones de cinco cráneos, iniciando con el del australopitecus hasta el H. sapiens sapiens, se darán cuenta del incremento del volumen cerebral; hay muchos restos originales que provienen del museo dirigido por Mons. Facchini y finalmente, algo muy precioso, se verá un copia del esqueleto de un chico muerto hace cerca de 20.000 años hallado en Liguria, es una copia realmente sorprendente. Refiriéndonos a lo que nos ha dicho Mons. Facchini, no hemos querido simplemente mostrar la historia biológica del hombre, pues nos damos cuenta que el hombre no es solamente biología, por tanto, los paneles están intercalados por lo que nosotros hemos llamado "puntos de fuga", les leo uno de ellos del que espero reconocerán el autor: "Todo el cosmos alcanza un cierto punto de evolución o de cualificación donde se convierte en autoconciencia. Este punto se llama "yo". Pero, ¿dónde se encuentra el yo? Si se pudiese hacer un análisis científico de todo el hombre, de todas sus células, una por una, y colocarle allí, a la vista de los visitantes, el "yo" no se encontraría: porque el yo es relación con el infinito, con el ser y basta." Gracias.

Davide Prosperi: Agradezco de nuevo a los relatores. Está claro que entre las numerosas cuestiones todavía abiertas por la ciencia, algunas de ellas no se solucionarán nunca, o en todo caso, no pueden ser solucionadas y ocupan ciertamente un puesto primordial la del hombre. Algunos opinan y creen que la aparición del hombre constituye simplemente una evolución biológica de lo que ya existía. Es como alguien que mirase la Piedad de Miguel Ángel y dijera "¡Qué bonito trozo de mármol!”. Una afirmación de por sí verdadera, pero desde el momento que Miguel Ángel tocó aquel trozo de mármol, no se puede negar que aquel trozo se convirtió en otra cosa. He aquí que con la entrada del hombre en escena, las cosas han adquirido un nombre, un sentido y un objetivo. Por esto, volviendo al tema de este Meeting, delante de la belleza de las cosas, el hombre es la belleza de las bellezas. Gracias, buenas tardes.

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