En la historia /7. Jasna Gòra, fortaleza de libertad
autor: Redacción Huellas
fecha: 2004-05-01
fuente: Jasna Gòra, fortezza di libertà
traducción: María Eugenia Flores Luna

En la parte occidental de la ciudad de Czestochowa, se encuentra el complejo de edificios de un santuario y monasterio que lleva el nombre de Jasna Gòra (Clarus Mons, monte claro). En 1382, en efecto, llegaron a la ciudad - a tierra polaca llamados por el príncipe Vladislao de Opole, plenipotenciario del rey Ludovico de Hungría en los años 1367-1372 - los monjes Paulinos, que recibieron en regalo una pequeña iglesia donde pusieron el cuadro Milagroso de la Virgen. La historia del cuadro de Jasna Gòra es transmitida según dos versiones. Según la versión de la tradición, el cuadro fue pintado por el evangelista Lucas sobre la mesa de la casa de la Santa Familia. San Lucas habría pintado dos imágenes de María, una de las cuales llegó a Italia, y fue conservada en Bolonia, donde todavía hoy es venerada; la otra, aquella de Jasna Gòra, viene trasladada desde Jerusalén a Constantinopla por el emperador Constantino y dejada en una iglesia. Seis siglos más tarde, el príncipe ruso Lev obtiene del emperador el cuadro como reconocimiento por sus méritos militares. Durante las guerras en Ruttenia el príncipe Vladislao de Opole encontró el cuadro, en el castillo de Belz, donde era venerado como milagroso. A continuación por la gracia de la victoria conseguida sobre los tártaros, llevó consigo aquel cuadro a Czestochowa, confiándolo a la custodia de los monjes. Segunda versión: para los críticos de arte el Cuadro de Jasna Gòra habría sido en origen un icono bizantino (del género “Odigitria”) fechado entre el VI y el IX siglo.
La fama siempre creciente de la imagen milagrosa hizo que en poco tiempo el monasterio se volviera meta de continuas peregrinaciones, y que empezara a recoger numerosísimos y preciosos ex-voto. Pero en el día de Pascua, el 14 de abril de 1430, una banda de ladrones, proveniente de la Bohemia, de la Moravia y de la Silesia, asaltó el monasterio. Entrando en la Capilla de la Madre de Dios los ladrones quitaron del altar la imagen, despojándola de todas las alhajas y desfigurándole el rostro con las espadas. Tiraron el cuadro al suelo, provocando roturas en tres partes. Después de la profanación y la consiguiente restauración, la fama del santuario creció enormemente y aumentaron las peregrinaciones, a tal punto que ya en el siglo XV, junto a la Capilla de la Virgen, fue dado inicio a la construcción de una iglesia gótica con tres amplias naves.
El monasterio sufrió otro asalto en 1466, por el ejército del rey bohemio. Estos episodios convencieron al rey Vladislao IV la necesidad de erigir un muro como cinturón alrededor del monasterio. El santuario de Jasna Gòra se convertía así en una fortaleza mariana: el fortalitium marianum. En 1655 aproximadamente se da inicio a un plan de ataque contra Polonia. El 21 de julio del mismo año, el ejército sueco entró a Polonia. Varsovia, Poznan y Cracovia fueron conquistadas fácilmente. Todo el País cayó así bajo la dominación sueca. El 18 de noviembre de 1655 la armada del general Müller, constituida por tres mil hombres, alcanzó Jasna Gòra, exigiendo la inmediata rendición del santuario. Pero el prior de Jasna Gòra, padre Agostino Kordecki, decidió continuar la defensa del sagrado lugar. Él disponía de 170 soldados, 20 aristócratas y 70 monjes. El combate, durado 40 días, se concluye con la victoria del ejército de María. El ataque a Jasna Gòra fue considerado una violación a los sentimientos religiosos y la victoria fue atribuida no ya a la bravura de los soldados ni a la solidez de la fortificación, sino a la tutela de la misma Madre de Dios, Protectora de aquel lugar. Después de estos episodios, todo el País empezó a combatir contra los suecos invasores.
El 1 de abril de 1656 el rey Juan Casimiro pronunciando solemnemente en la catedral de Leópolis sus votos, consagró todo el País a la protección de la Madre de Dios, proclamándola Patrona y Reina de las tierras de su Reino. Desde aquel momento a la Santísima Virgen María fue confiada la suerte de la nación. Jasna Gòra se volvió así símbolo de libertad religiosa y política para el pueblo polaco.

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