Estudiantes en la escuela, ¿súbditos o ciudadanos de la Red?
autor: Giampalo Pignatari
fecha: 2017-05
fuente: Studenti a scuola: sudditi o cittadini della rete?
Publicado en el número #12 2017-05 de Lineatempo
traducción: María Eugenia Flores Luna

Iniciamos la presentación de reflexiones sobre el cambio del paradigma de la comunicación relacionada al desarrollo de la digitalización en el mundo con el análisis de las principales transformaciones respecto a las competencias culturales y lingüísticas inducidas por la digitalización de la comunicación en ámbito escolar.

Vivimos en un periodo de grandes cambios que amenazan con convertir al hombre en víctima de la misma tecnología que tendría que liberarlo y potenciar mejor las condiciones de vida individuales y sociales. Al respecto viene a la mente cuando con tono profético decía ya Herbert Marcuse [1] filósofo de la escuela de Frankfurt en 1941 (Reason and Revolution): «Un hombre que viaja en automóvil elige el camino en un mapa de carreteras. Ciudades, lagos y montañas se presentan como obstáculos por superar. Otros han pensado por él, y, quizá, mejor. Han construido áreas de estacionamiento particularmente útiles, donde se abre un panorama más amplio y sorprendente. Economía, técnica, necesidades humanas y naturaleza se funden y armonizan en un mecanismo racional y conveniente. Quien seguirá las prescripciones, se encontrará perfectamente a gusto, subordinando su espontaneidad a la anónima inteligencia que sabiamente ha ordenado todo para él».

Han transcurrido muchos años desde entonces y la cultura y la sociedad se han transformado profundamente, pero el significado de estas palabras aparece hoy extremamente actual, sobre todo si es visto desde la óptica de la sociedad digitalizada. Existe como se sabe una especie de Hermano mayor que adquiere cada vez más una siempre mayor intrusión cuanto más aumenta el progreso tecnológico. Todo eso ocurre en una bondad compartida, sea naturalmente de parte de las grandes Empresas que tienen el mercado y producen utilidades, pero también de parte de los usuarios, los cibernautas, convencidos a menudo de manera acrítica de que la tecnología implica una simplificación de la vida y sobre todo un mejoramiento de las condiciones individuales y sociales. Que tal proceso tenga un lado positivo pero no indoloro, lo certifica un ensayo que analiza el cambio del paradigma actual, a nivel social y gnoseológico. Pero estas intervenciones por ahora tienen un escaso crédito operativo.

Como consecuencia, de una parte se suceden los nuevos productos informáticos acogidos con enfática espera, celebrados pero condenados a un escenario a corto plazo, en una rápida obsolescencia. Por otra prosigue durante años una publicidad crítica: pero los dos caminos son sólo paralelas. Conviven pacíficamente en una lógica separada, no convergen, en alguna medida, en la búsqueda de una solución.

A hacer aún más urgente el problema es cuanto escribe Nicholas Negroponte, autor del bestseller planetario Essere digitali (Ser Digitales) y fundador junto a Jerome Wiesner del prestigioso Media Laboratory del Mit de Boston (1985). Según él en efecto la tecnología se ha convertido en un evento normal, obvio: en nuestra vida existe ya la costumbre que la ha hecho parte integrante de nuestra cotidianidad, como son el agua en vez de la electricidad u otro sinnúmero de ejemplos. La consecuencia es que tomamos consciencia de la tecnología informática no cuando está, sino sólo cuando no está, vale decir por ausencia. Por eso Negroponte habla ya de sociedad post-digital. La consecuencia es que habremos ya superado una edad digital sin haberla aún metabolizada y racionalizada.

¿Y la escuela? El camino de la digitalización representaría la más significativa solución didáctica, frente a la necesidad de reforma y de adaptación al hoy. Se piensa por ejemplo en los últimos proyectos de los Ministros de Educación, (la informática era en verdad ya una de las tres “i” de la reforma Moratti), o en las nuevas propuestas editoriales para las adopciones de los textos escolares, al Tablet School Meeting, llegado el año pasado ya a su tercera edición y organizado por Impara Digitale. De aquí ha derivado a cascada en las escuelas, el uso general de las tablet, de las pizarras digitales, de la computadora personal, de la consulta o las profundizaciones didácticas on-line etc. Sin embargo emerge en este proceso didáctico la falta de un adecuado examen crítico de inevitable impacto a nivel conductual y cognoscitivo. Débil es la comparación a nivel macroscópico con los megatrend sociales, frágil, en lo específico de la escuela, el análisis del feedback respecto a las competencias culturales y lingüísticas. Se piense en el analfabetismo de retorno o bien en la reciente carta abierta, firmada por seiscientos profesores universitarios que lamentan el insuficiente conocimiento de la lengua italiana de parte de los estudiantes.

