¿Estamos solos en el universo?
autor: Elio Sindoni
Profesor Ordinario de Física General en la Universidad de Estudios de Milán-Bicocca
Marco Bersanelli
Profesor Ordinario de Astrofísica en la Universidad de Estudios de Milán
Camillo Fornasieri (moderador)
Director del Centro Cultural de Milán
fecha: 2011-08-23
fuente: Siamo soli nell’universo?
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "E l’esistenza diventa una immensa certezza", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "Y la existencia se convierte en una inmensa certeza")
traducción: María Eugenia Flores Luna

CAMILLO FORNASIERI:
Bueno, una calurosa bienvenida a todos. Comenzamos esta propuesta de invitación a la lectura, de hoy, su parte matutina. Tenemos dos libros y los presentaremos en secuencia con los invitados y los autores. Comenzamos con un campo, un territorio a todos muy querido incluso por los grandes testimonios, intervenciones, reflexiones y muestras que han concernido a la ciencia en sus varios aspectos en todos estos años del Meeting. Tenemos la propuesta de la editorial San Rafael de Milán de un libro de Elio Sindoni, el autor, al que saludamos, a mi derecha. Un caluroso saludo porque Elio Sindoni es docente de Física general en la Universidad de Milán-Bicocca, pero es un gran comunicador, de alta divulgación, y también un gran tejedor de relaciones, de ocasión, es uno de aquellos que siempre han participado en las muestras ideadas por Euresis, de las cuales una está presente también este año. Y precisamente este compromiso suyo, aun a nivel de docencia, de relación con los estudiantes, hace una figura muy querida e importante.

Su libro es ¿Estamos solos en el Universo?, una pregunta que inmediatamente en nosotros puede fijarse en cualquier respuesta estereotipada, en cualquier estereotipo de comunicación de los medios de comunicación, pero no es éste el punto tan reductivo y banal que el libro quiere afrontar, no estaría a la altura de la persona de Elio Sindoni. Incluso llegando también a los aspectos técnicos o ambientales que conciernen al tema de los extraterrestres, pone esta pregunta al centro de la existencia del hombre de todos los tiempos. ¿Estamos solos en el universo? Es una pregunta que ha atravesado la historia de nuestra civilización, de diversas civilizaciones, y no sólo se ha hecho desde cuando ha habido un desarrollo tecnológico, sino se ha hecho desde el principio, a nivel de una pregunta original profunda, tanto que el libro presenta ideas literarias, poéticas y filosóficas sea de aquellos autores de la ciencia en los cuales la dimensión filosófica humanística, en época moderna, estaba aún muy ligada y conectada, sea de científicos contemporáneos. Por tanto esta pregunta concierne precisamente al significado y unidad de la tierra, del lugar donde habitamos y vivimos. Entraremos en estos temas con otro gran amigo, el profesor Marco Bersanelli, al que saludamos, astrofísico y docente de esta materia en la Universidad de Estudios de Milán. Aquí daría inmediatamente la palabra a Marco, que es un apasionado de esta materia tan grande, tan decisiva, que muestra cómo el hombre es capaz de hacerse preguntas y de interrogarse sobre la propia existencia.

MARCO BERSANELLI:
Ok, perfecto. Buenos días. Para presentar este libro pensábamos organizar esta media hora en modo de dar alguna idea que ahora propondré y luego quisiera hacer un poco de preguntas a nuestro autor, un amigo mío muy querido Elio Sindoni. Antes de todo quisiera subrayar aquello que ya Camilo Fornasieri ha señalado, es decir la pregunta si estamos solos en el universo, si existe más allá, fuera de la tierra, la posibilidad de seres vivientes, de organismos, a lo mejor inteligentes.

