La moderna devastación de las Cruzadas
autor: Robert Spencer
fecha: 2006-03-18
fuente: La moderna devastazione delle Crociate

Robert Spencer habla de los lugares comunes errados y de la actual contraposición con los musulmanes.

WASHINGTON, D.C., sábado, 18 de marzo de 2006 (ZENIT.org). – Las Cruzadas parecen provocar hoy una devastación más grande de la que provocaron transcurso de los tres siglos en los cuales se desarrolló.

Así se expresa Robert Spencer, autor del libro "//Politically Incorrect Guide to Islam (and the Crusades) //" (ed. Regnery), quien afirma que el daño causado no es tanto en términos de vidas humanas y de propiedades, sino que se trata de una destrucción más sutil.

En esta entrevista concedida a ZENIT, Spencer explica como algunas falsedades sobre las Cruzadas son utilizadas hoy por elementos extremistas para fomentar la hostilidad respecto al occidente.

Las Cruzadas a menudo son presentadas como una empresa militar ofensiva. ¿Lo fueron de verdad?

Spencer: No. El Papa Urbano II proclamó la Primera Cruzada durante el Concilio de Clermont del 1095 solicitando una acción defensiva, que era una intervención necesaria desde hacía mucho tiempo.

Como explicó en el discurso, él convocaba la Cruzada porque sin una intervención defensiva, los turcos "seguirán avanzando oprimiendo el pueblo de Dios."

"En efecto, como a muchos de ustedes ya se informó, los turcos, gente que viene de Persia y que han incrementado guerras ocupando las tierras cristianas hasta los confines de Rumania [el imperio de Bizancio] matando a muchos y haciéndolos esclavos, arruinando las iglesias, devastando el reino de Dios, han llegado hasta el Mediterráneo es decir al Brazo de San Jorge [el Bósforo] ", afirmó el Papa Urbano II en su llamada.

"Si los dejan actuar aunque sea por poco tiempo, seguirán avanzando oprimiendo el pueblo de Dios."

Y tenía razón. La yihad, la guerra santa, ya desde el siglo VII había conquistado e islamizado lo que conformaba más de la mitad de la Cristiandad. Y no hubo alguna respuesta de parte del mundo cristiano, hasta las Cruzadas.

¿Cuáles son las falsedades más comunes con respecto de las Cruzadas?

Spencer: Uno de las falsedades más difundidas es la idea según la cual las Cruzadas fueron un ataque no provocado, de parte de Europa contra el mundo islámico.

En realidad, la conquista de Jerusalén en el 638, representa el principio de siglos de agresiones musulmanas contra los cristianos en Tierra Santa, víctimas de una creciente espiral de persecuciones.

A principios del siglo VIII, 60 peregrinos cristianos de Amorium (Anatolia) fueron crucificados; en el mismo período el gobernador musulmán de Cesarea capturó un grupo de peregrinos de Iconio y los hizo ejecutar como espías, a excepción de los pocos que se convirtieron al Islam.

Los musulmanes obligaron los peregrinos a entregar el dinero, amenazando con saquear la Iglesia de la Resurrección.

Luego, en el siglo VIII, un responsable musulmán prohibió la representación de la cruz en toda Jerusalén. Él además aumentó los impuestos a los no musulmanes - jizya – a los cuales los cristianos estaban obligados y además les prohibió educar a sus propios hijos y seguidores según la religión cristiana.

A comienzos del siglo IX las persecuciones crecieron a tal punto que muchos cristianos se vieron obligados a huir hacia Constantinopla y otras ciudades cristianas. En el 937, en el Domingo de Ramos, los musulmanes explotaron, en Jerusalén, saqueando y destruyendo la Iglesia del Calvario y la Iglesia de la Resurrección.

En el 1004, el califa fatimida Abu 'Ali al-Mansur al-Hakim ordenó la destrucción de las iglesias, de las cruces y la confiscación de las propiedades eclesiásticas. En el transcurso de los siguientes 10 años fueron destruidas 30.000 iglesias y un número indeterminado de cristianos se convirtió al Islam sencillamente para salvar su propia vida.

En el 1009, al-Hakim dispuso que se destruyera la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, junto a muchas otras iglesias, entre las cuales estaba la Iglesia de la Resurrección. En el 1056, los musulmánes expulsaron a 300 cristianos de Jerusalén y prohibieron a los cristianos europeos entrar y reconstruir la Iglesia del Santo Sepulcro.

Cuando los turcos seléucidas tomaron Jerusalén en el 1077, el emir seléucida Atsiz bin Uwaq prometió no causar daños a los habitantes, pero en cuanto sus hombres entraron en la ciudad, mataron a 3.000 personas.