Este hecho es emblemático por el problema planteado, pero también porque pone en evidencia cómo venga manejada una similar noticia. Desde antes se suscita el asombro de parte de los “mass media” y network que anuncian la noticia en primera página, en un segundo tiempo, se hace explotar la fuerza de impacto de la denuncia, atenuándola del interés general. La noticia, mezclada en un contexto donde hay una sobredosis de comunicaciones produce el efecto búmeran de un allanamiento crítico.

Eso explica el motivo de la escasa incidencia de parte de la publicidad, como se ha dicho, pero es también uno de los problemas fundamentales del contexto en el cual se sitúa la didáctica. Vivimos en un sistema que produce pero engloba en poco tiempo las noticias, sin dar la posibilidad de asimilarlas, con la consecuencia de una actitud superficial general difundida particularmente advertida por las nuevas generaciones: los llamados nativos digitales. Más disponibles a las sugerencias informáticas respecto a las viejas generaciones, cierto aventajadas en su uso, sobre todo a causa del proceso de constante innovación, parecen sin embargo más dúctiles sea a ser modificados bajo el perfil gnoseológico y conductual sea más frágil en un sistema lingüístico que se vuelve siempre más débil. En parte actores conscientes del cambio pero también sujetos manipulables por la red: son estos los jóvenes que frecuentan la escuela hoy.

La sobredosis de información ha modificado el paradigma de la comunicación y representa uno de los principales megatrend con los cuales enfrentarse necesariamente en un proceso didáctico. Hoy las informaciones que llega en una tablet o a la pantalla del pc son numerosas y producen una especie de colapso por exceso de datos. La lectura y el conocimiento se traducen inevitablemente en un análisis de los primeros datos, de los títulos. La urgencia de estar al corriente de todo cuanto sucede, en todos los campos privilegia inevitablemente la fragmentación de las noticias y se traduce en una superficialidad en el estudio y rotura. Viene a menos una percepción holística de la sociedad y del hombre. [2] El conocimiento en lugar de ser un estudio crítico y filológicamente documentado se convierte en una asimilación acrítica de la masa enorme de información – de hecho sólo input – que provienen del universo de la red.

Ya Marshall McLuhan [3] en años pasados había teorizado que los medios de comunicación habrían constituido una especie de aldea global, donde la tecnología se habría convertido en una extensión física de la mano del hombre. Había anticipado cuánto hoy en la realidad se ha hecho posible con el uso siempre más efectivo de internet. El World Wide Web (www) ha creado precisamente aquellas relaciones a nivel mundial por él teorizadas. Sólo que también hoy este modelo comunicativo está superado: en el pasado la noticia provenía de una fuente autorizada y se concluía después de haber alcanzado un número elevado de personas. Hoy la comunicación ocurre como en una explosión atómica.

De una fuente - es indiferente que sea o no autorizada – se llega a personas que a su vez se vuelven transmisores para otros individuos y así hasta el infinito. Cuanto más este fenómeno se amplifica en grandes números, es decir se vuelve viral, tanto más la comunicación se vuelve eficaz. Crea la verdad y la autoridad de un evento. Nos encontramos ante un efecto de halo, la creación de un entimema en el cual se convierte en verdad cuanto piensa la red, en un proceso que escapa al control consciente de un argumento.

Igualmente significativa es el ansia por todo lo que aparece como novedad. La introducción de nuevos productos a nivel tecnológico, pero sobre todo informático, es tan veloz que no se logra controlar. Los cambios vienen así asimilados antes de que se active la consciencia de lo que está ocurriendo. La dirección es externa, de parte de las empresas, modas, intereses de diferente naturaleza; la racionalización de parte del individuo viene en cambio constantemente postergada. La emoción y la impulsividad asumen por tanto mayor relevancia de cuanto no sea la racionalidad. Como consecuencia estar al paso de los tiempos, a menudo con las modas efímeras, se vuelve el verdadero foco en lugar de la reflexión crítica.

