Algunos puntos esenciales de las cruzadas
autor: CulturaNuova.net
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fuente: Le crociate

Las cruzadas han sido presentadas, a la par con la Inquisición, como la prueba de un cristianismo incoherente, por su violencia en contra de los enemigos a los que no habría colocado “la otra mejilla”. Tanto más si se tiene en cuenta que no se trata, como en otros casos de violencia o guerras hechas por “estados cristianos” (si es que se puede usar esta expresión), de algo apenas tolerado o condenado por parte de la Iglesia, sino de una guerra querida y promovida por el papado, el cual incitaba a los soberanos cristianos para que guerrearan.
Son pretender “defender las cruzadas”, es necesario precisar algunos puntos esenciales:

Un breve Lapso de tiempo en una larga historia
Límites espaciales y temporales de las cruzadas

La Iglesia incita a las cruzadas solo diez siglos después de su surgimiento (a diferencia del Islam, que súbitamente concibe la idea de guerra santa), por un limitado periodo de tiempo en su bimilenaria historia y en áreas geográficas que para ella eran de esencial importancia espiritual.

¿Ataque o defensa?
La tipología defensiva de las cruzadas

Desde la óptica de la Iglesia ¿Esencialmente que fueron las cruzadas?
¿Un medio de expansión misionera del cristianismo, por tanto un fenómeno de agresión animado por el deseo de convertir a la fe, de manera forzosa?
O ¿un fenómeno de autodefensa, limitado a un perímetro espacial muy preciso y restringido, territorio tenido como sacro por los cristianos, porque allí vivió el Hijo de Dios?
A diferencia del Islam, la Iglesia no concibe las cruzadas como instrumento de expansión, de difusión misionera; las cruzadas tuvieron una función defensiva que tenía como fin que los lugares Santos fuesen accesibles y seguros para los peregrinos; tal como lo habían sido hasta el siglo XI, gracias al dominio árabe y que ahora bajo el domino de los Turcos eran peligrosos.
¿Cuál es la prueba de esto? El hecho que mientras los musulmanes, en nombre de la difusión del mensaje del profeta, ocupaban un territorio que se extendía de Kenia a Kazakistan, de Indonesia a península ibérica; los cruzados se limitan a reconquistar un pequeño territorio que tenía menos de 100 Km. de largo, y se detienen allí.

A cada uno lo suyo
La petición del papa y la avidez de los reyes

Lo que le importaba al papado era la liberación de los Lugares Santos; lo demás era lo que estaba en la mira de la avidez terrenal de los soberanos occidentales, quienes actuaban bajo su propia responsabilidad, y la Iglesia no podía someterlos en todo a su voluntad. También es cierto que las cruzadas tenían motivos no religiosos y eran la expresión de un movimiento expansivo de occidente, que luego de siglos de presión islámica, finalmente contraataca; Un historiador como Power, también ha hablado de la formación de reinos cruzados como de un fenómeno protocolonial. Todo esto significa que de todas formas se habría dado comienzo a un fenómeno de origen militar por parte de los europeos en contra de los musulmanes por motivos políticos y económicos aun sin la incitación del papado.

¿Guerra santa?
Expresión impropia

Si algunos papas dieron carácter de meritorio a la participación en las cruzadas, sin embargo a diferencia del Islam no se trató de un mérito espiritual adquirido mecánicamente por el simple hecho de participar en una acción exterior. Como siempre sucede en la vida cristiana, lo determinante no es la realización de gestos exteriores, que si tiene su importancia y que como en el caso de los sacramentos son algo imprescindible, sino el corazón. Para obtener realmente el mérito, era necesario comprometerse íntegramente con el Mensaje evangélico.
La guerra santa es supremamente diferente aún de una técnica particular, como bien lo hace notar P. Rousset (Les origines et les caracteres de la première croisade, Genève 1945, pp. 28-31, 88): Sobre los estandartes del ejercito se colocan reproducciones de imágenes sagradas; los soldados están convencidos de la justicia de Dios, es decir están seguros que Dios combate del lado del ejército cristiano, y que por ende obtendrán la victoria si los corazones de los combatientes están purificados; pero si los combatientes están en pecado, esto provoca la derrota. De manera que antes de la batalla, el ejercito ora, da limosnas, hace procesiones, se confiesa y comulga y por ultimo se lanza a luchar cantando himnos religiosos. Durante el combate el clero es muy activo: acompaña a los soldados o se queda rezando en el campamento para ayudar a las armas materiales con la espirituales.

Límites innegables
Las cruzadas tuvieron sus momentos violentos, páginas negativas e indefendibles. Sobretodo lo hecho por los cruzados al momento de la primera conquista de Jerusalén en 1099. El asesinato indiscriminado de hebreos y musulmanes fue una acción que no siguió las indicaciones del Pontífice y no puede ser atribuida a la responsabilidad de la Iglesia, sino a la ignorancia y rudeza de los jefes militares cruzados.
En general, todo aquello que se sucedió como fruto de la hostilidad entre dos mundos y no como legítima defensa, debe ser visto como negativo.

Aspectos positivos
Según algunos autores, como Lamma (en Comneni y Staufer) las cruzadas fueron la oportunidad para reanudar las relaciones entre oriente y occidente. Sombart las ve como la ocasión de nuevos intercambios comerciales.

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