Las Cruzadas no fueron guerras de agresión
autor: Alessandra Nucci
fuente: Le Crociate non furono guerre di aggressione
fecha: 2007-11-27

ROMA, martes, 27 de Noviembre de 2007 (ZENIT.org). - "Las Cruzadas no fueron guerras de agresión, sino de legítima defensa frente a la jihad, la guerra sagrada iniciada unos siglos antes, al asalto de la cristiandad". Arrigo Petacco, periodista y divulgador histórico lo ha dicho, presentando su último libro en Bolonia. En un encuentro organizado el martes 20 de Noviembre por "Empeño cívico" para presentar el libro "La última cruzada. Cuando los otomanos llegaron a las puertas de Europa" (Mondadori), Arrigo Petacco ha afirmado que la idea para el libro le nació del discurso pronunciado por Benedicto XVI en Ratisbona.
Sin querer suscitar ulteriores polémicas, Petacco ha explicado que las críticas al Islam, contenidas en el famoso coloquio ocurrido presumiblemente cerca del final del siglo XIV entre el emperador Manuel II el Paleologo y un sabio musulmán, explican porque "las Cruzadas fueron una necesidad."
"Los cristianos siempre se sintieron obligados a reaccionar a unos ataques", ha dicho Petacco, haciendo notar por ejemplo que, con siglo y medio de anticipación con respecto de la primera Cruzada, una incursión musulmana había hasta navegado el río Tíber desde Hostia, llegando a saquear la Basílica de San Pedro y a intentar el secuestro del Pontífice, que se salvó solamente por una causalidad y al último momento.
"Si la Iglesia al final no hubiera reaccionado, llamando a empuñar las armas", ha afirmado, "probablemente hoy todos seríamos musulmanes."
Hasta aquel momento, ha querido precisar Arrigo Petacco, los Papas nunca empuñaron la espada: "Hasta aquel momento la Iglesia había sólo predicado el cristianismo, y con inteligencia."
Hubieron en efecto las invasiones barbáricas pero la Iglesia, sin haber recurrido a la fuerza, mantuvo un gran prestigio, los bárbaros los había cristianizado - ha explicado -. Es suficiente pensar que Carlos Magno, un franco analfabeto, llegó a ser emperador del Sagrado Romano Imperio, con la bendición y recibiendo la corona por las manos del Pontífice."
Pero cuando se asoman en Europa, ha subrayado, "los musulmanes no son un pueblo bárbaro, ya tienen su religión, codificada y precisa, con un preciso plan político: la islamización del mundo. Porque Islam, recuérdenlo, significa 'sumisión' ".
"Cuando en efecto - por fin el escritor ha precisado - en el 1095 Urbano II proclamó la primera cruzada, la cristiandad estaba arriesgando su extinción por ser absorbida por el Islam, que se extendía en el Mediterráneo muy rápidamente, y con la espada conquistó todo el Norte de África y la Asia Menor, habiendo rodeado Constantinopla y ocupado Sicilia, parte de Calabria y toda España, llegando hasta a pasar los Pirineos y a entrar a Francia."
Aquí los carolingios detuvieron su avance en el 732, con la batalla de Poitiers; pero desde aquel momento hasta la que Petacco llama la "última cruzada", organizada en el 1683 para liberar Viena del asedio de los turcos, "los ataques y las incursiones islámicas han sido continuos, por mar y por tierra, durante muchos siglos."
Finalizando la conferencia Arrigo Petacco ha dicho que tuvo el honor de recibir una carta de apreciación de su libro por el Cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone.

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