¿La web nos hace libres? /1
autor: Simona Panseri
director de Comunicación y Public Affairs de Google para Italia
Gianni Riotta
editorialista de la Stampa
Guido Gili (intervención escrita)
docente de Ciencia de las comunicaciones de masa y Teoría de la comunicación en la Universidad de Molise
Davide Rondoni (moderador)
poeta y escriptor
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "Emergenza uomo", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "Emergencia hombre")
fecha: 2013-08-21
fuente: Il Web ci rende liberii? L’età del messaggi(in)o e le nuove forme di comunicazione
(¿La web nos hace libres? La edad del mensaje(s) y las nuevas formas de comunicación)
traducción: María Eugenia Flores Luna

DAVIDE RONDONI:
Estamos aquí con nuestros dos huéspedes, que dentro de poco presentaré brevemente, para afrontar una cuestión que puede parecer lateral, pero que en cambio no lo es. En efecto, todas las veces que en el campo de nuestra experiencia, en la experiencia de cualquiera, se asoma una experiencia nueva, lo que hay en juego es la cuestión fundamental de la vida es decir la libertad. Sea que tú encuentres a alguien por la calle que te golpea, sea que encuentres un bonito panorama cuando pasas con el tren, sea que te suceda un hecho lleno de alegría o lleno de pena, lo que está en juego, es decir lo que es provocado realmente en la vida, a menos que tú no te cierres como un erizo, es aquel músculo invisible que es la libertad. Cada fenómeno que nos provoca, que nos pone en discusión es realmente un fenómeno importante si provoca y pone en cuestión la libertad. Por tanto tenemos este tema, sugerido por mi amigo Gianni Riotta, que enfoca el desafío que para la libertad representa el fenómeno llamado Web, con todas sus posibles declinaciones y perspectivas. El hecho que el que introduce y luego concluye este encuentro sea uno como yo que se ocupa de poesía, no sólo debería hacer entender que la poesía no está lejos de este modo de comunicación, sino también que, tal como la poesía sirve para enfocar la vida, es decir para comprender más la existencia, también los modos de comunicación - y veremos que la palabra comunicación no es simple - los modos de comunicación, que cambian en el mundo y en la vida, pueden ser modos que ayuden a enfocar la existencia, a comprenderla mejor, o bien pueden cubrirla, pueden esconderla. Como sabemos bien, no es seguro que lo que parece hacer comunicar más, sirva para hacer entender más. Es un problema. En la vida de los hombres no hay nada automático y por tanto también en la cosa que aparentemente parece más automática, es decir la Web, el lenguaje relacionado al papel invisible, no es nada automático, no hay nada evidente. Y estamos aquí precisamente para afrontar este problema, tratando de afrontarlo entrando en mérito, y agradezco a los huéspedes que han aceptado nuestra invitación, sin prejuicios, sin fanatismos ni de un tipo ni de otro. Ustedes saben que hay hasta quien piensa que el IPhone se debiera llamar Jesús phone, y que haría falta indicar el tiempo-apple a partir del IPhone y ya no desde el nacimiento de Jesucristo. Fuera de este modo un poco banal de hablar de estas cosas, querría entrar en cambio en mérito a este fenómeno. Con nosotros tenía que estar otro amigo, Guido Gili, que es un importante sociólogo, que sin embargo no puede estar con nosotros desafortunadamente porque su madre ha muerto ayer. Ha mandado la intervención que será publicada en los actos del Meeting. Y yo lo quiero saludar porque ahora su madre está en la eternidad que para nosotros no es un lugar virtual, porque hay una diferencia entre lo virtual y lo eterno y es una diferencia sustancial. También agradezco a Guido por el esfuerzo que ha hecho por mandarnos su intervención. Primero hablará Simona Panseri, que es evidentemente la señora a mi derecha, y que es de profesión Directora de comunicación public-affairs de Google para Italia. Es la Señora Google, es la cara de Google para Italia, tiene esta profesión difícil porque hablar de Google, representar a Google significa una cosa no fácil como imaginan, no simple. Tiene esta profesión difícil desde 2008 y por lo tanto ya la conoce y puede afrontar también un debate en el Meeting. Le doy las gracias por estar con nosotros. A ti Simona.

