La Edad Media: ¿por qué la llaman "oscura"?
autor: Maria Vittoria Pinna
fuente: Medioevo: perché lo chiamano "buio"?

Contra un " prejuicio de siglos"

Cuántas veces para descalificar una situación o para estigmatizar algo negativo hemos escuchado: “Hemos vuelto a la Edad Media" o bien "¡Ésta es una mentalidad medieval!"
Desafortunadamente esta manera de expresarse, que ya se ha vuelto patrimonio común de nuestros tiempos, sella acríticamente un período histórico de hasta diez siglos, que incluso debe haber tenido algo bueno!
Luego veremos en qué sentido este espléndido período está entumecido por la ignorancia o bien por el prejuicio de los históricos y no; pero en primer lugar es oportuno recordar algunos aspectos de estos siglos que mucha gente aún se obstina en definir "oscuros."
Entretanto tratamos de delinear aunque sea en forma sintética este largo período histórico.
La Edad Media, tradicionalmente, indica el período que va desde la caída del Imperio Romano (476 d.C.) de Occidente al descubrimiento de América por Cristóbal Colón (1492). Se trata por tanto de un período bastante largo y complejo, pero "extrañamente" la cultura moderna no le gusta detenerse en modo objetivo sobre los distintos acontecimientos históricos o sobre los varios fenómenos culturales y religiosos que lo caracterizaron. En nuestros colegios también cada vez más acaba con convertirse en un breve y embarazoso paréntesis entre la época (de oro) del Clasicismo y el triunfal Renacimiento, de los descubrimientos y geniales intuiciones que introducen en aquél progreso sin fin al cual está destinada la historia del hombre, artífice de su mismo destino.
Naturalmente es imposible sintetizar en pocos renglones los complejos procesos de transformación que caracterizaron este período, que una acreditada estudiosa, Régine Pernoud, hubiera preferido definir "Civilización cristiana romano-germánica", aunque reconociera la imposibilidad de sustituir un término tan universalmente difuso (Edad Media) con otro difícilmente comprensible para la actual mentalidad predominante.
Antes que detenerse sobre los múltiples hechos históricos es útil e interesante destacar unos cuantos aspectos de este variegado período, que últimamente, por lo menos en el mundo académico más serio, conoce una decidida y mejor apreciación.
El aspecto más interesante para nosotros ciertamente es saber que lo que caracterizó la Edad Media es la concepción unitaria de la vida, reconocida como totalmente determinada por la pertenencia a la Iglesia (es decir por la dependencia de Dios), tanto que sería más adecuado definir la Edad Media como época de la Cristiandad.
Si lo que determinó la Edad Media fue una profunda religiosidad, vivida como pertenencia a la Iglesia, también todas las manifestaciones culturales, sociales y políticas fueron plasmadas por ella. Piensen por ejemplo en los "arquetipos de la cultura europea" que son el santo, el rey, el caballero y que nos han dejado una preciosa herencia, por quien tiene el ánimo de acogerla en su entereza.
Piensen en el resplandor de las catedrales que han punteado la entera Europa con faros luminosos por su belleza (¡Para R. Pernoud la Edad Media es la única época de subdesarrollo que nos haya dejado unas catedrales!). Piensen en el inestimable trabajo de los Benedictinos, que con su regla y con su laboriosidad no sólo han inspirado los otros órdenes religiosos, sino incluso han comenzado la obra simple y humilde de reconstrucción después de las devastaciones barbáricas, sin olvidar la custodia y la trascripción de los manuscritos de la antigüedad clásica. Piensen en los primeros colegios, nacidos a lado de los monasterios y frecuentados por todos, también por los más pobres. Piensen en el nacimiento de la Universidad, que, aunque fuera tenida por eclesiásticos, no tenía miedo al abordar cualquier tema, en nombre de la búsqueda de la verdad y utilizando lealmente la recta razón capaz de llegar a los umbrales de la fe. Piensen en las grandes obras filosóficas, natas también para contrastar el manifestarse de las herejías, pero no sólo. Piensen en el florecimiento prodigioso de poemas épicos cuyo contenido, gracias a las grandes peregrinaciones de la cristiandad, circulaban libremente en toda Europa; hasta hablar de la obra maestra de nuestros orígenes que es " La Divina Comedia". Pensemos en la relación de profunda lealtad y libertad que unía al señor y al vasallo. Pensemos en las grandes innovaciones técnicas demasiado a menudo ocultadas por la ignorancia de nuestro tiempo, consiguiente también al hecho de que hay muchos manuscritos que aún no se han examinados y publicados. Piensen en la importancia que tenía la mujer, puesto que también en los monasterios dobles, masculinos y femeninos, separados pero contiguos, los monjes hacían la "profesión" en las manos de la abadesa y no del abad; o bien en el hecho de que sólo en el otoño de la Edad Media, en el 1300, a la mujer no será más permitida, por ejemplo, la frecuentación de la Sorbona, mientras que antes la mujer podía también ejercer cargos públicos, o bien practicar la medicina, y ser coronada reina al igual que el rey (esto después ya ha ocurrido jamás).
Se trata sólo de algunos aspectos de la civilización de la Edad Media que nos hacen intuir cuál riqueza queda escondida y desconocida a la mayoría en este período. Ciertamente no faltaron errores e infamias, como en cada período histórico a causa de la fragilidad humana… pero también el hecho de que en toda la Edad Media sea documentado un sólo suicido dice bastante con respecto del tipo de mentalidad, que ya no conocemos jamás.
Todo eso para restablecer un mínimo de verdad sobre este período histórico tan desconocido.

