Armenia cuna de la Cristianidad /2
autor: Antonia Arslan
escritora
Carolina Cox de Queensbury
fundadora y gerente de Humanitarian Aid Relief Trust (HART)
Sarkis Ghazaryan
embajador extraordinario y plenipotenciario de la República de Armenia en Italia
Joseph Oughourlian
gerente de Amber Capital Investment Management
Graziella Vigo
periodista y fotógrafa
Robi Ronza (moderador)
periodista y escritor
fecha: 2013-08-18
fuente: Armenia culla della Cristianità
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "Emergenza uomo", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "Emergencia hombre")
traducción: María Eugenia Flores Luna

ROBI RONZA:
Gracias. Conviene precisar, para los que no conocen bien la materia. La Iglesia Apostólica Armenia es una Iglesia separada de Roma. Luego también hay una minoría católica armenia, entre los Armenios. Pero es interesante lo que ha dicho Joseph Oughourlian: el punto de referencia general es la Iglesia Apostólica aun para los Armenios que son católicos, o bien que son protestantes. Ahora la palabra al Embajador de Armenia en Italia, Sarkis Ghazaryan. Señalo que está presente en la sala, y lo saludo, el Embajador de Armenia en la Santa Sede; y también está presente el Primer Ministro del Nagorno Karabakh. Pienso que no sea común; quizás es la primera vez que viene a Italia el Ministro del Nagorno Karabakh. Por tanto lo saludamos. Es largo del camino que ha hecho para venir hasta aquí. Es un camino que requiere, me parece, ocho horas de autopista bastante complicada para ir de Stepanakert a Yereván y luego el viaje de Yereván, vía aerea, hasta Italia.

La palabra al Embajador, el cual está presente como hombre de cultura pero también como embajador. Lo tenemos aquí en los dos títulos.

SARKIS GHAZARYAN:
Gracias. Le agradezco mucho. También agradezco, naturalmente, a la organización, a la Fundación del Meeting. Es de veras un privilegio, hoy, estar acá presente, es de veras conmovedor estar frente a un público tan numeroso, tan involucrado. Y es igualmente conmovedor hablar de la República de Armenia. Es lo que me ha sido solicitado. La idea de la República de Armenia no es descontada. Ha sido una utopía por bien ochocientos años. Y yo, para no defraudar naturalmente a la tradición del pensamiento occidental, aquel de la síntesis, mientras tanto seré sintético. En diez minutos trataré de explicar la idea. Pero también he pensado en una frase sintética para definir lo que les relataré en los próximos diez minutos. Y es la siguiente: Armenia, el cuarto viraje. La historia de una emergencia hombre perpetúa, de resiliencia continua y de un rescate sin precedentes, impetuoso. ¿Por qué la cuarta vez? En la historia armenia las tres veces fundamentales de las que se ha hablado hace poco se suceden en un periodo de 160 años, entre 301 y 451. En 301 es la conversión, la elección neta, la conversión al Cristianismo. En aquel período el Cristianismo era la ideología más avanzada, más innovadora, si queremos, con respecto al pasado. En 405 la invención de un alfabeto. Un alfabeto autónomo que creaba la expresión, el hablar de sí mismo, absolutamente independiente y autónomo. Y en 451 la decisión, el cisma, es decir la creación de una Iglesia nacional.

Estas tres decisiones han determinado nuestro pasado, el presente, y determinarán nuestro futuro. La cuarta vez ocurre entre el final de 1980 y principios de los años Noventa. La cuarta vez es aquella osadía con la que un grupo de disidentes - en realidad todo el pueblo junto - creyó en la utopía de la libertad, que transforma la utopía de la libertad respecto a la Unión Soviética en acción concreta. Primero los Armenios lo hacen en la Unión soviética. Es una independencia buscada y conquistada. No es una independencia, como ha sucedido en muchos otros casos, en que nos hemos encontrado de algún modo separados de la USSR. Pero ha sido un proceso también éste, iniciado 160 años antes. El Resurgimiento: Mazzini, Garibaldi, la Isla de San Lázaro, los monjes armenios de San Lázaro que en aquel período, a partir de la segunda mitad de 1800, empiezan intensamente a traducir el pensamiento, es decir a determinar el pensamiento del Resurgimiento, a determinar un cambio cultural en la realidad armenia. En el caso italiano el Resurgimiento lleva al triunfo la idea del Resurgimiento, a la unidad de Italia. En el caso armenio lleva directamente al genocidio de 1915, para luego emerger al final de los años ochenta del 1900 y triunfar. Nosotros hemos creído en una utopía por 160 años.

