Georgia, País de oro y de fe. Identidad y alteridad ...
autor: Marilyn Kelly-Buccellati
profesor emérito de la Universidad Estatal de California en Los Ángeles y profesor visitante en el Instituto de Arqueología Cotsen en la UCLA y director del Proyecto Arqueológico Mozan / Urkesh
David Lordkipanidze
director del Museo Nacional de Georgia, Georgia
Marco Rossi
profesor de Historia de la Edad Media y director de la Escuela de Postgrado de la Herencia Cultural de la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán
Andrea Simoncini (moderador)
profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Florencia
fecha: 2016-08-19
fuente: Georgia: Paese di oro e di fede. Identità e alterità nella storia di un popolo
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "Tu sei un bene per me", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "Tú eres un bien para mí")
traducción: María Eugenia Flores Luna

ANDREA SIMONCINI:
Buenas tardes, agradezco a todos los que participan en este encuentro que tiene como título Georgia: País de oro y de fe. Identidad y alteridad en la historia de un pueblo. Creo que la pregunta que todos un poco tenemos en la cabeza, visto el título del Meeting de este año y visto que quien ha tenido la suerte de participar está aún bajo el impacto de la bella intervención del Presidente de la República, sea: ¿por qué dedicar no sólo un encuentro sino incluso una de las muestras centrales de la edición 2016 del Meeting a un País como Georgia? Hay que admitir que este es uno de aquellos datos que hace del Meeting de Rímini una manifestación única en su género, capaz de descubrir tesoros escondidos y sorprendernos con valores de belleza y de significado que, incluso estando Georgia mucho más cerca de cuanto podamos imaginar, tienen necesidad seguramente de ojos abiertos, de ojos atentos.

Este es el Meeting al que hoy el Presidente ha invitado a todos a adherirse, una gran ayuda para abrir los ojos al mundo, aun aquel fuera de los circuitos habituales. Hay sin embargo otra razón más profunda que ha impulsado a los organizadores del Meeting a encender los reflectores sobre esta nación y justo en esta edición. La razón está en el título del Meeting: “Tú eres un bien para mí”. No quiero estropear la espera, como aquellos que cuentan el final de los cuentos policíacos y por lo tanto malogran la lectura: por lo que ya no anticiparé más, revelando el final de la historia. También porque, para entender hasta el fondo cuál es la razón de la centralidad de este tema, de este País y de la muestra dentro del Meeting no bastará, lo digo desde ahora, ni siquiera este encuentro. Será necesario ir a la gran muestra que ha sido abierta, titulada Georgia: País de oro y de fe. Identidad y alteridad en la historia de un pueblo. Allí a través de las imágenes, los textos, la música, cada uno será tomado y llevado de la mano para comprender la razón de este nexo entre el País y el tema del Meeting. Yo sin embargo, en esta introducción, quisiera sólo señalar un punto que me parece sea aquel central que me ha conmovido a mí, que no soy un experto en historia del arte ni de arqueología, que me ha particularmente interesado precisamente por la inherencia con el tema que queremos afrontar.

Georgia no es ciertamente una potencia económica o militar, estamos hablando de un Estado que hasta hoy tiene una población más o menos equivalente a la de nuestra Sicilia, en un territorio que es un poco más pequeño que el Piamonte, Lombardía y Véneto juntas. ¿Qué cosa entonces la hace tan interesante? Tres ingredientes me parecen decisivos: su geografía, su territorio, su historia y su adhesión a la religión cristiana. Sobre todo, cómo estos tres datos han jugado entre ellos al construir la identidad de esta nación.

Desde pequeño, cuando me enseñaban geografía en la primaria y me explicaban que los continentes son cinco - América, África, Oceanía, Europa y Asia – a mí mirando el globo, el mapamundi, eso no me convencía nunca. Porque, mientras las Américas, el África y la misma Oceanía bien o mal tenían un confín en el mapa, este confín entre Europa y Asia yo no lo veía, era una línea recta. Y en efecto, el problema es que, a diferencia de los otros continentes, el confín entre Asia y Europa no lo ha trazado la naturaleza sino la historia, la política, la cultura. Ahora, Georgia se encuentra justo allí en aquel confín, es un puente entre Asia y Europa, culturalmente europea, geográficamente asiática, un puente, es decir un punto de paso entre Estados muy diversos geopolíticamente, si pensamos en la gran frontera rusa, pero también un puente entre religiones, si pensamos en otras fronteras como aquella con Turquía o el Azerbaiyán. Una posición, ésta de Georgia, que en la historia la ha expuesto a grandes y violentas revoluciones de dominaciones, deportaciones. Ha sufrido el destino que tantos pueblos vecinos han sufrido, pensemos en el pueblo armenio, pero a diferencia justo de los armenios, por ejemplo, jamás dando vida a una verdadera y real diáspora, a una fuga. Han quedado allí, los georgianos. Un principio siempre los ha tenido juntos como pueblo, ligados al estupendo, maravilloso territorio que caracteriza el País: este principio es la fe cristiana que desde el año 337, fecha de la conversión de Georgia, les ha consentido ligarse así al corazón de la misma cultura europea hasta asumir y anticipar algunos rasgos artísticos, como nos explicarán y tendrán modo de ver en la muestra.

Y todo esto ha sucedido siendo siempre fiel a este origen cristiano suyo, cosa que por ejemplo no ha sucedido en otros Estados vecinos, pienso en Turquía o en Azerbaiyán. La historia, el arte, la belleza, los santos, Los reyes de Georgia son sólo la historia de una identidad cristiana que ha sabido hacer de la diversidad y de las adversidades su riqueza y fuerza: tú eres un bien para mí. Por tanto pueden imaginar la sorpresa, y también la felicidad, cuando en el pasado abril - obviamente no nos habíamos puesto de acuerdo – nos enteramos, como referirá luego Marilyn, de que Su Santidad Papa Francisco había anunciado una visita histórica para el próximo 30 de septiembre a Georgia, a Tiflis, donde habría encontrado el Catholicos Patriarca de la Iglesia georgiana Elías II. De allí irá luego a Bakú, en Azerbaiyán, donde encontrará al jeque de los musulmanes del Cáucaso y el representante de la comunidad hebraica en Azerbaiyán, sólo para diseñar idealmente aquel puente que en estos días queremos conocer y, si es posible, recorrer.

