Evangelios » En el centro la historia
autor: desconocido
fecha: 2012-08-25
fuente: Il Timone, año 5 (2003) enero/febrero, n. 23, p. 24-24
Vangeli: al centro la storia
traducción: Juan Carlos Gómez Echeverry

Los Evangelios son testimonios fundados históricamente. Lucas se refiere abiertamente a la historiografía científica griega. Pero todo el Nuevo Testamento tiene valor histórico. Lo prueba el uso que hace del concepto de martirio.

La historia deriva, como concepto y como método, de la experiencia y de la civilización de los griegos: historia significa, en griego, la investigación que tiende a la comprobación del hecho y la historia es, para los griegos, historia de hechos (tà pragmata).

Heródoto distingue las noticias que conoce por experiencia directa (autopsia) de las que conoce por el relato de testigos o por oídas; Tucidides va más allá e insiste en la crítica (akribeia) a la cual todo testimonio debe ser sometido, porque "los mismos hechos son contados de modo diferente por testigos diferentes" y el historiador tiene que tomar conciencia de la deformación que ocurre por "eunoia" o por "mneme", por la tendenciosidad del testigo o por su memoria.

Ya la terminología usada por los griegos revela el estrecho vínculo que la búsqueda histórica tiene con la investigación procesal: histor es en Homero el árbitro elegido entre dos contendientes para escuchar y valorar las versiones del uno y del otro y para comprombar el hecho; martys, martyrion, martyria y los verbos correspondientes designan al testigo, la prueba, el testimonio y son usados abundantemente por los oradores áticos y por los historiadores: porque la historia es una narración fundada en testimonios y pruebas, una narración que debe dar razón de aquello que cuenta, a diferencia de la fábula, de la épica, de la novela, que al igual que la historia narran, pero narran lo que no ha ocurrido nunca o que puede ocurrir, no lo que ha ocurrido: la historia cuenta lo probable, aquello de lo cual se pueden suministrar las pruebas, y que también puede ser inverosímil, no sólo lo posible o lo verosímil.

Esta distinción ya era clara para Aristóteles y para Polibio y explica el recurso frecuente en los historiadores (desde Heródoto a Tucidides, a Jenofonte, a Polibio, a Diodoro, a Dione Casio), al concepto de "martyrion" como prueba: en II, 22, 2 Heródoto declara increíble que el Nilo nazca del derretimiento de las nieves y considera "proton kai meghiston martyrion", prueba fundamental de su afirmación, los vientos cálidos que soplan de las zonas de donde deriva el Nilo; Tucidides (I,8,1) afirma que la prueba (martyrion) que los isleños del Egeo eran piratas Carios (1) y Fenicios viene suministrada por las armas encontradas en las sepulturas de Delos al tiempo de la purificación de la isla; Jenofonte (Hell. I, 7, 4) recuerda que Terámenes (2), durante el proceso de las Arginusas, citó una carta de los estrategas como confirmación (martyrion) de su versión de los hechos. Son características las formas polibianas ("martyrion… pisteos charin" II, 38, 11; "martyrion pros pistin" XXI, 11, 4; "martyrion pros aletheian" I, 20, 1 3), en las cuales de la comprobación de un hecho se pasa a la credibilidad (pistis en griego indica fe) de quien afirma y de lo que se afirma y a la idea de verdad (aletheia). El significado fundamental de testigo, testimonio, prueba de hechos históricamente verificada y de la verdad de los términos "martys, martyria, martyrion" y de los verbos correspondientes, se encuentra en el amplio uso que el Nuevo Testamento hace de ellos y en la traducción que la Vulgata hace de ellos al latín: "testis, testimonium, testificor".

Si en Lucas (24,28) y en los Hechos de los Apóstoles (5,32) "martys" es usado claramente para confirmar los fundamentos históricos del mensaje evangélico, en el apocalipsis joánico (1, 5 y 3, 14) el mismo Cristo es denominado "testigo fiel" ("ho martys ho pistos"), y se confirma el significado del verbo martyreo en Juan (18,27) en en cual Jesús afirma delante de Pilatos de haber venido "ut testimonium perhibeam veritati" ("hina martyreso te aletheia"), para dar testimonio de la verdad. En ambos pasajes martys y martyreo tienen el sentido conocido en el griego clásico, pero se abre paso la idea de un testimonio también dado con el ofrecimiento de la vida. Y éste es el significado que el término martys tiene en el Apocalipsis (2,13), en el cual Antipas, muerto por la fe en Pérgamo, es denominado "ho martys mou pistos", mi testigo fiel: aquí el testigo, que paga su testimonio con la oferta de la vida, no es más ya sólo testigo de los hechos y de la verdad, sino de una Persona, Cristo.

