Conocer el universo ¿para quien?
autor: Franco Bassani
presidente de la Societad Italiana de Fisica
Piero Benvenuti
Presidente Istituto Nacional de Astrofisica, Mordecai-Mark Mac Low, Associate Curator Division of Physical Sciences American Museum of Natural History
Massimo Robberto
Space Telescope Science Institute, Baltimora
Mario Gargantini (moderador)
direttore di Emmeciquadro
fecha: 2006-08-23
fuente: Conoscere l’universo: per chi?
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "La ragione è esigenza di infinito e culmina nel sospiro e nel presentimento che questo infinito si manifesti", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "La razón es exigencia de infinito, y culmina en el presentimiento y el anhelo de que este infinito se manifieste")
traducción: María Eugenia Flores Luna

Massimo Robberto:
Yo no puedo no partir, tratando de contestar a esta pregunta, no puedo no partir de mí, de mi experiencia. Les pido luego que me sigan: en esta conversación les compartiré un poco mi vida, mi historia y trataré de decirles cómo la veo. Les pido literalmente que me sigan, porque la primera cosa que quiero hacerles ver es uno de los sitios a mí más queridos: éstas son mis Hawaii, ésta ha sido mi segunda casa por 4 años; y éste es el observatorio de Mauna Kea, a 4200 metros, ésta es la montaña más alta de nuestro planeta: está sobre los 10.000 m. pero parte desde el fondo del océano Pacífico. Aquí a Mauna Kea se encuentran los más grandes observatorios del mundo; en este momento son las siete y media de la mañana, hay 12 horas de diferencia, por lo tanto los observatorios están cerrando, más bien son casi todo cerrados, la gente está conduciendo abajo en la calle, está yendo al campo base, mil metros más abajo, mis amigos están conduciendo y tienen que tener cuidado con el sol, porque el sol es bajo, está surgiendo del mar, se ve allá abajo.
Aquí allí los más grandes telescopios del hemisferio Norte: los grandes telescopios de la universidad de California, el gran telescopio japonés y otro "enormes", otros "gigantes."

Otro lugar fascinador (siempre vamos a los desiertos): éste es el VLT del Paranal. Es, creo, el sitio más árido de nuestro planeta; aquí hay cuatro telescopios de 8 metros construidos en Europa y administrados por el observatorio europeo austral basado en Múnich, dónde el doctor Benvenuti ha trabajado.
Aquí, en cambio, son las primeras horas de la tarde, en este momento mis amigos están despertándose, están tomando el café, se duchan, van a desayunar… Y dentro de dos horas están listos para trabajar. Aquí ahora es verano, allá es invierno; luego invierno quiere decir que la noche será larga, quiere decir que hay la Vía Láctea al centro de la galaxia, al cénit, al ocaso se observa la formación estelar, el centro de la galaxia. Les podría decir casi lo que están haciendo en estos telescopios gigantes. Pero en tantos otros lugares, se está iniciando, se está concluyendo, se está trabajando: hay una enormidad de instrumentos. Y todavía más serán producidos.

Éste es el Polo Sur. Esta montaña de 3300 metros, que ha sido descubierta hace pocos años, probablemente es el sitio más prometedor que tenemos sobre la superficie de la tierra. Es un sitio de una aridez monstruosa. Y, por el segundo año - en este momento es lleno invierno y la base es inalcanzable si no vía satélite - es habitada. Habrá próximamente la primera conferencia, donde esta gente que ha ido abajo y las personas que cuentan valorarán si se puede ir adelante para construir un telescopio gigante, que podría volverse fácilmente el más potente telescopio nunca construido sobre la superficie de la tierra.

Todavía, a noviembre, nosotros tendremos, en mi instituto, una conferencia sobre el próximo telescopio lunar, sobre aquel que, con el nuevo plan del presidente Bush, debería convertirse en la vuelta a la luna. ¿Para hacer qué? No se sabe todavía bien para hacer qué. Indudablemente nosotros astrónomos estamos pensando que, si se metiera un telescopio, sería una óptima idea.
Luego se está pensando en esta dirección.
Éste es Hubble, HST, los grandes telescopios de la NASA. 24 horas sobre 24 observan el cielo, nos cubren, literalmente, con una inmensa cantidad de datos.

Ahora, todo esto se lo quiero decir, porque creo que el momento que está viviendo mi disciplina sea un momento extraordinario, un momento único, realmente un big bang de informaciones, de posibilidad, de capacidad. Y es decididamente un momento excepcional y una novedad que debe ser notada porque cambia, de algún modo, más bien profundamente, nuestro modo de trabajar. Yo tengo que confesar que, cuando hace 20 años me he licenciado y he iniciado la carrera, en Turín, tuve problemas, porque los medios, las estructuras, las cosas que tenía a disposición eran, decimos, modestas, muy modestas. Por eso mi problema ha sido, por bastantes años, aquel de encontrar qué hacer, cuál fuera la cosa que pudiera hacer. Y era, típicamente, la investigación del jefe, la investigación del profesor, la tradición del instituto: todas cosas absolutamente nobles.

Pero lo que está sucediendo ahora está obligando los que hacen mi profesión a una revolución un poco copernicana en el modo en que concebimos nuestro trabajo. Porque el problema ya no es lo que puedo hacer; el problema se ha vuelto y es, siempre más, lo que quiero hacer. Tengo tantísimos medios a disposición, tengo muchísima riqueza de información que puedo hacer todo. Estos telescopios que les hice ver, y todos los otros, observan según propuestas, observan fuentes que son indicadas, selectas con procesos extremadamente competitivos. Tener a disposición una noche de observación con un telescopio de 8 metros no es banal, tienes que vencer una especie de guerra con tus colegas, una competición, una competición de contrata. Pero, después de un año, son públicos, es todo público. Es decir el muchachito, tú, que eres apasionado de astronomía, te conectas en internet y puedes tomar los datos que Hubble ha tomado hace 366 días y son, les aseguro, casi todos vírgenes, porque un año no es mucho para trabajar sobre eso, y por lo tanto hay una cantidad de información que es monstruosa. Ésta es una observación interesante porque, como decir, nos repone en esta posición interesante en que se vuelve legítima la pregunta de qué merece la pena hacer. Es una pregunta que obliga el científico a preguntarse a qué dedicar sus fuerzas, dónde quiere ir, cuáles son las cosas importantes. Reponen al científico en la perspectiva, decimos, del explorador, del descubridor, del investigador.

Déjenme hacer algún ejemplo de qué entiendo por "cosas nuevas", por cosas importantes. Esto es un montón de galaxias, es una imagen tomada por Hubble; la cosa sobre la cual quiero llamar su atención son estas estructuras alargadas que ven aquí abajo, a mano izquierda, azuladas y también aquel arco anaranjado que hay allí. Si ustedes observan cuidadosamente con el instrumento adecuado estas estructuras alargadas, notarán que se repiten como simétricamente alrededor de la galaxia gigante, alrededor de la gran nube que domina la escena y en esta inmensa galaxia elíptica, la cosa fascinadora es que estas estructuras tienen exactamente todo el mismo espectro, es decir son luz que viene exactamente del mismo manantial. No es un manantial arqueado alrededor, es un punto que está infinitamente más lejano: el motivo por el cual nosotros vemos que este punto infinitamente más lejano produce estos arcos, es que la luz que proviene es desviada por la gravedad, por la fuerza de gravedad engendrada por la galaxia, más bien por este montón de galaxias: la gravedad curva la luz y el efecto es producir estos arcos.

Ahora, si nosotros medimos estas galaxias - también podemos pesarlas - podemos entender cuántas estrellas hay dentro. Las estrellas que hay dentro, no tienen la fuerza suficiente para curvar el espacio en este punto, es decir nosotros estamos viendo un efecto que es inexplicable, a menos que nosotros no introducimos un nuevo tipo de materia, que produce la gravedad faltante, la que llamamos materia oscura. Ésta es una de las evidencias que nos sugieren, que nos indican de modo decidido que existe materia oscura, un nuevo tipo de materia, de que nosotros no sabíamos sencillamente la existencia. He aquí, entender qué es la materia oscura es, tengan paciencia, un gran problema y es un problema importante y fascinador.

Otra cosa. Ésta es una descripción adecuada de aquello que nosotros entendemos como expansión del universo: aquí tenemos dos ases, aquel horizontal es la distancia, aquel vertical es la velocidad con que las cosas escapan de nosotros, en particular éstas son Supernovas.
Si nosotros observamos estas Supernovas, vemos que más se va lejos, hacia derecha, más van veloces, es decir más escapan. Es la expansión del universo, todo parece acelerar mano a mano que se aleja. Alejarse, atención, quiere también decir ir atrás en el tiempo, es ésta es la ley, una bonita línea recta.

Ahora, si ustedes miran exactamente en el fondo, es decir los objetos más lejanos, que son también los más débiles, estas estrellitas que estallan y que nosotros podemos medir bien, ven que no están exactamente sobre la línea recta, están un poquito abajo, es decir están yendo un poquito más despacio: es decir el universo, hace mil millones de años, se expandió pero no tal como se expande ahora, era más lento, y ahora está acelerando.

La aceleración actual del universo con respecto a la velocidad que tenía una vez, es un fenómeno fascinador. ¿Qué puede acelerarlo? La única cosa que sabemos es que la masa, de hecho, debería ralentizarlo, nosotros deberíamos ver estos puntos rojos estar de la otra parte de la curva, arriba, no abajo.
Luego hay de nuevo una energía misteriosa que está acelerando el universo y que de hecho es la mayor parte de la energía que el universo tiene a su disposición: también éste es un gran problema.

Otros problemas interesantes, por ejemplo, son la formación de las estrellas, la formación de los planetas. Éstas son las cosas que hago yo. Estos anillos oscuros son los discos dentro de los cuales se forman los planetas. Ahora, las estrellas no se forman solas, sino se forman en compañía, y puede ocurrir que la compañía sea malvada, que la compañía sea peligrosa, es decir que la estrella más grande sea realmente grande.

Las estrellas se forman todas unidas en grupo, pero si la estrella más grande es violentamente emisora de luz ultravioleta, puede destruir el disco, y es lo que nosotros vemos aquí, en esta gota nebular a la derecha. Vemos el efecto de la destrucción del disco por parte de una estrella gigante, fuera de campo, porque si no nos cegaría, al interior de la nebulosa de Orión. Éste es un fenómeno que está sugiriéndonos que formar planetas como el nuestro, por ejemplo, solicita una cierta dosis de suerte, es decir tenemos que estar en las condiciones justas también en términos de distancia respecto a las grandes estrellas, porque si no a lo mejor no lo logramos, no se forman planetas.
Es ésta, decimos, la gran región, - ésta la hice yo, se la hago ver. Es una de las más grandes imágenes tomada con Hubble, y es fascinadora porque aquí debería tener tres horas para hacerles entender todo, pero si van a la exhibición también la encontrarán allí.

En fin lo que quiero decir es que es interesante el hecho que ahora, con estos medios que tenemos a disposición, podemos reponernos en la dimensión justa, que es la dimensión del explorador, es la dimensión que remite a la búsqueda, repone la ciencia, el conocedor del universo en la situación del investigador, del explorador, de el que contesta de algún modo a la pregunta que la realidad le pone.
Y esto es lo que siempre, de hecho, me ha interesado. Yo me he enamorado de la astronomía en los años justos probablemente, en los años del desembarque sobre la luna. Me acuerdo hubo el periódico "Época" que en aquellos tiempos publicó estas fotos hermosas, en páginas a colores, de los astronautas sobre la luna, creo que tengo a una de ellas, a lo mejor es fuera de lugar, luego se la enseño.

En fin hay estas fotos bellísimas de los astronautas y un muchachito como yo, de 10 años, no podía no quedar hechizado, pero tengo que admitir que en el mismo periódico Walter Bonatti escribió, que para mí, ha sido el más grande escalador de la historia, el escalador del K2. Walter Bonatti después de haber sido el más gran escalador se apartó y "Época" lo pagó para hacer los reportajes, lo mandaba en los sitios más absurdos, en los lagos dentro de los volcanes apagados de Amazonia, de donde escribía estos artículos con estas fotos fascinadoras. Yo quería aquello, yo quería aquello…yo quería sentir la atracción de preguntar a esta realidad ¿quién eres, qué quieres? ¿No? Eran la misma cosa y yo era como ellos.

Esto es lo que me ha, decimos, dado el gusto de la aventura, del descubrimiento, es lo que me ha empujado a emprender esta profesión.

A menudo me parece entender que existe la idea del científico como si fuera un sabio, una persona que trascurre su vida en recoger conocimientos, como un estudioso que ha aprendido y leído todo. Me parece justo conocer tantas cosas, pero para un científico la cosa esencial es estar en función de la investigación y en función de la novedad: nosotros somos curiosos antes que sabios; yo defino así a mí mismo.
El problema no está en volverse luminares (los más inteligentes), el problema está en mantener despierta esta curiosidad, despertada por la realidad o por el presentimiento de la verdad, como nos han dicho.

Este juego de la curiosidad, del mirar, es verdaderamente el dinamismo último de la investigación. Cuando nosotros escribimos un artículo, cuando enviamos un artículo para una revista, cada uno de nosotros desplaza un poco más adelante el horizonte de aquello que conocemos. Es siempre el problema de escribir una página más, el científico está definido por esto, por llevar un poquito más adelante el límite de la investigación. Quien da un paso, quien da tres, quien diez, pero nos miramos el uno al otro, y mirando a este paso que estamos dando, contándonoslo, siempre con el rabillo del ojo nos preguntamos: “ Mmm… ¿A dónde estamos yendo? ¿Cuál es la pregunta correcta? La expansión, la aceleración, los planetas, el destino de una Galaxia…

Miramos con el rabillo del ojo a aquella pregunta grande que nos despierta la curiosidad y luego damos nuestro paso en el particular que estamos estudiando, porque, para ir hasta allá, toca dar un paso después del otro.

Es esto lo que hace fascinante la ciencia, esto me ha cautivado y añado también que, a mi parecer, tiene un grande e importante valor bajo el punto de vista pedagógico y también didáctico, porque es importante distinguir entre la cuestión de las reducciones del conocimiento y el tema del descubrimiento, porque, si la cuestión no es apoderarse de cierta disciplina sino más bien es la fascinación por lo novedoso, entonces entendemos también que cambia el dinamismo.
Aprender algo, ir al colegio, son todas cosas justas y son los deberes, pero no es última y fundamentalmente un problema de aprendizaje, más bien en un problema de educación, es decir sacar aquel resorte que cada uno tiene dentro.

Hay una enorme diferencia entre instruir alguien y educarlo. El científico es fundamentalmente uno que viene educado, es fundamentalmente uno que educa. Digo siempre a mis estudiantes: “Miren cuánto es fascinante tener al frente una página blanca; intenten ustedes hacer de nuevo la misma cosa que han estudiado en esta página blanca, háganla ustedes, ¡Vuélvete tú Planck, séalo tú, generala! Y, si no sabes hacerlo porque no recuerdas el pasaje, si no saber crear de nuevo la ecuación del cuerpo negro, abres el libro y, haciéndolo, el descubrimiento se vuelve tuyo y ¡no te lo olvidarás nunca jamás!”. Así uno se vuelve buen estudiante en el colegio y se vuelve científico, y ésta es la cosa que se puede hacer en cualquier edad, uno podría hasta cursar solamente el nivel de Media, pero hace falta ser educado en trabajar así, en mirar así a la realidad.

Por ende la realidad, y con esto concluyo, nos atrae, despierta en nosotros una curiosidad. Quería hacerles notar que sería interesante hablar del cómo la realidad nos atrae, cómo nuestra mente percibe la belleza. Miren por ejemplo al juego de la simetría, cómo este anillo dice “Mmmm, ¡hay algo misterioso acá!” y como de inmediato la ruptura de la simetría, te provoca a decir: “¿Qué es lo que está aconteciendo?”. Ves diez anillos del mismo tipo y, cuando encuentras una cosa así dices: “¡AH! ¡Acá hay un procedimiento que está funcionando!”. Miren a la simetría de esta ruptura, compárenla con esta otra. Nuestra mente, nuestra capacidad, viene solicitada, provocada por la realidad.

Es una curiosidad y esta curiosidad nos empuja, nos mueve. Piensen en los observatorios en Hawaii, Japón, América del norte, Chile, hay de todo, Franco-Canadienses, hombres de idiomas, culturas, pueblos diferentes. Se juntan para esto, es algo que todos tenemos en común, también si vamos a las islas Hawaii somos todos iguales, tenemos la misma tensión; también ustedes, porque, para que nosotros podamos hacer estas cosas, ustedes pagan impuestos, entonces las hacemos para ustedes. ¡Para quién entonces? Para quien paga los impuestos, para quien tiene este tipo de pregunta, para todos nosotros.

La tarea del científico es aquella de decir: “Chicos, somos como Ulises, debemos despertarnos; no estamos hechos como brutos sino para seguir la virtud y el conocimiento”, estamos hechos para seguir este atractivo de la realidad – la realidad nunca decepciona. La realidad continuamente nos dice: “Mírame, mírame, mírame, pregúntame”, y se revela progresivamente, un pedacito más, otro pedacito más, y nos provoca continuamente y sigue pidiéndonos mirar, mirar, mirar, y nosotros decimos “Sí, sí, sí”. Es como si la realidad nos pidiera continuamente, nos provocara, nos pidiera mirarla y, si pudiera hablarnos, nos preguntaría: “¿Qué buscan? ¿Qué buscan al fondo?”. La primera pregunta que se les ha hecho, la pregunta que pone el ser últimamente es ésta: “¿Qué buscas?”, y es la misma pregunta que nos pone el universo.

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