Otro error común es la idea según la cual las Cruzadas se iniciaron para convertir por la fuerza los musulmanes al Cristianismo. En todos los informes del discurso de Papa Urbano II en el Concilio de Clermont no se encuentra absolutamente ninguna referencia a la conversión de los musulmánes.

Fue solo en el siglo XIII, más de 100 años después de la Primera Cruzada, donde los cristianos europeos hicieron alguna tentativa organizada para convertir los musulmanes al Cristianismo, con el trabajo misionero de los franciscanos en las tierras cruzadas. Esta tentativa tuvo un resultado bastante negativo.

Otro lugar común equivocado habla del cruento asedio de Jerusalén, de parte de los cruzados en el 1099.

La conquista de Jerusalén a menudo está considerada como un episodio único en la historia medieval, y como la causa de la desconfianza de los musulmanes respecto al occidente. Sería más exacto decir que fue el principio de un milenio de acciones subversivas y propaganda contra el occidente.

La toma de Jerusalén constituiría un crimen odioso, sobre todo considerando los principios religiosos y morales que los cruzados querían defender. Sin embargo, respecto a los estándares militares del tiempo, el episodio no representa nada extraordinario.

En aquel tiempo era un principio bélico generalmente aceptado que en caso de que una ciudad bajo asedio se negara a rendirse podía ser sometida a saqueo, mientras que en caso de no oponer resistencia, podía preservarse. Es por tanto una cuestión irrefutable que las tropas musulmanas se comportaban a menudo exactamente del mismo modo, cuando conquistaban una ciudad.

Esto no es para justificar la conducta de los cruzados. Ciertamente una atrocidad no puede ser justificada por otra atrocidad. Pero demuestra que el comportamiento de los cruzados en Jerusalén estaba de acuerdo con las costumbres militares de aquel tiempo, ya que todos los Estados se adherían a las mismas nociones de asedio y de resistencia.

En el 1148, el comandante musulmán Nur ed-Din (Norandino) no titubeó en ordenar la matanza de todos los cristianos en Alepo. En el 1268, cuando las fuerzas de la yihad del sultán mameluco Baybars conquistaron Antioquía arrancándola a los cruzados, Baybars se enojó porque el jefe de los cruzados ya había dejado la ciudad. Entonces le escribió jactándose por sus matanzas contra los cristianos.

Más conocido podría ser la entrada de los yihadistas en Constantinopla, el 29 de mayo de 1453, cuando - según el historiador Steven Runciman - ellos masacraron a todas las personas que encontraban en las calles, hombres, mujeres y niños sin dejar escapar a ninguno.

En fin, otro lugar común equivocado es el hecho de que el Papa Juan Pablo II se haya disculpado por las Cruzadas. No es así.

No hay duda que la idea que Juan Pablo II se haya disculpado por las Cruzadas sea muy difundida. Cuando murió, el Washington Post recordó a los lectores que "en el curso de su largo pontificado, el Papa Juan Pablo II se ha disculpado con los musulmanes por las Cruzadas, con los judíos por el antisemitismo, con los cristianos ortodoxos por el saqueo de Constantinopla, con los italianos por la connivencia del Vaticano con la Mafia y con los científicos por la persecución de Galileo."

En realidad, Juan Pablo II nunca realmente ha pedido disculpas por las Cruzadas. El momento en que ha llegado más cerca de una tal declaración ha sido el 12 marzo del 2000, el "Día del perdón".

En su homilía él ha dicho que "no podemos dejar de reconocer las infidelidades al Evangelio en las que han incurrido algunos de nuestros hermanos, especialmente durante el segundo milenio. Pedimos perdón por las divisiones que se han presentado entre los cristianos, por el uso de la violencia que algunos de ellos han hecho en el servicio a la verdad, y por las actitudes de desconfianza y hostilidad asumidas a veces respecto a los seguidores de otras religiones." (ver el documento completo aquí)

Estas palabras no son una clara solicitud de perdón por las Cruzadas.

¿Cuál es la percepción de las Cruzadas de por parte de los musulmanes de hoy y de entonces?

Spencer: Por siglos, cuando el Imperio otomán prosperaba, las Cruzadas no representaban ningún problema para el mundo islámico. Ellas en resumidas cuentas constituían un fracaso desde el punto de vista occidental.

Sin embargo, con la decadencia del poder militar y de la unidad del mundo islámico, y con el contemporáneo ascenso del occidente, ellas han iniciado ser un elemento esencial del resentimiento musulmán respecto a lo que perciben como una actitud occidental de usurpación y explotación con respecto de ellos.

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