Memoria y inteligencia en el mundo griego
autor: Teresa Martellini
fecha: 2012
fuente: Memoria e intelligenza nel mondo greco
traducción: Renzo Firpo

Tomando la idea de la interesante propuesta de trabajo de Nazareno Morresi publicada en el Percorso N. 17 de la revista que tiene como finalidad 'el recorrer el desarrollo de nuestra civilización occidental a través de lectura o cuanto menos la presentación de los principales poemas épicos de la tradición clásica y medieval', quisiera ampliar el discurso conectándolo a otros ámbitos de origen igualmente antiguos y al parecer mío no menos importantes y cautivantes, la memoria y la inteligencia, ofreciendo siempre la posibilidad de extenderse en el vasto mundo de la literatura.
La elección de este recorrido está relacionada en primer lugar con intereses y lecturas personales y luego con las numerosas posibilidades ofrecidas por los poemas épicos y no sólo, sobre todo la Odisea, y de su tradición, argumentos que se afrontan desde las primeras clases del liceo científico en el ámbito del programa de lengua italiana. Es implícito que, dada la importancia de los temas seleccionados, se tratará de indicar sugerencias para profundizarlas además en el curso de los siguientes años.

Como testimonio del papel fundamental que memoria e inteligencia asumieron desde la antigüedad clásica, sobre todo griega, está el hecho que ellas fueron elevadas al rango de divinidad y que ocuparon una posición de todo relieve en el panteón griego: Mnemósine la memoria, hija de Gea y Urano (1), y Metis, la astucia pero también aquella forma de inteligencia que pudiera ser correctamente definida premonitoria. A este propósito la fantasía de los griegos es inigualable. En efecto de los amores extraconyugales de Zeus esposo de Hera y padre de una numerosa divina progenie, con estas dos divinidades nacieron figuras mitológicas de importancia notable: las nueve Musas de Mnemósine (Texto 2) y Atenea de Metis. Incluso ahora en la lengua italiana la raíz griega mne-, que deriva del verbo griego μιμνήσκω, conecta los términos que la contienen al ámbito semántico de la memoria: mnemónico, amnesia

Entrando en el detalle, por cuanto concierne las bodas de Zeus con Mnemósine, nos llegan noticias exhaustivas a través del poeta griego Hesíodo en su obra titulada Teogonía, importante fuente de conocimiento de la mitología griega. Las nueve Musas, fruto de tal feliz unión, son tan importantes que ocupan el comienzo del poema (Texto 1). Hesíodo en la Teogonía invoca las Musas para que ellas le cuenten las fases más antiguas del mito, que para los griegos constituía una especie de memoria colectiva (2). No sólo, ellas presidían los distintos campos del saber y del arte: justo para citar algunos, Calíope a la poesía épica, Erató a la poesía amorosa, Clío a la historia, Urania a la astronomía. En particular, la conexión entre Mnemósine y Calíope, la más ilustre de todas (3) - cuyo nombre significa La que tiene una bonita voz, indispensable pensando a Canta oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles – es particularmente evidente si se piensa que los poemas homéricos fueron transmitidos de memoria por artistas especializados, los aedos y los rapsodas, de su existencia se nos ofrece testimonio en la Odisea por Femio, el aedo de corte de Odiseo, y de Demódoco, el cantor al servicio de Alcínoo rey de los Feacios. Ambos estos personajes son ciegos y cantan acompañados por el sonido de una lira.

Aunque Eva Canturreado en el su interesante y original ensayo "Soporta corazón…" La elección de Ulises (4) plantea nuevos panoramas, las antologías de épica clásica para las primera clases de la escuela secundaria superior enseñan que en la época de la composición de los poemas homéricos la escritura no existía: se vivía en plena edad media helénica y todo fue confiado a la memoria, importantísima porque a ella fue entregado el patrimonio de conocimientos y tradiciones que constituían el núcleo fundamental de la Ilíada. Esto tienen un significado particular, porque los griegos nunca conocieron una unidad política parecida a aquella constituida por Roma pero vieron sólo las hegemonías, además de breve duración, de algunas ciudades: entonces confiaron su estar unidos a elementos de otro género como la literatura -Homero fue argumento de estudio y texto sobre el que los niños griegos aprendieron su idioma-, la religión, la anfictionía y el deporte, en particular los juegos olímpicos.
No sólo. Los griegos hicieron de la memoria, más que una diosa, un arte real.