SIMONA PANSERI:
Gracias, gracias a ustedes, gracias de veras por la invitación que obviamente me honra y por la cual agradezco a David y a todos los organizadores. Cuando he sido invitada, se me ha pedido hablar del tema del encuentro, pero también afrontarlo desde el punto de vista de los desafíos que cotidianamente afronto en mi trabajo, y obviamente estos desafíos tienen que ver con Internet. Y para afrontar este tema, he pensado que sea necesario dar un pequeño paso atrás e ir a analizar el tema del valor. Sin duda la libertad es un valor, pero el tema verdadero, el desafío en el que estoy comprometida todos los días, es aquel de demostrar el valor que creamos con nuestra presencia como Google en Italia, e indudablemente también el valor que Internet es capaz de tener. Entonces un poco para no ser yo quien abre realmente el discurso y un poco porque es la primera cosa que se me ha ocurrido pensando en este tema, querría hacerles ver un breve video, que pido a la dirección que ponga, que nos ayudará a hablar del valor de Internet y también a responder a la pregunta si la Web nos haga libres.

"Vídeo"

¿Cuál es el valor de Internet? Según Zac, el campesino del vídeo, está indudablemente en las respuestas que ofrece a nuestras preguntas, en las soluciones que nos ayuda a encontrar. Ciertamente es complejo medirlo, probablemente es más simple mostrarlo a través de los ejemplos, también porque los ejemplos vienen de nuestra vida cotidiana, de la experiencia de quien lo usa. Se piensa a menudo que el valor de Internet esté en el mundo de lo inconmensurable. Efectivamente, cuando se habla de valores y experiencias, es difícil dar una medida completa, sin embargo desde cuando trabajo en Google, cada día tengo la confirmación del hecho de que el valor también está en un mundo extremadamente concreto y extremadamente mensurable, que es aquel de la economía y del trabajo. Pero partamos de la experiencia. Diría que puedo afirmar que Internet ha cambiado mi vida y probablemente muchos pueden afirmar que ha cambiado su vida cotidiana, porque hoy gracias a Internet podemos hacer cosas que antes no podíamos hacer, o que habrían sido más complejas, más caras, o también, igualmente importante, más personas pueden hacer este tipo de cosas y también eso de la ampliación del acceso es un tema extremadamente importante. Un ejemplo: yo tengo dos niños, mis padres no viven en la ciudad en la que estamos nosotros, hoy pueden verse más frecuentemente de cuanto se ven personalmente, porque hacen hangout con los abuelos. Los hangout son video-conferencia de grupo, una aplicación que permite hacer video conferencias de grupo, y creo que no sea difícil para cada uno de ustedes, puesto que han sido mis hijos que les han enseñado a sus abuelos cómo usar bien la aplicación. A propósito de abuelos, yo he asistido felizmente a un largo envejecimiento de mis abuelas, pero recuerdo que el debilitamiento de la vista representaba un grave problema porque una de las grandes pasiones, sobre todo de una de las abuelas, era la lectura y hasta cierto punto tengo el recuerdo de esas tardes pasadas a escudriñar en las librerías de mi ciudad en busca de obras y era una búsqueda que, más que basada en el criterio del contenido de la obra, era basada en la dimensión de la letra, para que mi abuela pudiera efectivamente leerla, hasta que a un cierto punto hemos renunciado y la abuela ha dejado de leer. Ahora bien, parece banal, pero hoy una persona anciana tiene la posibilidad de tenerse ocupada, vivaz, intelectualmente activa leyendo, porque e-book simplemente le permite agrandar la letra a su agrado. O bien hay una abuela de una amiga que tiene 80 años y ha descubierto Youtube, porque encuentra la música de su juventud, porque frecuenta con gran pasión los archivos del Instituto Luce, archivos que no son lugares de nostálgicos amarcord, sino tienen un gran valor para nuestra cultura, naturalmente. A propósito de cultura, hay un proyecto de Google que se llama Google Art project y que permite visitar los museos de todo el mundo, un poco como si estuviera dentro de este museo y disfrutar de estas obras de arte, que los museos deciden poner online, gracias a imágenes de altísima resolución. Claramente este proyecto no quiere reemplazar la visita de la persona al museo, no tiene el objetivo de reemplazar una experiencia con otra, sino quien ha pensado es un colega indiano que ha precisamente nacido y crecido en India y cuando ha llegado a Europa, ha quedado absolutamente fascinado por las obras maestras que se encuentran en los museos y la primera cosa que ha pensado ha sido encontrar un modo para hacer que sus amigos que han quedado en India, que no tendrán nunca probablemente la oportunidad, y como ellos muchos otros, de hacer viajes largos, caros y complejos, pudieran disfrutar de este tipo de obras maestras tuvieran la posibilidad de verlas. He aquí, además este proyecto es hecho con los museos, por los museos y para los usuarios, naturalmente no contra ellos.

