El universo adulto y niño en el primer mapa a todo cielo ...
autor: Aniello Mennella
fecha: 2010-07-06
fuente: L'universo adulto e bambino nella prima mappa a tutto cielo di Planck
traducción: Carmína Vasquez

La primera imagen a todo cielo de Planck, el satélite del ESA (Agencia Espacial Europea) lanzado el 14 de mayo de 2009 para observar el Fondo Cósmico de Microondas - la primera luz del universo - cuenta dos historias; aquella del universo "adulto", en primer plano, con la Vía Láctea que domina la escena brillando con gran intensidad sobre el plan galáctico y extendiéndose hacia las altas latitudes. Y aquella del universo "niño" cuando a la edad de unos 380.000 años, ha dejado la huella de su estructura granulada en el fondo cósmico de microondas, que vemos emerger a las altas latitudes, donde la Vía Láctea es menos intensa.
Para separar las dos imágenes y conseguir el mapa del fondo cósmico sobre toda la esfera celeste es necesario un análisis de los datos muy complejos, efectuado con software específicamente desarrollado por el team de Planck en el curso de los años anteriores al lanzamiento; pero el punto clave para conseguir este resultado aparentemente imposible reside en la gran cobertura en frecuencia de los receptores de Planck.
Recordemos que el satélite del ESA observa el cielo gracias a dos instrumentos situados en el nivel focal de un telescopio a doble reflector de 1,5 m de abertura. Los dos instrumentos cubren un amplio intervalo de frecuencias en las microondas, de 30 GHz a 857 GHz. En particular, el instrumento a baja frecuencia, LFI, ha sido desarrollado por un consorcio de guía italiana y cubre el intervalo 30-70 GHz, mientras el instrumento a alta frecuencia, HFI, es de guía francesa y cubre el intervalo 100-857 GHz.
A los dos extremos del intervalo 30-857 las emisiones son dominadas por los procesos físicos que actúan en el medio interestelar, la mezcla de gas y polvos que llena el espacio entre las estrellas de la Vía Láctea, y la imagen del cielo es dominada por el primer plano de nuestra galaxia. Los mapas del cielo producidos a estas frecuencias son de grande valor para los astrofísicos para reconstruir la estructura tridimensional del medio interestelar y comprender como muchos fenómenos todavía poco conocidos, por ejemplo, el nacimiento de las estrellas que ocurre en particulares zonas de la Va Láctea, muy ricos en gas y polvos.
A las frecuencias centrales, en particular a 70 y a 100 GHz, las emisiones galácticas son poco intensas y en la mayor parte del cielo es detectable la estructura del fondo de radiación cósmica. Y es esta débil señal de fondo que interesa principalmente a los cosmólogos, es decir los estudiosos del universo y su historia.
La estructura granulada, en efecto, representa la imagen de nuestro universo cuando, todavía muy joven y caliente, se preparó a dar vida a galaxias, estrellas y planetas que se habrían desarrollado en muchos mil millones de años a partir de las pequeñas desuniformidad en su densidad. El estudio de estas desuniformidad, reales y propias semillas de las que se ha desarrollado nuestro universo, les permiten a los estudiosos reconstruir su pasado, hacer previsiones sobre el futuro y determinar los principales componentes.
Este mapa, máxima síntesis de las observaciones de Planck efectuadas desde el lanzamiento hasta hoy ha sido conseguido combinando todos los mapas a las varias frecuencias y lleva la huella de procesos físicos muy diferentes. Algunos de estos actúan en el presente y concurren a dar estructura al universo en que vivimos; otros pertenecen al pasado y representan el motor antiguo que ha dejado paso al desarrollo de forma y diversidad a partir del plasma primordial homogéneo e informe. En otras palabras, presente y pasado en la misma imagen.

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