También la categoría del tiempo, de consecuencia ha cambiado. La urgencia de saber todo, estar al paso de los tiempos, como se ha dicho, crea el ansia de no tener el tiempo necesario para absolver estos trabajos. Se está siempre más apretado en el presente, poniendo en segundo plano sea el futuro que el pasado. Cuanto apenas ha sucedido viene archivado en una especie de base de datos consultable sólo ocasionalmente y para necesidades específicas.

Internet de instrumento técnico para lograr algo, alcanzar un objetivo ambiental es ahora un ambiente en el que vivimos, se ha convertido en parte integrante de nuestras vidas. Precisamente por este motivo y naturalmente por los indudables beneficios que ha implicado, no es natural pensar en demonizarlo. Sin embargo la veloz reflexión precedente hace evidente cómo algunas categorías fundamentales en el proceso cognitivo escolar como la historia, el tiempo, la argumentación, el proceso de racionalización sean socavadas por sugerencias muy invasivas. La influencia externa en el ambiente escolar se convierte en una fascinante sirena en un contexto social además donde faltan modelos autorizados y en una cultura que ha perdido el anclaje de valores absolutos “fuertes”.

Por conclusiones análogas se llega también a la consideración del impacto que está ocurriendo en el sistema lingüístico donde se arriesga por los nativos digitales, una secesión del sistema lingüístico nacional, según Galli Della Loggia, con la consecuencia de acentuar aún más la cesura entre viejas y nuevas generaciones. Hay en efecto numerosos fenómenos que tienen un poder destructivo en relación al sistema lingüístico. El uso de sms, abreviaciones, falta de puntuación, utilizo indiscriminado de la letra minúscula pone en crisis el correcto uso de las funciones sintácticas. La brevedad en las comunicaciones, esencialmente centradas en un aspecto emotivo tiende a empobrecer el léxico.

Además, ello viene penalizado también por la presencia siempre más frecuente de palabras en inglés. No se piensa naturalmente en la alternativa de una política nacionalista, análoga a la del fascismo que rechazaba ciertos lemas anglófonos y proponía neologismos construidos en la etimología griega y latina. Ni siquiera en la solución francesa que por ejemplo utiliza el término ordinateur en lugar de personal computer, como en cambio ocurre en todo el mundo. Se alude a la decisión, absolutamente no necesaria de intercalar palabras en inglés, en lugar de italianas sólo por seguir una moda.

También el utilizo de emoticon, sintéticos e inmediatos concurren en tal proceso desestabilizante en cuanto tienden a consolidar la preeminencia de un lenguaje icónico sobre uno verbal. Se privilegia la emotividad y la imprecisión respecto a la racionalización y a la definición con el alto precio de socavar el valor etimológico y filológico de la palabra.

Otro umbral crítico es representado también por la costumbre para servirse de los sistemas de procesamiento de textos en lugar de la tradicional escritura sobre papel. Al lado de numerosas ventajas en la corrección y en el almacenamiento de textos, hay problemas no indiferentes. Se prefigura una dificultad en el futuro de poder leer y comprender el cursivo. No sólo: el niño que aprende a escribir con la escritura informática, digitando en el teclado, visto que la forma cuadrada de las teclas es siempre la misma independientemente de la letra, pierde la capacidad crítica de pensar antes de escribir, cuando se tiene que escoger el tipo específico de un rasgo gráfico de la letra. Además, la utilidad del corrector ortográfico presenta el riesgo de solicitar sólo a un programa la corrección en la escritura de las palabras.

El debilitamiento del sistema lingüístico no está suportado al mismo tiempo en modo adecuado por el sistema escolar. La enseñanza normativa de la gramática, la lectura de los autores, cuando son deficientes, dan un espacio mayor a otros modelos, los que provienen de los medios de comunicación, de los format televisivos de entretenimiento, pero sobre todo de los social network. Si las viejas generaciones, precisamente por la diversa formación escolar, encuentran en la formación tradicional un antídoto conservador, las nuevas al contrario son más frágiles. Por tanto una vez más se debe constatar cómo el sistema escolar sea siempre más eterocentrado.

