Origen de la filosofia
fuente: Filosofia: le origini

Por qué en Grecia

La filosofía nace en Grecia, y no en otra civilización (Egipcia, Mesopotámica, Persa).Tal tesis no es algo que sea totalmente obvio. Como sostiene G. Reale, algunos antiguos, atribuían el nacimiento de la filosofía a otras fuentes: a los egipcios, según algunos sacerdotes egipcios de la época tolemaica; para algunos hebreos alejandrinos o para el griego Numecio de Apamea, el cual define Platón como un “Moisés enfervorizado”, su origen estaba en la Biblia (sobretodo en el Pentateuco). La verdad es solamente hasta una época tardía la filosofía griega se interesa por las sabidurías orientales, de las que nadie habla en la época de las grandes síntesis. También algunos modernos han pretendido encontrar en las sabidurías orientales el origen de la filosofía griega. Pero los pueblos orientales no poseían un saber filosófico y aunque lo hubiesen poseído (según Reale) no lo habrían podido trasmitir por dificultades lingüísticas (traducción de términos específicos). Sin mencionar que entre el pensamiento griego y las sabidurías orientales no existen afinidades de tipo real.
Es común a la sabiduría Egipcia, Caldea y otras orientales la orientación práctico – utilitarista, pero solo en Grecia se desarrolla un saber puramente especulativo. De esta manera las matemáticas se cultivaron en Egipto por sus implicaciones operativas (sobretodo en el campo hidráulico) y la astronomía es estudiada por los caldeos con fines prácticos (astrología como previsión del futuro).
Si hay algo que lo griegos hayan recibido por parte de las civilizaciones orientales, es algo que se reelabora “cualitativamente” (Reale).

La libertad la criticidad como condiciones de la filosofía

Es difundida la tesis según la cual tales orígenes se explican por las condiciones particulares que el mundo griego ofrecía:

  • En el ámbito político: la libertad.
  • En el ámbito cultural: un sentido crítico más desarrollado que el de otras civilizaciones, la voluntad de entender y explicar la realidad en términos racionales. El mismo mito griego y la religión griega no contienen aquellos elementos monstruosos e irracionales que se encuentran en las mitologías de otros pueblos. Lo griegos, aún antes del nacimiento de la filosofía, tenían un sentido vivo de que la realidad obedece a leyes racionales, es decir es regida por la justicia. Los dioses griegos son concebidos de manera antropomórfica: el hombre no tiene por encima de él, un divino que obra y piensa de manera totalmente incomprensible. Por ejemplo los poemas homéricos “Biblia de los griegos”, muestran una clara estima por la racionalidad en su afirmación de la victoria de la racionalidad (emblematizada por Ulises) sobre todos los factores monstruoso-irracionales (El cíclope, las sirenas, la maga Circe). Se pueden ver abajo otros textos que ilustran tal convicción.

La filosofía como condición de la libertad y de a capacidad crítica

Seguramente es más justo ver en la filosofía no solo el fruto de la libertad política, fenómeno específicamente griego, sino también una condición propicia para su desarrollo.
Se podría decir que donde la razón se aplica sin prejuicios, allí existen las condiciones para la democracia y el respeto de la dignidad humana. La cultura griega no llegó a ver un florecimiento total e irreprensible de la racionalidad filosófica, a la cual se habría aproximado mejor la filosofía medieval; pero sin embargo representa un importante paso, que no tiene comparación con las civilizaciones vecinas.

Para un juicio

En general la filosofía griega es un momento importante del pensamiento humano, sin embargo tiene sus límites y ambigüedades.

Por tanto, debe evitarse:

  • La satanización, de origen fideista, como en su tiempo hizo Tertuliano y algunos sectores marginales de la cultura medieval: La filosofía griega nos ha provisto de preciosos instrumentos conceptuales, que sería estúpido ignorar y además ha reconocido que la realidad es un dato objetivo (que ante todo es objeto de contemplación), (relativamente) armónico e inteligible.
  • Su recepción acrítica, hasta hacerla un absoluto: los griegos entrevieron aspectos importantes aspectos de la verdad total, pero no tuvieron la plenitud de la Luz sobre el sentido de la realidad, que solo en el acontecimiento de Jesucristo se ha revelado. La Novedad de este acontecimiento debe ser bien clara.

Por ejemplo la Odisea puede ser vista bajo ciertos aspectos como símbolo positivo de aquella que prefigura la verdad revelada por el Cristianismo (muchos padres de la Iglesia leen varios episodios en sentido simbólico; como las seductoras sirenas, figura de las tentaciones diabólicas, a las que Ulises puede resistir atado a un madero, que es el madero de la cruz, o colocando en las orejas, como los compañeros de Ulises, los tapones de cera de las palabras de la Sagrada Escritura). Desde otro punto de vista, la Odisea es, indudablemente, el espejo de una mentalidad pagana, en la que conviven el valor de la fidelidad y el de la evasión dispersiva; mentalidad en la que por una parte lo nuevo que se ha encontrado no se puede reconducir a una unidad de sentido y por otra parte el término último es el retorno a algo ya (absolutamente), conocido (Itaca, en una condición peor de cómo había sido dejada).
El mundo clásico puede ser visto como una espera, una pregunta (como el sentido del sufrimiento, muchas veces presente en los grandes Trágicos) y como una respuesta ambigua y parcial (mezclada con muchos errores). Es un instrumento útil que debe cribarse críticamente. Cfr. La breve síntesis de historia de la filosofía [en italian] propuesta por nosotros.

