Las adopciones gay no son preferibles para el niño
autor: Forum delle Associazioni familiari
fecha: 2012-09-28
fuente: Pediatri: “Le adozioni gay non sono preferibili per il bambino”
traducción: María Eugenia Flores Luna

Los niños tienen más éxito si crecen en familias tradicionales y con una relación estable

El presidente de la Sociedad italiana de pediatría preventiva y social (SIPPS), Giuseppe Di Mauro, expresa seria preocupación por la rapidez y la ligereza con la que, a nivel mediático, se están difundiendo informaciones superficiales y, a menudo, tergiversantes, sobre las “Adopciones gay“, argumento muy delicado que debería ser evaluado con mayor rigor científico, sobre todo por las repercusiones que comporta sobre el crecimiento y el desarrollo del niño.
A tal propósito, el presidente ha enviado una denuncia a la Autoridad para las Garantías en las Comunicaciones (Agcom), respecto a una transmisión del Canal 5, para tutelar el pluralismo y las libertades fundamentales en el sector de la industria editorial y los medios de comunicación.
“El debate, - sostiene Di Mauro, - es muy complejo y científicamente todavía abierto y por lo tanto, sería deseable, de parte de los medios de información, una mayor cautela y más conciencia de los mensajes que vienen transmitidos a los muchos telespectadores. Existen muchos estudios al respeto, pero su calidad a menudo es escasa, sobre todo acerca del método de muestreo: un estudio científicamente válido tiene que ser conducido sobre un campeón casual y sobre un número significativo de sujetos. En cambio, la mayor parte de las investigaciones sobre este argumento han sido realizadas sobre muestras no casuales y de pequeñas dimensiones y por lo tanto no representativas”.
Los datos a los cuales usualmente hacen referencia los sostenedores de las adopciones gay, para dar un fundamento científico a las propias convicciones, son aquellos relativos a 59 pequeños estudios analizados en 2004 por el American Psychological Association (APA) en que resulta que los hijos de padres gay o lesbianas no son perjudicados respecto a aquellos de parejas heterosexuales.
Tales sostenedores en cambio, dejan de mencionar que este estudio ha sido desacreditado sucesivamente por una buena parte de la comunidad científica y por el ex presidente de la misma sociedad científica.
En efecto, justo en julio de este año, el estudio de Loren Marks publicado en la prestigiosa revista científica Social Science Research ha demostrado la invalidez: la investigadora de la Lousiana State University ha analizado los 59 estudios citados por el APA a sostén de la propia tesis, demostrando que éstos carecen de un muestreo homogéneo y de grupos de comparación y muestran muchas lagunas: datos contradictorios, falta de anonimato de los participantes a la investigación, alcance limitado de los resultados de los niños estudiados, escasez de datos sobre largo término. La conclusión, según Loren Marks, es que las afirmaciones del APA no son justificadas empíricamente. Sucesivamente, ha sido justo el ex Presidente del American Psychological Association, el psicólogo Nicholas Cummings, a tomar las distancias del estudio: “El APA ha permitido que la corrección política triunfara sobre la ciencia, sobre el conocimiento clínico y sobre la integridad profesional”. A alinearse a tal juicio, también David Eggebeen, del Department of Human Development and Family Studies de la Pennsylvania State University, que ha afirmado que el estudio de Loren Marks “ofrece argumentos razonables para una mayor cautela en el traer fuertes conclusiones basadas en la investigación disponible”.
El único estudio que tiene actualmente una reconocida validez es aquel del sociólogo de la Universidad de Texas Mark Regnerus. En efecto, el texto, publicado en 2012, se jacta de una instalación metodológica inédita cuantitativamente y cualitativamente, sea porque se basa en la más grande muestra representativa casual a nivel nacional (12.000), sea porque por primera vez hace hablar directamente a los “hijos” (ya crecidos) de padres homosexuales, demostrando que el 12% piensa en el suicidio (contra el 5% de los hijos de parejas heterosexual), son más propensos a la traición (40% contra el 13%), están a menudo desocupados (28% contra las 8%), recurren más fácilmente a la psicoterapia (19% contra las 8%), más a menudo son seguidos por la asistencia social con respecto a los coetáneos crecidos de parejas heterosexuales casadas. En el 40% de los casos han contraído una patología transmisible sexualmente, contra el (8%), son genéricamente menos sanos, más pobres, más inclinados al humo y a la criminalidad.
En conclusión, haciendo referencia al estudio de Mark Regnerus, Di Mauro ha comentado que: “Los niños tienen una gran capacidad de adaptación y por lo tanto pueden crecer ciertamente con padres del mismo sexo, sin embargo, sobre la base de la literatura científica disponible, los niños parecen más aptos a tener una vida adulta con éxito cuando transcurren su entera infancia con sus padres y madres biológicas casadas y especialmente cuando la unión de los padres queda largamente estable”.

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