La conclusión se va a sobreponer en lo que se decía precedentemente respecto al ambiente informático en el que vivimos bajo el signo de un refuerzo de los umbrales críticos. La caducidad de la referencialidad y la naturaleza semántica en el signo lingüístico, pone en discusión nuestra tradición cultural, de molde humanista que precisamente en la palabra tiene su punto de referencia principal. La definición conceptual, la filología, el descifrar la historia y la enseñanza que proviene del pasado, se centran en efecto en la palabra. La etimología y la filología consolidan la conservación del pasado pero son también instrumentos hermenéuticos privilegiados. La definición inequívoca del lema es además la base de cualquier sistema metafísico, en su capacidad argumentativa y gnoseológica. No sólo, en el ámbito del cristianismo, la Palabra es la certeza de una Verdad histórica y trascendente.

Como escribe el sociólogo Nathan Jurgenson en el blog Cyborgology, por ahora hay sólo preguntas: “¿Logrará nuestro cerebro soportar un mundo continuamente disturbado por los mail, notificaciones, ofertas? ¿Monitorear cada una de nuestras actividades será aún más simple o quedará un espacio para la discreción y la esfera privada? En resumen « ¿la realidad alterada por lo digital es un bien?». La misma pregunta que se plantea Stephen Levy, (Hackers, 1984) cuando se pregunta si las computadoras puedan cambiar la vida para mejor. En la especificidad de nuestro discurso: ¿cuáles son las recaídas en ámbito didáctico cambiando el paradigma del tiempo, de la atención, de la asimilación acrítica de los modelos, del bombardeo invasivo de las news, del network?

Ante la anulación del significado del lema o simplemente su fragilidad argumentativa y gnoseológica hay que restablecer críticamente un recorrido didáctico que sea capaz de guardar la palabra y la sintaxis y encontrar instrumentos que sepan contener pero sobre todo controlar una asimilación incondicionada y muy apresurada de nuevos paradigmas lingüísticos. Es necesario que el individuo se reapropie de su conocimiento individual y no sea sujeto pasivo y sólo receptivo de operaciones que provengan de contextos extraescolares [4]. En muchas partes se subraya la importancia de reanudar la lectura, a lo mejor simplemente al lado de la pantalla que aparece fugaz. Ésta no puede ser circunscrita al subrogado de una storytelling que involucra al hombre común a mostrarse, a contar su cotidianidad, a lo mejor en un formato televisivo, olvidando el valor metafórico de la literatura. Haría falta saber leer reconquistando la capacidad crítica para detenerse, para meditar, para juzgar. Es necesario en síntesis que aquel que aprende sea conducido a la capacidad de escuchar y de introyección para construir una personalidad auténtica.

Notas
1. Cfr. también Karl Popper, L’informazione violenta (La información violenta), Sociedad Abierta, Roma 1996.

2. A. Contri, McLuhan non abita più qui? I nuovi scenari della comunicazione nell’era costante dell’attenzione parziale (¿McLuhan ya no vive aquí? Los nuevos escenarios de la comunicación en la era constante de la atención parcial). Prefacción de Derrick de Kerckove. Con una entrevista de Annamaría Barbato Ricci, Bollati Boringhieri, Torino 2017. Si bien está centrado en las transformaciones de la publicidad, presenta numerosas ideas de estudios aplicables a la conducta juvenil.

3. M. Mcluhan, Il medium è il messaggio (El medium y el mensaje),1967. Útil también la lectura de La sposa meccanica (La esposa mecánica). Il folclore dell’uomo industriale (El folklore del hombre industrial). Prefacción de Roberto Faenza, Ediciones Sugarco, Como 1984.

4. Cfr. A. Spadaro, Cyberteologia al tempo della rete (Ciberteología en el tiempo de la red), VeP, Milán 2012. El autor propone una sugestiva lectura religiosa del ambiente de internet en la cual la reciprocidad de las relaciones y la unidad de un ambiente representan una condición para un nuevo discurso teológico. En una diferente perspectiva, con una visión marxista, cfr. Claudio Demattè, Giovanna Melandri, Peppino Ortoleva, Digitalia, l’ultima rivoluzione. Con il Manifesto sulla società della comunicazione (Digitalia, la última revolución. Con el Manifiesto sobre la sociedad de la comunicación). Reset, Milán 1988.

-
Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License