Tiempo atrás, en la prensa americana, ha sido narrada la historia de una persona que había sido encontrada vagando confusa al filo de la vereda de una calle particularmente traficada. No hablaba inglés, uno de los socorristas ha tenido la idea de utilizar el teléfono y translate: saben, yo hablo con el teléfono y translate habla traduciendo la lengua de la otra persona, la persona responde en su lengua y translate me retraduce, no será perfecto, no será nunca el sustituto de un traductor profesional, no hay duda, pero le han salvado la vida, porque han entendido que era diabético y que estaba entrando en coma. Entonces se trata de ejemplos que pudiéramos continuar, estoy segura que quienquiera de ustedes puede ser positivo, y también estoy segura que quienquiera puede tener en cambio experiencias menos positivas, pero querría desplazarme ahora desde el tema de la vida cotidiana al otro tema del que hablaba aquel vídeo. Aquel vídeo también hablaba de trabajo, hablaba de economía y, como decía antes, si el mundo de los valores es quizás sólo mostrable e inconmensurable, aquel del impacto económico es mensurable y entonces hagamos algún número. Según una investigación americana, en los Países del G20, en 2011, el Internet economic valía el 4% del Pil, es decir el 4% del Pil de estos Países es generado por la economía que rota entorno a Internet. En Italia los valores son sensiblemente inferiores, pero si los miramos desde el punto de vista del potencial, son extraordinariamente interesantes. Siempre en base a esta investigación, en el 2010, en Italia, la economía Internet pesaba el 2,1% del Pil, algo como 31 mil millones de euro. Las consideraciones en 2015 dan una posibilidad de llegar a un porcentaje que va entre el 3.3% y el 4.3%, es decir vamos hacia los 59 mil millones de euros. Hablamos además de una potencialidad, de una oportunidad que está al alcance de todas las empresas, no sólo de aquellas grandes, más bien, siempre según estos estudios, en realidad, yendo a analizar las pequeñas y medianas empresas, se ha visto que las pequeñas empresas que están activas en Internet, por lo tanto no sólo que están presentes con un sitio sino que se promueven y que hacen e-commerce, facturan más, asumen más, exportan más. Export, creo que es hoy una palabra de grande valor, en un contexto económico en el que la crisis es absolutamente evidente. El export representa un factor de oportunidad que va absolutamente aferrado y por lo tanto si un número mayor de empresas pudiera interceptar este potencial, es evidente que tendríamos una oportunidad de crecimiento también en este contexto de crisis. Nuestros productos, productos que identifican el made in Italy, nuestras especificidades locales, nuestra cultura, nuestro territorio, son de gran interés en el extranjero, representan un valor, hay un brand italia. Si van a ver en Google las búsquedas, el trand de las búsquedas de las categorías de productos que de algún modo pueden identificar, está en crecimiento, demuestra una oportunidad, y entonces hace falta captarla. Volviendo al tema del export, si piensan, hacer exportaciones para una pequeña empresa en el pasado era extremadamente complejo y oneroso, significaba tener la posibilidad de hacer inversiones sustanciales, incluso antes de empezar, localizar los mercados potenciales de referencia, tener un distribuidor, inmovilizar mercancía: son todos costos, costos importantes que no necesariamente una pequeña empresa era capaz de sostener. Hoy, por Internet, yo tengo la posibilidad de sondear de modo simple y a menudo ni siquiera mínimamente caro cuáles son los mercados en los que hay un cierto nivel de interés por mis productos, probar a promoverlos, y a través de e-commerce, construir, con una sola venta a la vez, mi recorrido de expansión.