Es una pregunta antigua y es interesante que la primera huella que tenemos de esta pregunta se remonte a hace 2500 años, cuando Anaxágoras por primera vez, piensen, se da cuenta de que la Luna no es un disco plano en el cielo; entonces la idea es que la tierra sea plana, pero la Luna, Anaxágoras nota que, refleja la luz sólo si es iluminada por el Sol. Se da cuenta por tanto de la naturaleza de las fases de la Luna, porque vemos la Luna a veces a mitad, a veces un cuarto, y se da cuenta que esto demuestra que la forma de la Luna es aquella de una esfera y entonces advierte quizá que aquellas sombras oscuras que vemos sobre la Luna son zonas donde la materia se presenta en modo diferente.

Entonces quizá, razona Anaxágoras, la Luna está hecha de materia no demasiado diversa de aquella de la Tierra; es una idea muy nueva y súbito de esta idea de que la Luna en el fondo es otra tierra nace la posibilidad, la idea de la posibilidad que pueda estar habitada. Y el primero que se hace esta pregunta es justo Anaxágoras en el siglo V a.C. Así el libro de Elio es un libro que afronta y señala de manera completa todos los varios aspectos de la cuestión: aquel histórico – hay un capítulo que es dedicado un poco a la historia de este tema, hay un capítulo también dedicado a la fantasía que este tema ha suscitado y suscita continuamente, la industria cinematográfica tiene budget enormes sobre este tema. Pero el enfoque del libro es el punto de vista científico, tanto que los primeros tres capítulos del libro son dedicados a la pregunta fundamental que hoy por la astrobiología, es decir la nueva ciencia que se hace este nuevo tipo de preguntas, es el punto de partida siempre más claramente decisivo y es decir: la cosa extraordinaria es que existe un lugar en el universo en el cual hay vida y es la Tierra. Si vemos la tierra en su contexto cósmico, debemos entonces darnos cuenta de cuáles son las características que hacen de la Tierra un planeta hospitalario a la vida y los primeros tres capítulos diría que giran en torno a esta gran y compleja, atractiva pregunta.

Y después precisamente hay capítulos históricos, el capítulo de la fantasía, pero está luego la pregunta de cómo podemos acertar eventualmente, verificar la posibilidad de la existencia de vida fuera de la Tierra, sea a través de la observación que a través de la exploración; y luego hay un último capítulo dedicado al llamado principio antrópico (después a lo mejor regresamos rápidamente sobre eso). El tema de qué cosa hace a nuestro planeta un lugar en el universo capaz de hospedar vida, es un tema que hemos desarrollado en tantas muestras que hemos hecho juntos en años pasados, de las cuales precisamente Elio Sindoni ha sido y es uno de los ejes principales y se entiende inmediatamente que son diversos ordenes de factores que entran en juego. Pero yendo justo rápidamente, hay por ejemplo factores astronómicos muy importantes. Por ejemplo en estos días está haciendo un calor notable, ¿no? Tenemos 37-38 grados. Pero estamos aún en general en buena salud. Piensen que si nuestra distancia, la distancia de la Tierra al Sol fuera inferior a aquella que es, incluso de pocos por cientos, digamos menos del 10% - he hecho ayer las cuentitas, con la fórmula justa - tendríamos temperaturas medias del orden de 55-60 grados. 60 grados como temperatura media no es sólo sofocante y difícil de soportar, induciría un cambio climático global, que en el tiempo haría la tierra muy diferente de aquello que es.

Por tanto hay una zona de habitabilidad, así llamada, así definida, que concierne a la distancia del planeta respecto a la estrella (en este caso el Sol). Y luego sucede que la estrella (el Sol en este caso) tenga características bien precisas: que sea duradera y que sea muy estable (el Sol tiene casi 5 mil millones de años sin grandes cambios). La escala de tiempo de millones de años es aquella necesaria al lento misterioso proceso evolutivo. Está luego el hecho de que el Sol, que es una de las doscientas mil millones de estrellas que componen nuestra galaxia, se debe encontrar a la distancia justa del centro de la galaxia. Nuestra galaxia es como una gran girándula, gigantesca, cien mil años luz de dimensión. El sol emplea más de doscientos millones de años en hacer un giro entorno al centro de la galaxia, pero la distancia del Sol respecto al centro de la galaxia es importante por la posibilidad de hospedar la vida, porque si el Sol estuviera más próximo al centro de la galaxia, tendríamos mucha más alta probabilidad de explosión de supernovas, es decir de explosión de estrellas que terminan su vida y el ambiente sería mucho más peligroso, mucho más inestable, en los millones de años, de aquello que es.

