Franz Kafka - Aforismos, Diarios, Conversaciones ...
autor: Franz Kafka (1883-1924)
fuente: De: Aforismos (A), Diarios (D), Conversaciones con Janouch (J)

Una primera señal de que empieza el conocimiento es el deseo de morir. Esta vida parece insoportable; otra, inalcanzable. El hombre ya no se avergüenza de querer morir, pide ser trasladado de la antigua celda, la que odia, a otra nueva que después aprenderá a odiar. Tiene cierta influencia un resto de fe respecto a que, durante el traslado, se presentará casualmente el señor para ver al prisionero “No volváis a encerrar a este, viene conmigo” (A. 13)

El hombre no puede vivir sin una confianza duradera en que hay algo indestructible en él;(tanto lo indestructible en él;) tanto lo indestructible como también la confianza en ello pueden permanecer constantemente ocultos. Una de las posibilidades de que se exprese este permanecer oculto es la fe en un Dios personal. (A. 50)

«Cuando se nos ve con los manchados ojos terrenales, estamos en la situación de pasajeros de ferrocarril que han sufrido un accidente en medio de un largo túnel, en un lugar en el que ya no se ve la luz del comienzo; pero la luz del fin parece tan diminuta que la vista la tiene que buscar constantemente, y continuamente la pierde; además el comienzo y el fin ni siquiera son seguras. En torno de nosotros, tenemos en medio de la confusión de los sentidos, puras enormidades y un juego caleidoscópico que, según el humor o las heridas de cada uno, es encantador o causador. ¿Qué debo hacer? o: ¿para que debo hacerlo? No son preguntas que se plantean en estas regiones (D. 73)

«Me esfuerzo en ser un verdadero aspirante a la gracia. Espero y permanezco mirando. Quizás vendrá… quizás no. Puede ser que esta espera –inquieta- sea su síntoma o sea ella misma.
No lo sé, pero esto no me preocupa (J.111)

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