Y así vengo a presentarles a los amigos y estudiosos autorizadísimos que han hecho posible todo esto. La primera que debo citar, no sólo por caballerosidad, es a Marilyn Kelly-Buccellati. Marilyn y su marido Giorgio, que está aquí junto con su hijo Federico, son ya mucho más que una presencia habitual y un rostro familiar del Meeting. Si ellos están de acuerdo, diría que Giorgio y Marilyn son dos de los pilares fundamentales de esta fundación. Las dos grandes muestras de las últimas ediciones 2014 y 2015, la primera, Desde lo profundo del tiempo, sus trabajos en Siria y el año pasado la muestra sobre Abraham, han sido contribuciones fuertes, extraordinarios valores para la propuesta cultural del Meeting. De todos modos, para quien no hubiese participado en las últimas ediciones o no fuera un gran experto de arqueología mesopotámica, recordaré que Marilyn Kelly-Buccellati es Profesora Emérita en la California State University de Los Ángeles y Visiting Professor en el Cotsen Institute of Archeology de UCLA.

Con su marido Giorgio, ha conducido excavaciones e investigaciones arqueológicas en Irak, Turquía, Cáucaso, sobre todo en Siria, donde desde hace treinta años es directora de las excavaciones de la antigua ciudad de Urkesh, que ya todos aquellos del Meeting conocen mejor que su propia casa. A Marilyn debemos la idea principal de encender las luces sobre el oro de Georgia. Pero Marilyn no habría sido suficiente porque sola no habría tenido la fuerza de organizar esta muestra y el encuentro que han sido posibles realizar gracias a la ayuda y al apoyo del profesor David Lordkipanidze. He probado todo el día a pronunciarlo pero, aunque me entrene, sorry, David. El profesor Lordkipanidze es Director General del Museo Nacional de Georgia. Bajo su dirección, sea la investigación arqueológica que la actividad del museo en Georgia han tenido un gran impulso. Sus investigaciones sobre la paleoantropología han transformado nuestra comprensión, sobre todo la parte del estudio que concierne a los primeros homínidos, la morfología, la población, la cultura. Tiene una posición extremamente relevante en el debate científico: quien tenga la paciencia para ir a mirar en el sitio del Meeting, puede ver sus numerosos reconocimientos internacionales. Pero sobre todo tiene un gran mérito, por el cual aquí le queremos públicamente agradecer, la ayuda que nos ha dado para organizar la muestra y el catálogo. Para completar el panel está el profesor Marco Rossi, Docente de Historia del Arte Medieval y Director de la Escuela de Especialización en Bienes Histórico-artísticos en la facultad de Letras de la Universidad Católica de Milán. Les pido compartir este aplauso con el profesor Alessandro Rovetta de la Universidad Católica: han colaborado juntos sea en la preparación de la muestra, sea en la redacción del estupendo catálogo. Comenzamos este trayecto dando la palabra a Marilyn Buccellati. Gracias.

MARILYN KELLY BUCCELLATI:
Gracias, Andrea, por esta introducción. Desde los inicios de mi investigación arqueológica me he ocupado de Georgia en sus relaciones con la Siro-Mesopotamia, por tanto por periodos muy antiguos especialmente el III milenio antes de Cristo. Pero comparando el paisaje, la gente, su riquísima cultura y su historia, quedé siempre más conmovida por la fuerte cohesión social de este pueblo, y fascinada por todo aquello que veía. Me parecía siempre más ver cómo todo esto hundiera las raíces en un pasado de verdad milenario, que había encontrado luego su culmen natural con el cristianismo. Con esta muestra, he querido compartir mi pasión por Georgia, también en los periodos más recientes que aquellos que conozco profesionalmente, en un momento en que este País está llamando siempre más la atención. Un objetivo de la muestra es pues transmitir fuertes impresiones, impresiones que reflejan mi respuesta personal a la cultura georgiana. Y creo que la muestra proyecte un sentido de lo extraordinario, el significado de una belleza impregnado de sustancia.

La muestra abre pues una ventana a un mundo que, verán, los involucrará profundamente. Un mundo lejano: estoy segura que pocos de ustedes conocen Georgia. E incluso un mundo mucho más cerca que otros que conocemos mejor: es la proximidad derivada de una afinidad sorprendente por aquello que han madurado y que nos comunican, nutridos por un pasado variado y sufrido como aquel de Italia y de un presente que da a este pueblo un sentido muy fuerte, y ejemplar, de identidad.
No sabíamos, cuando pusimos en programa la muestra, que también el Papa habría ido (a Georgia, no a la muestra…). Ahora le mandaremos al menos el catálogo. Y hay un particular que me parece tan ricamente simbólico precisamente por aquello en lo que el Papa se inspira. La tradición quiere que en la bellísima Iglesia de Sve-titz-ko-ve-li fuera plantado un cedro del Líbano que tenía que convertirse en la columna principal de la catedral de Mzkheta: Sve-titz-ko-ve-li quiere decir columna viviente. Y aún: hay en Georgia otra tradición que ve la cruz plantada directamente en la roca, aún antes que se pudiera construir en aquel lugar una iglesia.

El significado del paisaje. Todos sabemos, e Italia nos lo enseña en vivo, que la geografía no es una realidad fría y aséptica. En cambio, late de la vida de la gente que la habita. La geografía es siempre en primer lugar geografía humana. El pueblo georgiano tiene una profunda relación con su territorio que lo contiene y sostiene. Es un paisaje montañoso, majestuoso como aquel de los Alpes, pero quizá aún más dramático porque se siente, al menos yo lo siento, más inesperado y sorprendente.
Y así la muestra enfatiza desde antes la importancia de los recursos naturales de Georgia y el impacto que tuvieron en la formación de una consciencia nacional. En primer lugar, el paisaje que en un territorio ligeramente inferior a Piamonte, Lombardía y Véneto, parece casi una réplica de su variedad: de las costas del Mar Negro remonta hasta las cimas altísimas del Cáucaso, con grandes llanuras ricas de agua, en particular con el río Kura y sus numerosos afluentes. Luego están las minas de oro que han sido aprovechadas desde 3.500 a.C. La producción de oro era tan importante que dio origen al mito del vellocino de oro: era la Georgia la meta de Jasón y de los Argonautas, y es de allí que regresó a Grecia con él Medea, una princesa georgiana. Comienzan a ver los vínculos que asocian nuestra memoria cultural con aquella de este País.

