Mirando la tierra desde las estrellas. Un astronauta...
autor: Paolo Nespoli
astronauta
Marco Bersanelli (moderador)
docente de Astrofísica en la Universidad de los Estudios de Milán
fecha: 2012-08-22
fuente: Guardando la Terra... dalle stelle. Un astronauta si racconta
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "La natura dell'uomo è rapporto con l'infinito", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "La naturaleza del hombre es relación con el infinito")
traducción: María Eugenia Flores Luna

MARCO BERSANELLI:
Buenas tardes, bienvenidos a este encuentro de veras excepcional. La naturaleza del hombre es relación con el infinito, ésta es la invitación del meeting de este año, y desde siempre la palabra infinito evoca enseguida la vastedad del cielo. Desde la antigüedad, el hombre ha imaginado, ha soñado con poder volar, con poder avanzar en los espacios del cielo. Efectivamente, hoy se ha convertido en una experiencia bastante común, ordinaria, aquella de ir de una parte a otra de nuestro planeta tomando un avión. pero muy pocos seres humanos, al menos hasta hoy, han podido tener la rarísima experiencia de poder salir de la atmósfera terrestre, de entrar en el espacio y de poder observar la tierra desde el exterior, en un sólo vistazo. Uno de estos poquísimos hombres está aquí hoy con nosotros, Paolo Nespoli. No tengo ninguna intención de alargarme en presentar el riquísimo currículo profesional de Paolo, también porque será él mismo quien nos introduce en la que ha sido su historia, en el encuentro de hoy. Querría sin embargo señalar solamente las dos misiones en la estación espacial internacional de la que ha sido protagonista: una con el Space Shuttle americano y la otra con la Sojuz rusa, por lo tanto en dos contextos muy diferentes que han solicitado dos training separados. La primera misión de corta duración, 15 días, ha partido el 23 de octubre del 2007 con el Space Shuttle Discovery. En aquella ocasión, Paolo se ha ocupado de la coordinación de las actividades extra-vehiculares, es decir fuera de la nave espacial, relativas en particular al ensamblaje de un módulo de la estación espacial internacional, construido con tecnologías italianas, como además muchos de los módulos que están en la estación. Esta misión ha sido muy intensa, como me explicaba, a menudo ocurre en las misiones breves, pero también muy compleja y como veremos rica en imprevistos. La segunda misión, en cambio, de larga duración, ha partido el 15 de diciembre de 2010. Paolo ha vuelto a la estación espacial internacional, esta vez con la Sojuz TMA-20. En aquella ocasión, era Vicecomandante de la estación y, después de 159 días de permanencia en el espacio, el 23 de mayo de 2011, a las 4.27, hora italiana, ha regresado a tierra a bordo de su Sojuz junto al comandante ruso Dmitri Kondratyev y a la estadounidense Catherine Coleman, aterrizando en las estepas del Kazakhstan. Nos hará revivir alguno de aquellos momentos. Pues, con los seis meses globales que Paolo Nespoli ha vivido en el espacio, es el hombre italiano con la más larga permanencia en el espacio. Bien, hoy tenemos el privilegio de encontrar a un testigo directo desde un punto de vista más único que raro, reservado de veras a muy pocos seres humanos, un testigo de qué signifique vivir en el espacio y observar la realidad terrena desde un punto de vista extraterrestre. A Paolo, en este encuentro, querría ofrecer tres ideas para su intervención.

Primero: tú, Paolo, has vivido una situación muy diferente de aquella ordinaria, quizás para nosotros difícil de imaginar, particular por la ausencia de gravedad. He aquí, ¿qué ha significado esto y qué tipo de experiencia te ha dado? ¿Qué has aprendido de esta situación?
Segundo: has podido admirar un espectáculo excepcional, la tierra vista desde el exterior. ¿Qué tipo de belleza has descubierto? ¿Qué preguntas y cuáles consideraciones te han nacido en esta experiencia? Y la última idea, señalada ya: como siempre sucede aquí en el Meeting, encontramos unos contenidos, unas cosas grandes y bellas, pero lo queremos hacer encontrando a la persona que las lleva, por lo tanto, querríamos que tú nos contaras de ti. Gracias.

PAOLO NESPOLI:
Gracias, Marco, por la introducción, gracias a los organizadores que han trabajado para hacerme venir acá esta tarde, y gracias a ustedes por estar aquí tan numerosos, son casi un mar a la vista, desde aquí arriba, por lo tanto menos mal que han bajado un poco las luces así me preocupo un poco menos, son ustedes mismos casi un infinito, vistos desde aquí arriba, si tengo que ser sincero. Tenemos cerca de una hora y un cuarto, trataré de mantener mi presentación en este tiempo. Hablaremos precisamente de espacio y a través de sus actividades intentaremos encontrar ideas para la vida de todos los días. Siempre empiezo mis presentaciones con una cosa un poco académica: les prometo que habrán pocas diapositivas con inscripciones, serán casi todas imágenes, pero primero está la pregunta: ¿por qué vamos al espacio, en un sitio hostil a la vida y dónde es difícil ir? Es un sitio que requiere instrumentaciones caras, complejas, también peligroso, algunos han perdido la vida tratando de ir al espacio y de volver a la tierra. ¿Por qué entonces vamos allá? Mi respuesta a esta pregunta es que lo hacemos porque allí encontramos cosas que no hay en la tierra y el hecho de ir a estos lugares que no tenemos en la vida de todos los días es una de las cosas que generalmente hacemos: es decir, conocemos, pero vamos allí sobre todo porque hay condiciones de micro-gravedad, condiciones de posición con respecto a la tierra que nos permiten hacer investigación científica. Luego les haré ver un instante las actividades que hemos hecho en estos seis meses en el vuelo de larga duración en la estación espacial internacional. Hacemos investigación científica que no puede hacerse en la tierra, porque si así fuese la haríamos aquí, en cambio vamos allá arriba. Ir allí, luego, nos obliga a trabajar, probar, desarrollar, construir las cosas que no son normales, porque el ambiente no es normal. Si tengo que vivir en un sitio donde una máquina me tiene que mantener con vida, una especie de pulmón artificial, está claro que la debo construir de modo que no se detenga, porque si se detiene el tanque de oxígeno en la estación no es que hay mucho tiempo para ponerse a hacer algo, por lo tanto es bueno comenzar a construir estas tecnologías con una fiabilidad muy elevada. Al final, luego, estas tecnologías - motores, lubricantes, bombas - van a acabar en las cosas de todos los días, en las lavadoras, lavavajillas, en estas cosas que siempre usamos. Entonces, el ir a estos lugares imposibles nos ayuda a vivir mejor en las cosas normales. Para acabar, vamos al espacio para explorar. Efectivamente, ésta es la cosa principal, la exploración vista como conocimiento, almacenamiento de las cosas interesantes, importantes, para hacerlas propias y utilizarlas en la vida de todos los días. Nosotros no nos damos cuenta pero siempre exploramos, en continuación, está en nuestra naturaleza, es quizás la cosa que nos ha diferenciado del resto de los animales. Yo tengo una niña de 3 años, se llama Sofía y todas las veces que la dejo sola en una habitación le tengo que decir: “Por favor, ¡no toques!”. Dura unos 15 segundos, después de eso las cosas empiezan a volar, a caer. Y no lo hace para molestarme, lo hace porque es así que hacemos: en cierto sentido, nosotros adultos nos comportamos del mismo modo. Vamos a los sitios que no conocemos, vamos a tratar de entender y descubrir; y las civilizaciones que hasta ahora han cultivado esta exploración son las que han ido adelante, han florecido, las otras, que se han cerrado en sí mismas, han muerto. Por tanto es una de las cosas que tenemos que hacer por definición.