¿Pero por qué se ha llegado a marcarla como época "oscura"?

¿Y cómo ha nacido esta leyenda que fácilmente es suministrada por historiadores e intelectuales que, por ignorancia o por prejuicio, prefieren liquidar con una simple fórmula casi mil años de historia?
Hay que tener presente una verdad muy a menudo olvidada: que "la historia" oficial - la que luego termina convirtiéndose en un patrimonio común de un determinado pueblo - no está constituida por los hechos históricos en su totalidad y en su significado (eso sería un signo de gran amor a la verdad), sino por lo que los vencedores deciden que merezca la pena recordar. Pues no son necesarias operaciones abiertamente falaces como las que se perpetraron, teorizando una ideología que justificaba todo, en la Unión Soviética del siglo pasado, por lo cual la historia se volvió a escribir en cada generación obedeciendo a las exigencias propagandísticas del jefe del momento histórico: es suficiente omitir algunos períodos históricos o ciertos hechos y poner de relieve otros [y el juego es hecho] (fíjense en qué forma hablan de los mártires de la Resistencia en Italia y como por tanto tiempo se haya culposamente silenciado las ya famosas "foibe").

Y aunque no sean los vencedores en sentido político o militar quienes efectúan la manipulación de los acontecimientos históricos, lo que determina la elección de los hechos dignos de ser recordados es ciertamente también la orientación ideológica, o, mejor dicho, la mentalidad propia del período en que el historiador escribe.
El segundo aspecto que no debemos minimizar es la acción sutil que se cumple también con el empleo de determinados términos: Edad Media sería en efecto sencillamente una "edad intermedia", un paréntesis insignificante (¡de casi mil años!!!), un… accidente de camino, entre el resplandor de la edad clásica y el Renacimiento.
Este tipo de operación, por lo que concierne la Edad Media, comenzó precisamente con el surgimiento de la nueva cultura del Renacimiento, que se plantea conscientemente en antítesis con respecto a los siglos anteriores y en particular a aquellos en los que la unidad de concepción de la vida, determinada por la civilización íntegramente cristiana, había prevalecido. La contraposición cultural basada en una concepción de la realidad que comenzaba a rechazar a Dios de modo cada vez más consciente, luego fue acentuada en el momento en el que se empezó a demonizar todo lo que podía relacionarse con el oscurantismo católico.
Tal operación luego es incrementada, en el tiempo de la así llamada "Reforma", por los teólogos y los históricos protestantes, que animados por el odio anticatólico (acordamos que el Papa fue definido por ellos como el Anticristo), no dudaron en dar un juicio negativo de todo ese período que se había caracterizado por el triunfo de la Iglesia y del papado romano.
Sucesivamente la obra de desvalorización total de la Edad Media fue completada con la Ilustración, que en nombre de la exaltación de la razón entendida como capacidad abstracta y orgullosa de medir la realidad, marca definitivamente los que define siglos oscuros, en odio a toda tradición, especialmente si es religiosa, cerrándose así la posibilidad de conocer realmente esos siglos en que precisamente la Iglesia había sido la única que defendió la recta razón.
Uno de los resultados más clamorosos de la Ilustración fue ciertamente la revolución francesa; uno de sus primeros actos fue la Asamblea Nacional que, en la célebre noche del 4 de agosto de 1789 decretó prácticamente la supresión del pasado para poder "hacer renacer" una nueva Francia.
Al final del 1700 la obra de mistificación respecto a mil años de historia, gracias a la sabia obra iniciada con el Renacimiento, prácticamente se concluye: ya la Edad Media, como expresión de la cristiandad, tiene definitivamente una imagen negativa e inmutable y vuelve automática cualquier condena superficial de ese período histórico.
Actualmente, nuestra cultura, descristianizada casi totalmente, recibe con gusto esta visión heredada por siglos de mistificación con respecto de la Edad Media, y acríticamente la hace suya.

Para profundizar este argumento se propone la lectura de los artículos:

  • "La leggenda nera sul Medioevo" (La leyenda negra sobre la Edad Media) de Marco Tangheroni, artículo aparecido en el n. 34,35 (1978) de Cristianità.
  • "Il Medioevo: l'unica epoca di sottosviluppo che ci abbia lasciato delle cattedrali" (La Edad Media: la única época de subdesarrollo que nos haya dejado catedrales), Entrevista editada por Massimo Introvigne, artículo aparecido en Cristianità n. 117 (1985).
  • "Luce del Medioevo cristiano" (Luz de la Edad Media cristiana) de Gianpaolo Barra ("El Timón" a Radio Maria).
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