En la estructura de los poemas homéricos existen en efecto numerosos artificios que facilitan considerablemente la memorización. En primer lugar, con respecto a la prosa es más fácil de recordar de memoria que la poesía, dotada de un ritmo que deriva de la cadencia regular de los acentos dentro de los versos. A esto se suma además el hecho que la Ilíada y la Odisea son textos poéticos con una estructura métrica claramente definida basada sobre el hexámetro, verso de la estructura amplia y por tanto apto a las narraciones y estrechamente unido, como a menudo ocurrió en la poesía griega, a ser recitado acompañado por el sonido de la lira (5); además están presentes en abundancia epítetos fijos aplicados a determinados personajes o bien objetos, por ejemplo γλαυκ πις θήνη - Atenas de los ojos azules - νεφεληγερέτα Zεύς - Zeus que reúne los nimbos - y hemistiquios que son unidades métricas bien definidas, θε γλαυκ πις θήνη - la diosa Atenas de los ojos azules - extremadamente versátiles en cuanto se pueden combinar como se quiera con otros tantos hemistiquios. Otro elemento importante y extremadamente útil es la presencia de versos enteros τ ν δ μείβετ πειτα θε γλαυκ πις θήνη - entonces le contestó la diosa Atenas de los ojos azules - para introducir las partes de un diálogo o bien una situación.

Un puesto no menos importante lo merece Metis, divinidad quizás menos nota pero muy importante, visto que, todavía antes de Hera, ocupó el sitio de mujer de Zeus (6). Luego acontece un episodio curioso pero no insólito visto los cuentos increíbles de los que es rica la mitología griega: Zeus se traga la mujer transformada en gota de agua y de esta extravagante unión brota un nacimiento aún más particular: Atenas, que sale completamente vestida y armada de la cabeza de su padre (Texto 3). El episodio es contado en la Teogonía (vv. 886-900) de Hesíodo, la fuente más importante sobre el mito griego. Sea porque hija de Metis, sea porque sale de la cabeza del padre, Atenas preside las actividades intelectuales y también al arte de la guerra entendida como estrategia. A la parte más brutal, aquella del puro combate, sobrentiende en cambio Ares, el conocido dios de la guerra. Basta pensar en las innumerables representaciones en la historia del arte de Venus y Marte, que tienen como tema la humanitas o bien Venus, que somete la feritas, representada por Marte.

El metis es pues una forma de inteligencia particular que permite, a quien la posee, sacarse fuera de una situación desfavorable limitando al mínimo los daños. El héroe griego que la posee en grado máximo es Odiseo, que ya al principio de La Odisea y precisamente justo en el primer verso del primer libro, es definido con un adjetivo, πολύτροπον, que lo califica enseguida y sin sombra de dudas como una persona muy ingeniosa y de múltiples recursos. El ejemplo más famoso de esta virtud suya es aquel de la estratagema que él maquinó para solucionar el problema de la guerra de Troya visto que después de diez años de asedio la situación no se desbloquea y la ciudad no capitulaba. El héroe hace por lo tanto construir un colosal caballo de madera que viene en fin llenado de soldados y dejado sobre la playa como don mientras la flota griega parece haber partido, pero en realidad está bien escondida: al momento oportuno la ciudad es destruida. Tenía mucha razón Eneas cuando, contándole a Dido sus múltiples desaventuras, pronuncia el célebre verso Timeo Danaos et dona ferentes! (7) el artilugio en cambio, según la óptica de los griegos, no era un instrumento de engaño más bien sólo una estratagema para salir de una situación de otro modo imposible (8). Evidentemente, en cambio, Dante Alighieri la pensó de otra manera, puesto que, en la Divina Comedia (9), coloca el héroe en el Bajo Infierno y, peor aún, entre los consejeros fraudulentos que engañaron a personas que en ellos no confiaron: ¡qué fraude! La punta más elevada de la antigua llama… (10) el “contrapaso” es clarísimo: los que en vida usaron la lengua para traer daño a los otros, cuando mueren son castigados con el suplicio de una eterna lengua de fuego. Esto es lo que espera a Ulises y Diomedes, considerados los responsables del engaño más famoso de la antigüedad. Es pues claro que, según Dante, el héroe no hizo uso correcto de su inteligencia, que luego se manifiesta en el deseo de conocimiento y que, siempre en el poema dantesco, lo inducirá al celebérrimovuelo loco, causa de muerte.

Otro episodio famoso es aquel de Polifemo (11) en el curso del cual el héroe griego parece no tener ninguna esperanza en confrontar un monstruo salvaje de dimensiones colosales y de maneras poco educadas visto que no titubea en devorar algunos griegos. La primera tentación sería la de matar a Polifemo: indudablemente se solucionaría el problema del banquete de humanos pero se quedarían atascados en la gruta en cuanto ninguno es capaz de mover el enorme peñasco que la cierra. Aquiles, como Bernard Andreae ha destacado (12), si se hubiera encontrado en la misma situación, hubiera actuado de modo impulsivo y sería al final penado, Odiseo, en cambio, jugando de astucia y organizando esmeradamente una estrategia vencedora, logra salvarse.
Que el Cíclope sea fuera de estatura normal es testimoniado por la historia del arte: al menos dos vasijas griegas, una ánfora protática del VI siglo A.C. y un cráter del "Pintor de Polifemo" de producción lucana que remonta al último cuarto del V siglo A.C., son decorados con la escena del héroe que ciega al individuo monstruoso y en ellos Odiseo es representado con estatura decididamente inferior con respecto de su adversario. Además lo que parece en realidad un acto ocasional es una precaución bien precisa, como el llevar consigo el famoso vino que tiene que ser bebido bien diluido con la proporción de uno a veinte pero que al glotón Cíclope es ofrecido puro. Este último, sin el mínimo sentido de la medida, bebe de él en abundancia con el resultado que se derrumba dormido en un sueño profundo que favorece los planes de su adversario.
¿También el engaño del nombre, que se basa sobre un parecido de sonidos entre el nombre del héroe, δυσσεύς, y el pronombre indefinido ο δε ς 'nadie', es un paso estratégico que tiene un sentido bien preciso para Odiseo mientras en el obtuso Polifemo no genera ni siquiera la mínima sospecha.
El episodio es talmente - y justamente - famoso que el escritor griego Luciano de Samosata en sus Dialogos marinos (13) no se ha dejado escapar la ocasión de reexaminarlo poniendo en ridículo este personaje del que subraya la escasa agudeza (Testo 4) y lo mofa en la descripción cruel pero fundada que él nos ofrece en las Nereidas Doris(Testo 5). Éste sólo es el inicio del recorrido, pero es posible continuar a afrontar el argumento en otros aspectos y en otras épocas de la historia de la civilización occidental.

Notas
1 Hesíodo, Teogonía, Biblioteca Universal Rizzoli, Milán, 1984, vv. 133-135.
2 Hesíodo, Teogonía, Biblioteca Universal Rizzoli, Milán, 1984, vv. 114-115.
3 Hesíodo, Teogonía, Biblioteca Universal Rizzoli, Milán, 1984, v. 79.
4 Eva Canturreado, "Soporta corazón"… La elección de Ulises, Editorial Laterza, Bari, 2010, pp. 6-9.
5 La misma palabra griega πρoσ δία, exactamente como el latino accentum, significa 'por el canto.'
6 Hesíodo, Teogonía, Biblioteca Universal Rizzoli, Milán, 1984, vv. 886-887
7 Virgilio, Eneide, l. II, v. 49.
8 Eva Canturreado, "Soporta corazón"… La elección de Ulises, Editorial Laterza, Bari, 2010, pp. 21-27.
9 Dante Alighieri, La Divina Comedia, Infierno, canto XXVI.
10 Dante Alighieri, La Divina Comedia, Infierno, canto XXVI, v. 87.
11 Homero, La Odisea, l. IX.
12 Bernard Andreae, La imagen de Ulises. Mito y arqueología, Einaudi, Turín, 1983, pp. 3-8 passim.
13 Las citas de los diálogos de Luciano son llevadas por Luciano, Diálogos de dioses y de cortesanas, Biblioteca Universal Rizzoli, Milán 1986.

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