¿Cómo hemos explorado y cómo exploramos en estos seis meses en la estación espacial internacional? Lo hemos hecho trabajando en un laboratorio que se llama precisamente “estación espacial internacional”, que viaja a unos 400 km sobre la superficie terrestre, por lo tanto no muy lejos, pero está fuera de la atmósfera, con una velocidad de unos 28.000 km/h (igual a 7,5 km al segundo más o menos): imaginen estar en un coche que está yendo a esta velocidad, ustedes no se percatan de que están yendo tan fuerte, la única cosa que sienten es el hecho de que están cayendo, el coche está cayendo con ustedes, están en una situación de microgravedad, están flotando. Una sensación realmente diferente. El hecho de que esté yendo a esta velocidad, lleva a esta nave espacial, a este laboratorio, a dar una vuelta completa alrededor de la tierra cada hora y media, lo que quiere decir que cada 30/40 minutos hay un alba o un ocaso: quiere decir que no es necesario ir a mirar por la ventana, si quieren saber si es el momento de ir a la cama o de despertarse y trabajar, porque acabaran por dormir a ratos. Sin embargo, es interesante porque, si uno quiere, puede ver allá arriba 16 albas y 16 ocasos al día. El volumen interior es más o menos como una casa de 100 m2, lo bonito es que sin embargo puedes trabajar en tres dimensiones, en el techo y en las paredes, y no hay más necesidad de un suelo que sólo usas para pisar, por lo tanto el espacio se multiplica: es pequeño pero luego no tanto. La última cosa importante es que se trata de un proyecto internacional: los socios de este proyecto son los Estados Unidos, Rusia, diez naciones europeas coordinadas por la Agencia Espacial Europea, el Japón y el Canadá. Es interesante como estas naciones, algunas enemigas juradas hasta hace algún tiempo atrás, ahora estén trabajando juntas en un proyecto muy complejo, muy caro, a largo plazo. Parece extraño, pero el hecho de que todas estas naciones hayan trabajado juntas, ha hecho que el trabajo se volviese más complejo: imaginen representantes de cada uno de estos Países que discuten cualquier cosa que tenga que ver con la estación: cada uno habla en su lengua, tienen culturas y métodos diferentes, medidas y dimensiones diferentes. El proyecto también es complejo aun por eso, pero al final, el hecho de que sean implicadas estas naciones tan diferentes lo lleva a ser un proyecto más sólido, mucho menos atacable desde el punto de vista político, por ejemplo, porque cada vez que un Presidente es elegido en los Estados Unidos, borra los programas pasados y se recomienza otra vez, lo que quiere decir que es difícil hacer programas. Y también ocurre en Europa, donde 3 o 4 años es el arco de vida de un político. Si dices a uno de éstos: quiero un proyecto que dure 15 años y cuesta 100 mil millones, te contesta que financian 50 que duren 3 años, porque ésta es la vida política. Por tanto, si en un futuro queremos construir algo grande, ir a Marte o hacer cosas muy grandes, quizás hacer un proyecto internacional con todos los socios es el modo de ir adelante.

La idea y el sueño de ser astronauta me ha venido de niño, cuando veía estas imágenes que venían de la luna, con estos astronautas que brincaban de modo un poco extraño o que estaban en el jeep lunar: me gustaba que condujeran derrapando, con trozos de luna que volaban detrás. Yo también quería estar en órbita y hacer lo mismo, era mi sueño. Efectivamente, luego, era un muchachito normal, como tantos, crecido en un pequeño pueblito al norte de Milán, que andaba al oratorio. También era bonito, pero si miran con atención la mano izquierda, la ven toda pelada, por no hablar de las rodillas que - decía mi madre - siempre estaban desolladas porque era un tipo activo, no estaba quieto nunca. El resultado es que he llegado a los 18 años, al final del liceo, sin realmente saber qué hacer. He decidido detenerme un instante y hacer el servicio militar. Me he encontrado así suspendido en el aire: en esta foto estoy cayendo a 200km/h, antes o después tienes que encontrar la manija para abrir el paracaídas. Me he encontrado a hacer estas cosas extrañas en el ejército, no había pensado nunca hacer este tipo de trabajo: al final, las experiencias que he hecho me han llevado un instante fuera de mi pueblito, me han obligado a confrontarme con toda una serie de situaciones que me han hecho conocer un poco más mis capacidades personales, físicas, pero también mentales. Al final, a los 26 años, me he encontrado en una encrucijada. Alguien me ha preguntado: “Pero tú, ¿qué quieres hacer cuando seas adulto?”. Me he sentido un poco como frente a una selva, teniendo que tratar de entender si tenía que quedar en un sitio seguro, conocido, o si en cambio tuviera que tratar de penetrar la selva para ir al otro lado. ¿Lo habría logrado? ¿Habría muerto? ¿Habría encontrado algo que me habría dado problemas? ¿Habría tenido que quedar dentro de la selva porque no habría logrado salir antes de la llegada de la noche, o del día?

Todas estas preguntas son muy importantes, fuertes, te hacen un poco pensar en lo que uno tenga que hacer cuando sea adulto. Yo me meto en los zapatos de los jóvenes, tal como era yo entonces: no es una decisión simple, no es fácil entender qué quiera hacer uno verdaderamente, no es fácil entender si tenga la posibilidad de hacerlo y qué hacer para alcanzar el objetivo. Al final, he emprendido este viaje con una pregunta: “¿Qué quieres hacer cuando sea adulto?”. Quiero ser astronauta pero ya tengo 26 años, no hablo inglés, no tengo una licenciatura, la única cosa que tengo es un físico normal. He empezado igualmente este viaje, he ido a los Estados Unidos, me inscribí en una universidad y después de cuatro años he logrado una licenciatura en ingeniería aeroespacial. Ésta es una foto tomada entonces, todavía estaban las torres gemelas, todo contento, con mi bonito pedazo de papel, he aprendido el inglés por fuerza, porque estando allí no podía más que ser así. Y he empezado la carrera hacia esta selva, he entrado tratando de encontrar mi vía de escape. Se ha necesitado mucho tiempo, muchas pruebas, muchos choques: al final, en cambio, después de 10 o 15 años, a mi tercera tentativa, en 1998 he sido seleccionado como astronauta para la Agencia Espacial Europea y me enviaron a Houston, en Texas, donde está el famoso centro de control americano: ¿lo tienen presente? “Houston, we have a problem”. Es también la sede del vuelo humano en los Estados Unidos, donde todos los astronautas llegan y se entrenan, es la casa de los astronautas.

Me incluyeron en una clase de astronautas estándares americanos, la número 17, que es afortunada, es la 13 que porta mala suerte en América: la clase de los pingüinos. 31 candidatos astronautas, 25 americanos, 2 italianos, 1 francés, un alemán, un canadiense, un brasileño, 18 civiles, 13 militares, 12 pilotos probadores, 9 ingenieros, 7 físicos, un médico, un químico, un profesor: como ven, una clase bastante diferente. Juntos hemos hecho la tramitación inicial, dos años de adiestramiento de base en el Space Shuttle y en la estación espacial internacional, para poder ser calificados y asignados a una misión. Después de dos años pierdes el título de candidato astronauta, te conviertes finalmente en astronauta y te pueden asignar una misión. Para entender cuándo y cómo te asignan, se requiere un tiempo, porque depende de qué sirve, de cómo son las opciones de vuelo, de cuestiones políticas: toda una serie de factores. Y yo he sido también bastante desafortunado, porque en 2003 ha habido un accidente, el Shuttle Columbia se ha destruido al regresar, y por eso se ha detenido todo el programa. Pero al final, después de nueve años, he sido asignado a una misión con una tripulación americana sobre el Space Shuttle Discovery. La misión se llamaba STS120, tenía como objetivo poner el nudo 2, un módulo de la estación espacial internacional construido aquí en Italia, en órbita, y engancharlo a la estación. Éste era el objetivo primario, el segundo era desplazar un grupo de paneles solares de la parte superior de la estación y llevarlo a la posición final, operación delicada y compleja. Los ingenieros americanos de la NASA han trabajado por años en la planificación de esta misión, nosotros hemos sido asignados un año antes precisamente para ser capaces de hacer estas cosas, también en órbita. La mayor parte de las actividades se han desarrollado fuera de la estación, con astronautas en paseo espacial: a mí me han dado la tarea de ser el coordinador de los paseos espaciales, una especie de director, aquel que, con el libro de los procedimientos de bordo, un libro alto 10 centímetros donde, paso por paso, está escrito lo que tienen que hacer allá afuera, es responsable de hacer de tal manera que ocurra realmente. Ellos están afuera y sólo pueden trabajar, tú los debes dirigir. Ha sido una misión interesante e importante, partida en noviembre de 2007: la que ven en la foto, a la derecha, es la comandante de la misión, una astronauta americana mujer, la segunda piloto y comandante de Shuttle americanos, Pamela Melroy, con seis astronautas más, entre los cuales yo, el único no americano. Había mucha gente de Verano, el pueblo del que vengo, al lanzamiento del Shuttle, todos con el cartel “Go, go, go”. Han empezado a cantar: “O mia bela Madunina” [el himno de Milán]. Luego he dicho: “No, chicos, no es el caso, hagamos algo más neutral”. Porque amenazábamos con ofender a los napolitanos. Entonces también han hecho “O sole mío”: había un poco de conflicto. Hemos acordado en “Volare”: era éste “Volare” que resonaba para Capo Kennedy, los americanos nos miraban así un poco, como decir: “Estos italianos son todos locos”. Pero en fin, el Shuttle ha partido y ha empezado esta misión, 15 días muy intensos, como hacer un camping veloz donde duermes y, aunque no duermas, no importa, si no comes no importa, basta que trabajes porque tienes que hacer toda una serie de cosas rápidamente. Además, ¿saben cuánto tiempo se requiere desde el momento en que se encienden los motores aquí en la plataforma de lanzamiento hasta el momento en que estás en órbita? Se requieren 8 minutos y medio: saquen la cuenta de que en este tiempo hacen 600 km como un Milán-Roma en 8,5 minutos, que no está mal, tengo que decir, quién sabe sin embargo cuánto nos harán pagar.