Si estuviéramos más distantes no tendríamos suficientes pesados: desde el carbono, al fierro, todos elementos de los cuales nuestro cuerpo está hecho y de los cuales tiene necesidad, tendríamos una carencia tal de no poder tener organismos vivientes. Nuestro planeta rocoso sería imposible, Y así sucesivamente. Es larga la lista de las características que hacen de la tierra un planeta habitable. Y así se necesita tener este gusto por andar a individuar todas nuestras condiciones, entre las cuales incluimos la Luna: el hecho que tengamos un satélite muy grande y macizo respecto a las dimensiones del planeta, la misma Luna que Anaxágoras por primera vez concebía como un objeto corporal.

Aquella Luna es efectivamente necesaria para mantener la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de la órbita, estable en el tiempo y esto es fundamental para la estabilidad climática a muy largo término. Y así sucesivamente. Luego hay características geológicas, campo magnético, la placa tectónica, que no vemos en otros planetas como Venus y Marte. Por tanto tantos factores hacen de la Tierra un planeta muy particular. Bueno, pero, digamos, en el libro de Elio Sindoni, queriendo tratar de hacer una síntesis muy rápida, es como si vinieran a flote una serie de preguntas. Algunas ya las he señalado.

La primera pregunta que presupone aquello que he dicho hasta ahora es: ¿Cuán común es el fenómeno planeta? Sabemos que vivimos en un planeta que es uno de los planetas que rota entorno al Sol, el Sol es una de las doscientas mil millones de estrellas de nuestra galaxia. Pero entorno a las otras estrellas ¿hay planetas o no? ¿Cuánto es frecuente que una estrella tenga planetas? Segunda pregunta: de estos planetas que rotan entorno a las estrellas, ¿cuántas tienen características parecidas a la Tierra? Pero luego aún, las preguntas siguen. ¿Qué ha ocurrido en la Tierra por lo cual los organismos vivientes más simples han tenido su origen, probablemente hace tres mil millones y medio de años? ¿Cuánto es fácil en la naturaleza que esto pueda suceder? Por tanto ¿cuánto es necesario que un planeta sea exactamente igual a la Tierra para que haya condiciones para que la vida se pueda formar? Y ¿cuánto es necesario que un planeta se parezca a la Tierra para que la vida pueda durar millones de años? Esta es otra gran pregunta y para estas preguntas tenemos respuestas aún muy inciertas.

Tenemos preguntas bastante claras, pero las respuestas son aún muy inciertas. En los cinco minutos que me quedan, antes de comenzar a hacer alguna pregunta a Elio, quisiera señalar el hecho de que en las primeras dos preguntas que he hecho, justo en estos últimos meses, es decir en este último año, hemos comenzado a tener respuestas más claras, gracias a los resultados de observación astrofísicas que han sido hechas y sobre todo – ésta es la cosa más reciente – gracias a los primeros resultados de una misión espacial, de un satélite que se llama Kepler, dedicado al gran Kepler, que ha sido aquel que hace cuatro siglos ha entendido por primero la órbita elíptica de los planetas en torno al Sol. Esta es una sonda que ha sido lanzada en marzo de 2009, por tanto hace dos años, por la Nasa, completamente dedicada a la búsqueda de planetas extrasolares, es decir de planetas que rotan entorno a otras estrellas. Y los primeros resultados, en los primeros cuatro meses de observación, son muy interesantes.