La muestra los invita a convertirse también ustedes en argonautas, en busca, si no del vellocino de oro, al menos de la gran civilización. Porque la gran capacidad técnica y artística de la orfebrería georgiana fue uno de los factores que contribuyó a dar identidad al pueblo. La belleza de estos objetos habla por sí sola, y quedarán de verdad admirados. La atención en la segunda sala es atraída por la réplica de los objetos de oro que sobresalen en el centro y definen visualmente el argumento. Uno de los sitios más importantes es el antiguo centro de Vani, y la muestra contiene 12 copias de objetos de oro escavados en ese sitio. Estas estupendas reproducciones dan la sensación de vivo, casi como si viéramos los originales.

Un cristianismo georgiano. La conversión es la clave de la muestra. El 337 es un año que sirve de gran división de la historia georgiana. Fue entonces que el rey Mirian III declaró el cristianismo religión oficial del Estado. Mirando este evento desde afuera, como lo hago yo, y observando la consciencia que los georgianos muestran tener hasta ahora, aquello que me conmueve es que esto pareciera haber sido no sólo y quizá no tanto un acto político, cuanto un reconocimiento espontáneo como una nueva naturaleza a nivel nacional. ¿Cómo explicar de otro modo la profunda coherencia de esta cultura cristiana que se profesa abierta y espontáneamente como tal hasta hoy?
Cierto es, en todo caso, que el cristianismo tuvo un profundo impacto en la autoconsciencia y la autodefinición de los georgianos justo como georgianos. Si una cosa ya los ha conmovido de la Georgia, es quizá la gran elegancia de su escritura (un aspecto que la muestra resalta, verán, en un modo visualmente muy concreto). Y bien, este fue un sistema introducido sólo en función del quererse afirmar georgianos en el momento mismo en que se conectaban, con el cristianismo, con una realidad ideal lejana del Cáucaso. Los textos del cristianismo (la Biblia, los Padres) tenían que emerger en su nuevo aspecto georgiano, no sólo porque eran traducidos en su lengua sino también porque eran escritos en su nuevo alfabeto. Que quedó luego un punto de referencia constante del ser georgianos.

Celebramos el evento de la conversión, en la muestra, con aquello que me gusta ver como un pasillo conceptual. Sin comentarios, entramos a un paisaje que simboliza el paso más profundo al cristianismo. Lo vemos en el momento, más querido para los georgianos, de una santa que, según la tradición, habría sido el instrumento de la transformación nacional. Lo hacemos con las palabras de una de las más famosas poetisas contemporáneas georgianas, Anna Kalandzadze, traspuesta en música por nuestro joven compositor, Enzo Sartori, que se inspira en los tonos de nuestras montañas, los Alpes.

Santa Nino llega de las regiones meridionales y es sorprendida, más bien se espanta, al descubrir las altas cumbres del Cáucaso: “Venida desde lejos se asomaba a la sorpresa de la blancura de la nieve, ¿quién puede tocar la nieve, en el mes de las rosas?”. Armada sólo de una cruz hecha de ramas de vid, inicia la nueva fase de la historia.
Esta identidad georgiana se irradió pronto fuera de la región originaria del Cáucaso, con una serie de monasterios, continuando en modo diverso el diálogo con la Europa mediterránea. De manera especular a los argonautas de los tiempos idos, los monjes georgianos se impulsan ahora a Grecia y Palestina, quedando fieles a su cultura de origen y traduciendo obras de los Padres, que se han quedado en algunos casos precisamente sólo en este nuevo aspecto georgiano. Da una gran impresión ver cómo, abriéndose precisamente a la Europa cristiana, vemos afirmarse, por decir así, su específica “georgianidad”.
El perdurar del humanismo. Desembocamos así en el gran periodo de inmensa creatividad, que ha dado origen a una cantidad sorprendente de Iglesias, impresionantes sea por la arquitectura que por el arte figurativo. Después de una primera sala con una magistral panorámica del conjunto, organizada por los colegas Rossi y Rovetta, nos concentramos con dos monumentos de gran interés, el monasterio de Gelati y la iglesia de Ateni. El monasterio fue construido por el rey David IV, llamado David el Constructor (1089-1124). Con su Academia, tenía que servir como "segunda Jerusalén" y como la "otra Atenas", un ambicioso programa que encontró su reflejo en una producción extraordinaria de filosofía, historia, filología y, naturalmente, arte. El complejo arquitectónico es un claro índice, pero igualmente las grandes decoraciones al interno.

Me gusta sin embargo resaltar aquí un particular humano que distingue a David en el modo de querer memorizar su reino. Quiere en efecto ser enterrado en el umbral de la puerta de acceso al monasterio, punto de llegada del camino que sube desde la vecina capital, Kutaisi, y al mismo tiempo punto de partida para descender a la ciudad. Es una sencilla lápida que sólo dice: «Ésta es mi morada para siempre, como deseaba. Así que he encontrado aquí la paz eterna». Un ejemplo de humildad: quien entraba en el complejo le habría caminado encima. En un gran fresco, lo vemos mientras tiene en mano precisamente un modelo de la Iglesia principal, el rey que tiene en mano la Iglesia. Pero en la tumba es "su" Iglesia que lo tiene para siempre en el regazo.

La iglesia de Ateni Sioni, dedicada a la Dormición de la Virgen, es una de las más famosas, una verdadera obra maestra arquitectónica. Construida en el siglo VII, el periodo de máximo esplendor se tuvo en 1093-1096, cuando fue decorada con los estupendos murales, que nos ofrecen una amplia narración de la vida de María pintada en más ciclos. El fuerte realismo en la representación es acompañado muchas veces de inscripciones en georgiano que explican la representación, casi queriendo resaltar que el naturalismo de la representación está en función de una plena comprensión de la sustancia de los eventos.
Por necesidad, saltamos, en la muestra, de este al último periodo de la historia, aquel contemporáneo, en que Georgia se ha afirmado independiente. Y lo que llama mi atención, una vez más, es cómo esta “independencia” sea, ciertamente, de carácter político (después de tres años de libertad del 18 al 21, Georgia se convierte en una república separándose del régimen soviético en 1991), sino sea también, al mismo tiempo, una independencia que se recupera más que nunca en sus raíces, jamás extirpadas. La nueva gran catedral di Tiflis, iniciada en 1995 inmediatamente después de la independencia, está sólo para significar esta continuidad del espíritu georgiano, un espíritu que se ha reforzado cada vez que su identidad ha sido atacada.

Me gusta leer la secuencia de los prospectos y la procesión de estelas, sólo como un querer reafirmar el permanecer, más bien el agudizarse en el tiempo del profundo sentido de identidad que tanto conmueve a quien visita el País queriendo visitar su historia.

El sentido del realismo. Hablaba al inicio del “significado del paisaje”. Vivirán todos la experiencia, yendo en persona a Georgia. Pero estoy segura que compartirán del mismo modo la experiencia que yo pruebo confrontándome, concretamente, con el humanismo que les he descrito. A mí me parece que la monumentalidad de las Iglesias sea una monumentalidad reservada, compuesta. Con esto quiero decir que los volúmenes se recogen como en una fuerte dimensión pero mesurada, que queda profundamente humana, a medida de hombre. Y el arte figurativo nos muestra la extraordinaria expresividad con que los artistas georgianos fueron capaces de invertir las imágenes de las narrativas sagradas. De nuevo, es la realidad humana que emerge con una fuerza que no quiere decir más de lo humano sino todo lo humano.

La iglesia de Ateni se remonta, hemos visto, al periodo entre 1093 y 1096, dos siglos antes de Giotto. Los artistas de los que no conocemos el nombre llenaron de pathos una verdadera galería de rostros humanos en los muros de la iglesia de Ateni. La “vida nueva” del cristianismo, que se había liberado con la conversión y había madurado con los siglos, floreció aquí en un extraordinario realismo capaz de dar una nueva profundidad a la mirada, llenándolo de la riqueza de aquel otro “tú” al cual se dirige en el diálogo humano. Y que involucra también a los ángeles. Como aquel del logo de nuestra muestra, el arcángel Gabriel, que da el gran anuncio a María. El artista ha mostrado el ángel en un modo particularmente dramático, porque, como pocas otras escenas de la Anunciación logran hacer, vuelve la espera del ángel, reverente, ansiosa, consciente de cuánto dependía de la respuesta. Es la actitud que san Bernardo (contemporáneoa, tenemos que notar, de estos artistas) ha captado así bien, cuando dice en su homilía sobre la Anunciación, dirigiéndose a María: «¡Ánimo!, María, toda la creación espera tu respuesta!». Gracias.

ANDREA SIMONCINI:
Gracias, Marilyn, por habernos hecho entrar también emotivamente en este recorrido. La palabra ahora al profesor Lordkipanidze.

DAVID LORDKIPANIDZE:
Gracias, hablaré en inglés, creo que si hablara en mi lengua madre muchos no me entenderían. Es en verdad muy bello para mí estar aquí, hace dos años había tenido ya el privilegio de venir al Meeting de Rímini y regresar es un poco como regresar a casa, estoy de verdad agradecido por haber tenido esta invitación, agradecido a los organizadores por el trabajo que han desarrollado, a Giorgio y Marilyn Buccellati. Y gracias, gracias de veras por el gran empeño por la promoción de la historia y de la cultura georgiana. Esta muestra es muy importante para nosotros, para nuestro País. Estamos creando nuestro camino hacia Europa sobre la base de aquello que es nuestro rico patrimonio, que no debe quedar relegado a nuestros archivos sino adquirir nuevas visiones para un futuro común.

Las aspiraciones europeas de Georgia no son nuevas, hemos sido parte de Europa en el sentido más amplio del término de la prehistoria hasta hoy. Y ahora uno de los mejores modos para nosotros, para proceder hacia Europa, es crear un nexo entre ciencia y arte creando así la cultura. Somos un País cristiano pero también multiconfesional y multiétnico. Nuestra historia es borrascosa pero son muchas las tradiciones de los diversos pueblos, Países vecinos, que han contribuido a crear nuestra historia. Tenemos en nuestro País muchos sitios arqueológicos de importancia mundial para toda la humanidad y muchos restos arqueológicos fundamentales que hacen de nuestras regiones un centro importantísimo para todo el conocimiento.
Hace dos años he tenido el privilegio de hablar aquí en Rímini y de la primera historia de nuestro sitio de Dmanisi y quisiera poder hablar más y más, pero trataré de limitarme. Se trata sin embargo di un momento importante que ha cambiado profundamente nuestra concepción de la evolución humana. Se ha debatido mucho sobre cuándo el hombre haya iniciado a colonizar el mundo y la idea prevalente era que esto hubiera ocurrido hace cerca de un millón de años. No obstante, desde cuando tenemos el sitio de Dmanisi, se ha entendido mucho mejor cuándo y por qué los seres humanos comenzaron a alejarse de África.

En efecto Dmanisi ha sentado las bases para una nueva concepción desde el punto de vista científico: demuestra que en realidad se remonta a hace 1,8 millones de años el momento en que el género humano decidió alejarse del África. Tenemos una serie de restos que lo prueban. Por ejemplo, hemos encontrado estos homínidos y estos fósiles que nos remontan a hace 1,8 millones de años, y esto ha modificado completamente el modo de mirar la prehistoria. Hace 1,8 millones de años los seres humanos habían comenzado a alejarse del África. Cuando lo hicieron ya tenían características físicas, como las dimensiones del cerebro, muy similares a las nuestras. En cambio ahora sabemos que estos homínidos tenían un cerebro de dimensiones mucho menores y que usaban utensilios de piedra primitivos. Es una cuestión importante, que ha tenido un gran impacto en la comunidad científica internacional.