Al final lo hemos logrado. Esta es una historia de rescate. Naturalmente la realización de una utopía crea otra. Nuestra nueva utopía es aquella de la República de Armenia como laboratorio entre historia antiquísima, identidad ancestral y la modernidad. Nosotros tenemos, hoy, y estamos de hecho ejerciendo nuestro privilegio de poder fundar un estado moderno que basa las propias raíces en aquellos valores que compartimos en Europa. Y lo estamos haciendo sin duda del mejor modo que podemos. Nos encontramos en un ambiente geopolítico muy complejo. Es un hecho evidente, sin juicios de mérito, que nuestros vecinos sean Georgia, Irán, Turquía, Azerbaiyán. Pero al mismo tiempo sabemos que la democracia, la vía que hemos elegido, la democracia, los derechos civiles, la libertad de expresión son simplemente la excepción pero no la regla en la región en que nos encontramos. Y también acá hemos hecho una elección neta. Este año Armenia ha empezado la presidencia de turno del Consejo de Europa y nosotros los Armenios, como por más de mil años hemos sido objeto de vejaciones, de racismo y xenofobia, hemos elegido como tema principal de nuestra Presidencia de turno, aquel de la lucha al racismo y a la xenofobia. Sabemos que tenemos un mensaje para dar a Europa, sabemos que podemos contribuir probablemente mejor que otros, siendo más conscientes del problema. Ciertamente es que el nuestro es un camino hacia las instituciones, es un camino de retorno hacia las instituciones y las civilizaciones europeas, entendido en el sentido más amplio. Hemos contribuido para que el locus al que hemos pertenecido se volviera lo que es hoy. Y lo hacemos sin excluir ninguna posibilidad, ningún diálogo. Nosotros estamos tratando de transformar los contrastes en sinergias, de transformar los conflictos en pluralismo.

Nuestro camino hacia Europa no crea lo que se observa en el resto de la Europa oriental, no crea contraste con la Federación Rusa. Nosotros tenemos un enfoque inclusivo, un enfoque en que todos serán vencedores. Hemos logrado transformar los últimos veinte años de nuestra experiencia estatal, estatutaria, en una historia de éxito. Al inicio de los años Noventa nos ha sido impuesta una guerra y eran los años en que los Balcanes estaban quemándose. Eran años en que el Occidente tenía ojos sólo para los Balcanes. Y hemos logrado, milagrosamente, vencer la guerra. En realidad, el concepto de la victoria militar en nuestro caso no se aplica en términos clásicos: hemos logrado sobrevivir. Las pesadillas del Novecientos se habían impuesto otra vez sobre nosotros y nosotros lo hemos logrado.

He aquí por qué ésta es la historia de una resiliencia perpetua. Y hoy estamos haciendo lo mejor para que la situación post conflictiva, para que la negociación con nuestro vecino Azerbaiyán, gobernado por un sistema dictatorial, no se transforme en una situación prebélica, conflictiva. Y estamos alineados aquí con la comunidad internacional para que eso no ocurra. En fin querría decir de veras dos palabras sobre lo bilateral, sobre mi trabajo cotidiano, lo bilateral Italia-Armenia. Y también aquí seré extremadamente breve. Hay una coincidencia de intereses y un compartir de valores que no es nuevo. Se remonta al menos a las Repúblicas Marineras, cuando los comerciantes armenios operaban en un régimen de libre intercambio con Venecia, Génova y Amalfi. Estamos tratando de volver al pasado para impulsar nuestro futuro y con la Unión Europea estamos negociando; ya está próxima la firma de un acuerdo de libre intercambio. Pero cuando hablamos de Italia, naturalmente es obvio hablar del limes romano, que llegaba a Armenia, de Bizancio, que tenía acá cerca su colonia, en Pentápolis. Pentápolis por dos siglos ha sido gobernada por exarcas armenios. Rávena.

ROBI RONZA:
Pentápolis es Rávena. Una última posesión bizantina en Italia, la Pentápolis, de la que Rávena era la capital. Yo me entero en este momento que ha sido gobernada dos siglos por gobernadores armenios.

SARKIS GHAZARYAN:
Conquistada por Narsés que era un general armenio

ROBI RONZA:
¿Narsés era armenio? Nos lo han siempre presentado como bizantino.

SARKIS GHAZARYAN:
Bizancio incluía… Pero sobre todo una historia - al menos aquella del Novecientos - de contribuciones de los armenios a Italia como la conocemos. A la resistencia, a la lucha contra el fascismo y el nazismo, a la lucha partisana. Una contribución a la sociedad civil italiana. Yo tengo el mandato de transformar esto en nuevo inicio y estoy seguro que en mi camino, eso ya se ve ahora, tengo como aliados a las instituciones italianas. Nosotros estamos creando una nueva utopía. Gracias.

ROBI RONZA:
Gracias Ghazaryan. El embajador Ghazaryan es un ex alumno del Colegio de San Lázaro. Habla un italiano perfecto. He dicho, miren que habla italiano mejor que yo y ha sido confirmado. La palabra ahora a Lady Carolina que vuelve a hablarnos del Nagorno Karabakh.

CAROLINA COX:
Disculpen, mi italiano no es igualmente perfecto. En todo caso querría contarles dos historias para contar la fe viva de los Armenios en el Nagorno Karabakh y algunos de los milagros que los han ayudado a sobrevivir.

Aquel pequeño país del Karabakh había sido dado por Stalin al Azerbaiyán en los años Veinte y a inicio de los años Noventa el Azerbaiyán quería eliminar radicalmente a todos los Armenios del Karabakh. Han dado por lo tanto inicio a una destrucción militar de todo lo armenio en el Karabakh. Los Armenios sin embargo no querían irse de allí. Ya habían perdido en el genocidio toda la Armenia occidental, por lo cual han opuesto resistencia. 152.000 Armenios contra millones de Azerbaiyanos, muy fuertes. Como un David contra Goliat, realmente. Yo he tenido el privilegio de ir muchas veces a ver de primera mano aquella guerra. Síganme en este viaje. Les cuento una cosa. En el Norte del Karabakh hay una bonita iglesia del siglo XIII, llamada San Juan Bautista. En la muestra fotográfica de Graciela hay fotos justo de aquella iglesia. El Azerbaiyán quería destruir a toda costa aquella iglesia. Muchas veces los bombarderos vuelan y disparan justo contra aquella iglesia. Las bombas caían directas justo contra la iglesia, sin embargo antes que golpearan la iglesia, una suerte de fuerza divina desviaba, hacía cambiar la trayectoria a las bombas. Yo he sobrevolado aquella iglesia en helicóptero un montón de veces durante el conflicto bélico.

Todos los edificios monásticos del distrito habían sido arrasados. Sólo a una decena de metros de la iglesia, todo arrasado. La única bomba que ha logrado superar, a lograr en aquel ataque terrible, la única bomba caída sobre aquella iglesia nunca ha estallado. Ha estallado simplemente en el muro del monasterio, con pocos daños. La iglesia todavía está allí, de pie, gloriosamente de pie y eso para dar gracias a la gloria de Dios. Y nosotros creemos que ella es un símbolo para demostrar que Dios ya ha protegido y seguirá protegiendo a los Armenios en aquel País santo que es el Karabakh.

Luego otra historia que concierne al Arzobispo del Karabakh. En la capital del Karabakh, durante la guerra, había al menos 400 bombas al día que caían sobre aquella pequeña ciudad, para darles una idea. El Arzobispo ha quedado junto a estas personas, durante este calvario, por todo el tiempo. Yo he visitado aquella pequeña ciudad el día en que su casa ha sido golpeada directamente por una bomba. En invierno, en el Karabakh, hace frío, hace menos veinte también. El único punto donde uno encuentra un poco de calor es bajo las cobijas. Pero cuando las bombas han empezado a caer también a las siete de la mañana, era - como pueden imaginar - oscuro, frío, pleno invierno. El Arzobispo siempre se levantaba para orar a aquella hora. Es un hombre cuya vida ha sido salvada literalmente por la oración.