El Shuttle es limitado, en el sentido que tiene un sistema interior por lo que las aceleraciones son limitadas a un máximo de 3 g: quiere decir que si ustedes se echaran sobre una cosa rígida y pusieran tres personas sobre ustedes, de su mismo peso, ésta es la aceleración a la cual uno es sometido. Nada de súper excepcional, estoy convencido de que si tomara a la mayor parte de ustedes, con un poco de adiestramiento, serían capaces de soportar estas aceleraciones al lanzamiento y de ponerse en órbita. Es una de las razones por las que siempre digo que ir al espacio probablemente será abierto a todos, en el futuro, no hace falta ser superhéroes. En todo caso, se está en órbita después de 8 minutos y medio: apenas estás en órbita, te desenganchas y empiezas a trabajar, es como una carrera veloz, como hacer 100 metros en las Olimpiadas, no estás solo naturalmente, estamos en 7, pero abajo hay un centro de control, con 150 controladores aéreos que controlan en continuación lo que tienes que hacer, lo que haces, y maniobran muchos sistemas de la aeronave. Lo que ha sucedido, sin embargo, es que durante uno de los paseos espaciales, cuando habíamos desplazado el panel solar, uno de los paneles ha empezado a romperse: es lo que sucede cuando haces cosas complejas. Hay la posibilidad de que suceda un imprevisto y este imprevisto es muy peligroso porque, si el panel solar, que no es pequeñito, es largos 35 metros, ancho 4,8 kilovatios de potencia, si se hubiera roto completamente, habría podido incluso ir a batir en el pasillo de salida del Shuttle, blocándonos allí en la estación. Puesto que no hay bastante oxígeno para todos, para largo tiempo, no hay víveres, habría sido indudablemente un problema. ¿Un problema muy grande, una especie de situación como la del Apolo 13 - ¿recuerdan la película? - donde los ingenieros alrededor del escritorio echan todas las cosas sobre la mesa: “Tienen este problema, ¿qué podemos hacer?”. Nos ha sucedido más o menos la misma cosa. En el centro de control han hecho así, se han reunido y uno ha inventado lazos para poner en el panel solar donde estaba la rotura, de modo de evitar que la rotura se propagara. Y entonces hemos empezado a trabajar en órbita, por dos días, para construir estos cinco lazos con pedazos de emergencia que hemos encontrado en la estación. Y después Scott Parazynski, uno de los astronautas americanos con más experiencia en los paseos espaciales y otro colega, ha salido para hacer esta reparación de emergencia. Era un problema realmente importante, porque la rotura - la ven acá - estaba en un sitio adonde él no podía llegar. Generalmente afuera se camina con las manos, cuando se va de paseo espacial, además, si veo a quien los llama “paseos espaciales”, lo pongo dentro de un traje de 150 quilos, en ausencia de gravedad, y le digo: “¡Ahora pasea!”. Es un poco difícil, casi parece ser un mono de una liana a la otra, en estos paseos espaciales. Usas las manos para moverte, para pasear, vas a donde tienes que trabajar y trabajas. Bueno, allí no se podía llegar. Tengan presente que estos paneles solares están bajo tensión, no es que puedes apagar el sol: quito la corriente, apago el sol un par de horas, tres o cuatro horas, hago esta reparación y ¡ya! Por ejemplo, hemos tenido que forrar todos los pedazos metálicos del traje, porque teníamos realmente miedo de que si él hubiera tocado las celdas fotovoltaicas, habría causado cortocircuitos que habrían podido deshacer el metal, hacer chispas y pincharle el traje. ¡No es muy bonito, si estás en paseo espacial y se te apaga el oxígeno. Generalmente, no es muy agradable, en fin, ¡una cosa compleja! Además, no se podía llegar, por lo tanto han tenido que inventar enganchando al brazo mecánico otro pedazo que no tenía absolutamente nada que ver, otra extensión más: bromeando, siempre he dicho que si hubiéramos tenido un par de escobas, las hubieran atado allí, con el alambre, para permitirle llegar cerca, acá arriba. Moraleja, esta cosa fantasmagórica ha sucedido, en la foto está Colin Scott que ha puesto tres de sus lazos, todavía faltan dos por poner. Si notan con atención, en esta foto ven que hay otro astronauta que vigilaba cuidadosamente a Scott, porque este panel solar está montado en una especie de vela que se mueve. Si lo tocas, la vela escapa y luego te viene encima, por lo tanto su tarea era gritar: “¡Atento, Scott, la vela te está viniendo encima!”, para que Scott pudiera echarse atrás o detenerse. En fin, una cosa bastante compleja.

Todo esto para decirles que cuando estamos puestos contra la pared como seres humanos, y tenemos que laborar para obtener cosas abstrusas, extrañas y complejas, logramos hacer cosas casi imposibles: si hubieran programado, este paseo espacial, nos hubiera tomado quince años, y no habrían sido posibles toda una serie de cosas de emergencia y reglas de seguridad. Estos cien metros de la misión sobre el Shuttle ha acabado, al regreso, después de algunos meses me ha sido dicho: “¡Muy bien, Nespoli, te hemos asignado a una misión de larga duración! Seis meses en el espacio” Me he preguntado si tuviera que estar contento o si en cambio tuviera que tener miedo. Efectivamente, seis meses en el espacio no son pocos. Yo me había entrenado para volar en el Shuttle, no en la estación, pero por toda una serie de razones me he encontrado en esta situación, por lo que no he tenido elección. Asignado a la misión de larga duración, me he encontrado, esta vez, con una tripulación formada por un coronel de la aviación rusa, Dmitri Kondratyev, lo ven aquí en el medio que sonríe, y Catherine Coleman, también ella es coronel, de la aviación americana pero también un científico, tiene una licenciatura en química. Me he encontrado dentro de la tripulación con estos tres a adiestrarme en Rusia para volar sobre la nave espacial Sojuz: ahora, volar en el Shuttle es como aprender a conducir un Ferrari, más o menos, es una cosa realmente diseñada y construida al límite, al extremo, muy delicada pero muy capaz. Luego llegas a Rusia, te hacen ver la nave y te viene de pensar: “¿La ha hecho alguien en el taller en los últimos quince días? ¿La han comprado y armada con caja de montaje? ¿Estas manoplas rojas de baquelita?”. ¿Se acuerdan que había una vez estas bonitas cosas de material plástico rojo? Poco a poco aprendes el ruso, porque todo está hecho en ruso, hablan en ruso los controladores aéreos, los procedimientos, los libros, el adiestramiento es todo en ruso, y aprendes también a apreciar efectivamente este pequeño vehículo que, si de un lado parece un poco raro, del otro tiene la capacidad de ser muy simple, poco costoso y extremadamente confiable, en el sentido que cuando los rusos dicen: “El 26 de febrero a las 4.00 de la mañana parte el Sojuz de Bajkonur”, el Sojuz parte el 26 de febrero a las 4.00 de la mañana, que sean -20°, -30°, la tormenta de nieve, los osos polares. ¡Parte! El Shuttle, al revés, generalmente, antes de partir, tiene que ser pospuesto dos, tres, cuatro, cinco, doce, quince veces, porque siempre hay algo que no está exactamente, perfectamente en su sitio. Por tanto, hay ventajas y desventajas. Después de dos años y más de adiestramiento, nos hemos encontrado quince días antes del lanzamiento a hacer una cosa tradicional: los rusos son muy tradicionales. Nos hemos encontrado en la Plaza Roja a poner flores sobre la tumba de Yuri Gagarin y sobre la tumba de Sergei Korolev que es el equivalente al Von Braun ruso, antes de partir para Kazakhstan. Hemos partido de Bajkonur, este lugar secreto, una vez, secreto, donde estaba esperándonos nuestro cohete, nuestra Sojuz, que es sustancialmente casi idéntico al cohete de Yuri Gagarin, tanto es verdad que la plataforma del que se lanza, que es ésta, siempre es la misma. Siempre aquella de hace 50 años, de donde Yuri Gagarin ha partido. Me gusta esta foto porque es un poco nacionalista, está la bandera rusa, la bandera americana, la bandera italiana y la bandera del Kazakhstan. No ocurre todos los días, tener la bandera italiana que se agita en las estepas del Kazakhstan. Nos hemos encontrado allí, era diciembre, por la noche hacía -20°, -30° pero, implacablemente, nos han metido dentro del cohete y a medianoche, medianoche y veinte, si no me equivoco, hemos partido hacia la estación espacial internacional.

