Evolución de los idiomas humanos
autor: Arianuova.org
fecha: N. D.
fuente: L’evoluzione delle lingue umane
traducción: Renzo Firpo

Ha empezado un proyecto lingüístico, extremadamente ambicioso y por lo tanto sujeto a gran cautela, denominado "Evolution of Human Languages" (EHL), por el cual algunos estudiosos a nivel internacional, (bajo la égida de la universidad de Santa Fe en California) están comprometidos en la elaboración de una base de datos etimológica de todas las lenguas del mundo, en el tentativo de reconstruir el mítico “proto-lenguaje” originario, común a todas las lenguas humanas. Puesto que los varios representantes de la especie Homo sapiens comparten un origen común, se supone que también las lenguas humanas tengan que haber nacido de una fuente común originaria. La teoría monogenética del lenguaje fue propuesta a inicios del Novecientos por lingüistas como el italiano Alfredo Trombetti (en 1905) y el ruso Nikolay Marr, (en 1917). Y algunos modernos lingüistas - entre los cuales Joseph Greenberg y Merritt Ruhlen - creen tal hipótesis sumamente probable.

Pero recordamos ante todo que hace cuatro millones de años los chimpancés y los humanos surgieron de un antepasado común. Los primeros homínidos del género Homo vivieron sobre la tierra hace dos millones y medio de años. Seguidos por el Homo erectus, hace alrededor de un millón y ochocientos mil años, por un millón de años aproximativamente. Hace ochocientos mil años emerge el Homo heidelbergensis, considerado al antepasado directo del Homo neanderthalis. Finalmente el Homo sapiens sapiens aparece en África hace doscientos mil años.

No se sabe si el lenguaje humano haya surgido repentinamente o si en cambio se haya desarrollado gradualmente. La única cosa indiscutible es que hace cincuenta mil años la producción de utensilios elaborados inicia a volverse abundante, y esto, según algunos estudiosos, sería de adscribir justo al advenimiento del lenguaje (a partir de esta misma fecha, según una célebre hipótesis sostenida por la Arqueología, los humanos habrían iniciado a colonizar el mundo, saliendo de África) Notamos además que si aproximadamente desde hace cincuenta mil años los seres humanos usan el lenguaje verbal, solamente en los últimos cinco o seis mil han desarrollado un sistema de escritura. En todo caso, si la hipótesis de la proto-lengua común fuera verdadera, debería existir un modo para demostrar alguna conexión entre todas las lenguas actualmente habladas por el hombre. Y esto es exactamente cuánto el proyecto EHL quiere demostrar.

Por tanto, el primer objetivo de los estudiosos del EHL es realizar una clasificación detallada de las cerca de seis mil lenguas existentes en nuestro planeta (algunas habladas por millones de personas, otras por pocas centenares), organizándolas dentro de un verdadero árbol genealógico dividido en doce ramas principales, che representen las macrofamilias (grupos creados para la investigación como supergrupos) lingüísticas (esto es posible a través del llamado "método comparativo" que permite reconstruir los estados lingüísticos ya perdidos, los llamados "proto-lenguajes").

Una de estas macrofamilias, la que nos concierne, incluye las lenguas habladas en Eurasia, África del Norte y algunas islas del Océano Pacífico (incluidas las Américas); este macrogrupo provisionalmente ha sido denominado "boreano". El boreano sería por tanto el lenguaje utilizado en las zonas mencionadas cuando todavía los glaciares recubrían gran parte de los territorios europeos y norteamericanos, hace unos vente mil años.