Pero la cosa más importante es que sin embargo la historia continúa: hemos podido divulgar nuevas pruebas que nos han consentido estudiar la evolución de los pueblos. Hablaba con el profesor Simoncini hace poco: hemos acordado sobre el hecho de que las ciencias humanas se entrelazan con la ciencia real, por tanto arqueología, biología. Todo va adelante con el mismo paso. Por tanto no queremos sólo ser felices por los descubrimientos que hacemos sino nos complacemos por el hecho de que gracias a estos descubrimientos Georgia se ha convertido en uno de los centros más importantes, desde el punto de vista educativo e histórico, en todo el mundo. Hay una especie de competencia entre los Países europeos, sobre cuál sea el País que se pueda arrogar el derecho de proclamarse la “cuna del vino”. He aquí Georgia es uno de estos: tenemos realmente los testimonios de las primeras actividades de viticultura. El Cáucaso en efecto se encuentra en el territorio que corresponde a aquella área que, según los científicos, representa la cuna de la agricultura. Sin embargo podemos dejar a parte esta competencia sobre el País que primero ha practicado la viticultura para pasar en cambio a otros argumentos. El inicio de la agricultura, naturalmente, representa un momento clave de la historia del hombre.

Y nosotros estamos desarrollando en efecto toda una serie de investigaciones a nivel interdisciplinario e internacional, precisamente en Georgia, en torno a este proyecto vinculado a la viticultura en la antigüedad, una historia que, según las pruebas que tenemos, se remonta a hace más de 8000 años.
En esta muestra de Rímini se habla de la historia del vellocino de oro, donde Georgia juega un papel importante. Todos conocen la historia de los Argonautas griegos, pero quizá no todos saben que esta historia está estrechamente ligada a Georgia sólo gracias a Jasón. En efecto, en base a los autores griegos, Jasón y los Argonautas navegaron hacia Cólquide en busca del Vellocino de oro que se encontraba escondido en un bosque sagrado custodiado por un dragón que nunca dormía. Y ellos han logrado encontrarlo. ¿Pero por qué esta historia era tan famosa en el mundo griego? Los Griegos en cierto sentido habían sido los pioneros de los social media que conocemos hoy. Tenían un fuerte impacto, desde el punto de vista de las públicas relaciones, en todo el mundo, por lo cual promovían esta historia, la habían divulgado por años y años. Ha sido también un don para Georgia, porque era publicidad gratuita. ¿Por qué ha sido tan importante? Porque encontrar estas manufacturas de oro que pueden ver, que en parte están expuestas en la muestra, permite demostrar el vínculo entre la historia, y el mito.

Las pruebas arqueológicas muestran que esta cultura tiene origen justo aquí. Cólquide era en efecto un país real, rico en oro y hacía parte del gran mundo helénico. Y es sólo así que yo veo Georgia, un País que era parte del gran imperio de Alejandro Magno pero que sin embargo ha mantenido la propia identidad. Cuando hablamos de identidad, el reino de Cólquide representa un pilar fundamental de la identidad cultural de Georgia. Pero sin embargo estamos aún buscando, en cierto sentido, al menos en parte, nuestra identidad, el nexo entre el mito y la arqueología. Y para probar la veracidad de este mito ha sido necesario asumir enfoques diversos. Hay un viajero muy famoso, Tim Severin, que hizo justo el mismo viaje que Jasón de la antigüedad, el Jasón de los Argonautas.

Un enfoque experimental para probar la veracidad del mito: ven en las dos imágenes el viaje de los Argonautas y, hasta hoy, los ciudadanos georgianos aún van en busca del oro en las aguas de los ríos. Después del periodo greco-romano, hay sin embargo nexos muy fuertes con la cultura europea. En el siglo IV a.C. hemos desarrollado nuestro alfabeto. El País ha podido mantener la propia identidad también a través del nexo con una cultura de la cristiandad oriental, siguiendo aquellas que eran las tendencias culturales helénicas por lo que los nuevos centros culturales se convirtieron en el corazón de la cristiandad oriental. Las tradiciones culturales fueron muy influenciadas por las civilizaciones orientales y occidentales. Y aquí está precisamente la unidad de la cultura material y espiritual de Georgia, tan interesante sea para el Este que para el Oeste. En esta muestra, uno de los mensajes principales que queremos dar es precisamente este: los descubrimientos arqueológicos muestran que las tradiciones culturales precristianas han contribuido al proceso de desarrollo de la civilización medieval.

Y ahora quiero hablarles brevemente de un proyecto que hemos desarrollado con la ayuda de un colega, excelente restaurador. La idea era aquella de reconstruir todos los detalles de un arte antigua, la tecnología a esmalte cloisonné: para hacerlo, han sido utilizados los objetos que ven en la diapositiva, como un medallón de Simón el apóstol del Triptico de la Virgen de Khakhuli. La idea viene del tratado del siglo XII del presbítero Teófilo. Ha habido una reconstrucción de la técnica por la que venía aplicada esta tecnología a esmalte cloisonné. Y hacia el final del proyecto, se realiza la reconstrucción: este restaurador ha reproducido exactamente aun los utensilios que venían utilizados para esta técnica y que habían sido descritos en el tratado de Teófilo.

