Joshua Weigel. El circo de la mariposa
autor: Antonio Socci
fecha: 2012-01-29
fuente: Chi è quel “signor Méndez” che ha pietà di noi, che ci fa stupire… e che trasforma la larva deforme della nostra anima in una splendida farfalla ?
traducción: Marco Valera

¿Quién es aquel "Señor Méndez" que tiene piedad de nosotros, que permite que nos asombremos… y que transforma la larva deforme de nuestra alma en una espléndida mariposa?

Un testimonio de Nick Vujicic en Nick Vujicic. ¿Que hace a alguien ser extraordinario?



Pienso que uno se equivocaría en creer que esta estupenda película ponga a tema el sufrimiento del discapacitado o del marginado.
Para mí no es una película sobre los cuerpos, sino sobre las almas y lo sugiere justo el "Señor Méndez", director del "Circo de la mariposa" que presenta al final a Will como "un alma valentísima."
La "deformidad" de Will, su mutilación es la imagen de nuestra pobre humanidad, la imagen de cada uno de nosotros, clavado al propio límite, a la propia incapacidad, a la propia desesperación y soledad, al propio pecado, a las propias equivocaciones, al propio " no ser amado" y por lo tanto víctima impotente de un mundo cruel que aprovecha y lleva ganancias con sus monstruosidades.
La historia en efecto se abre justo con el espectáculo cruel del mundo, que hace espectáculo de esta miseria humana: "el mejor espectáculo de monstruos de la ciudad."
Promesas de dinero, dolor y crueldad, tristeza. Y aquellos pobrecitos expuestos como animales y la gente se burla cruelmente de sus deformidades…
El bribón que los presenta al final anuncia: "una perversión de la naturaleza, un hombre - si así él se puede llamar – ¡al cual Dios mismo ha vuelto la espalda!”.
He aquí, éste es el modo como nosotros nos vemos y vemos los otros: abandonados por Dios. Y por lo tanto sometidos a quien hace sin escrúpulos comercio con nuestra humanidad.
El público delante de Will alterna miradas de horror, escarnio, risitas y crueldad.
Pero aquel día, en aquel cínico Luna Park, llegó un hombre diferente de todos.
El "Señor Méndez" tiene una mirada diferente sobre aquellos pobrecitos.
¿Les hace pensar en Alguien?
He aquí su compasión, su detener la crueldad de los chiquitos, su quitarse el sombrero delante de Will, su "¡tú eres magnífico! ", el inmediato perdón por el esputo del pobre desgraciado, el cual creía que se burlaba de él porque él no se veía para nada "magnífico."
El "Señor Méndez" es inmediatamente capaz de disculparlo y justificarlo: no ha sucedido nada. Es mi culpa. Quizás me haya acercado demasiado, ¿justo amigo"?.
¿Quién es este hombre extraño, único? Es el "Señor Méndez", famoso porque director del "Circo de la mariposa", aquel que - según el mundo - hace "espectáculos extravagantes."
Es considerado "extraño", "extravagante", porque es diferente del Luna Park de las monstruosidades.
Will decide ir con el "Circo de la mariposa", donde lo acogen con calor, pero no le proponen que haga lo que hacía antes porque "aquí con nosotros no hay ningún monstruo."
El "Señor Méndez" le dice: no hay nada edificante al exponer las imperfecciones de un hombre… nosotros estamos contentos que tú estés aquí con nosotros y puedes quedarte cuánto quieras, pero yo dirijo otro tipo de espectáculo"
Es el espectáculo de la belleza, de la armonía, de la audacia, de la habilidad humana, de la gracia. Esto se ve cuando en una aldea triste y decadente llega la compañía del "Circo de la mariposa"….
El "Señor Méndez" anuncia: "señores y señor, chicos y chicas, eso de que necesita este mundo es de un poco de estupor."
El "Señor Méndez" mira a sus artistas encantado y conmovido. Y le susurra a Will: "¿espléndidos, no es verdad? Cómo se mueven, llenos de fuerza, color y gracia. ¡Son extraordinarios"!
Luego lo sacude bruscamente. Le hace entender cuánto es cruel e injusto lo que piensa de sí mismo y le dice que también él puede ser como ellos.
En efecto le desvela cuál es la verdadera belleza de sus artistas: son todos rescatados, son personas que fueron echadas por el mundo como perdidos y perdedores. Y han renacido.
Porque el "Circo de la mariposa" enseña precisamente este maravilloso espectáculo: la larva deforme que se convierte en bonita mariposa.
El "Señor Méndez" le dice a Will: "si solamente tú pudieras ver la belleza que puede nacer de las cenizas."
Es una posibilidad también para Will. Porque la verdadera belleza es aquella de quien se deja amar, de quien acepta la misericordia y "arriesga" todo él mismo en este amor,
La objeción de Will: "Pero son diferentes de mí" (típica objeción de quien se siente más desgraciado y más incapaz que todos los otros).
Pero el "Señor Méndez" vuelca totalmente sus categorías de juicio:
"Sí. Tú una ventaja la tienes: más grande es la lucha y más glorioso es el triunfo."
Y en efecto para Will llega el triunfo. Así el "Señor Méndez", feliz y conmovido puede anunciar:
"Vuestros ojos serán testigos, en este mismo día de un alma valentísima."
No más espectadores de una monstruosidad, sino testigos de un glorioso renacimiento y de una aventura intrépida.
Yo pienso que el "Circo de la mariposa" existe en este mundo. Es el Reino de Dios que Jesús ha venido a establecer. Es Él que delante de la monstruosidad de cada hombre le susurra: "¡Tú eres magnífico!".
Y se vuelve amigo para que la larva, el gusano, se convierta en la libre y bonita mariposa… Jesús no ha venido a incriminar, a juzgar, a apuntar el dedo, ya lo hace el mundo. No. Jesús ha venido piadosamente para curarnos. Para hacernos renacer.
Y quiénes somos nosotros para decir: ¿no, él no lo puede lograr, él es uno abandonado por Dios?
He aquí una bonita página del gran Dietrich Bonhoeffer:
"Dios no se avergüenza por la degradación del hombre, entra dentro de ella, elige una criatura humana como instrumento suyo y cumple maravillas allí donde uno no lo espera mínimamente.
Dios está cerca de la bajeza, ama a lo que está perdido, no es considerado, lo insignificante, lo que es marginado, débil y quebrantado; donde los hombres dicen 'perdido', allí Él dice 'salvado'; donde los hombres dicen '¡no!', allí Él dice '¡sí!' Donde los hombres apartan con indiferencia o altaneramente su mirada, allí Él posa Su mirada llena de un amor ardiente incomparable. (…).
Donde en nuestra vida estamos acabados en una situación en que sólo podemos avergonzarnos delante de nosotros mismos y delante de Dios, donde pensamos que también Dios debería avergonzarse ahora de nosotros, donde nos sentimos lejos de Dios como nunca en la vida, allí Él quiere irrumpir en nuestra vida, allí nos hace sentir Su aproximarse, para que comprendamos el milagro de Su amor, de Su vecindad y de Su Gracia."
Éste es el cristianismo.

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