La evolución definitiva del concepto, por el cual martys asume el sentido eclesial de Mártir, martyr en latín (prestado del griego), ocurrirá más tarde, después de la mitad del II siglo, cuando la Iglesia será obligada a esclarecer, contra las desviaciones de la herejía montanista (3), el concepto de "mártir según el evangelio": no obstante aquí vale la pena retomar el pasaje ya citado de Lucas 24, 48, en el cual Jesús mismo, al momento de dejar a los Apóstoles después de la resurrección, los exhorta a ser testigos de lo que han visto: "hymeis martyres touton". En los pasajes correspondientes, los otros sinópticos, Marcos (16,15) dice "anunciad el evangelio" ("keryxate tò euanghelion") y Mateo (28,19) "enseñad a todos los pueblos" ("matheteusate panta tà ethne"): es evidente que no hay ninguna oposición entre el kerygma y el testimonio de la historia y que el griego Lucas ha traducido espontáneamente y naturalmente el empeño del anuncio con el empeño del testimonio de los hechos históricamente comprobados. Se entiende así el prólogo de su Evangelio, que empieza con una declaración metodológica que, en las palabras y en los conceptos, se refiere abiertamente a la historiografía científica griega, de la cual Tucídides fue maestro: "Ya que muchos han tomado la iniciativa de contar los acontecimientos (pragmata), que han ocurrido entre nosotros, como los han transmitido los que han estado desde el principio de testigos oculares ("hoi ap'arches autoptai"), y siervos de la Palabra, yo también he decidido, egregio Teofilo, después de haber analizado todo desde el principio con sentido crítico (akribes), escribírtelos ordenadamente, para que tú conozcas la certeza (asphaleia), de lo que te ha sido enseñado de viva voz."

Está la colección de los testimonios de quien tuvo experiencia directa de los hechos, el reclamo a la "autopsia", apreciada entre los historiadores griegos; está el análisis crítico de estos relatos (la “akribeia" fundamental para Tucídides); está la certeza, la seguridad, que nace de la narración de aquello de lo cual se han dado las pruebas.

El kerygma, el anuncio, se convierte en así una narración histórica, que se dirige a la racionalidad de los oyentes, dando razones de lo que cuenta.

Notas del traductor:
(1) Los Carios (en griego Καρες Kares, o Καρικοι Karikoi) eran los habitantes de la Caria, región sur-occidental de la actual Turquia. Eran un pueblo indoeuropeo de la rama anatóloca. www.wikipedia.org

(2) Terámenes: político ateniense, importante en la década final de la Guerra del Peloponeso, la llamada Guerra de Decelia. Participó activamente en los dos periodos del gobierno oligárquico de Atenas, así como en el juicio de los generales que comandaban la armada ateniense durante la Batalla de Arginusas, en 406 a. C. Fuente: www.wikipedia.org

(3) Montanismo: movimiento que se produjo en el interior de las comunidades cristianas primitivas, como un esfuerzo para revalidar las realidades pneumáticas y escatológicas de los primeros tiempos de la Iglesia. Se trataba de un «movimiento reavivador», como sería llamado posteriormente… El origen de este movimiento se puede fijar entre los años 160 y 170 en Ardabau, Frigia; allí, un hombre llamado Montano se sintió transportado a estados de éxtasis durante los cuales profería advertencias proféticas. Luego se unieron a él dos mujeres, Prisca y Maximila, que también empezaron a profetizar. Montano y sus profetisas anunciaban el final inminente del mundo, ordenando a sus fieles que se reunieran en un lugar determinado para esperar allí el descenso de la Jerusalén celeste. Esta profecía fue acogida rápidamente en distintos estratos de la sociedad, organizándose en comunidades que realizaron una propaganda muy activa entre cristianos y paganos. Fuente: www.wikipedia.org

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