Platón
fuente: Platone

Exposición

Vida

  • Nacido en Atenas en el 428 (427?)a.C. De orígenes nobles (su padre era descendiente del rey Codro, su madre de Solón, su tío era uno de los treinta tiranos). Su verdadero nombre era Aristocles (apodado Platón por la anchura de su espalda o de la frente).
  • Debido a sus orígenes estaba destinado a la carrera política: primero frecuentó a Heracliteo Cratilo, después estudió con Sócrates considerado como un sofista apto para preparar los jóvenes.
  • ya filo aristocrático (pues llegó a aprobar a los 30 tiranos), se desilusionó de los demócratas cuando condenaron a Sócrates (399 a.C.).
  • Muerto Sócrates, viajó a Megara, a Cirene, seguramente a Egipto, después a Taranto gobernada por filósofos (pitagóricos, guiados por Arquita), a Siracusa donde gobernaba Dionisio I, el viejo; Platón se prometió a sí mismo “inculcar en el tirano el ideal del rey filósofo”, pero este no lo soportó y lo vendió como esclavo.
  • Regresó a Atenas, fundó la academia.
  • Después hizo otros dos tentativos, en Siracusa, por instaurar un sistema político inspirado en sus ideas, pero con poco éxito. A partir del 360 regresó definitivamente a Atenas donde muere en el 347 a.C.

Obras

Rasgos metodológicos generales

Así como su maestro Sócrates, Platón tenía aversión al libro escrito (cfr. Fedro) y prefería la palabra viva; sin embargo aceptó escribir en la forma más cercana al diálogo directo: por ese motivo escribe sus obras en forma de diálogo.

En tales diálogos Sócrates figura como el símbolo de la filosofía misma, solo en algunos de los primeros diálogos muestra al Sócrates histórico a quien Platón atribuye las propias ideas.
Para profundizar en el método expositivo de Platón vaya a método de Platón (en italiano).

1. Diálogos socráticos
En general Platón en estos diálogos busca el ti esti la esencia universal de los fenómenos dados, rechazando las definiciones de los interlocutores, que reducen la esencia a los ejemplos particulares. Según Abbagnano el sentido global de estos diálogos es hacer evidente la imposibilidad de definir las virtudes en particular aislándolas del contexto total: única es la virtud, como único es el saber.

Apología de Sócrates Muestra cual es la tarea del filósofo: buscar la verdad y la justicia, siguiendo la razón y no el propio interés y obedeciendo a la divinidad. La vida es concebida como búsqueda apasionada del saber verdadero y de la virtud/justicia.
Critón El filósofo por una parte no debe temer desagradar a los demás, pero tampoco debe traicionar la polis: su misión es estar incardinado en la ciudad, y aun cuando sea injusta (como en el caso de Sócrates) no debe traer más injusticia (como habría hecho Sócrates si hubiese huido).
Ione Que es el arte
Laques Que es el coraje
Lisis Que es la amistad
Cármides Que es la sabiduría
Eutifrón Que es la santidad (Platón critica la definición de Eutifrón que la reducía a “hacer lo que les place a los dioses”, debido a la cual el debería haber denunciado al Padre como reo por haber dejado morir un esclavo y reo por haber dejado morir un siervo: Tal definición no alcanza un nivel de verdadera universalidad, puesto que los dioses luchan entre ellos)

2. Diálogos sofistas
En estos diálogos Platón busca fundamentar un saber absoluto y universal. Y por ello afronta el pensamiento de los sofistas que niegan un criterio que trascienda lo inmediato: debido a esto el anti relativismo caracteriza los diálogos sofistas. Otro tema, subyacente, es el de la enseñabilidad de la virtud/saber (la posibilidad real de alcanzar la verdad).

Hipias mayor Afronta un tema análogo al de los d. socráticos: "qué es" lo bello. Se rechazan la inadecuación de las definiciones de Hipias, por quedarse en ejemplos particulares. La definición en, cambio, debe ser universal, tomar aquello por lo cual una cosa es bella.
Hipias menor El diálogo parte de una confrontación entre Aquiles (el veraz) y Ulises (engañoso: miente aun sabiendo la verdad) y en principio prefiere a Aquiles; pero al final ese juicio no es cierto: porque es mejor hacer el mal conociéndolo que hacer el bien pero sin saber que es lo que se está haciendo. Por tanto el conocimiento es preferible a cualquier otro valor.
Eutidemo Platón critica en la misma discusión, la erística1 que quiere prevalecer sin buscar desinteresadamente lo verdadero
Górgias Aquí critica la retórica, el arte de persuadir para conseguir el placer y lo útil, no lo mejor y lo justo. Esto se puede comparar al arte culinario, que seduce el gusto superficialmente. Además de esto es indiferente a la justicia y lleva a considerar como preferible actuar antes que ser victimas de la injusticia. En efecto Calicles teoriza la convencionalidad de la justicia (en cuanto ley civil) respecto a la tendencia natural que el más fuerte domine. Por tanto para el la verdadera justicia es la fuerza, la potencia; mientras que las leyes son hechas por los débiles.
Protágoras La virtud enseñada por los sofistas no es virtud sino pura habilidad retórica.
Menón La verdadera virtud, que es el saber, se puede ensañar: no viene de la experiencia que es cambiante y relativa, sino que la podemos sacar de nuestro interior recordando.
Cratilo Aquí critica el verbalismo sofista que por medio de las palabras quita a las mismas palabras su significado objetivo.

3. Diálogos de la madurez
En estos elabora la teoría central de su pensamiento, la teoría de las ideas, que para él es la única adecuada para fundamentar el carácter absoluto de la verdad y de la virtud, el modelo en el que hay que inspirarse para plasmar la polis en la justicia y para saciar el deseo individual de absoluto bien y absoluta belleza.

Fedón Se afronta la existencia del mundo inteligible, necesario a) ontológicamente como fundamento perfecto, absoluto, eterno e inmutable del mundo sensible: imperfecto, relativo, efímero y cambiante. b) valorativamente, como la única explicación adecuada del obrar humano, inexplicable en forma mecanicista (como puro choque de cuerpos). El obrar humano se explica solo si se hace referencia a los valores, a los fines que lo motivan, los cuales, en último término, están fundamentados en la Idea. Platón demuestra también la inmortalidad del alma, con base en cuatro argumentos:
  1. los contrarios
  2. la reminiscencia (no podríamos recordar las Ideas si no las hubiésemos visto, y no las habríamos podido ver si hubiésemos tenido una vida separada del cuerpo, lo cual supone la existencia de un alma inmortal)
  3. la semejanza (El alma está emparentada con lo inteligible, que es inmutable, por eso ella también debe ser inmutable y por tanto inmortal)
  4. la vitalidad (el alma participa de la vida)
Simposio Afronta entre otros el tema del amor. Es célebre el mito del Andrógino (ser al mismo tiempo masculino y femenino cuya división dio origen a la atracción entre los sexos) y la escala jerárquica para llegar hasta la Belleza: de los cuerpos bellos, a la belleza de las almas, luego a la de las leyes, de la ciencia y finalmente hasta el Bien en sí.
República Es la obra central de Platón, en ella son afrontados todos los temas principales de la especulación platónica, desde el gnoseológico al ontológico, del estético al político. Es fundamental el mito de la Caverna. Son importantes las tesis políticas, que delinean la ciudad ideal regida con absoluta Justicia.
Fedro Se trata sobretodo del ascenso del alma hacia el mundo inteligible.

4. Diálogos de la vejez
Platón diluye el riguroso dualismo inteligible/mundo sensible propio de la madurez, recuperando el valor de lo concreto (metafísicamente en el Parménides y en el Sofista, cosmológicamente en el Timeo, éticamente en el Filebo, políticamente en el político y en las leyes) pero sin abdicar del anti relativismo.

Parménides Critica la unidad absoluta del ser de Parménides: ello conllevaría la negación de los sensible y entonces el ser no podría ser pensado ni podría decirse nada de el (lo cual implicaría muchos conceptos y muchas palabras respectivamente)
Sofista Al lado del ser y del no ser de Parménides se deben introducir otros conceptos fundamentales:
ser
quietud movimiento
idéntico diverso

Admitir la existencia de lo diverso (por el cual una Idea no es la otra) y del movimiento (como tensión dinámica de Idea en Idea) desarticula las bases del eleatismo. Se introducen los conceptos del ser como potencia, posibilidad (desarrollado luego por Aristóteles) y como relación (se conoce solo relacionando una idea con otras): hay una dialéctica entre las ideas por la cual cada Idea, en orgánica conexión, reclama su puesto.

Filebo Encontramos una influencia pitagórica pues se valora la idea de medida: tanto a nivel óntico como a nivel ético.
Se distinguen 4 categorías supremas:
el peras (limitante) [cfr. la forma aristotélica]
la causa inteligente lo mixto[cfr. El hilemorfismo aristotélico]
el apeiron (ilimitante) [cfr. la materia aristotelica]

Lo que, a nivel moral, significa que el hombre, que no es ni dios, ni bestia, debe obrar con mesura, colocando un limite (orden racional) a lo ilimitado del placer, de la instintividad inmediata (no todos los placeres con lícitos), para obtener así una vida mixta (ni divina, ni animal), armónica y equilibraba.

Teeteto Critica la gnoseología sofista que funda el saber sobre la sensación que es cambiante y subjetiva, desprendiéndolo de las ideas
Timeo Expone una cosmología de de todos modos revalúa el mundo sensible, querido por un ser divino bueno, pero con una potencia no infinita, el Demiurgo, que habría buscado infundir en la materia preexistente, la Chora, el máximo grado de similitud con el mundo inteligible (mas información).
Politico, Critias, Leyes Se retoma el tema político, atemperando el proyecto utópico de la República. La cosa pública es vista ahora con mayor realismo.

Interpretaciones principales

Esquematizamos, sin pretender ser exhaustivos, algunos momentos claves de la recepción del pensamiento platónico.

a) en la edad antigua: Aristóteles y la primera academia privilegian al Platón metafísico de la Ideas;

b) el neoplatonismo, la patrística, el medioevo y muchos renacentistas, subrayaron el componente místico-religioso de Platón (la idea del bien-Uno identificada con Dios, y una idea de ascesis muy cercana a la cristiana):

c) en el siglo XIX se descubre la evolución del pensamiento platónico: por obra de Hermann (1839), L.Campbell (al final del S. XIX) y sobretodo su discípulo Lutoslawski (Londres 1897), quien inventó el criterio estilométrico.

d) En el S. XX se comprobó una explosión de estudios platónicos:

  1. Natorp y los neokantianos, que interpretaron las ideas como criterios mentales;
  2. Wilamowitz Moellendorf, filologo, escribe Platon, sein Leben und seine Werke, 1919, focalizándose en el aspecto político;
  3. W.Jaeger, en Paideia evidenció el Platón educador y político;
  4. M.Heidegger se focalisó en el concepto de verdad;
  5. L.Robin dió importancia a las doctrinas no escritas y a las ideas-números (Platón, 1907, 1955);
  6. Kraemer lo retoma (escuela de Tubinga, retomada por G.Reale, de la Università Cattolica di Milano).

El sentido de la filosofía platónica (síntesis del pensamiento platónico)

1. Una exigencia de la explicación total de la realidad (una seriedad fundamental frente al problema de la existencia).
2. La conciencia que tal explicación no es fácil, banal o inmediata: de aquí la importancia de la búsqueda y por tanto del diálogo y el mito.
3. La realidad verdadera no es el mundo cambiante e imperfecto, objeto de la sensación; la realidad verdadera es inmutable, perfecta y solo puede ser afirmada con el pensamiento: es el mundo inteligible;
4. tal realidad debe existir, de otra manera no se podría explicar:
a) por qué pensamos con base en categorías de perfección y de estabilidad, no se explicaría porque tenemos un conocimiento, un saber inmutable y perfecto (como el de la matemática o el de filosofía);
b) no se explicaría de manera adecuada la causa motriz de la realidad humana (inexplicable en forma mecanicista); (cfr. el Fedón, y algunos fragmentos de Platón: lo físico no es suficiente para explicar lo físico, es necesario una "ulterior indagación");
5. tal mundo inteligible no se entiende como exangüe conceptualidad de carácter exclusivamente mental, al contrario es una verdadera realidad, mas aún es la verdadera realidad, absoluta, estable y perfecta (Cratilo), inmutable (Fedón), el ser en sentido pleno (República): es el mundo sensible y material el que es una realidad imperfecta y relativa, sombra y copia de las Ideas (cfr. El mito de la caverna);
6. el mundo de las Ideas está estructurado de manera jerárquica:

En el vértice está la Idea del Bien (República)
Siguen las ideas de los valores (justicia, etc.)
Las ideas - matemáticas
En la base de la pirámide están las Ideas de las cosas sensibles

7. esta perfecta y absoluta belleza es ansiada por el mundo sensible, que es imitación (mimesis) y participación (métexis) del mundo inteligible…
8. en nosotros existe el deseo de alcanzar tal mundo, inteligible (o mundo de las ideas): estamos “emparentados” con él, nuestra verdadera esencia es el alma la cual es espiritual e inmortal como las ideas;
9. pues el alma existe antes que el cuerpo y no es destruida con la muerte del cuerpo; en ella se alberga una memoria (reminiscencia o anamnesis) de las ideas (vistas en los periodos de separación del cuerpo y contemplación del mundo inteligible), y un deseo (ἕρως) de las ideas, memoria y deseo ardientes de las cosas que a su vez son imitación (μίμησις) de las ideas y participación (metexis).
10. En particular el deseo (eros) que empuja al alma a ir hacia el mundo inteligible y hacia su belleza, es visto (míticamente) como hijo de Penía (Pobreza) y Poros (Riqueza): nace de una posesión no plena de aquello a lo cual se aspira (pobreza), e implica una cierta participación (riqueza) de ello. Así como la atracción sexual implica una originaria unidad, que luego fue escindida y que busca ser reconstruida (mito de Andrógino, en el Simposio, donde también se teoriza el ascenso a través de la escala de la belleza).
11. Además de ascensión al eros, está la ascensión al conocimiento: de los grados inferiores se sube hasta el vértice del saber (pistis, eikasia, dianoia y noesis son las cuatro etapas fundamentales).
12. No solo el individuo aspira a la perfección del mundo inteligible, sino también la polis, la colectividad bebe buscar, lo más posible, configurarse con ese mundo (es el tema de las obras políticas de Platón, que teorizó una sociedad utópica, que fuese la mejor imitación de la perfección inteligible)

Especificaciones

Metafísica

Para Platón, como ya se ha dicho, la verdadera realidad no es el mundo material, sensible, sino el mundo de las Ideas. En este sentido parecería que hubiese una semejanza con el Idealismo, con Hegel, pero es oportuno evidenciar una diferencia notable.

A diferencia de Hegel, que absorbe todo en el pensamiento humano, que es su dios, totalidad omnipresente; Platón afirma que el pensamiento humano debe con-formarse con una objetividad que lo precede y es su parámetro de medida. Si para Hegel el pensamiento humano (no en cuanto individual) es la medida de todo, para Platón el pensamiento es medido y depende de la Objetividad del mundo inteligible.
Paralelamente, mientras que para Hegel lo finito es inconsistente, contradictorio, es determinado de una manera acabada en lo infinito, Platón reconoce en el mundo sensible, pura sombra de lo inteligible, pero con cierta conciencia real.
En este sentido es donde más se diferencia de la cultura cristiana, que por una parte ve la objetividad suprema del Sujeto Trinitario en el Tu tripersonal del Misterio Infinito, y no en una cuadrilla de ideas impersonales y finitas y que por otra parte reconoce una plena consistencia real a lo finito, en que el Hijo ha querido encarnarse, valorando hasta el más mínimo detalle de aquel.
De todas formas Platón es más cercano al cristianismo que Hegel.

Las ideas

Ya dijimos que las ideas no pueden ser entendidas en el sentido corriente, como si fueran conceptos presentes solo en nuestra mente: eidos, la idea indica mas bien una estructura ontológica, la esencia inteligible de las cosas (partiendo del sentido más inmediato del término, que indica la figura exterior, se llega al sentido constitutiva a aquello-por-lo-cual una realidad es esta realidad).
Aristóteles entendía este planteamiento como hipostización de conceptos, pero la intención de Platón, según G. