Asombrarse de hechos simples, la lección del tercer Chomsky
autor: Andrea Moro
profesor ordinario de Lingüística general en la Escuela Superior Universitaria a Orden Especial IUSS de Pavía
Giovanni Gobber
director del Centro de Lingüística de la Universidad Católica (CLUC)
fecha: 2012-09-21
fuente: LETTURE/ Stupirsi di fatti semplici, la lezione del "terzo Chomsky"
traducción: María Eugenia Flores Luna

Hoy, con ocasión de la inauguración del año académico 2012-13, la Escuela Superior Universitaria IUSS de Pavía hospeda a Noam Chomsky, lingüista, científico, docente en el Massachusetts Institute of Technology (Mit) de Boston, además de politólogo y sociólogo de fama mundial. Chomsky tendrá una presentación de título “Language and limits of understanding” (Lenguaje y límites de la comprensión). Proponemos un artículo de Giovanni Gobber y (desde las 10) el saludo que Andrea Moro, profesor ordinario de lingüística general en el Iuss y alumno de Chomsky, le dirigirá al maestro.

Giovanni Gobber:
La figura y la reflexión de Noam Avram Chomsky (Philadelphia, 1928) ha marcado el desarrollo de la lingüística a mitad del Novecientos e ha incidido intensamente también en el re-orientación general de las ciencias “humanas” ya no más reducidas a ciencias del comportamiento. Sus primeros trabajos se remontan a los años cincuenta; la obra más conocida, Syntactic structures, sale en 1957; sin embargo, la más importante es The logical structure of linguistic theory, de 1955, pero sólo publicada en 1975. En estas contribuciones la tarea de su investigación es mostrar "cómo la complejidad de las lenguas naturales, en apariencia tan extraordinaria (formidable), se pueda analizar en simples componentes; es decir que esta complejidad es el resultado de una aplicación repetida de principios - en sí del todo simples - que conciernen a la construcción de las frases" (The logical structure of linguistic theory, p. 57). Sucesivamente, vienen a caracterizar su investigación (Cartesian Linguistics, 1970) una serie de preguntas sobre la relación entre lengua y mente humana: ¿cómo se explica la capacidad de un hablante de intuir lo correcto de una frase? ¿Cómo se adquiere este “sexto sentido” por la estructura? ¿Cómo es que todas las lenguas presentan aspectos comunes?

Para responder a estas preguntas, se avanza la hipótesis de la existencia de un órgano mental antepuesto a la adquisición de cualquier lengua: un niño, en los primeros años de vida, está expuesto a una serie de estímulos que activan una capacidad innata para reconocer y para producir expresiones “bien formadas” (well-formed) y para reconocer y descartar aquellas “mal formadas”. A este órgano mental se le da el nombre de gramática. Esa constituye una realidad no observable que es responsable de la producción de los datos observables (las frases concretas). Es un órgano mental que no se puede describir, porque está escondido a la observación; sin embargo, se puede construir una hipótesis sobre su funcionamiento. Emerge así una segunda valencia de gramática: es un modelo, es decir una explicación del funcionamiento del órgano mental antepuesto a la adquisición de la lengua; en otras palabras, la gramática es una descripción explícita de la competencia implícita que cada ser humano adquiere en los primeros años de vida.

Aclaramos la diferencia entre estos usos de “explícito” y de “implícito”: para un hablante italiano la expresión *El maestro Señor el dentista estudio suyo en entra no hace parte de las frases correctas (aplicando el mismo orden de los elementos en húngaro, se obtiene sin embargo una frase correcta que corresponde a ‘el Señor maestro entra en el estudio del dentista’: A tanár úr a fogorvas szobájába megy). Él además no sabe dar razón de este juicio suyo: su conocimiento es intuitivo. Para dar razón de su capacidad, hace falta construir una teoría que muestre cómo es organizada la estructura en general y cómo se manifiesta en italiano.

La intuición de la estructura se dice gramaticalidad. En la teoría de la gramática este conocimiento implícito es sustituido por una descripción explícita de la estructura, es decir por una “generación”. Así entendida, la gramática generativa hace parte de una compleja tentativa de explicar el programa genético que le permite al niño interpretar ciertos sonidos como “experiencia lingüística” y construirse un sistema de reglas y principios sobre la base de esta experiencia.
La gramática tiene valencia sea universal sea particular: ella también tiene la tarea de explicar (= de expresar la estructura de) semejanzas y diferencias entre lenguas. Se trata de mostrar cuáles aspectos sean comunes a la estructura de todas las lenguas y cuáles factores sean responsables de las diferencias en las estructuras. Una versión del sistema de gramáticas generativas se basa en la distinción de principios y parámetros (Lectures on government and binding, 1981). No es la última versión (puesto que en el programa generativo la fase de verificación produce continuas modificaciones del modelo), pero aquí es útil porque nos ayuda a comprender el “espíritu” de la Universal Grammar de Chomsky. En este modelo, se dicen principios los requisitos obligatorios que una lengua cualquiera tiene que satisfacer. Los principios son los mismos en todas las lenguas; que varían son los modos en que los principios se manifiestan. Esto permite representar en la teoría las variaciones sintácticas entre las lenguas.

“Todas las frases de todas las lenguas tienen una estructura” es casi el “principio de los principios”: sin ello, el hablante no puede distinguir las frases correctas de aquellas incorrectas. El principio de la estructura permite introducir la noción de sintagma y da razón de los componentes elementales de la gramaticalidad.
A su vez, los parámetros son medidas que, según la lengua, reciben valores diferentes. Por ejemplo, “Pro-drop” es un parámetro que concierne a la omisión del pronombre sujeto. Para el francés, el inglés y el alemán se atribuye un valor negativo (no es permitida la omisión); lenguas como el italiano, el húngaro, el ruso permiten en cambio el “Pro-drop”.
Otro principio, quizás menos evidente, es la endocentricidad de todos los sintagmas (donde “sintagma”, más o menos, indica una palabra o un grupo de palabras que desarrollan una determinada función sintáctica). Ello afirma que “cada sintagma SX tiene que tener una cabeza X del mismo tipo” (en la terminología de la gramática generativa cabeza - del inglés head - indica el elemento característico de un sintagma: por ejemplo, el nombre libro es el núcleo de un sintagma nominal como todos nuestros libros de lingüística). En símbolos: XP à… X…, donde X es un elemento del conjunto formado por N, V, P (nombre, verbo, preposición) y otros eventuales símbolos, que están cada uno por una categoría léxica (es decir el carácter genérico común a una clase de palabras).

El principio de endocentricidad destaca otro aspecto fundamental de la estructura sintagmática: cada sintagma “parte” de una categoría léxica que transfiere, es decir “proyecta” las propias características a un nivel superior, del cual ella domina otros elementos; la proyección puede subir hasta un ulterior nivel, del cual la cabeza domina todos los elementos a los cuales ha transferido sus propiedades: este nivel coincide con la categoría del sintagma. Por ejemplo, el sintagma nominal tiene una estructura articulada en tres niveles o “barras”:

N''
|-------¬
spec N'
| |------¬
| N Compl
| | |
... ... ...

N es la cabeza del sintagma (por ejemplo, son las informaciones categoriales representadas por un nombre como gato). Compl es el complemento de N: corresponde, por ejemplo, a un atributo (nuevo en libro nuevo) o a un sintagma preposicional (de física en libro de física). N' (N con una barra) es el dominio di N y está constituido por la cabeza con su complemento (libro de física o bien libro nuevo). A N' se aplica Spec (“especificador”), que corresponde a categorías como el artículo o el demostrativo. N'' (N con dos barras) es la proyección máxima de N y constituye un sintagma nominal (este libro de física).

Hemos así ilustrado el principio de proyección léxica, por el cual la estructura sintáctica es el resultado de la proyección del léxico a los diferentes niveles superiores, que son niveles de abstracción creciente: SN (“sintagma nominal”, es decir N’’) es una categoría menos “concreta" de N’ y ésta es menos “concreta” que N, la que, a su vez, es menos “concreta” que el lexema individual libro.
La sintaxis en su complejo es concebida como un nivel intermedio entre la forma fonética y la que Chomsky llama forma lógica. Esta última es el nivel que permite conectar una frase al significado: es la interfase con el sistema lógico-conceptual. La forma lógica representa aquellos aspectos del significado que son determinados por la estructura sintáctica: por ejemplo, Luigi saluda a la señora con el abanico puede tener un sintagma verbal saluda… con el abanico (Luigi agita un abanico para saludar) o bien un sintagma nominal la señora con el abanico (que Luigi saluda agitando las manos). Los dos significados son determinados gracias a dos estructuras diferentes, que sin embargo se manifiestan en la misma sucesión de elementos. La forma lógica recibe las dos estructuras de la sintaxis y las hace “interfasear (entre relacionarse)” con dos interpretaciones diferentes del sistema lógico-conceptual.

A su vez, la forma fonética es la interfase con el sonido (es decir permite interpretar un fenómeno físico-acústico como una estructura fonológica que realiza morfemas). Forma fonética y forma lógica son dos interfases con módulos externos a la gramática (la percepción físico-acústica y el sistema lógico-conceptual). La sintaxis es el único nivel que no tiene interfases y representa la unión entre forma fonética y forma lógica. En otras palabras: la gramática es el dispositivo complejo que media entre el sonido y el sentido.

Una presentación detallada de la gramática generativa aquí no es posible, sea por la notable complejidad del modelo y de los formalismos en ella empleados, sea porque el programa de investigación está en continua evolución, conforme a los requisitos de una ciencia empírica, por la cual la fase de la verificación es la sede en que se presentan nuevos problemas que requieren solución, con la consiguiente necesidad de revisión del modelo explicativo.
La “Universal Grammar”, desarrollada a partir de las grandes intuiciones de Noam Chomsky, es una propuesta teórica que puede suscitar perplejidad y reservas, que se puede criticar o rechazar, pero que no se puede ignorar ni rechazar con prejuicio.

Andrea Moro:
Cuando era chico por primera vez les revelé a mis amigos que me interesaba el pensamiento de Noam Chomsky uno de ellos me preguntó a cuál de los dos Chomsky me refiriera. Sí, porque el impacto del pensamiento de Noam Chomsky sobre la cultura contemporánea era y es enorme en al menos dos filones distinguidos: aquel del análisis de los fenómenos históricos, políticos y sociales y aquel de los fenómenos lingüísticos. En particular, por cuanto concierne a los estudios sobre el lenguaje, sin las intuiciones maduradas por Chomsky en los años 50 no existirían ni el estudio moderno de las neurociencias del lenguaje, del cual el neonato centro de Neurolinguística (NeTS) aquí en el Iuss de Pavía es un ejemplo claro ni la teoría de la información digital.

De otra parte, como revela el “Arts and Humanities citation index” del Thomson Reuters Corporation, su nombre ha sido el más citado en el mundo por un largo período - ciertamente por todos los años 80 y más - y uno entre los diez más citados del Novecientos, apenas después de Freud y antes de Hegel.
Obviamente no caí en la trampa y entendí que se trataba de la misma persona, pero cuando en 1988 a los veintiséis años lo encontré entre los bancos de estudiante del Mit me di cuenta directamente de la profunda ignorancia que me había llevado a pensar en dos Chomsky.

Bastaba, en efecto, muy poca experiencia para llegar a concluir que no existían para nada dos Chomsky, existían tres. A la reseña le faltaba un Chomsky que han conocido todos aquellos que como yo han tenido la suerte de ser sus estudiantes por varias razones (y aquí, en esta sala entiendo, están representadas al menos tres generaciones).
El tercer Chomsky es el Chomsky que lleva en el corazón la inteligencia y los límites de cada estudiante y lo empuja a valorizarse al máximo, en total libertad, fuera de los esquemas didácticos formales; es el Chomsky que, poniendo la propia experiencia al servicio del estudiante que tiene de frente, lo trata a la par (sin ahorrar discusiones también fuertes); es el Chomsky que – palabras suyas- te lleva a entender el valor educativo del “asombrarse por hechos simples”, porque sólo éste es el modo para formular nuevas preguntas. Preguntas que tienen desde siempre a Chomsky al centro el misterio del hombre y la libertad.

He aquí porque junto al politólogo y al científico del lenguaje, Noam es, para muchos de nosotros, “simplemente” un Maestro.
Our ignorance can be divided into problems and mysteries. When we face a problem, we may not know its solution, but we have insight, increasing knowledge, and an inkling of what we are looking for. When we face a mystery, however, we can only stare in wonder and bewilderment, not knowing what an explanation would even look like.” (Noam Chomsky)

(Nuestra ignorancia puede ser dividida en problemas y misterios. Cuando enfrentamos un problema, nosotros podemos no conocer la solución, pero tenemos la intuición, para mejorar el conocimiento y un indicio de lo que estamos buscando. Cuando nos hallamos frente a un misterio, sin embargo, sólo podemos fijarnos con maravilla y estupor, sin saber cómo pudiera ser una explicación.)

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