Textos

El sentido de la justicia

El dios que como dice el discurso antiguo, posee el principio, el fin y el medio de todas las cosas que existen, alcanza su fin a través de la naturaleza de todas las cosas y el siempre es llamado Dike, castigador de todos aquellos que se alejan de las leyes divinas…
(Platon, Leyes 715e-716a)

Estimando en grado sumo a Eumonia, amante de las cosas justas, que preserva todas las ciudades y países. Y a favor de la inexorable y venerada Dike – que como dice Orfeo, para nosotros el fundador de los mas sagrados ritos de iniciación, está sentada al lado del trono de Zeus y contempla todas las cosas de los hombres – cualquiera que esté acostumbrado a confiar en sí mismo debe abstenerse y preservarse de deshonrarla.
(Pseudo Demostenes, Contra Aristogitón I, II)

Y está Justicia, Virgen, nacida de Zeus,
y noble y veneradas por los
que están en Olimpo;
y cuando alguno la ofende e, inicuamente, la desprecia
entonces sentándose al lado de Zeus padre, hijo de Cronos,
le cuenta los injustos pensamientos de los hombres:
que pague el pueblo las maldades del rey
los cuales, alimentando propósitos tristes,
sus sentencias trastornan hablando inicuamente.
Por esto piensa, oh rey, rectificar tus palabras,
vosotros devoradores de dones, vuestras inicuas sentencias olvidad;
dispone para si mismo males, el hombre que prepara males para los demás
y un mal pensamiento es pésimo para quien lo ha pensado;
la mirada de Zeus todo lo ve y observándolo todo
tambien esto, si quiere, descubre, y frustra
esta clase de justicia que la ciudad encierra dentro de sí.
[…] Tal es la ley que a los hombres impone el hijo de Cronos:
A los peces, fieras y pájaros alados
que se devoren entre ellos, porque entre ellos no hay justicia,
pero a los hombres da la justicia que es mucho mejor;
en efecto si alguno está dispuesto a dictar sentencias justas
Zeus omnipresente, permite que se le dé bienestar;
pero a quien se pruebe que, deliberadamente, comete perjurio
y miente y peca sin remedio ofendiendiendo a Justicia,
despues de el su estirpe estará en la sombras;
en cambio estará mejor la estirpe del hombre que el juramento respeta.
(Hesiodo, Vida y obras, 256-269, 276-28)

Se hacen ricos gracias a la injusticia
sin cuidar los bienes sagrados o públicos,
quienes aquí, o allá saquean, rapiñan,
despreciando los fundamento de Justicia.
Ella no habla: conciente del presente y del pasado
con el tiempo siempre llega vengadora
(Solon, D3)

Todas las virtudes se compendian en la justicia.
(Focilides, D10)

Prefiere mejor una existencia piadosa con pocas cosas
a la riqueza fruto de la injusticia.
La justicia lleva consigo todos lo privilegios,
y lo justo es siempre óptimo, Cirno.
[…] Hay una cosa que engaña a los hombres:
Los beatos castigan la culpa de varios modos.
Hay quien paga en persona la deuda,
y no deja en suspenso la ruina a sus hijos,
hay quien huye a las garras de justicia:
áspera muerte, le cae sobre los párpados, lo trunca.
(Teognidas 1, 145-148, 203-208)

La justicia como ley del universo

Principio de los seres es lo infinito… en efecto allí tienen los seres el origen, y allí tienen también, por necesidad la destrucción: porque ellos pagan, de una u otra forma la pena y expiación de la injusticia según el orden del tiempo.
(Anaximandros)

La justicia como armnía de la vida

Ahora el suelo está limpio y las manos de todos y los cálices. Hay quien circunda al jefe con retorcidas guirnaldas, y quien coloca en una taza la esencia perfumada. El cráter está allí, lleno de alegría, y pronto otro vino en los vasos, que dice que jamás disminuirá, dulce como la miel, oloroso como las flores; en medio el incienso emana su sagrado efluvio; hay agua fresca, dulce y limpia; aquí al lado los dorados panes, y la suntuosa mesa que soporta el peso del queso y la rubia miel; en medio el altar está todo cubierto de flores y toda la casa resuena con el canto y la danza. Es necesario, ante todo, que los hombres honrados, eleven cantos de alabanza a dios con relatos piadosos y palabras puras. Pero una vez que se ha libado e implorado para poder obrar según la justicia (esto es lo primero), no es un exceso pecaminoso beber hasta el punto de llegar a casa, incluso quienes no sean muy viejos, solo con la ayuda de un siervo.
Es de alabar el hombre que, después de haber bebido, revele cosas bellas, del modo como se lo siguieren la memoria y las aspiraciones a la virtud. Narrar no las luchas de los Titanes o de los gigantes o más aún de los centauros, que son parte de las fantasías de los primitivos, o las violentas luchas partidistas, son cosas que no tienen ningún valor; sino respetar y honrar a los dioses, esto si es un bien. […] Porque vale más nuestra sabiduría que la fuerza física de los hombres y de los caballos. Esta valoración es irrazonable y no es justo apreciar más la fuerza física que la benéfica sabiduría. En efecto, que haya en el pueblo un hábil pugilista o uno excelente en pentatlón, lucha, atletismo – que es la más celebrada manifestación de fuerza entre las pruebas que los hombres realizan en las plazas – , no hace mejorar el buen orden de la ciudad. Es una gloria pasajera aquella de quien gana una competencia a orillas del Pisa. No es esto lo enriquece las arcas de la ciudad.
(Jenófanes, D21 Bl, B2)

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