Aquella mañana particular han empezado los bombardeos, el Obispo se ha levantado para ir a rezar, obviamente en la oscuridad, en el frío de una helada mañana invernal. Un minuto después una bomba ha caído directa directa sobre su casa. En la cama, donde a aquella hora habría tenido que estar durmiendo, ha caído un trozo enorme de cemento, que lo habría aplastado obviamente. Por lo tanto él ha sido salvado por ir a orar. Yo aquella tarde he visitado al Obispo, obviamente en las ruinas de aquella que era su casa. Todavía había humo que exhalaba de las ruinas de la casa. Le he preguntado al Obispo si tenía un mensaje que quisiera mandar al mundo. Y él me ha dicho: “Ciertamente que tengo un mensaje para el mundo”. Y ahora acabaré mi breve presentación leyéndoles este breve mensaje del Arzobispo del Nagorno Karabakh, porque es, según yo, un testimonio de fe y del espíritu armenio y es un mensaje de ilimitado amor.

Éstas son las palabras que el Obispo me dijo en su casa que todavía estaba en llamas: “Nuestra Nación ha recomenzado a encontrar la propia fe y está orando en las iglesias, en los sótanos y en los campos de batalla. Nuestra Nación está defendiendo la propia vida y la vida de todos sus seres queridos”. Y quizás éste es luego el desafío que él nos dirige a todos cuando dice que “no son sólo los malos y los criminales a pecar, no son sólo ellos, sino también todos los que están mirando, los que ven y los que saben y que no condenan o no tratan de evitar el mal y el crimen. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios”. Es éste su extraordinario mensaje de amor. “Nosotros no odiamos. Nosotros creemos en Dios. Si queremos la victoria de Dios, debemos amar, aunque haya fuerzas diabólicas que entren en juego, y no sólo en este conflicto, sino también en tantas otras partes del mundo, debemos tener en todo caso amor. Recuerden, debemos amar siempre”. Éste es el mensaje extraordinario que viene de la espiritualidad armenia, que quería mucho compartir con ustedes, visto que, lo repito, he tenido este extraordinario privilegio de haber estado a menudo con los hermanos y hermanas de Armenia, 79 veces, como ya he dicho; visto que ellos llevan adelante este mensaje de fe a toda costa, para todos nosotros. Les agradezco.

ROBI RONZA:
Todos ya han hablado. ¿Alguien dirá algo todavía? Lady Carolina ha hablado en particular del Karabakh. Yo le pido a Graciela Vigo, la autora de la muestra, con ocasión de esta mesa redonda de retomar la palabra - primero ha leído el mensaje del abad de San Lázaro - para hablar en primera persona sobre el Karabakh, sobre Armenia, sobre San Lázaro, sobre su muestra. Luego daré la palabra a Antonia Arslan para una intervención conclusiva. Acabaremos a las seis y cuarto. Yo pienso que lo extraordinario de los testimonios de esta tarde justifique ahora un cuarto de hora más con respecto a nuestro programa. Y la atención de todo este vasto público es la confirmación de que la cosa interesa de veras. Graciella Vigo.

GRAZIELLA VIGO:
Soy una periodista que es fotógrafa de 30 años. Estoy acostumbrada a relatar por imágenes. He viajado mucho por el mundo en todos los continentes, viajes de trabajo-conocimiento. Siempre con la cámara fotográfica en mano, una gran curiosidad y la capacidad intacta de asombrarse. La realidad, Armenia. Armenia ha sido un duro golpe al corazón para mí. Para no hablar del Karabakh.