¿Cuánto tiempo tarda este vehículo, mucho más pequeño, a ponerse en órbita? Ocho minutos y medio, otra vez. Siempre el mismo. Es un poquito más fuerte, si tengo que ser sincero, en lugar de 3 g llega a 4 g y algo, pero el lanzamiento es muy parecido al Shuttle. El Shuttle parte mucho más fuerte luego disminuye un poco, éste parte mucho más lento y luego va más fuerte al final, pero más o menos es lo mismo.
Volvemos al discurso de antes: si tuviera que enviar a la mayor parte de ustedes, podrían afrontar indudablemente un lanzamiento sin ningún problema en este vehículo. Ocho minutos y medio y estás en órbita, estás sobre una nave con el espacio interior equivalente al asiento posterior de un carro familiar. Estás aquí en el medio, esto se llama módulo orbital, es una especie de esfera de dos metros de diámetro, al interno hay equipos para la estación, víveres, cosas así. Hay un poco de espacio, se puede ir adentro, hay una especie de micro baño, en el caso tuviera que ir, pero en fin, la mayor parte del tiempo estás aplastado en esta parte central. En esta parte posterior, en cambio, está toda la parte de soporte, con los motores, los contenedores, y allí no se puede ir. En fin, 48 horas, y poco a poco te acercas a la estación espacial internacional que está yendo a 28.000 km por hora: tú tienes que hacer el enganche a 28.000 km por hora más 10 cm al segundo, y tienen que ser 10, no tienen que ser 12 o 7, si vas más lento el sistema de enganche, que está acá arriba, no se engancha, por lo tanto rebotas, más o menos, si vas demasiado fuerte desfondas todo y creas otros problemas. ¡Cosas sucedidas, además! Todas estas cosas han sucedido en el pasado. La nave espacial Sojuz tiene un sistema de control, de piloto automático, por lo que la tripulación generalmente monitoriza lo que está haciendo el piloto automático y, en caso de problemas, interviene y soluciona la cosa. Para nosotros ha ido bien todo, nos hemos enganchado y no hemos tenido absolutamente ningún problema.
En la estación ya estaban tres astronautas más, dos rusos y un americano, que llevaban allí tres meses. Funciona así, generalmente, hay tres que están seis meses, pero después de tres meses reciben a tres nuevos astronautas, y se va adelante así de modo de tener siempre tres experimentados a bordo. Cuando estás en órbita, al principio es un poquito complejo, difícil, por lo tanto es bueno tener a alguien que lleve allí tres meses. Luego hemos llegado. He aquí Dmitri que sonríe de nuevo, Cady y Scott y nosotros tres, tres meses después, aquellos tres que estaban se han ido y nosotros nos hemos convertido en los experimentados, he aquí siempre ellos, Dmitri, esta vez ha llegado a ser comandante de la estación. Ésta es una foto hecha al día siguiente, estaba ordenando mi cubículo personal, mi cabina, que es ésta a la izquierda, una especie de cabina telefónica: cada uno de nosotros tiene una y aquel es tu espacio personal, puedes entrar aquí y cerrar todo, apagar la luz. Estás bastante aislado, hay un sistema de circulación de aire por lo que no mueres, en caso de emergencia hay un altavoz que te despierta. Cuando me han dado aquel de la izquierda, he pensado: menos mal que me han dado aquel en la pared, porque yo a dormir como un vampiro como este de aquí, no lo hubiera logrado. O peor aún, he pensado, si me hubieran dado la tumba acá bajo: ¡en cambio se la han dado al ruso! Es realmente un sitio fuera del mundo, porque estás sustancialmente en caída libre, estás cayendo pero es la nave que está cayendo alrededor de ti, estás en esta situación de micro-gravedad, suceden cosas realmente extrañas, ya no puedes caminar, suceden una serie de cosas interesantes. Éste es el logo que ha sido creado por la Agencia Espacial Europea para esta misión. De este logo, son importantes este mapa, estos engranajes y este libro, porque son los tres pilares de la misión: la investigación, la tecnología y la educación, las actividades principales que hemos hecho durante estos seis meses. Ésta es la diapositiva equivalente de la NASA, y como es de la NASA, tiene que ser legible: es decir, tienen necesidad de un año de adiestramiento para entender algo. Hay al menos unos cincuenta acrónimos, allí dentro, pero es la lista de todos los experimentos que hemos hecho en varios sectores: investigación humana, física de los fluidos, etc. Ésta es Cady Coleman en el laboratorio japonés que hace alarde de su corte de pelo. Efectivamente, cuando estás en órbita, suceden las cosas más extrañas: uno no las piensa, luego estás en órbita y te encuentras con el pelo largo, ¿qué haces? El problema sin embargo es que como vuela el pelo, vuela o se mueve o se distribuyen de otra manera también los líquidos que generalmente están en la parte inferior del cuerpo, tirados hacia abajo por la fuerza de gravedad, aquí van hacia arriba. En efecto, si ven, las caras están bastante rojas porque hay mucha sangre, están muy irrigadas por la sangre, pero también hay un levantamiento de la presión hidrostática dentro del cráneo que lleva a un aplastamiento del cerebro, un aplastamiento del nervio óptico, un aplastamiento del ojo. Tú estás en órbita y ya no ves nada, al menos yo ya no veo nada, tengo que ponerme las gafas. Generalmente, cuando se vuelve a la tierra se recobra. Generalmente: ha habido tres casos de astronautas americanos que no la han recobrado, por ejemplo.

También sucede que hay un mecanismo al interior que decide que, no habiendo ya fuerza de gravedad, podemos desmantelar el esqueleto. Y por lo tanto se empieza a perder calcio, literalmente se derrite el esqueleto. No exageramos, se derrite velozmente, unas diez veces más veloz que una típica persona con osteoporosis, aquí sobre la tierra. Por lo que, sustancialmente, mi esqueleto, a fin de cuentas, más o menos, en estos seis meses en órbita ha envejecido diez años. ¡Mi esqueleto es más viejo que yo diez años, esta cosa es interesante! Y se hace toda una serie de investigaciones: si miran con atención, Cady tiene encima toda una serie de instrumentaciones médicas, precisamente para calcular, para ver, para medir estos ciclos circadianos, para entender un poco todos estos cambios que suceden en órbita. Aquí estoy haciendo experimentos. Estamos mirando cómo se comportan otros seres vivientes: aquí había cerca de 200 micro gusanos de un milímetro, dentro de este contenedor y los científicos de tierra miraban cómo se estaban comportando. Teníamos 21 de estos contenedores, algunos con células cancerígenas, otros con células de órganos humanos o animales: también eso hace parte de la investigación en el espacio. Tal como aquí, no es Cady que está poniendo la sal en mi sopa, como parece: pone gel en estos sensores de modo que los científicos puedan medir la actividad del cerebro, porque lo que sucede es que tú estás en órbita, estás sano pero ha cambiado el ambiente, en un modo tan pesado que es como si fuera menos hábil, incluso te vuelves minusválido siendo hábil. Los científicos tratan de entender cómo el cerebro se readapta a esta nueva situación, para tirar fuera paradigmas que se pueden utilizar luego en la vida de todos los días, cuando alguien tiene un ictus, un problema, un accidente, cosas de este tipo. Éste es Scott que está haciendo un experimento tecnológico, está mirando cómo se reparten los líquidos en órbita. Yo también quise hacer un experimento, pero no hemos tenido muchísimo tiempo. Imaginen qué sucede, aquí en la tierra, si tengo un contenedor con líquido: ¿cómo se distribuye si tuviéramos que ir en órbita? ¿Prueben a imaginar qué sucede, adónde va la parte vacía? ¿Va hacia arriba o hacia abajo? ¿A derecha o izquierda? ¿Adónde va? ¡La cosa no es tan simple! Ésta es Coca Cola, también hace la espuma.

Efectivamente, lo que sucede es que la parte vacía se reparte al centro, por lo que las paredes atraen el líquido y sucede esta interacción: acá en la tierra no se ve porque existe la fuerza de gravedad, allí en cambio se ve. Lo que han descubierto es que, cambia la forma del contenedor, se aplasta un poco, el líquido al interior se comporta de modo completamente diferente. Son experimentos tecnológicos que hacíamos en órbita. Ésta siempre es Cady que está cabalgando un horno espacial, una especie de horno que es capaz de derretir pequeños trozos de metal y hacer aleaciones: en ausencia de gravedad, se forman perfectamente. Luego se llevan a tierra y se pueden evaluar y medir.
Luego hemos hecho actividades educativas. Esta cosa de la educación es muy importante, ha sido muy importante involucrar a los chicos de las escuelas, hacerles entender que ser científico no es estar loco, es algo al alcance de todos. Hacer entender que la ciencia, la tecnología son cosas interesantes e inteligentes. A menudo, en los medios de comunicación, damos imágenes de personas de éxito: cantantes, futbolistas, modelos, cosas de este tipo. Quizás, hacer ver a los chicos que trabajando por la ciencia se logra ser personas de éxito, y se tiene también satisfacciones, es importante. Hemos hecho un proyecto llamado Green House, un experimento simple: hemos hecho crecer aquí adentro pequeñas plantas. En la tierra, había 800 escuelas en toda Europa donde habían hecho crecer plantas iguales: hacíamos observaciones cruzadas. ¿Cómo crecían las plantas en la estación? ¿Cómo crecían en Varsovia? ¿Cómo crecían en Milán, en Roma, en París, en Oslo? Es de veras interesante, esta cosa. Tal como es interesante este otro proyecto, llamado proyecto educativo Mission X, subtítulo, Train like an astronaut, que no quiere decir “vas en tren como un astronauta” sino “adiestrados como un astronauta”. Porque al final, en la estación por todas estas problemáticas, con la ausencia de gravedad tenemos que estar realmente atentos, de un lado, a la alimentación, del otro, a mantenernos en forma física, tanto es así que hacemos dos horas de ejercicio físico al día, sobre la cyclette o sobre la cinta caminadora. Interesante como, sea sobre la cyclette que sobre la cinta caminadora, tú tengas que atarte, porque de otro modo vas a sacudir la cabeza con el techo después del primer paso. Y luego de una hora de ejercicio sobre una máquina especial que te permite hacer pesas en ausencia de peso, por lo que aplastas la columna vertebral y haces trabajar tus músculos contra esta fuerza. La razón de esta Mission X es dar un ejemplo a los chicos, tratar de estimularlos a hacer actividad física y a controlar lo que comen. Hoy por hoy, especialmente en los EE.UU., sucede que hay una alta incidencia, para los chicos, de enfermedades que una vez no existían: diabetes, obesidad, cosas de este tipo. ¿Por qué? Una investigación ha dicho que los chicos de hoy comen mal, comen lo que encuentran dentro del frigo cuando quieren, y no hacen ejercicio. No es que yo hiciera ejercicio, cuando era pequeño, no iba al gimnasio, iba afuera, estaba afuera la mitad de mi jornada a correr y saltar y pelarme las manos y las piernas. En cambio, ahora, la mayor parte de los chicos está en casa en el ordenador o a ver la televisión. Y eso lleva a tener problemas. Por tanto, la idea era Mission X, “adiestrados como un astronauta”, “emula a un astronauta”. También hemos hecho actividades con los radioaficionados, conectando las escuelas. Hemos hablado con 10.000 chicos desde la órbita, 77 contactos de la estación espacial, para inducirlos a seguir las cosas tecnológicas.