Ven, este utensilio tiene la forma de una capa, ha sido encontrado en el siglo II a.C. y aquí ha sido reproducido. Con los estudios que han sido hechos para la reproducción de la tecnología del esmalte, por tanto, indirectamente hemos podido probar cómo la tradición de la actividad de orfebre haya nacido justo en Cólquide. Esto para mí representa un ejemplo adecuado de cómo nuestra investigación, aun por cuanto concierne a estos utensilios primitivos, pueda contribuir a la ciencia también en el ámbito de la arqueología: una importante contribución para el estudio de las tradiciones. Un pasado tan rico tiene necesidad de ser apoyado por las instituciones: una de las claves, en este sentido, ha sido crear nuevas instituciones y nuevos institutos académicos. Desde la caída del sistema soviético, se han verificado muchos cambios: el sistema político, el sistema económico han cambiado, pero no ha cambiado mucho el ambiente académico y cultural que representa, en cambio, uno de los motores más importantes del cambio en la sociedad democrática.

Así hemos fundado el Georgian National Museum, que se basa en las antiguas tradiciones que se remontan a la mitad del siglo XIX°. Tenemos una serie de museos, de centros reunidos en una única red para crear network horizontales que valoricen el legado histórico pero también la ciencia como elemento activo. Por tanto, estas maravillosas colecciones que tenemos en los museos tienen que poder encontrar su lugar. A lo mejor a través de muestras importantes, también itinerantes, que dan a los visitadores la posibilidad de acceder a importantes conocimientos en diversos sectores. Un ejemplo de estos importantes cambios ya en acción es la transformación de los museos ex-soviéticos en algo moderno, cercanos al visitante, instituciones que vienen integradas en un panorama más amplio en la vida social. Quisiera resaltar que este tipo de actividad debe ser efectuada en los momentos de transición hacia una democracia más fuerte, porque es una tendencia que permite llegar a obtener mejores resultados. Tenemos muchas muestras, esta, por ejemplo, sobre el arte medieval; y tenemos muchos centros educativos de instrucción, también a nivel regional.

A la izquierda, ven cómo era el museo en el pasado, ahora es completamente diverso: se trata del museo de Svaneti, en el Cáucaso superior, cerca de 2000 m. de altura. Se trata de una región estratégica, que siempre ha sido un poco el pasillo hacia nuestro País durante nuestra historia larga y borrascosa. Como he dicho, se encuentra muy alto en las montañas y contiene colecciones realmente fantásticas. En cierto sentido, este museo es visto como un depósito del tesoro nacional. Pero Svaneti no es sólo el guardián de los tesoros religiosos y artísticos de Georgia, representa en cambio un elemento importantísimo de la cultura georgiana reunida, por así decir. Y ha desarrollado un papel muy importante justo a nivel mundial, porque se trata en cierto sentido de una isla que reúne restos de la cultura bizantina con algunas particularidades locales.

Un verdadero refugio artístico y cultural: un museo de este tipo ofrece la oportunidad casi única de poder estudiar un periodo muy importante de la historia humana, la historia del fin del Medievo, que en estas regiones veía una vida muy activa.
He aquí por qué es fundamental crear nuevos museos, más bien, un nuevo concepto de museo, un centro cultural que preserve objetos importantes y tenga un gran respeto por el objeto religioso, que dé la posibilidad de crear un nexo entre los aspectos históricos y la población. Sólo demostrando respeto hacia el objeto religioso, en efecto, es posible obtener la confianza de la población y crear un nexo entre la cultura y la ciencia que representa el antídoto fundamental hacia cualquier forma de extremismo. Esta es la oportunidad de crear ocasiones de encuentro en diversos niveles, para la cultura y la ciencia, no sólo en las grandes capitales sino en todas partes. Un pequeño ejemplo de lo que querríamos llevar adelante, una imagen que se casa con el mensaje fundamental del Meeting: “Tú eres un bien para mí”. Aquí, los museos son un bien para las generaciones futuras. Gracias.

ANDREA SIMONCINI:
Lordkipanidze nos ha dicho quién ha inventado la técnica para hacer el vino - un argumento que para los italianos es más bien significativo -, y nos ha demostrado cómo eso de lo que estamos hablando, Georgia, no es sólo resto del pasado sino posee hoy una gran capacidad de interpretar la propia identidad, poniéndose también profesionalmente en comparación con las técnicas más modernas, a la vanguardia. Agradezco también por este testimonio personal. Ahora la palabra al profesor Marco Rossi.

MARCO ROSSI:
Gracias. El involucrarme para trabajar en la muestra para Georgia ha sido una ocasión imprevista para mí y para el amigo y colega Alessandro Rovetta, que ha compartido también la preparación de esta intervención. Respecto a otras muestras preparadas por nosotros para el Meeting, nos ha dado mucho gusto que el pedido inicial de nuestra participación concerniera a la formación de un grupo de estudiantes de la facultad de Letras de la Universidad Católica para las visitas guiadas a la muestra. Dado que para poder comunicar hace falta conocer a fondo el objeto, hemos iniciado junto a nuestros estudiantes un trabajo de ahondamiento del arte georgiana, encontrándonos una vez a la semana para estudiar este argumento culminado con un viaje a Georgia. El encuentro inicial con Marilyn ha sido provocador para todos nosotros, súbito nos ha apasionado y nos ha hecho sentir como nuestra una realidad sólo aparentemente lejana. Y aquí, otro imprevisto: el encuentro con Marilyn y Giorgio Buccellati ha tomado día a día la forma de un trabajo más amplio, que iba más allá de la preparación de los estudiantes, un trabajo intenso y fecundo, hecho en estrecha colaboración con los amigos del museo de Tiflis que luego nos han generosamente acogido y hospedado.

El conocimiento del otro, en este caso el pueblo georgiano, de su historia y de su arte, genera siempre un compartir que con el tiempo te hace entender que lo extraño es siempre una apariencia, mientras la aspiración a la belleza y a la felicidad caracteriza cada persona y cada intento suyo de creatividad. Hemos encontrado esta dinámica en la cultura arquitectónica y artística georgiana, de la que ahora hablaré, haciéndonos descubrir que no es diversa de la que hemos visto suceder en la construcción de la muestra.
La reflexión es ésta: la belleza educa siempre a la alteridad porque en la belleza la verdad del otro se impone, el tú se impone por un estupor y una atracción. Y entonces, llego a tres reflexiones que hemos hecho sobre el arte georgiana, tomando tres temas entre todos los presentes en la muestra, también por el tiempo limitado.