Hay empresas pequeñísimas, que hacen también muchos productos con un nicho de mercado, que de este modo se han construido mercados mundiales. Hay un taller en Venecia, que realiza máscaras de cartón, que tiene naturalmente un mercado muy limitado, pero promoviéndose a través de Internet y vendiendo a través de e-commerce, hoy predominantemente vende en mercados estadounidenses, rusos etc. O bien hay otra pequeña empresa, son unas quince personas, que en el mantuano desde hace 50 años producen paraguas. Es claro que en el momento en que ha llegado la producción de masa, del mercado chino, de bajo coste, ya no tenía sentido, ya no era posible para ellos pensar en competir en volumen. Han decidido desplazarse absolutamente a una faja de nicho, hasta trabajando en productos únicos, promoviéndolos y vendiéndolos a través de Internet. Hoy trabajan con 55 Países, siguen haciendo paraguas y siguen haciéndolos en Mantua. Un aspecto que va absolutamente pensado, es que no han cambiado trabajo, no es que han entrado en Internet economy haciendo algo diferente con respecto a lo que hacían antes, no es que se han metido a ofrecer servicios de cualquier género basados en Internet. Éste es el único modo para que Internet pueda tener valor. Estas empresas siguen haciendo lo que siempre han hecho, sencillamente utilizan el instrumento Internet como oportunidad que les da ulterior valor. Luego Internet también puede ser una respuesta importante a la prioridad, que ha sido enunciada también por nuestro Presidente del Consejo, de hacer crecer la ocupación juvenil. Los datos nos dicen que cuando crece el utilizo de Internet, la difusión de Internet en conjunto al interno del País, crece la ocupación y en particular el trabajo juvenil. Hay un estudio de la London School of Economic que dice que más del 10% de penetración y utilizo de Internet equivale a más del 1.5% de ocupación juvenil, al neto de los puestos de trabajo que Internet en cambio quita, porque sabemos todos que representa en algunos casos un instrumento detonante que, modificando la cadena del valor, puede comportar la pérdida de determinadas figuras profesionales. Entonces hace falta contar con Internet para llevar a los jóvenes al mundo del trabajo, y con los jóvenes para portar a Italia a la economía digital. Hay un círculo virtuoso que se puede insertar y que estamos tratando de hacer con un proyecto junto a Unioncamere, que se llama distritos en la Web: hemos mandado 20 jóvenes a 20 distritos italianos por 6 meses, con el objetivo de hacer un poco, perdónenme el término que quizás suena blasfemo, los evangelizadores de las oportunidades de lo digital, es decir de ayudar a las empresas a entender dónde están éstas oportunidades y a captarlas. Si volvemos al vídeo del que hemos partido, en cambio, Zac recuerda que el valor quizás más grande que se lleva a través de Internet es el acceso a la información y al mismo tiempo la posibilidad que ofrece a todos de contribuir a la difusión de la información. No estoy hablando de periodismo.
Hago un ejemplo: una organización no profit que utiliza los instrumentos de la Web para construir conciencia alrededor del tema del que se ocupa - acoger ayudas, organizar voluntariado, dar una voz y crear una opinión alrededor de un tema - no está haciendo información en el sentido de periodismo, está sin duda contribuyendo a la construcción de disponibilidad de información y tiene una oportunidad directa de hacerse escuchar. Hay pero una cosa que me afecta mucho en las palabras de este campesino keniano. Cuando habla del rol de la información, dice correctamente que la información es poder en cuanto provee la posibilidad a las personas de encontrar soluciones. Las informaciones otorgan poder, pero es el modo en que las usamos que nos define como personas. Aquí nos acercamos a una posible respuesta a la pregunta si la Web nos haga libres. La Web es un instrumento, no es ontológicamente buena o mala, depende del uso que se hace. Sería como preguntar si una pluma nos vuelve libres. Sin duda hay plumas en la historia que han aumentado nuestra libertad, también existen algunas que indudablemente la han reducido. No es la pluma el problema, pienso que sobre eso estamos todos de acuerdo. Entonces, si depende del uso que hacemos del instrumento, quizás tengamos que detenernos en un concepto que es absolutamente fundamental, que es aquel de la responsabilidad individual. Lo que sucede dentro de la red no es diferente de lo que sucede en la vida real. Yo en la vida real soy responsable de las acciones que cumplo y lo mismo vale exactamente en Internet. Pensemos en los fenómenos de cyber-bullying. Otro de los desafíos en el que estamos empeñados como Google y en el que yo estoy empeñada en primera persona, es justo aquella de la educación al uso seguro y responsable de la red. En la vida existen reglas, en la red existen reglas, deben ser respetadas en ambos contextos, por la propia seguridad y por la de los otros.