Para acabar, una cosa muy bonita: desde hace un par de años en la estación hay un módulo nuevo que se llama “Cúpula”, también esto, además, construido aquí en Italia como el 40% de la estación tal como el “nudo 3”, construido aquí en Italia. En esta cúpula es posible mirar la tierra que gira abajo. No usamos la cúpula para ir a sacar fotos en la tarde, o al menos, no es ésta la razón por la que ha sido construida: dentro de la cúpula hay joystick, controles con los que es posible maniobrar una especie de grúa espacial que usamos para hacer cosas tecnológicas, como por ejemplo capturar al vuelo una nave espacial de abastecimiento japonés, larga 12 metros, ancha 5, que pesa muchas toneladas y se para a 10 metros de la estación: nosotros tenemos que ir a agarrarla. Hay un instante de palpitación, porque si haces una operación equivocada y la chocas, empieza a rodar. Luego hace falta decirles a los japoneses: “Disculpen, su nave está rodando hacia el Océano Pacífico”. Y probablemente ellos te contestarán: “Disculpen, pero no comerán en los próximos tres meses”.

Es interesante la tecnología de este brazo mecánico porque, si miran con atención, tiene una mano y una muñeca, una serie de articulaciones que equivalen a nuestra muñeca, una articulación equivalente al codo, y de la otra parte tiene otra muñeca y otra mano, por lo que este brazo puede caminar, puedo cogerlo, engancharlo de una parte y desengancharlo de la otra. La estación es larga 100 metros y el brazo solo 25, por tanto, si tengo que ir a trabajar allá abajo, lo hago caminar hasta allá abajo y luego lo maniobro. Es una tecnología realmente interesante, la contribución canadiense en la estación espacial internacional: teniendo que desarrollar esta tecnología, han logrado convertirse en líderes mundiales en el sector de la robótica, de los frenos y de los motores que hay en el brazo, tanto es así que últimamente, basándose en esta tecnología, han construido un mini brazo mecánico que es capaz de hacer operaciones quirúrgicas remotas.

En la estación no hay mucho tiempo libre: cada día, desde Huston, te mandan una planificación diaria, se empieza a trabajar a las 7,30 de la mañana y se va adelante, teóricamente, hasta las 7,30 de la noche. Hay una hora de pausa para el almuerzo, dos horas de ejercicio físico, pero está todo planificado, por tanto tienes que correr y no se logra generalmente ni comer porque, si cometes un error, te parte el almuerzo. Se llega a la noche a las siete, se habla con los centros de control y, entre una cosa y otra, llegan las diez, hora en la que, teóricamente, se debe ir a dormir. Se duermen ocho horas, así después uno se despierta y recomienza. Esto no te permite hacer nada de las cosas que tú quieres verdaderamente hacer, cosas personales: sacar fotos desde la cúpula o llamar a los amigos por el teléfono de bordo, mandar mensajes en el twitter o escribir la posta electrónica, cosas de este tipo. Yo en efecto no iba nunca a la cama a las diez, iba a dormir a la una de la madrugada, hacía tres horas de estas cosas personales y luego por la mañana me despertaba un poco más tarde. Cuando teníamos un poco de tiempo, nos metíamos en la cúpula y mirábamos para abajo, tomábamos fotos. Que es una de las cosas más bonitas que se puede hacer allá arriba. Querría hacerles ver un filmado que no he hecho yo, ha sido hecho por astronautas que apenas han bajado de la estación. Han montado en las ventanas cámaras fotográficas como las nuestras, sobre los caballetes, y han programado la máquina para que sacara fotos en secuencia, durante estos pasajes. Veamos juntos éste filmado.

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Esto verde que ven es la atmósfera, los pequeños relámpagos que ven de vez en cuando son temporales, rayos. Miren si logran reconocer algunas de las zonas que estamos sobrevolando en este momento. Aquí a la derecha, ¡una tormenta! Éste es un paso sobre el Norte de Europa. ¡He aquí Italia! Grecia, Turquía, Chipre, Medio Oriente, El Cairo, el Nilo, los desiertos de Arabia. De vez en cuando se puede ver una aurora boreal, el espectáculo de estas cortinas que vuelan hacia arriba. Ha ocurrido, el pasado diciembre, de ver un espectáculo ¡de veras increíble! No era precisamente Navidad pero casi. Luego están las tomas que se hacen de día, donde se ven cosas interesantes como los huracanes: éste es un huracán, por ejemplo. Para acabar, un paso sobre los desiertos de África, éste es el Nilo, El Cairo, el Sinaí, el Mar Muerto, el Medio Oriente, luego, yendo adelante, la noche orbital. Son espectáculos de veras hermosos: merece la pena afrontar este viaje para llegar allá arriba y ver así la tierra. Ahora veamos algunas de las fotos que hice yo. He hecho cerca de 26000, en estos seis meses en el espacio. Éstos son glaciares de Sudamérica, en Patagonia. Aquí estamos al Norte del Canadá, en invierno, está todo helado, todo bajo cero, con estos ríos de agua un poco más caliente que hacen una especie de acuarela. Las dimensiones son kilométricas, están mirando cosas macroscópicas, no pequeñas. A mí, efectivamente, de vez en cuando me parecía mirar en el microscopio pero estaba mirando un microscopio que me daba una imagen macroscópica. Aquí estamos en la Amazonía. Es interesante esta foto, me gusta tal como es, casi parece un tapete: cuando uno la mira con atención, ve que este riachuelo, que parece un riachuelo, es de muchos km, ¡no es como un río de los nuestros! Si estás en esta orilla, probablemente no ves la otra orilla. El color de este río es un poco marrón, porque hay tierra disuelta en el agua. Si uno la mira con otros ojos, entiende que ésta no es una foto estática sino dinámica, en este momento allí se está moviendo una colina. En todo momento, todos los días hay colinas que se desplazan de un punto a otro. Por tanto, cambia, la morfología cambia, ¡la naturaleza no está firme como pensamos que sea! Si miramos esta foto, vemos que este río ha cambiado de curso: estamos hablando de 80, 90 km de dimensión. Cambia en continuación mientras nosotros pensamos que los ríos son estáticos. Se entiende que quizás no sea el caso, si tuviéramos que construir una ciudad, hacerla aquí, ¿verdad? En mayo del año pasado he sacado esta foto: es el Misisipi desbordado en los Estados Unidos. La hice pintar a propósito, todas las áreas que no son verdes, están bajo el agua, han sido inundadas. Millares y millares de kilómetros cuadrados inundados por el río, con toda una serie de problemas. Quizás debamos trabajar con la naturaleza y no contra la naturaleza. ¿Aquí dónde estamos? El Gran Cañón. Y éste a la derecha, ¿qué es? Es el río Colorado. Aquí ya ha sucedido lo que hemos dicho, este río en los siglos se ha llevado todo lo que había alrededor, y ha quedado un agujero, el Gran Cañón: es grande, no es un agujerito pequeñito. Aquí estamos a un kilómetro y medio de profundidad, unos treinta kilómetros de diámetro: se ha desplazado una montaña entera que ha terminado por otra parte. Y ahora, ¿qué le ha sucedido al río aquí abajo? Ha bajado de intensidad, en los últimos años se ha convertido casi en un canal, porque ahora usan el agua del Colorado y de todos aquellos ríos para alimentar a las varias ciudades, para mantener verdes los prados de las casas o los campos de golf. Hace falta tener cuidado, también allí. ¿Aquí, dónde estamos? En el Caribe, ésta en alto a la izquierda es Cuba, éstas son las Bahamas. Mirando esta foto, me han despertado la curiosidad estas áreas no planas: cuando he ido a sacar fotos de detalles, he visto cosas realmente interesantes. Pasamos de profundidades kilométricas a metros o aun menos de profundidad, con estas arenas arrastradas por las corrientes. Un ecosistema muy importante. Éstas son otras pequeñas islas, recuerden que estamos hablando de kilómetros y kilómetros, no de cosas pequeñitas. Éstas son cosas realmente grandes pero si están en un avión no logran verlas. ¿Ven esta isla en el medio y estas cortinas tiradas? Estamos en Dubái. Y aquí, en Bahréin, no lejos de los Estados de los Emiratos Árabes. Mirar esta foto me hace sonreír, pensando que han construido islas en el mar, en forma de pez. En cambio, si miran abajo a la izquierda, ven la barrera coralina que se extiende, se extiende y luego llega allí y se detiene. No es que se detiene, es que han dragado toda esta área para sacar tierra y hacer estas islas.