La primera reflexión concierne a la cruz: una de más antiguas tradiciones georgianas, seguida a la conversión al cristianismo fue levantar cruces monumentales en la cima de las colinas (luego sustituidas por las iglesias) como señales de la presencia de Cristo. En la antigua capital Mtskheta, se reconoce en el monasterio de Jvari el prototipo de las iglesias construidas en la cima de una colina, en cuyo centro se conserva aún la gran cruz, sobre la roca del Gólgota. Aquella que ven en la base es sólo una roca que reproduce el calvario, en cuanto la entera ciudad santa de Mtskheta era inspirada en el prototipo de Jerusalén. En la catedral que hay abajo, la verán en muestra, hay por ejemplo una copia del tabernáculo del Santo Sepulcro. La centralidad de la cruz, fulcro de todo el espacio sagrado, como se ve, genera la extraordinaria calidad de la base arquitectónica ofreciendo el prototipo del difuso cuadriconco georgiano.
Disculpen pero los historiadores del arte algunas veces no logran evitar el uso de términos un poco especializados. Está inspirado en una interpretación original de los modelos de la antigüedad tardía difundidos desde la Siria a la Armenia, hasta Milán.

El espacio generado por una presencia, la cruz, es el modelo arquitectónico de la antigüedad tardía: no se trata tanto de una abstracta aplicación tipológica – es decir el mismo modelo aplicado tantas veces - sino de una sugerencia lingüística que refuerza una nueva experiencia cultural en acción, es decir la experiencia de la cruz del cristianismo. Veremos después que esto no es obvio: para nosotros la cruz quiere decir una cosa, para el pueblo georgiano algo ligeramente diferente. Las representaciones de la cruz eran difundidas en muchas partes de las iglesias georgianas, desde las fachadas a las bóvedas. El frente del ábside de la iglesia de Samtavisi, por ejemplo, muestra una grandiosa cruz estupenda. Aquí hay algo muy diverso del Occidente: emerge como signo de la victoria de Cristo en el contexto de una rica decoración y sugiere el tema de la verticalidad y de la fecundidad de nuestra vida que florece del estandarte glorioso. La cruz es el florecer de un estandarte, la cruz luminosa de gloria domina también la bóveda de la iglesia de la natividad de María en Gelati, la ha hecho ver antes Marilyn, el gran complejo monumental fundado al inicio del siglo XI por el Rey David IV el Constructor, en cuyo ábside vemos triunfar a la virgen. También María - y esta es una imagen que hace tremar el corazón y conmover - está en profundo diálogo con el misterio de la cruz, como revela este espléndido particular del tríptico de Khakhuli, que encuentran entero en la muestra: una orfebrería estupenda, esmaltes cloisonné, como ha dicho el director, oro, piedras preciosas. El tríptico, iniciado por el rey David y ejecutado en el reinado de su hijo Demetrio I, describe la anunciación, como dice también la inscripción de esta bóveda que está en griego, no en georgiano: la madre de Dios, en actitud de completa disponibilidad dentro de la cruz, acepta el misterio de la salvación revelado en su dimensión gloriosa.

El recuerdo de las cruces levantadas en las colinas viene mantenido vivo por las cruces de madera altas cerca de 2 m., de las que son conservados algunos pedestales significativos en piedra, que eran colocados delante de los portones presbiterales de las iglesias, delante del altar. Aquel de Bolnisi es particularmente sugestivo en cuanto muestra la cruz en un podio, verdadero trofeo - para usar un término familiar a los Padres de la Iglesia que llamaban a la cruz trofeo de la victoria de Cristo - aquí hecho visible. La estela de Trekhvi, en cambio, presenta un florecimiento de la cruz, como hemos visto antes, verdadero árbol de la vida, que evoca motivos paleocristianos retomados también luego en el Medievo occidental, como en el mosaico de la basílica de San Clemente en Roma. En estas esculturas se pueden captar algunas características del antiguo arte georgiano. Una fuerte tradición local cuyas raíces se hunden en el espléndido arte del orfebre pre-cristiano, una tradición local capaz de recibir, al mismo tiempo, la intensa expresividad de las corrientes populares antiguas tardías difundidas en las provincias romanas y el estilo decorativo de la cultura sasánida vecina, por tanto una tradición local capaz de percibir los influjos de las culturas vecinas.

La conversión cristiana ofrece a este rico sustrato cultural georgiano un inédito, conjunto infinito de nuevos sujetos que pueden ser representados y una nueva mirada a la entera realidad de las formas que alimenta la tradición de nuevos significados y la abre hacia nuevos horizontes, como sucede siempre en un encuentro capaz de incorporar las señas positivas presentes en otras culturas.
Segundo punto brevísimo, Marilyn ha hecho ver un diseño, yo les muestro el original de aquella imagen que documenta el descubrimiento de la importancia del lenguaje, La estela de Davati, con la sorprendente iconografía de la ascensión del alfabeto. Los arcángeles Gabriel y Miguel llevan al cielo las letras del alfabeto georgiano revelando el misterio divino de la palabra que expresa la entera realidad, la historia sagrada y el verbo encarnado: yo soy el alfa y el omega, el principio y el fin, incluido en cada particular, también en las letras del alfabeto, en el particular más pequeño de la realidad en el signo más pequeño de su gloria. Tercer punto y último: María. Pero tenemos que reiniciar de la cruz porqué hemos visto que María tiene que ver con la cruz.

