El conocimiento del mundo a través de las Ciencias
autor: Francesco Valenti (a cargo de)
Rector del “Colegio de la Guastalla” de Monza y Presidente de la Asociación Cultural “El Riesgo Educativo”
fecha: 2014-07-13
fuente: La conoscenza del mondo attraverso le Scienze
Publicado en el N. 54 de Emmeciquadro
traducción: María Eugenia Flores Luna

Contenidos de los Informes presentados en la Summer School organizado por la Asociación Cultural “El Riesgo Educativo” Napoli (13/16 luglio 2014)

La Asociación Cultural “El Riesgo Educativo”, que de muchos años desarrolla una reflexión sobre la propuesta cultural de las escuelas libres y sobre la experiencia de la enseñanza, ha
desarrollado en el mes de julio la séptima edición de la summer school, este año dedicada al tema El conocimiento del mundo a través de las Ciencias. Ciento treinta profesores y dirigentes de escuelas de todo orden y grado se han confrontado con docentes universitarios y con profesores de disciplinas científicas sobre temas de la cultura científica y de su enseñanza, poniendo el conocimiento al centro de la experiencia formativa del profesor, a partir del asunto de que las Ciencias ofrecen al conocimiento del mundo un propio y calificado tipo de aporte.

Los trabajos se han articulado ante todo a través de la exposición de un informe, su ahondamiento de parte de uno o más discussant, la proposición de preguntas y aclaraciones, y la precisión de instrumentos e indicaciones bibliográficas. En todas las jornadas, los ponentes han participado también en diversos seminarios y momentos de convivencia, favoreciendo así también un ulterior espacio de encuentro y discusión. Todos los informes serán publicados en el sitio de la Asociación, www.ilrischioeducativo.org.

Racionalidad científica y racionalidad comunicativa

El informe introductivo, desarrollado por Onorato Grassi de la Universidad Lumsa de Roma, ha tenido como tema Racionalidad científica y racionalidad comunicativa. El ponente ha establecido algunos términos del conocimiento del mundo a través de las Ciencias, empezando a notar que la época moderna es calificada por la racionalidad científica, forma paradigmática de la razón. Si la ciencia nace para conocer cómo es verdaderamente el mundo, en el ámbito de la racionalidad científica moderna ha habido una división, que ha visto surgir una ciencia reducida a modalidad únicamente funcional y estratégica.

Como afirma Habermas, la obra de una razón tendiente a cumplir sólo determinadas operaciones actúa en un contexto donde los elementos determinantes se vuelven otra cosa respecto a los elementos cognoscitivos. De tal modo, nos hemos preguntado, ¿el connubio ciencia y modernidad favorece verdaderamente la presencia de diferentes métodos de conocimiento con los que el hombre alcanza el conocimiento de algo? Y esto, no sólo como subjetividad sino como validez universal, como racionalidades diferentes capaces de llegar a una evidencia y a una certeza, o bien ¿las «otras» verdades se convierten sólo en «tapicerías del mundo»?

Se introduce a este nivel la racionalidad comunicativa, porque también el científico comparte el trabajo que está haciendo con una comunidad científica en la cual es necesario comunicar. Para muchos pensadores, sobre todo del 1900, el conocimiento no es sólo «ocuparse de cosas», sino es «decir cosas», obviando el inconveniente de hablar sin entenderse. Así, la racionalidad comunicativa mira a alcanzar el entendimiento. Este tema, si queremos típicamente humanístico, del entenderse se entrelaza hoy con la racionalidad científica.

Los cristales: una ventana sobre el microcosmos

En su informe, sobre el tema Los cristales: una ventana sobre microcosmos, Riccardo Destro de la Universidad de Estudios de Milán ha delineado los caracteres de la ciencia que se ocupa de la estructura de lo infinitamente pequeño, ilustrando las características principales de las estructuras cristalinas y describiendo en modo sintético las relativas operaciones de simetría.

El ponente luego ha mostrado cómo haya surgido la definición de un «orden» que distingue un cristal y precisado en qué sentido todas las propiedades químico-físicas de una molécula dependan de su estructura. Después de haber recorrido en modo claro y ejemplificado la historia de los descubrimientos que, al inicio del siglo pasado, han dado origen a la cristalografía moderna, han sido ahondados, como ejemplos, los resultados de una investigación a rayos X en el cristal de un fármaco antihipertensivo.

A través de numerosos ejemplos, ha precisado cómo, en el debate didáctico de los temas científicos, se deba prestar particular atención al método de explicación, por el cual se parte de algunas afirmaciones sobre el microcosmo, para luego inmediatamente precisar cómo se ha llegado a la afirmación de un concepto, explicando, es decir, cómo los primeros genes han llegado a una visión abstracta. Así, por ejemplo, un libro de Física es fascinante cuando relata y contextualiza un concepto en el ámbito de la intuición. Se puede partir de cómo se sabe que una cosa está hecha, pero luego de inmediato contextualizándola y provocando interés y preguntas. Este es el sentido de «abrir la ventana al microcosmos»: crear o hacer crecer el interés, encontrando la llave para abrirlo, porque la naturaleza es bella, y este descubrimiento es para el estudiante lo perciba. Se trata de abrir los ojos, impulsando a descubrir que una materia es belleza y correspondencia con la persona.