Si desde el espacio logro ver estas cosas - hablamos de kilómetros y kilómetros -, quiere decir que hay un impacto ecológico. Estamos provocando impactos aquí y allá, relativamente pequeños, pero cuando los juntamos uno tras otro, indudablemente algo cambiamos. Indudablemente, aquí, las corrientes han cambiado. No sé qué harán en el futuro estas islas, si sobrevivirán. O sea, aquí y allá lo estamos cambiando este planeta, y está claro que, de allá arriba, se ve cómo este planeta esté un poco en equilibrio: tenemos que estar atentos a lo que hacemos. Éstos son los desiertos. Los desiertos son muy bellos vistos desde allá arriba, porque no hay nubes generalmente. Es un desierto, no llueve, no hay nubes. Generalmente los desiertos están sobre superficies planas, quizás una vez fueron océanos, incluso alguno tiene sal en la superficie: tienen una superficie plana sobre la que el viento ha atraído estas arenas, generalmente más de una parte que de la otra. Aquí el viento es un remolino y ha creado estos garabatos interesantes. Pero no se pierdan allí dentro porque probablemente no saldrían. Éstos son otros vientos, mucho más lineales, que tiran las arenas a las dunas: viene de pensar que me hubiera perdido, yendo en aquella dirección en lugar de tratar de superar las dunas en esta otra. Éste es otro desierto de la Arabia Saudí, antes estábamos en Yemen. Las arenas han cubierto casi completamente esta base plana, con un camino en el medio. Aquí, en cambio, estamos en Egipto, a éstos los llaman “desiertos blancos”, con una fuerte concentración de arena sobre este lado. Además, mirando por la tarde esta foto he pensado: “Caramba, tengo que limpiar la cámara, está muy sucia, mira cuantas manchas negras hay”. Porque, en órbita, la electricidad estática ensucia mucho más el sensor que lo que ensucia en la tierra: el polvo va por ahí, mientras en la tierra se asienta. Luego me he dado cuenta que a cada una de estas manchas negras correspondía una mancha blanca. Estaban estas nubecillas que proyectaban sombras negras, ¿ven? Y por lo tanto me he divertido en pensar que éstas fueran muchas nubecillas de Fantozzi, con Fantozzi que seguía la nubecilla para evitar ser quemado por el sol del desierto. Ésta a la izquierda es una foto interesante, una zona completamente oscura, con tantas ciudades, con tantas plantas, un cruce de autopista, una clara línea de demarcación y luego el desierto con otra ciudad extraña. ¿Dónde estamos, en el Cairo? ¿Y cómo saben que estamos en el Cairo? Si miran cuidadosamente, ven las pirámides en el medio. Las pirámides son uno de los monumentos más importantes de la antigüedad: piensen un instante que, si tuviéramos que hacer hoy las pirámides, nosotros las construiríamos en medio de la ciudad. Pero los Egipcios, que eran un poquito más inteligentes han pensado ponerlas donde no llegaba el Nilo, también porque las momias no eran capaces de nadar y por lo tanto, para evitar que acabaran bajo el agua, las han puesto justo donde el Nilo no llegaba. ¿Aquí dónde estamos? Ésta no es una montaña, es un volcán, estamos en Europa, efectivamente es el Vesubio. Para empezar, ¿ven que el área afectada por la erupción de 79 d.C. al final no era pequeñita, era bastante grande? Si van a ver alrededor de las ciudades, ven que hay mucha gente. Pero si uno quiere ver y entender la extensión de las poblaciones de las ciudades, tiene que ir a sacar las fotos por la noche. He esperado para sacar una foto por la noche, he esperado algunos días y he sacado en la noche la foto. Bajamos un poco las luces. He sacado la foto de Nápoles por la noche, según ustedes ¿dónde está el Vesubio, acá? Éste es el Vesubio y se encuentra a un diámetro del centro de la ciudad. Piensen que aquí alrededor viven un millón de personas, por lo que si el Vesubio se enfada otra vez, serán problemas. Hace falta estar un poco atentos a estas cosas, yo espero que no se enfade, sin embargo. ¿Aquí dónde estamos? ¡En Apulia! No estamos en Apulia, ésta es Florida. Éste es Miami, Cabo Kennedy, Orlando, Tampa, etc. Mirando la foto por la noche, es interesante ver dónde está la gente, se pueden hacer una serie de consideraciones. Por ejemplo: si una nación tiene tanto poder industrial y económico, logra construir una infraestructura como ésta, es decir tener muchas zonas iluminadas muy fuertes, porque se necesita una potencia industrial para hacerlo. Además, se comprende también si una ciudad es nueva o vieja, porque generalmente aquellas nuevas como aquellas americanas, son todo escuadradas. ¿Ven que parecen hechas con la escuadra? Si las miran cuidadosamente, están todas hechas así. Por lo que, una ciudad relativamente nueva es escuadrada y una ciudad vieja está más alrededor del centro porque empezaban por dos, tres, cuatro casas, y se volvían como las nuestras como Roma como Milán. ¿Aquí dónde estamos? Ésta es una capital de Asia. ¿Es una ciudad nueva o vieja? Está toda alrededor del centro, ésta es Tokio: piensen que en esta zona viven 37 millones de personas. Más de la mitad de Italia vive en un área grande tanto como Lombardía, probablemente. Es un impacto muy fuerte, aunque los japoneses estén muy atentos, es en todo caso un impacto muy fuerte. ¿Aquí dónde estamos? ¿Ciudad nueva o vieja? Eh, me gusta porque he sentido a la mitad de ustedes que dicen nueva, y mitad que dicen vieja. Eso fue un truco, lo he hecho a propósito. Ésta en alto a la izquierda es Pekín, una ciudad vieja, que sin embargo tiene una infraestructura vieja y por lo tanto no se logra entender, una infraestructura escuadrada, muy grande, pero alrededor del centro. Pero esto les hace ver un momento que la China está creciendo fuertemente como nación industrial: en efecto, tienen la capacidad industrial de construir una infraestructura de este tipo. Aquí viven una decena de millones de personas, se necesita una estructura muy grande: si hasta hace treinta años andaban con bastones y bicicleta, ahora ya no, indudablemente. ¿Aquí dónde estamos? Es una posición un poquito extraña, se ve con un ángulo diferente del modo al que estamos acostumbrados a verlo: en la estación, pasas sobre la tierra por los rincones más extraños. Entonces, esta foto es del Norte de Europa, digamos sobre Inglaterra, y estamos mirando el Sur de Europa.

Me gusta que, cuando estoy en Italia, la mayor parte de la gente diga: “¡Italia, la veo! Ahí está, la bota, Turín, Milán, Venecia, Florencia, Roma, Nápoles. ¡Italia, Italia!”. Bueno, Italia, debería decir Europa, ésta es Alemania, ésta es Suiza, este agujero negro, Austria. Si ustedes fueran un extraterrestre y tuvieran que volar sobre Europa, y tuvieran que decir cuál es la nación más industrializada, ¿qué dirían? Bueno, no sé si es el caso de aplaudir, pero en fin, como extraterrestre diría: “¡Estoy seguro que Italia es la nación de Europa que tiene la mayor disponibilidad de recursos naturales”. ¡Petróleo! ¿Cómo? ¿No tenemos petróleo en Italia? Ah ya, es verdad. ¿Centrales nucleares? Indudablemente en Italia. ¿Cómo? ¿No tenemos centrales nucleares? Ah, es verdad, compramos la energía de los suizos, de los austríacos, de los franceses. Compramos la energía de los otros Países que son un poco más atentos para usarla y para quemarla en el espacio. Porque es lo que estamos haciendo. Porque si yo de la órbita veo toda esta energía, está disipada en el espacio, no sirve para nada. Una farola alumbra la calle y no el espacio. Ésta que vemos es toda energía disipada para nada. Deberíamos estar un poquito más atentos a cómo usamos nuestros recursos. Quizás, si apagáramos la mitad o dos tercios de las luces que tenemos en las calles, igual veríamos. Quizás ésta es la razón del spread entre Alemania e Italia.