Un viaje en la historia, en el tiempo, un viaje del alma en el silencio de las montañas, entre gente simple, generosa, gentil, de hospitalidad legendaria, la generosidad de quien no tiene nada, pero tiene corazón. No se puede no quedar impresionado por estos lugares, donde toda esta gente, por milenios, se ha encontrado a compartir el dolor y la fe; el amor de Dios y una gran, natural, profunda conciencia de lo sagrado. En este País la naturaleza y el hombre se encuentran en una relación de equilibrio de veras especial, en un contacto casi cercano con Dios creador; en efecto aquí el cielo, inmenso en las crestas de las montañas, parece tan cerca de la tierra, como si pudiera tocarla. Es precisamente por eso que la gente del lugar cree que las súplicas de las plegarias y el sonido de las campanas lleguen más velozmente y directamente a Dios. Así el viento porta lejos el eco de la historia del Karabakh, fortaleza natural de una fe y un pueblo.

Aquí la naturaleza todavía está intacta, porque los campesinos dejan descansar la tierra de un año al otro. El sabor de la fruta es inolvidable. ¿En qué País se deja hoy descansar la tierra? Estuve en Stepanakert, la capital, el primero de septiembre, no puedo olvidar la belleza de los ojos de los niños, todos con vestidos nuevos, por el día más importante del año: el primer día de escuela. La fe y la cultura: dos valores que en nuestro mundo se encuentran cada vez más raramente. Todos sabemos el dolor que ha atravesado la historia de Armenia en los siglos, de un pueblo muchas veces invadido y masacrado. A veces derrotado, pero nunca vencido. Un pueblo especial, que vive hoy su derecho a la esperanza. Gracias.

ROBI RONZA:
Gracias a Graziella Vigo. Nos ha dicho en muy pocas palabras muchas cosas, habría tenido muchas otras cosas que decirnos pero nos lo ha dicho con las imágenes. Los reporteros gráficos escriben con las imágenes. Lo mejor para sentir la parte del discurso que no hemos podido escuchar esta tarde es ir a ver la muestra. Y ahora para concluir este encuentro, diría que no hay nada mejor que una intervención de Antonia Arslan.

ANTONIA ARSLAN:
Gracias. Yo sólo diré pocas, muy pocas cosas. No quiero ni retomar, ni comentar. Han sentido, amigos míos, lo que ha dicho al embajador, que con precisión ha puntualizado el itinerario del Resurgimiento armenio, así largo con respecto al nuestro y todo el discurso de la nueva realidad de Estado de una Armenia independiente, que hace del pueblo armenio, al final, un pueblo que tiene su reconquista, su realidad y un renovado coraje. Sobre eso se ha detenido sea el embajador que Joseph Oughourlian que ha hablado, como han visto, también de la diáspora, para el pueblo armenio una realidad importante, porque los Armenios en diáspora, como digo yo, siempre por ahí por el vasto mundo, no son millares sino millones.

Han sentido las historias maravillosas que nos ha relatado la baronesa Cox, con una precisión y un calor bellísimo, continuando luego con el discurso del Obispo armenio, tranquilo y confiado en Dios y en el amor, en su casa en llamas; como incluso estas imágenes de luces, casi captando sus fotografías, con la que Graziella Vigo ha concluido. ¿Qué les puedo decir? Vayan a ver la muestra, gócenla, reflexionen sobre estas espléndidas fotografías.

Pero concluiría con un pequeño recuerdo que en este momento, a cada persona que tiene sangre armenia en las venas, pero también a todos los amigos que no tienen sangre armenia pero que tienen amor por los Armenios, está en el corazón, es decir el destino que amenaza con repetirse una vez más contra los Armenios, de las minorías cristianas en Mediano Oriente. En la actual, trágica situación de Siria, los Armenios eran 70.000 quizás 100.000 - las cifras varían - pero eran una minoría, una comunidad culta, cultivada y fuerte. Yo misma hasta hace unos años tenía primos en Aleppo, en Damasco y en Líbano. Estas comunidades están siendo eliminadas por la furia de una terrible guerra fratricida. He aquí, un pensamiento también por ellos, esperando que estos Armenios, estas minorías, no tengan el destino de destrucción o desarraigo como muchas otras, antes que ellos, han tenido. Gracias.

ROBI RONZA:
Gracias. Me uno a sus aplausos. Les deseo buena continuación, buen Meeting.

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