Primero hay que decir una cosa. Ya tenemos, por observaciones precedentes, confirmado más de 550 planetas que rotan en torno a otras estrellas. Sabemos que una buena fracción de las estrellas tiene planetas y en los primeros cuatro meses de las observaciones de Kepler, de esta sonda, han sido observados otros 1200. 1200 candidatos a planetas. Irán aún verificados uno a uno, pero una buena parte de éstos son efectivamente planetas. Sólo 70 de estos 1200 tienen dimensiones comparables a aquellas de la Tierra, son todos tendencialmente más grandes que aquellas de la Tierra, aun porque es más fácil observar un planeta más grande y macizo con respecto a un planeta pequeño; 5 de estos 1200 tienen dimensiones comparables a aquellas de la Tierra y se encuentran a una distancia que es adapta, análoga – si queremos – a aquella que es la distancia entre la Tierra y el Sol, teniendo en cuenta la luminosidad de la estrella, la así llamada “zona de habitabilidad” de aquella estrella. Por tanto sólo 5 planetas de 1200 podrían tener estas características ordinarias, digamos, de similitud a la Tierra. Pero después, como ya he dicho, esto es sólo un aspecto: hay una gran cantidad de otras características que son precisamente de la Tierra que habría que verificar. Comenzamos sin embargo a tener algunas respuestas iniciales a las primeras preguntas.

Seguro tenemos una gran cantidad de planetas entorno a las estrellas. Una pequeña fracción de éstas tienen dimensiones comparables a la Tierra, pero vemos que en realidad la gran mayoría de los planetas extrasolares tienen características completamente diferentes, no sólo de la Tierra, sino de todo nuestro sistema solar. Por tanto no sólo la Tierra, sino también el sistema solar es algo bastante raro en el Universo. Y por tanto de nuevo, nos encontramos en la cima de dos vertientes. De una parte tenemos una gran posibilidad, un gran número de planetas en el Universo, de la otra nos damos cuentas que los planetas en el Universo pueden tener características muy diferentes de aquellos de todos los planetas que conocemos.

Por tanto concluyendo, nosotros no tenemos respuestas, el libro no da respuestas, enfoca preguntas, pero tenemos una certeza, eso sí: que nuestra existencia requiere un Universo muy particular y este Universo muy particular requiere una historia natural muy particular: nuestro planeta es una rareza en el Universo. Y el Universo en su conjunto, sus leyes, su historia, son extremamente sensibles a la posibilidad de tener vida aquí o en cualquier otro lugar del Universo; por tanto ésta es la paradoja en la cual nos encontramos: un gran espacio, una gran posibilidad y una excepcionalidad extrema que más profundizamos, más nos conmueve.

Entonces quisiera hacer algunas preguntas ahora a Elio. La primera es que en tu libro hay una distinción, que es muy importante, entre vida al estado elemental y vida inteligente. ¿Cuáles son, según tú, teniendo que resumir, las características más raras de la Tierra, nuestro punto cósmico tiene, que hacen posible la vida evolucionada y por tanto las más difíciles de localizar en otros planetas?

ELIO SINDONI:
Antes de todo gracias por la introducción que has hecho, perfecta, gracias. Muchas de estas características ya las has indicado tú. La presencia de la Luna, por ejemplo, que estabiliza la inclinación del eje terrestre. Quisiera agregar otras: la posición de la Tierra con respecto al Sol, es decir la Tierra desde hace más de 3 mil millones de años mantiene el agua en estado líquido, y agua quiere decir vida; sin embargo hay otras: la presencia de un campo magnético, el campo magnético nos protege de radiaciones que esterilizarían cualquier tipo de vida sobre la Tierra; luego una muy particular, que pienso sea muy difícil de descubrir en otros planetas extraterrestres, es decir la placa tectónica, el hecho de que la Tierra no es un planeta fijo, muerto, sino está vivo, la placa tectónica ha permitido la deriva de los continentes, la deriva de los continentes ha permitido la individualización, la división de las varias especies, no sólo eso, sino ha permitido el hecho de que hayan volcanes, los volcanes con sus emisiones de bióxido de carbono mantienen el efecto invernadero natural, es decir la posibilidad de tener en la Tierra una temperatura media entorno a los 15°, y esto ha permitido la evolución del clima y por tanto la evolución de la especie terrestre. Por tanto las condiciones son muchísimas.

Ahora para que haya un tipo de vida al menos prebiótica, sería necesario, pero no suficiente probablemente, tener agua, tener carbono, y tener energía, cosa que sin duda hay tantos de aquellos planetas de los cuales Bersanelli ha hablado, los cuales Bersanelli ha señalado. Sin embargo se necesita pasar por allí. Dos tipos de pasaje.

Uno es pasar de unos ladrillos, que son los aminoácidos por ejemplo, que luego se juntan, constituyen una máquina que funciona, que es la vida. Es una cosa muy diferente respecto al tener digamos las sustancias separadas, es como si pusiéramos todas las partes de un automóvil sobre una mesa y luego tuviéramos en cambio el carro que funciona, y no sabemos aún cómo haya sucedido que estas partes se hayan juntado y hayan creado el carro que funciona. Este es un primer paso que no conocemos. El otro que no conocemos, es cómo a un cierto punto en esta máquina que funciona haya explotado, uso la palabra que me gusta más en este caso, la inteligencia, es decir el hecho que haya nacido un ser con autoconsciencia, un ser que mirándose al espejo dice soy yo. Estos son los dos pasos fundamentales que me convencen que no basta encontrar un planeta como la Tierra, al menos visiblemente en primera aproximación como la Tierra, hay condiciones muy, muy delicadas y complicadas para que se pueda decir que luego sobre este planeta haya nacido la vida.

MARCO BERSANELLI:
Siguiendo justo lo que estás diciendo, que es muy importante tomar consciencia de estas discontinuidades, de estos niveles diferentes de naturaleza, pero regresando aun desde el punto de vista estadístico, porque el libro insiste justamente sobre este aspecto, hay una ecuación, que es la llamada ecuación de Drake, del nombre del físico que la ha sugerido, que trata en cualquier modo de cuantificar estas probabilidades que en nuestra galaxia, por ejemplo, existan otras regiones, otros puntos, otros planetas, en los cuales haya vida inteligente. Ahora ya has iniciado a responder a la cuestión de cuán delicado y quizá imposible sea este tipo de observación, sin embargo si pudiera insistir…

ELIO SINDONI:
La ecuación de Drake trata de evaluar estadísticamente el número de las civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia, que no sólo existan sino tengan también las ganas de hablar con nosotros. Por tanto esta ecuación comienza con un número n, que sería este número de civilizaciones, dando por n una serie de factores: el primero que haya la probabilidad de que haya un sistema solar con un planeta como la Tierra (primer factor F1); el segundo que sobre este planeta haya condiciones para la vida; tercero que sobre este planeta la vida haya nacido; cuarto que haya nacido también una civilización; quinto que esta civilización se haya evolucionado al nivel de la nuestra, sin destruirse antes, habiendo alcanzado un estado civil basado en la energía atómica. Último que esta civilización tenga ganas de comunicar con alguien.

Ahora Drake ha trabajado por muchos años en esta ecuación y ha llegado a muchos números, porque muchos de estos factores tienen probabilidad uno, porque ya damos probabilidad uno al hecho que haya otro planeta en torno a otra estrella. Por muchos factores la probabilidad es muy baja, cerca de cero. Por tanto se llega en ciertas ediciones de la ecuación de Drake a un número cerca de 10, algunas cerca de 100. Seguro n es igual a uno, porque estamos nosotros, sin embargo a cierto punto Drake se ha dado cuenta que era difícil evaluar realmente los factores de esta ecuación y ha confesado (lo he conocido personalmente en uno de mis convenios) que esta ecuación le servía sólo en un convenio para tratar de distinguir los factores los cuales tener en cuenta al tratar otras civilizaciones como la nuestra; por tanto estudiar y dividir los varios argumentos. Por tanto era un poco un sistema de estudio, más que un sistema para tratar de llegar a un número.

MARCO BERSANELLI:
Regresando en cambio, digamos, a la vida en el sentido más elemental, la posibilidad de encontrar organismos, digamos, elementales, microorganismos en torno a la Tierra, éste es un tema que en el libro es tratado y es interesante ver cómo por un optimismo seguramente excesivo de la comunidad científica sobre la posibilidad de encontrar vida por ejemplo en Marte, en Titán, en algunas regiones del sistema solar, se haya debido poco a poco retrasar justo por la evidencia de que la vida es difícil. Sin embargo la pregunta que quería sugerir es: ¿qué posibilidades ves hoy aún de tener suceso en la posibilidad de identificar microorganismos en el Sistema Solar?

ELIO SINDONI:
Claramente los microorganismos se buscan donde hay agua y donde hay bastante energía; ahora en Marte, han sido estudiados dos famosos meteoritos arribados de Marte, y se pensaba que hubiesen unos microorganismos vivientes, incluso creo que el Presidente Americano, me parece Clinton, hubiera por añadidura hecho un anuncio. Luego se ha descubierto que este microorganismo era debido a la contaminación tenida en la Tierra; por tanto hace falta estar muy atentos. Hasta ahora no ha sido confirmado en los meteoritos ningún tipo de microorganismo.

Sobre la superficie de Marte es bastante excluido, porque han sido hechas ya tantas misiones y ninguna ha encontrado microorganismos. Se está preparando, creo, una misión que escave un poco cerca de los polos de Marte, para ver si bajo tierra hay algo, pero sobre todo el interés es hacia Europa, porque Europa tiene una superficie que parece congelada y por debajo de Europa parece que haya agua líquida y también por los grandes efectos gravitacionales del planeta, de Júpiter, parece que haya bastante energía para crear la posibilidad de algún microorganismo. Por tanto creo que sea – quizá tú lo sabes mejor que yo – prevista una misión sobre Europa para escavar el fondo.

MARCO BERSANELLI:
Sí. Europa es uno de los principales satélites de Júpiter, efectivamente hay estudios que son aún muy conceptuales sin embargo, sea de parte europea que de parte americana, para ir a escavar en el hielo, esperando salir al océano subterráneo de este satélite.

ELIO SINDONI:
Sí, la otra posibilidad hace parte de la llamada panspermia, es decir el hecho que la vida haya llegado a la Tierra desde los cometas. Por tanto hay otra misión, de la cual me puedes decir algo más, para hacer aterrizar un satélite nuestro sobre un cometa.

MARCO BERSANELLI:
Esta es Rosetta, una misión europea que ya ha sido lanzada. En verdad la historia es un poco agitada. Ustedes saben que las órbitas de los cometas son muy achatadas, muy elípticas y había un cierto cometa para el cual esta misión había sido preparada; hasta que los retrasos de la misión han hecho que pierdan el tren, prácticamente; no se ha logrado acercarse a este cometa. Entonces el plan B ha sido aquel de mandar esta sonda, Rosetta, hacia un asteroide que llevará igualmente los sensores, los instrumentos, al espacio profundo y por tanto ir, entre otras cosas, a verificar esta hipótesis de la panspermia de la cual hablabas.

ELIO SINDONI:
Quería sólo agregar que esto significa que nosotros ya sabemos hacer, ustedes saben hacer cosas increíbles, como mandar un satélite sobre un asteroide; o bien el satélite Plank del cual te has ocupado, puesto a un millón y medio de kilómetros de la Tierra en un punto bien preciso. Por tanto el nivel tecnológico del hombre se ha vuelto increíble, realmente.

MARCO BERSANELLI:
Entonces la última pregunta: Elio, ¿estamos solos en el universo?

ELIO SINDONI:
Como científico puedo decirles que no lo sé. Enrico Fermi decía: “Si existen, ¿dónde están? ¿Por qué no han llegado aún?” Es la famosa paradoja de Fermi. Como creyente diría que sí, que estamos solos, porque nosotros somos el punto de llegada de una historia ideada por un gran Arquitecto y que a un cierto punto, ha llegado a la revelación. Por tanto pienso que esta historia sea única. Entonces como científico creyente mi respuesta es sí, estamos solos.

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