Tengo que decir que Italia vista de allá arriba es muy bonita, casi te quedas sin aliento, pero no sólo de allá arriba, para mí y para todos. Además, mandaba estas fotos vía Twitter y todos se quejaban: “Eh, otra foto de Italia, ¡basta, basta!”. Y yo decía: “Sí, en cambio, efectivamente lo que sucede es que Italia está en una posición tan ventajosa, 45°, no hace ni demasiado calor ni demasiado frío, tiene el mar Mediterráneo alrededor y la corona de los Alpes. Por lo que, tiene esta posición realmente ventajosa y una historia muy larga, es bellísima”. Deberíamos verdaderamente cuidar de este tesoro y tratar de utilizarlo un poco mejor: desde allá arriba es un espectáculo estupendo. Les he dicho que cuando estaba en órbita no me acostaba temprano, sacaba estas fotos, están todas en el sitio con una serie de comentarios, si quieren ir a mirar: de ellas he mandado 632 un poco desde todo el mundo. Por lo cual, vayan a divertirse un poco. Para acabar, en estos seis meses de misión hemos hecho tantas otras cosas, además de estos experimentos científicos, tecnológicos, educativos. Hemos recibido naves de abastecimiento, ha sido un vaivén continuo: una japonesa, dos rusas, una europea. Esta nave, construida en Europa, se llama ATV, una joya europea que nos ha llevado estos abastecimientos. También hemos celebrado el quincuagésimo de Yuri Gagarin, estábamos todos contentos: aquí sonríe, en aquel entonces estaba con nosotros en efigie, porque era el 12 de abril de 2011. Ha sido un día de fiesta para nosotros, incluso nos ha llamado Putin de la estación espacial y hemos comido de modo diferente de lo usual, a base de latas, latas, latas y ¡un salame! ¡Menos mal! Durante estos seis meses hemos recibido dos Shuttles en su última misión: han llevado piezas, abastecimientos para la estación. Es interesante cuando llega el Shuttle, porque de repente el número de extraterrestres se duplica, de seis a trece. Tienes a estos locos que por quince días llegan a tu casa y revuelven todo. Cuando el Shuttle llega a cien metros por debajo de la estación, se detiene, se gira y tienes que hacer una serie de tomas que están detrás, fotos que sirven para ver si hay algún problema: he aquí Cady con su teleobjetivo y sus instrucciones. Éste es mi teleobjetivo y mis instrucciones y estábamos esperando el Shuttle. Éste es el segundo Shuttle que ha ido en órbita, tenía un experimento administrado por el CNR (Organización Europea de Investigación Nuclear) de Ginebra con este instrumento que se llama Alfa Magnetic Spectrometer. Un experimento interesante, muy caro y muy complejo, que ha sido llevado a la estación espacial y está recolectando partículas que llegan del universo. La razón de todo esto es que los físicos han sacado la cuenta de lo que hay en el universo, han empezado a medir lo que está alrededor de nosotros, y han descubierto que falta algo, ¿no, Marco? Hay algo que no va entre lo que debería ser y lo que logran ver y medir. ¿Según ustedes, qué falta? ¿Lo saben? ¿Falta cerca del 96% de las cosas que deberían estar, y no se sabe dónde está, este 96%. Y esto es uno de los instrumentos que podría llevarnos a solucionar ese problema que es muy importante, para medir por ejemplo la antimateria. ¿Existe, esta antimateria? ¿Podríamos utilizarla para hacer energía limpia? Éstas son cosas realmente interesantes. Hemos hablado con el Presidente Napolitano, además, como miembro de la tripulación del Shuttle había otro astronauta italiano, Roberto Vittori. Allí está, mientras juntos desplegamos una bandera que el Presidente de la República le ha dado por el 150° de la unidad de Italia, la hemos hecho aletear en órbita mientras hablamos con el Presidente de la República. Ha sido interesante, ha habido un momento en que dos italianos han estado fuera del mundo. También hemos hablado con el Santo Padre, el Pontífice. Ha sido un discurso interesante: yo me esperaba que el Santo Padre nos hablara un poco del universo, del infinito, en cambio ha iniciado a hacer preguntas y a preguntarnos cómo hacíamos las cosas. Ha sido realmente interesante. También ha sido importante, porque el Santo Padre hablaba en inglés con toda la tripulación y ha empezado a hablar conmigo en italiano, se ha dirigido directamente a mí, porque justo unas semanas antes había fallecido mi madre mientras estaba en órbita. Un momento importante para todos nosotros y el hecho de que estuviera el Santo Padre que hablaba de esta cosa, ha portado alivio a mí y a toda la tripulación. Y por fin, Dimitri sonríe a boca abierta. Ésta es la última foto en el momento de volver a casa: hemos entrado en la nave Soyuz, listos para volver a tierra. Ha habido un momento extraño, nunca ocurrido antes, nos han dado la autorización de detenernos a 200 metros de la estación para ejecutar maniobras complejas y hacer una serie de fotos. Éstas son las únicas fotos de la estación espacial internacional con el Shuttle enganchado: las hemos hecho en el momento que nos hemos desenganchado, otro momento de privilegio y extrema belleza. Después de eso, hemos regresado. El Shuttle, cuando regresa, regresa más o menos como un avión de línea, es bastante suave. El Soyuz, no. El regreso del Soyuz es una secuencia de eventos catastróficos que suceden uno tras otro, que te dejan estupefacto, por lo que piensas: “Fue bueno, hasta luego, nos vemos la próxima vez”. Y después de una serie de estos eventos, te encuentras colgado al paracaídas en este espacio muy pequeño, achatado dentro en posición fetal, esperando lo que los rusos llaman “aterrizaje mórbido”, que, les puedo asegurar, no es para nada mórbido. Me viene de pensar que su definición de aterrizaje mórbido sea un accidente en autopista entre una tractomula y un carro común: tú estás en el carro, menos mal que tienes el cinturón y el airbag, porque de otro modo te aplastarías. Después de eso, naturalmente la nave ha pasado a través de todas estas fases sobrecogedoras, como ven no está en muy buenas condiciones, y tú esperas una media hora que construyan una especie de trípode de modo que puedan pasar encima. También hemos sido afortunados, nosotros, porque generalmente, si hay viento, en lugar de caer así, caes y empiezas a rodar por la estepa rusa. Y si no desenganchas velozmente el paracaídas, partes y haces la cabalgata sobre la estepa rusa a la cosaca. Construyen este trípode y luego vienen a sacarte fuera. Han sacado primero a Dimitri, que no estaba mal. Cada uno de nosotros vive este regreso a la atmósfera de manera diferente, porque depende de cuanto eres alto, etc. Generalmente, aquellos pequeños y las mujeres padecen mucho menos este regreso. Cady tiene las gafas, está hablando con el teléfono satelital con el marido, saluda como la reina de Inglaterra, si no supiera que ha regresado del espacio, diría que vuelve de las vacaciones, ha estado en Rímini quince días, vuelve y saluda. Después de eso, me han tirado fuera a mí, que tengo que decir que estaba un poquito más cansado. Esta gravedad, me ha dado ganas de decir en inglés “gravity sucks”, que no se traduce muy bien en italiano pero se puede traducir “la gravedad es un asco”, porque esta gravedad es realmente fuerte. Miraba el reloj y decía: muchachos, pero pesa tres kilos, este reloj, y no lograba tener las manos alzadas, no lograba hacer nada. En efecto, cuando me han depuesto de la cruz, noten bien en la mano derecha la bolsita para vomitar, he logrado a duras penas levantar el dedo para decir: “Estoy bien, basta con las fotos”. Aterrizas en la estepa del Kazakhstan, te ponen en un helicóptero ruso, una hora y media de vuelo, llegas al aeropuerto más cercano, te cargan en un avión de la NASA y haces 22 horas de vuelo para volver a Houston. Es un viaje un poco complejo, tengo que decir. Ésta es la historia del regreso.