El conocimiento del Universo

Retomando los temas de la física del espacio, Marco Bersanelli de la Universidad de Estudios de Milán ha desarrollado el tema del Conocimiento del Universo, partiendo de una pregunta: ¿el hombre primitivo cómo podía percibir el cielo? A partir del análisis del hueso de Blanchard, que muestra cómo, hace 33.000 años, un hombre podía imaginar el cielo y el calendario de las fases lunares, el ponente ha descrito con qué maravilla el hombre había observado la imponencia de la bóveda misteriosa, llena de estrellas, con aquel cielo que es señal privilegiada de lo divino. ¿Por qué desde siempre el hombre pone justo en el cielo su propia atención? La palabra misma «cielo» en nuestra civilización representa lo divino, porque el cielo es, ante todo, único. Y luego la vastedad del cielo, con su inaccesibilidad, que indica una desproporción radical. Todo cambia en las generaciones, el cielo no. Y, naturalmente, la belleza vertiginosa. Y el nexo con la vida humana.

Bersanelli ha luego señalado, con diversos ejemplos, los elementos principales del largo periodo que lleva al desarrollo de la física moderna, a partir da los griegos Eratóstenes y Aristarco hasta la descripción del cosmos medieval, donde el Universo es entendido como creación, un don de Dios que, incluso retomando el modelo griego, se agrega el seño de un misterio que tiene orden, y que Dante expresa en los celebres versos del I canto del Paraíso: «Todas las cosas / tienen un orden entre ellas; y ésta es la forma / en que el Universo se parece a Dios». Dante mismo expone su visión en el canto XXVII del Paraíso, mostrando cómo pueda ser posible que lo que abraza el Universo sea, al mismo tiempo, el centro. La última parte del informe ha desarrollado una posible respuesta a la pregunta si sea el modo de leer que restituye coherencia a la visión del Universo dantesco.

La ciencia en el laboratorio

Centrándose en la práctica didáctica, María Elisa Bergamaschini, de la directiva de la Asociación Cultural El Riesgo Educativo, ha desarrollado un informe de título La ciencia en el laboratorio. Para introducir adecuadamente la cuestión, la ponente ha resaltado la importancia de buscar en la escuela «las preguntas que iluminan», retomando cuanto recordaba el gran físico Isidor Isaac Rabi a propósito de su madre, que, al regreso de la escuela, no le preguntaba nunca «¿has aprendido algo?», sino «¿has hecho alguna buena pregunta hoy en la clase?». Porque hay preguntas que iluminan y aquellas que destruyen, también de parte del profesor, cuando renuncia a su deber y se vuelve un mero facilitador. Mientras que el «maestro» es la garantía de que lo que se hace en la escuela tenga un sentido más profundo que las operaciones, con una consciencia que se renueva continuamente. Luego ha hablado de la importancia de hacer ciencia en escuelas de todo nivel: el profesor es llamado junto a sus alumnos «a hacer ciencia» en la escuela; no, por tanto actividad de naturaleza lúdica y/o divulgativa, sino más bien de naturaleza «cognoscitiva», con características estructurales del saber científico. También en la escuela se debe dar lugar a aquellas acciones características del método con que el científico conoce el mundo. Andando a la génesis de las diversas ciencias experimentales se puede estar seguro de que lo que allí vale, vale también en la escuela. El informe se ha concluido ahondando algunos términos propios del conocimiento también en campo científico: mirar, ver, observar, reconocer, representar, describir y narrar.

Lenguaje y cerebro

Introducido por Roberto Presilla, de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, luego ha hablado Andrea Moro, de la Escuela Superior Universitaria IUSS de Pavia, que ha tratado el tema Lenguaje y cerebro. Contestando la ideología surgida en los años Cincuenta del siglo pasado en USA, según la cual las gramáticas humanas son puramente convencionales y es posible alcanzar una comprensión completa de la comunicación del animal y de la máquina, el ponente ha tomado la idea de Noam Chomsky de complejidad de la gramática, de uniformidad al variar y de aprendizaje del lenguaje, en particular modo en los niños.

Del lingüista americano ha recordado una frase decisiva: «El hecho de que todos los niños normales adquieran gramáticas sustancialmente comparables, de gran complejidad y con notable rapidez, sugiere que los seres humanos estén en algún modo proyectados de un modo especial, con una capacidad de naturaleza misteriosa». Desarrollando estas ideas, se puede afirmar que la sintaxis representa algo de humano sólo humano, como característica formidable del hombre y trama oculta de este misterio, que permite formar potencialmente un número de frases infinitas. Deber de la ciencia lingüística, por eso, es buscar la trama oculta, mirar atrás el tapiz y examinar en qué consista la trama de un diseño.