He dicho empleo seguro y responsable, el binomio es inseparable, porque no hay seguridad, no hay tutela de la privacidad y seguridad sin la conciencia y la responsabilidad de lo que se está haciendo y al mismo tiempo no hay la posibilidad de garantizarse un uso responsable si no se conocen al menos las nociones de base relacionadas a la seguridad. Hay una investigación que ha sido realizada a nivel europeo, en que la universidad católica de Milán representa el hub italiano, se llama Huge hit on line y es una investigación que periódicamente fotógrafa la aptitud de muchachos de diferentes edades respecto al uso de la tecnología y de Internet en diversos Países europeos en una serie de parámetros. La observación más importante que emerge de esta investigación es la distinción que es necesaria hacer entre el riesgo y el daño. Existen riesgos en la red, no hay duda, existen riesgos en la vida real. Cuando yo les enseño a mis hijos cómo ir por ahí por la calle, les enseño a atravesar la calle porque existe el riesgo de que alguien los atropelle al pasar con el verde, no veo por qué no debería darles a mis hijos el mismo tipo de nociones e informaciones en el momento en que lo que utilizan es la red. La distinción entre el riesgo y el daño es importante, porque si el riesgo existe y yo sé utilizar el instrumento, estoy preparado a afrontar el riesgo. Si tuviera que encontrarlo, no padecería un daño, pero si yo no estoy preparado, a la primera ocasión en la que me enfrento con el riesgo, padezco el daño. El problema realmente existe y tengo que decir que el dato preocupante de la investigación es que si vamos a confrontar a los muchachos italianos con respecto a los de Países en los que el uso de Internet ha avanzado mucho más como sistema del País, vemos que los niños italianos son menos expuestos al riesgo porque usan menos Internet. Este dato no nos tiene que confortar, porque en realidad están más expuestos al daño precisamente porque lo utilizan menos, están menos preparados, están menos formados, y hay quizás un abdicar al rol de responsabilidad en la educación al uso del instrumento que hace que en caso de que tuvieran que encontrar el riesgo estarían más expuestos al daño. El empeño de hacer formación para el uso responsable de la red es una convicción absolutamente compartida con la policía postal de la comunicación, que, como saben, son la estructura en nuestras fuerzas de policía dedicada al mundo de Internet. Desde hace años hay con ellos una colaboración muy importante, hay proyectos de actividades educativas. Sólo menciono uno. El pasado año el proyecto que se llama Bueno a saberse, ha permitido formar a más de quinientos mil estudiantes en las escuelas de toda Italia. Otra de las reglas en las que estamos empeñados a hacer formación es aquella del respeto al copyright, del derecho de autor. Aparentemente podría parecer un tema distante, en realidad nos lleva de nuevo al tema del valor económico, porque ante todo el derecho de autor representa un derecho y por lo tanto en cuanto tal debe ser tutelado, pero también representa una posibilidad de crear ulterior valor desde el punto de vista económico. Tomemos por ejemplo Youtube: si un usuario viola en más de una ocasión el derecho de autor de alguien, su account es inhabilitado y ya no le será habilitado si no sigue y supera un curso sobre el copyright. La cosa quizás más interesante es que hemos desarrollado un instrumento, que está a disposición de quien profesionalmente produce contenidos y por lo tanto de estos contenidos crea business, hace facturación, lo que permite a estas organizaciones decidir qué hacer en el momento en que alguien carga en la plataforma un contenido que viola su derecho de autor. Pueden decidir pararlo, por lo tanto de eliminarlo de la plataforma o bien hospedar publicidad sobre ese contenido y naturalmente las rentas publicitarias no le van al usuario que ha cargado el vídeo violando el derecho de autor, sino van a quien detiene estos derechos. Éste es un modo para hacer que algunos aspectos, en que indudablemente la tecnología resulta detonante y modifica determinados parámetros, puedan ser también parte de la solución. Ahora no querría ser acusada de apología de la red, como quien sólo ve los aspectos positivos y no reconoce las complejidades. Indudablemente existen complejidades, pero mi conclusión es una exhortación: si la Web es un instrumento, y es un instrumento con grandes posibilidades, usémoslo y usémoslo bien, y naturalmente no sólo desde el punto de vista técnico.

DAVIDE RONDONI:
Gracias a Simona por estas ventanas que ha abierto y que hacen ver tantas cuestiones y tantos problemas. Sólo tenía una observación sobre el vídeo, si puedo, del simpático Zac. Inicia diciendo: he buscado informaciones en los libros y no las he encontrado. ¿Qué libros eran?

SIMONA PANSERI:
Probablemente los únicos que tenía a disposición.

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