La importancia de los traductores
autor: Stefano Arduini
fecha: 2012-09-27
fuente: IDEE/ E se noi lettori pagassimo finalmente il nostro "debito"?
(IDEE / ¿Y si nosotros lectores por fin pagáramos nuestra "deuda?")
traducción: Jorge Enrique López Villada

Partamos de una simple evidencia de actualidad que concierne a la industria editorial italiana. Sin los libros traducidos buena parte de lo que leemos no existiría. Muchos libros que tenemos a disposición, sean del ámbito estrictamente literario o del de los ensayos, son en efecto traducciones y alrededor de ellos gira una parte significativa del mercado editorial.

Se trata de una realidad que no puede ser negada y ha hecho que en la cultura italiana la atención por los libros traducidos y la traducción crezcan progresivamente, convirtiéndose en un argumento interesante para la búsqueda. No sólo en los últimos diez años han aumentados progresivamente los cursos que tratan de traducción, los congresos y las ocasiones de encuentro entre traductores (para no hablar de listas de discusión, blogs, etc.). Cito sólo algunos ejemplos que conozco más de cerca. El próximo fin de semana (28, 29, 30 de septiembre, por San Girolamo, patrón de los traductores) se tendrá en Urbino la 10° Jornada de la Traducción Literaria, una ocasión de encuentro entre traductores y editores que ya se ha convertido en una cita fija en este ámbito. La Jornada es hija de uno de los más tradicionales cursos de traducción literaria: "Traducir la literatura" que el próximo año tendrá la decimoctava edición. En diciembre, en la Universidad de Bolonia se tendrá un congreso titulado "Translating figurative language" (Traducción del lenguaje figurado) que tendrá entre sus relatores principales a Humberto Eco e importantes estudiosos extranjeros. Para el final de la Feria del libro de Turín, Ilide Carmignani dedicará un espacio a la traducción, "El autor invisible", que ha ido creciendo convirtiéndose a través de los años en un momento importante.

Lo que ha sucedido es el aflorar en la cultura, pero también en la industria editorial, de la convicción de que la traducción ejerce una función superior a cuanto se podía pensar. Una adquisición que ha contribuido a los estudios sobre la traducción desarrollada en Europa y en los Estados Unidos en el último trenteno como el trabajo concreto de los traductores.

Por ejemplo, está ya consolidada la idea que la traducción es fundamental en la construcción de la identidad de una cultura, en las comparaciones propias y de las otras culturas. Esto se puede comprender pensando que por el hecho de adoptar determinadas estrategias relativas a las traducciones se pueden seleccionar los cánones literarios extranjeros en relación a los valores estéticos de la cultura donde llega. Naturalmente esto produce exclusiones y admisiones que construyen el perfil de esa cultura. Además los modelos relativos a la traducción consolidada logran fijar estereotipos a través de los cuales se perciben las culturas extranjeras, excluyendo valores, contrastes y conflictos que la cultura donde llegan no juzga en aquel momento como relevantes.

Esto significa que un texto traducido construye un valor suyo textual que no hace de él un simple producto derivado, sino que lo constituye de algún modo como un producto autónomo y original, por lo menos en la cultura donde la traducción aparece.

De este modo las traducciones transforman las culturas en las que aparecen, llenando vacíos en los sistemas literarios, permitiendo a la cultura de llegada reestructurarse o hasta constituirse según cánones externos a la misma tradición.

Efectivamente, la historia de las culturas y las literaturas están marcadas por esta "intrusión" de la traducción, basta pensar en la historia de la literatura italiana y son sólo las instituciones culturales las que tienden a esconder este hecho. Las historias en la literatura de tipo escolar tratan de representar la tradición como un continuum cultural en donde las fracturas y las novedades son todas internas a la misma tradición, colocando en segundo plano los contactos, las contaminaciones, las traducciones y la heterogeneidad que han constituido un material fundamental para la constitución del canon.

Si la traducción tiene una función tan importante deriva del hecho que el traductor desarrolla una tarea mucho más activa de lo que se piensa normalmente. Un hecho de esto es que, al menos en el pasado, el traductor ha permanecido escondido volviéndolo invisible, excepto por los grandes escritores que traducían.

Naturalmente esto no significa negar que una traducción dependa de otro texto. Sin embargo, esto no significa tampoco que el traductor sólo sea un espejo sobre el que el original se refleja para llegar a un nuevo público. Traducir es un trabajo fascinante que se distingue de cualquiera otro. El traductor elige y organiza los materiales, tiene una sensibilidad más aguda de los riesgos y las oportunidades presentes en la comunicación entre culturas y logra mejor que otros prever y prevenir los problemas, imagina soluciones nuevas cuando las que ya conoce no lo satisfacen, adopta una postura crítica frente a las normas que regulan su propio trabajo.

En resumen, los traductores tienen conocimientos y competencias especiales que les son a menudo vitales para asegurar el éxito de un texto.

Ellos realizan lo que Walter Benjamín escribió a propósito del sentido de un texto: "El sentido no se agota en lo que el autor ha querido decir, gana sentido literario por el modo como aquello que se quería decir se liga al modo concreto de decirlo, mediante una palabra específica y no otra distinta a esa."

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