Al interno de este ambicioso proyecto, se han formado varios grupos de lingüistas, cada uno con la precisa tarea de desarrollar (crear o perfeccionar) los diccionarios etimológicos de cada una de las macrofamilias lingüísticas. Se trata, obviamente, de un trabajo de muchos años de meticulosa investigación. El grupo presidido por el lingüista ruso Sergej Anatolyevich Starostin (1953-2005) ha realizado el diccionario etimológico de la cepa altaica (además, con algunos colaboradores ha elaborado una base de datos muy eficaz, la cual ha sido sugestivamente llamada ToB - acrónico de Tower of Babel, la 'Torre de Babel'). Nikolaev ha realizado un nuevo diccionario etimológico del indoeuropeo, Militarev y Kogan aquel semítico, Olga Stolbova el de Chad, Ilia Peiros el Mon-Khmer; y otros grupos de lingüistas aún han realizado o están realizando otros.

El segundo paso del proyecto EHL consiste entonces en comparar (con el citado método comparativo) las doce macrofamilias para registrar todas aquellas interconexiones que, eventualmente, pueden valorizar la hipótesis de un proto-lenguaje único. La cosa interesante que los estudiosos han descubierto, es que incluso lenguas aparentemente muy diferentes entre ellas — tomamos, por ejemplo, el inglés de la cepa indoeuropea (para la precisión, de la rama germánica) el fínico de la cepa urálica y el turco de la cepa altaica —, los que en apariencia no tienen nada en común, si examinados en sus correspondientes proto-lenguajes — en el ejemplo, el proto-indoeuropeo, el proto-urálico y el proto-altaico — dejan emerger numerosos lazos comunes. Fundamental, en este estudio comparativo, es el concepto sobre el que ya Sri Aurobindo insistía en los primero del Novecientos, relativo a la importancia de las raíces lingüísticas. Comparando varias lenguas de una misma cepa, en algunos casos se logra remontar a la probable raíz originaria. Por ejemplo, analizando las lenguas euroasiáticas, afroasiáticas y amerindias, se ha llegado a asegurar la palabra-raíz AKWA como proto-palabra de donde deriva la palabra española "agua."

A las críticas que han sido lanzadas, los lingüistas del EHL contestan que están procediendo sencillamente sobre las líneas-guías indicadas por Sir William Jones en el siglo XVIII, que fue el primero en hacer un postulado sobre un común parentesco entre sánscrito, griego y latín, denominando esta lengua con el nombre de indoeuropeo — que además es la más aceptada entre las familias lingüísticas y que la glotocronología afirma que no pueda tener menos de setenta mil años. La llegada de las tecnologías informáticas hace posible el progreso de tal método a niveles impensables hasta hace poco. La base de datos ideal desde un punto de vista etimológico debería proveer una etimología para cualquier palabra perteneciente a cada una de las lenguas antigua o moderna, indicando, dentro de lo posible, sus orígenes. La finalidad última de esta base de datos etimológica sería la de reducir al mínimo el número de grupos de macrofamilias, que puedan ser a su vez reconducidas a un estadio "proto-Sapiens", proveyendo así una base suficientemente sólida para avalorar la hipótesis de la monogénesis del lenguaje.

Asimismo la genética sobreviene en ayuda al proyecto. El genoma humano indica que toda la humanidad descendería de un grupo ancestral compuesto de un millar de individuos, que vivieron hace unos cincuenta y sesenta mil años. Y esto, en cierto modo, soporta la hipótesis de un único lenguaje primitivo, que se difundiría con el pasar del tiempo en las diferentes partes del globo y diversificándose hasta nuestros días.

Y, aún más significativamente, la genética deja presagiar dos migraciones separadas desde África, que acontecieron en los albores de la humanidad: una hacia las costas de Asia y hasta Australia, hace aproximadamente cuarenta y cinco mil años; y la otra a través del Medio Oriente hasta Europa, Asia Central y, posiblemente, las Américas. Basándose en este descubrimiento, el proyecto EHL prevé incorporar las doce macrofamilias en cuatro supergrupos, formados en razón de las dos migraciones antes mencionadas: el euroasiático, el afroasiático, el sino-caucásico, el austral. Para después, finalmente, alcanzar el mítico proto-lenguaje universal.

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