La matemática: palabras, imágenes, símbolos

La matemática: palabras, imágenes, símbolos es el título del informe desarrollado por Rafaella Manara, de la directiva de la Asociación Cultural “El Riesgo Educativo”.

La ponente ante todo ha ahondado la cuestión de las palabras en la matemática, afirmando que en la ciencia y en matemática, para entenderse, se usa el lenguaje común, pero para hablar de los objetos que se conocen del punto de vista de la matemática se usan palabras especiales: se generan palabras, dando un nombre que se convierte en un acceso al concepto. Después algunas ejemplificaciones al respecto de palabras del álgebra y geometría, se ha ilustrado la cuestión de la imagen en la matemática, afirmando que las imágenes son relaciones al mirar y al reconocer, desarrollan la calidad del observar, cumplen una función muy importante al representar, al comunicar el pensamiento y al ilustrar.

Por cuanto concierne a los símbolos, ellos dan forma al pensamiento. La formación de los conceptos matemáticos tiene inicio, en efecto, en la experiencia sensible, procede a través de la extrapolación de la fantasía, la interiorización y la abstracción. Por eso se buscan y se eligen formas de representación de los conceptos y de la ilustración genérica se llega a la esquematización geométrica. A través de los símbolos elegidos, los conceptos son manipulados, para generar nuevos conceptos: se pasa, así, al grado superior de abstracción, impulsando adelante la conceptualización.

Conciencia y cerebro

Mauro Ceroni de la Universidad de los Estudios de Pavia ha tratado el tema Consciencia y cerebro, retomando el libro escrito con Faustino Savoldi y Luca Vanzago de título “La consciencia” sobre los aspectos más relevantes de las neurociencias en la medicina. Ha hecho ante todo referencia a la historia de los descubrimientos que conciernen a este tema, resaliendo a los estudios de Giovanni Battista Morgagni publicados en 1761, y reprendiendo las investigaciones de Jean Martin Charcot, de Camillo Golgi, de Giuseppe Moruzzi.

Desarrollando la tesis que el ser vivo vive dentro de una situación, en que el hombre se mueve a partir de la búsqueda del significado y de los nexos, como demuestra la experiencia, el ponente ha subrayado como el riesgo no sea el advenimiento del poder que nos somete a todos, sino aquel de seres humanos absolutamente muy poco inteligentes. En este sentido se necesita retomar claramente las diferencias entre la inteligencia humana y la idea de inteligencia artificial adaptable como una computadora, cuya inteligencia humana no es reducible, como ha afirmado en 1972 Hubert Dreyfus en su ya clásico What Computer Can’t Do. Mientras el punto de partida del cognitivismo es la construcción de una mente humana como un PC, hace falta, en cambio, partir de la experiencia del sujeto, porque es en la experiencia que la realidad viene conocida. Y por eso cada uno tiene necesidad de encontrar un criterio, dentro de sí mismo.

Como afirmaba Wittgenstein «Nosotros sentimos que, también una vez que todas las proposiciones y preguntas científicas hayan tenido respuesta, nuestros problemas vitales no han sido aún ni siquiera rozados». El yo, en otras palabras, está hecho de dos realidades diferentes, irreducibles e inseparables. El hombre es la especie animal menos especializada, menos programada y adaptada de todas. Aun nuestra fisiología está determinada por el misterio. Hijos de Descartes, todo pasa a través de la consciencia, la más grande maravilla que existe en este mundo. Pero donde, platónicamente, aquello que cuenta es el alma.

El origen de la vida: ¿singularidad o dinámica inexorable?

El último informe, de gran interés, ha sido aquella de Paolo Tortora de la Universidad
de Estudios de Milán, sobre el tema El origen de la vida: ¿singularidad o dinámica inexorable? El ponente ha enfatizado su intervención con numerosas observaciones de carácter metodológico, partiendo de la consideración que después de cien años de estudios e investigaciones, hasta hoy no ha sido elaborado ningún modelo convincente de interpretación que incluya todos los elementos implicados en el proceso de origen de los organismos vivos. Una de las dificultades fundamentales que se deben afrontar para dar respuestas al problema del origen de la vida es intrínseca a la naturaleza misma de los sistemas vivos.

Su complejidad no está en efecto sólo ligada al hecho de que los componentes fundamentales, vale decir las moléculas biológicas, tienen dimensiones conspicuas, estructuras complicadas y están en gran número también en las células más simples. Más bien, el aspecto más característico de su complejidad reside en el hecho que cada parte de la maquinaria química de la cual ellos consisten es coordinada con las otras en vista de la cooperación hacia un objetivo. El problema del origen de la vida no puede ser afrontado considerando el origen y la evolución de cada parte (o clase de moléculas) independientemente de las otras, como es bien ilustrado en la biología molecular. En fin, ha sido ahondado el tema de las dos características que imponen una clara diferencia cualitativa entre vivos y no vivos: la irreductibilidad y la individualidad.

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