Hemos insistido más veces en la dimensión gloriosa, en cuanto constituye una característica dominante del arte georgiana, debida probablemente a una persistencia de la tradición paleocristiana: la tradición paleocristiana persiste en el arte georgiano, también por la gran fidelidad de Georgia al concilio de Calcedonia y a su no adhesión a la iconoclastia, respecto al resto del mundo oriental. Por ejemplo, volviendo a la cruz, antes que a la imagen de Cristo crucificado, rara en el antiguo arte monumental georgiano, encontramos en los murales la cruz transportada por ángeles o la ascensión de la cruz, como en la cúpula central de Nikorwminda. Estamos incluso en el siglo XVII, donde estructura arquitectónica y concepción figurativa convergen en un ritmo potentemente dinámico y salvífico. Tal imagen no sólo no presenta al Cristo crucificado sino la cruz gloriosa, incluso sustituye en la cúpula al Cristo Pantocrátor bizantino, es decir Dios Cristo omnipotente, que generalmente domina las cúpulas orientales. Y también en los ábside, la representación del Pantocrátor que habría tenido una connotación de huella más imperial, vinculada al imperio de Constantinopla de la cual Georgia justamente tendía a quedar independiente, es sustituida por las visiones teofánicas de Ezequiel e Isaías, a veces añadiendo los arcángeles y las variantes con María, como por ejemplo en Gelati. Resulta una expresión de fe que podríamos decir es más libre de iconografías vinculadas al poder y más bien maravillada y complacida por la salvación recibida, en espera del cumplimiento final.

En efecto, la imagen que el rey David recibirá más directamente de Constantinopla, porque también él mira todavía a Constantinopla, para el mosaico ábside de Gelati no será un Pantocrátor sino una Virgen Nicopeia, es decir victoriosa pero que – atención - gana presentando el fruto de su seno, no como signo de victoria política sino de una victoria que ha ganado el mundo a través del ofrecimiento, entre los arcángeles que la presidían como una emperatriz, Ella, la verdadera reina. Es sorprendente como en este siglo, el XVII, a diferencia de cuanto podríamos pensar, a causa de difíciles relaciones políticas, choques bélicos, cruzadas, en el área del Mediterráneo y en los Países del vecino Oriente tal imagen de la Virgen se difunda, incluso con numerosas variantes, y con ella un estilo inspirado en Constantinopla que inesperadamente captamos de Gelati a Cefalù, de Kiev a los mosaicos de Belén. En el mosaico del ábside de la catedral normanda de Cefalù, la Virgen aparece nuevamente entre los arcángeles pero en actitud orante. Y en santa Sofía de Kiev, María orante se impone en su espléndida monumentalidad cargada de expresividad y afición, como sólo la refinada técnica y el sabio naturalismo difundido por Constantinopla que tocan aun Gelati, consienten las artes de diversos territorios cuando la relación es de diálogo y no de sometimiento.

Así las periferias se vuelven centros, donde el hombre se confronta con todas las solicitudes que la realidad suscita, también a nivel artístico y cultural. Las ocasiones son impredecibles y pueden suceder en las circunstancias más diversas, como enseñan el Mediterráneo y las áreas limítrofes entre el siglo XII y XIII. Por lo cual, en la historia del arte, se ha llegado incluso a hablar por las relaciones artísticas entre Occidente y Oriente de una “lengua franca”, es decir de un arte occidental influenciado por estilemos bizantinos, y de un arte oriental que recibe estilemos del gótico occidental. Pero quizá, antes que de una lengua franca sería mejor hablar de una mirada recíproca, de culturas figurativas que perciben el bien del otro como ocurre en Georgia. Gracias.

ANDREA SIMONCINI:
Agradezco de corazón también al profesor Rossi porque nos ha ayudado a captar la familiaridad que, casi naturalmente, nos sorprende frente a estas imágenes. Descubrimos en Georgia algo que sentimos profundamente también dentro de nuestra historia, dentro del ADN de nuestro significado de lo bello. Y entonces me parece que se haya logrado el desafío de este encuentro, suscitar un poco de curiosidad, para luego aceptar el desafío de la muestra. Como conclusión, sin la pretensión de retomar toda la riqueza de las sugerencias que hemos tenido, el profesor Rossi decía una cosa que me ha conmovido mucho: “El conocimiento del otro, en un primer instante, puede hacer nacer extrañeza, pero si continúa en el tiempo hace nacer un compartir. El otro se nos impone con su alteridad como algo distante, pero puede en el tiempo comenzar en cambio a delinearse un rasgo común.

Hay una condición: tener paciencia, la paciencia de aceptar esta relación. Me viene en mente tantísimo el magisterio de Papa Francisco, como él insista en esta capacidad del diálogo de activar procesos antes que conquistar resultados. Y en efecto, si reflexionan, si piensan en los niños, ¿cuál es la virtud para ver una muestra? La paciencia, hace falta un poco de paciencia para ver las muestras. Normalmente, los muchachos – al menos yo me identifico - tienden a correr adelante. La muestra nos pone dentro de un proceso que es el único modo con el que puedo conocer al otro, y es el único modo con que el otro se convierte en un bien, reconociendo aquel rasgo común, aquel rasgo inconfundible que está dentro de la identidad. Agradezco aún a los protagonistas del encuentro, que nos han dado la posibilidad de encender las luces en este País y de iniciar pues para todos nosotros la posibilidad de proseguir este ahondamiento en la muestra que está aquí en el Meeting. Antes de concluir tengo que recordar dos cosas muy importantes que me vienen señaladas por la organización. La primera es que continúa la campaña de fundraising: es una gran novedad que en los últimos años el Meeting ha comenzado a impulsar en modo más fuerte. Los tiempos han cambiado y siempre menos el Meeting depende de grandes auspiciadores. En cambio, es siempre más importante la posibilidad para todos de poder sostener esta experiencia. Animados por la experiencia positiva de los años pasados, relanzamos la propuesta de contribuir todos a construir este lugar. En los varios pabellones encontrarán sitios donde poder hacer donaciones que deben darse únicamente en estos puntos, reconocibles por el logo de la campaña de fundraising.

El otro aviso, el último que me dicen de resaltar con atención porque hay aún billetes, es que esta noche a las 21.45, en la arena espectáculos en D3, irá a escena Un solo canto, espectáculo inaugural con Tosca, Tania y Mirna Kassis. Los billetes están en venta en la boletería en Hall Sud y en el sitio web del Meeting. Recordamos también a todos que Tania, Tosca y Mirna encontrarán el público del Meeting esta noche a las 19:00 horas en el palco de las piscinas, en ocasión de un aperitivo. Gracias aún a todos ustedes por la participación y buen Meeting.

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