Hablamos un instante del presente y el futuro. Nosotros estamos en la estación espacial internacional. En Houston hay los controladores aéreos, controlan todo, nos dejan dormir en la noche, si hay un problema o una emergencia, solucionan ellos. En seis meses nos han despertado una vez para cerrar una válvula, del resto han pensado ellos. Es un modo bastante interesante de trabajar. Pero ya, si tuviéramos que ir un poco más lejos, a la luna, la luna está a 350.000 km, más o menos: si tuviéramos que tomar uno de nuestros cohetes, iríamos allí en tres, cuatro días, más o menos, 8 minutos y medio para estar en órbita, 3, 4 días para ir a la luna. También en la luna, si hay un problema, llamas a Houston: “Houston, we have a problem”, y se soluciona la situación. Pero si tuviéramos que continuar en la exploración e ir al planeta más interesante cerca de nosotros, o bien a Marte, tendremos que hacer algo diferente. Ir a Marte quiere decir hacer un viaje que dura 8, 9 meses de ida, después de eso otro de 7, 8 meses, un año, esperando que Marte vuelva hacia la Tierra, y luego 7, 8 meses para volver atrás. Entonces, un viaje ida y vuelta son 2 años, 2 años y medio, 3. Piensen en tomar 8, 10 personas, ponerlos dentro de la nave y hacerles hacer este viaje: empieza a convertirse en algo complejo. Si estás en Marte y tienes un problema, y llamas Houston - “Houston, la válvula 27 alfa me parece que no funciona bien, ¿das un vistazo, por favor?” - esperas una decena de minutos y te contestan: “¿What? Say again”. O mejor: “¿Qué? Repite”. Quiero decir, cambia completamente el paradigma. Ya no pueden haber controladores aéreos en tierra que te controlan la nave, tienes que hacerlo solo o tiene que haber un sistema tecnológico muy superior a aquel que tenemos ahora. Ir sobre Marte, por cuanto me concierne, hoy por hoy no es posible con la tecnología que tenemos, pero si tuviéramos que trabajar, hacer un programa serio, para los próximos 10, 15 años lograríamos mandar un ser humano a Marte, tal como hemos mandado en estos días un robot que nos manda bonitas fotos. Ir a Marte, según yo, es un objetivo posible, inteligente, humano, hace parte del conocer. Y quizás debamos trabajar más sobre esto y construir menos cruceros u otras cosas de este tipo. También admitamos ir a Marte: pero si miramos un poco más allá, a las estrellas acá alrededor, podríamos pensar que por cada una de estas estrellas hay un planeta o más planetas asociados. Por tanto, contando las estrellas, podríamos contar los planetas: ¿pero dónde están las estrellas? Ésta es una foto de la estrella más cercana a nosotros, fuera del sistema solar. Si se fijan cuidadosamente en esta foto, hay un círculo rojo: la estrella en el medio es Próxima Centauri, y se encuentra a 4,2 años luz, más o menos. Lo que quiere decir que, si tuviera que ir a la velocidad de la luz, 300.000 km al segundo, me tomaría 4,2 años ir allá arriba. Pero como a la velocidad de la luz no puedo ir - hoy por hoy podemos ir a la velocidad de nuestras naves, 30.000 km/h más o menos -, para ir a la Próxima Centauri, he hecho esta mañana unas cuentas y ha resultado162.000 años, que es mucho, y ésta es la estrella más cerca de nosotros. Es aquella que, en comparación, está entre mí y esta flor. Si me fijo en las estrellas más lejanas, aquellas a 10 años luz, 100 años luz, 1000 años luz, están aquí en la tercera fila; la última fila allá abajo quizás serán 10 millones de años luz. Pero 10 millones de años luz para distancias astronómicas es nada, ésta acá atrás a la vuelta de la esquina. Imaginen cuantas cosas hay fuera de nuestro sistema solar, fuera de nuestra galaxia. Ésta es la foto de una galaxia parecida a la Vía Láctea: ¿cuántos planetas hay, cuántas estrellas? Mil millones. ¿Cuántas son las galaxias en el universo? Ésta es una foto hecha por el telescopio espacial Hubble: si toman un centavo de euro y lo ponen a un metro de distancia y logran mirar lo que cubre este centavo, ver lo que se ve en esta foto. Hay centenares de galaxias en esta zona muy pequeña. ¡Cuántos planetas, cuántas estrellas hay en el universo! ¡Cuánto es grande este universo! No es infinito, probablemente lo es pero no es infinito. Imaginen estar en la playa, aquí en el mar, meter una mano dentro de la arena, sacar un poco, dejar un montículo de arena allá arriba: luego comienzan con paciencia a contar los granos de arena que les han quedado en la mano. Difícil, pero se puede hacer, con un instante de calma. Cuando han acabado, tiran todo, y piensan que las estrellas en el universo, probablemente también los planetas en el universo, son más que todos los granos de arena de todas las playas de todo el mundo. Y esto les da un instante la idea de este infinito finito, que es incomprensible para nosotros pero que a mí me vienen ganas de explorar. Me vendrían ganas de ir allá arriba, a encontrar un extraterrestre.
Volvemos, terminando, a la selva. Les decía que yo era un muchachito normal, como muchos, crecido en el oratorio, sin una idea de mis capacidades. Tenía un sueño pero no estaba seguro de ser capaz de alcanzarlo. Hoy me siento afortunado de haber logrado realizar este sueño. Y tengo que decir que es difícil, complejo encontrarse delante de esta selva, pero al final hay cosas que, si pudiéramos concentrarnos un momento, podrían ayudarnos a seguir adelante, darnos fuerza. En primer lugar, según yo, sirve indudablemente la pasión: tener pasión por lo que uno quiere hacer, no te esfuerces por hacer una cosa que no interesa. ¡Encuentra la cosa que es tu pasión y hazla! No tiene que ser necesariamente el astronauta, podría ser el cocinero, podría ser el taxista, podría ser el peluquero. Si la sabes hacer bien o la haces con pasión, es mucho, mucho mejor que alguien que es abogado y va al tribunal todos los días con la cara larga así, porque no quiere estar y a lo mejor gana el triple, y además hay cocineros y peluqueros que ganan más de aquello que gano yo.

Pasión, ánimo, decisión, se necesita ser decididos, perseverancia, no detenerse delante de los obstáculos, encontrar el modo de pasar alrededor de estos obstáculos, superarlos o destruirlos, derribarlos, entender qué hacer en cada una de estas situaciones. A mí me ha dado coraje este sentido de desafío: más me decían que una cosa no se puede hacer, más la quería hacer porque me sentía desafiado. Según yo, hace falta poner juntas una serie de cosas que luego te ayudan en este viaje. Hace falta poner juntos conocimientos, que quiere decir ir al colegio, aprender, hacer cursos; hace falta tener una forma de pensar, creer en un cierto objetivo e ir adelante; hace falta tener una preparación técnica, porque con una preparación técnica adecuada se logran hacer cosas imposibles; hace falta el equipo correcto; hace falta para mí trabajar en grupo, porque nadie de nosotros es un superhéroe o un súper genio, pero cuando se ponen juntas las energías de más personas se logran hacer cosas que una sola persona no es capaz de hacer. Por tanto, trabajar en grupo, valorizar esta cosa. En fin, según yo, hace falta aprender de los errores porque cada uno de nosotros, antes o después, comete errores. Hace falta afrontar estos errores y no esconderlos, aprender de estos errores, mirarlos de frente, sacar las cosas positivas porque también están en estos errores, y botar el resto. Tomar estos errores y echárselos a la espalda, porque ya no tienen que estar delante de ti para distraerte o impedirte hacer tu viaje. Y acabo, diciendo que el futuro es nuestro, somos nosotros que decidimos qué hacer, no podemos esperar que los otros nos ofrezcan el futuro en un plato, no sucede siempre. Somos nosotros que tenemos que tomar este futuro en las manos, este toro por los cuernos, e ir adelante porque de vez en cuando, si realmente creemos y trabajamos, también las cosas imposibles se pueden realizar.

MARCO BERSANELLI:
Yo quiero sólo agradecer, a nombre de todos nosotros, a Paolo, por el testimonio que nos ha dado, y que este aplauso, esta participación que nos has permitido vivir hoy, demuestra. Hay aspectos que él nos ha hecho ver, nos ha hecho vivir, que creo hoy nos hagan salir de aquí diferentes de cómo hemos entrado: hemos visto, por ejemplo, qué quiere decir volver a ser niños y aprender a caminar, a asumir las cosas, a desplazarse en un espacio en el que ya no hay gravedad. Aquello que nosotros damos por descontado, que las cosas caigan cuando las dejamos ir, de repente nos percatamos que no lo es. Hay un modo de estar dispuestos a aprender de nuevo todo, que es propio de la condición humana, del poderse adaptar, vivir. Hemos visto una belleza, me parece, no usual, testimoniada por uno con la vibración del corazón y los ojos. Una belleza de nuestro planeta que se impone por su grandeza y al mismo tiempo por su fragilidad, porque también hemos tenido un rebote por la responsabilidad que nos toca, por como tratamos el don que nos es dado de esta belleza, de este planeta, de este mundo natural en que vivimos. Y luego, esta desproporción extraordinaria: de una parte, el ingenio, el ánimo o bien la perseverancia, para usar una de las bonitas palabras que él ha usado, la grandeza del hombre, de Paolo y del hombre que él representa, que ha dado este paso tan grande. Sin embargo, al mismo tiempo, la pequeñez, el sentirse aún más pequeños de cuando se ha partido, de cuando se ha empezado a entender. Porque el universo es mucho más grande que lo que nosotros podemos hasta hoy explorar, como nos ha dado a entender Paolo. Salimos de aquí al mismo tiempo más orgullosos y más humildes, nos encontramos todos más niños, más capaces de instruirnos, a lo mejor. De veras me ha conmovido, sea porque lo ha recordado él pero porque lo he seguido también yo en directa, aquel diálogo famoso con Benedicto XVI durante su misión: porque no se ha dirigido a ellos con discursos o con explicaciones, sino era niño también él, ha deseado escuchar su testimonio, ha querido identificarse con los ojos de quien estaba allá arriba y veía las cosas como se podían ver desde allá arriba. Éste es el corazón de un hombre vivo, de un hombre que desea la verdad, que desea experimentar la verdad. También me ha conmovido, y con esto de verdad concluyo, como el Papa, releyendo aquel diálogo, se haya dirigido a ellos como “nuestros representantes, la punta avanzada de la humanidad que explora nuevos espacios y nuevas posibilidades para nuestro futuro”. Casi como decir: Ustedes no están allí por cuenta propia, están allí llevándonos a todos nosotros, porque a través de lo que ustedes viven y descubren pueden testimoniar una belleza y una verdad más grande. El destino de todas las cosas bellas y verdaderas, es ser compartidas y ser testimoniadas. Esto es lo que ha sucedido hoy en el Meeting, gracias a Paolo.

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