Hebreos, antisemitismo y respeto de las creencias religiosas
autor: David Rosen
Rabino británico naturalizado Israelita
fecha: 2016
fuente: Ebrei, antisemitismo e rispetto delle fedi
Publicado en Atlantide n. 36
traducción: María Eugenia Flores Luna

Es necesario afrontar el tema de la libertad religiosa con una promesa fundamental: la idea que sea posible separar la religión de otro aspecto de la vida es una idea nacida en Occidente con el Iluminismo.

En el mundo hebreo no existe esta posibilidad de dividir la religión de todos los otros particulares, aun el más pequeño, inherente a la vida social. Por eso el tema de la libertad religiosa se inserta dentro de un debate más general, y para nosotros los hebreos la libertad religiosa es equiparable a la libertad misma, porque la libertad, en el mundo hebraico, significa también “libertad religiosa”.

Cada valor de la religión hebraica tiene – contemporáneamente – también una valencia social. Al ser humano, en cuanto criatura de Dios, ha sido dada la capacidad de tomar decisiones, de tomar decisiones independientes y de ser responsable de las decisiones que ha tomado. Así, el concepto mismo de la justicia y de la justicia divina pasa a través del principio fundamental del libre albedrío de los hombres. Que significa la libertad de cumplir lo que es justo y lo que está equivocado. Obviamente la sociedad civil debe tutelarse de los criminales y por tanto tiene el derecho de emitir sentencias y condenar a quien comete crímenes, pero la libertad de elección es el principio mismo – en el hebraísmo – de la libertad religiosa como tal.

Cuando las personas no son libres de elegir, entonces también la pertenencia religiosa ya no es auténtica expresión de la imagen divina en la cual han sido creados.

El último periodo de la historia de la humanidad ha sido muy dramático para el mundo hebraico. Y hoy – gracias a un proceso iniciado a partir de la segunda mitad del Novecientos – la gran mayoría de los hebreos vive afortunadamente en sociedades democráticas, donde cada uno es libre de practicar la religión que desea, aunque todavía existen algunos lugares donde las comunidades hebraicas viven con dificultad en contextos totalmente islámicos.

No olvidamos sin embargo un importante énfasis: en el Medievo el mundo islámico era decididamente preferible respecto al cristiano, desde el momento que los hebreos vivían bajo la protección impuesta por el Corán, como “dhimmi”, que significa precisamente “protegidos” (era suficiente pagar la tasa de sumisión para vivir en paz). El Islam sin embargo tutelaba a la “gente del Libro”, cristianos y hebreos, mientras en el mundo cristiano los hebreos eran perseguidos, vistos como enemigos de Dios, aliados del Diablo o asesinos de Cristo. Y ésta era una actitud muy común aun entre el pueblo. En un momento de la historia sin embargo el mundo cristiano cambia en positivo, pero no sucede igualmente para el mundo musulmán.

Aquello que podía parecer justo y comprensible para el Medievo en los Países musulmanes, ya no es aceptable hoy, en nuestra sociedad moderna y democrática. Y es un hecho que las pocas comunidades hebraicas que resisten aún dentro del mundo musulmán deben estar muy atentas a cómo se expresan, para evitar consecuencias dramáticas. El ejemplo más preocupante concierne a una pequeña comunidad hebraica en Yemen, que se encuentra bajo asedio y debe tener un perfil muy bajo al interno de la sociedad para continuar viviendo en paz y sin represalias.

El verdadero problema sin embargo no es tanto la libertad de expresión o de culto, sino el antisemitismo. Una nueva onda de este odio anti hebraico ha sido fomentada por grupos de musulmanes llegados a Occidente durante los últimos años, en particular en Europa occidental. Esto ha podido ocurrir porque muchos musulmanes originarios del África del norte inmigrantes en Europa no se han integrado completamente con las sociedades en las cuales han ido a vivir, y han quedado conceptualmente anclados en el modelo que hemos referido.

Las comunidades de hebreos europeos sienten en contra toda la rabia islámica que tiene su origen en razones históricas bien precisas. Perciben aún como pérdida el colapso del Califato en el imperio otomano y el colonialismo de la edad moderna. A eso se añade que hoy no hay algo que una el mundo árabe como el conflicto palestino-israelí. Este tema tiene mucha visibilidad en Occidente, y por razones evidentes: es definido literalmente un “conflicto a cinco estrellas”, con una altísima concentración de periodistas en la región interesada. Y el conflicto palestino-israelí siempre ha sido considerado como un conflicto interreligioso. Lo que irrita es el suceso militar y económico de Israel, que supera con mucho a los Estados islámicos vecinos.

Es muy difícil de explicar a un simple musulmán cómo es que nosotros los hebreos tenemos tanto suceso, incluso viviendo en un Estado pequeñísimo. Y esto no significa que seamos conniventes con el diablo, como algunos de ellos sostienen, sino más bien, estoy convencido que esta actitud generalizada de antisemitismo injustificado sea precisamente un ataque del diablo contra el islam. Y es lo que están experimentando los hebreos europeos, especialmente en Europa occidental.

La libertad religiosa en Israel

Otro punto fundamental es en cambio la libertad religiosa por cómo viene percibida en el Estado de Israel.
Sin duda la mayor parte de hebreos están orgullosos de que el propio Estado sea democrático y secularizado. En el País es sagrado el principio de que una religión no pueda prevaricar a otra. En Israel los tribunales se distinguen también en base al credo religioso. Este modus operandi es garantizado para todas las religiones que conviven aquí.

Un ejemplo importante concierne a la corte de la sharia islámica, un tribunal creado ad hoc para deliberar en caso que sólo la ley islámica define crímenes, y por tanto imputables sólo a los ciudadanos musulmanes. El otro aspecto interesante concierne el día de reposo del trabajo, que cada uno puede elegir: el sábado para los hebreos, el domingo para los cristianos y el viernes para los musulmanes. Existe también un aparato estatal encargado del mantenimiento de los lugares sagrados para cada religión. Y si en el tribunal es probado que una persona ha sido discriminada por motivos religiosos, el responsable de este crimen es castigado por la ley.

Es importante subrayar que la misma ley israelí no prevé el delito de proselitismo, cada uno puede cambiar religión sin temor, además la ley prohíbe incentivos económicos por cambiar de religión.

Creo que la más grande limitación para quien vive en Israel concierna más bien a la sociedad laica y secularizada. No tenemos matrimonio civil, como era usanza en el imperio otomano (dentro de sus confines está posicionado hoy Israel).

Cada matrimonio, divorcio o ley familiar debe ser regulada por la autoridad religiosa, y el único modo para evitar este problema es ir a casarse en el extranjero. Una vez de vuelta a Israel, la ley puede reconocer aquel matrimonio. No es tanto un problema de libertad religiosa, sino una limitación de tipo religioso en una sociedad democrática.

Creo, en fin, que en Israel no haya situaciones dramáticas por lo que concierne a la libertad religiosa. Como hebreos hemos vivido algunas tragedias a lo largo de la Historia, pero estoy convencido de que hoy el mayor peligro capaz de poner en riesgo la libertad religiosa como valor dependa más de la actual situación política en la cual vivimos, que del resto.

Un ejemplo es el hecho de que algunos colonos optan por ir a vivir segregados en algunas zonas de los territorios ocupados. Tales grupos son sin embargo obstaculizados por los mismos connacionales, lo que demuestra que quizá existen más problemas entre diferentes grupos de hebreos que entre hebreos y cristianos o hebreos y musulmanes. Pero cada acto de violencia o discriminación es castigado por lo que es: un acto criminal frente a la ley de un Estado.

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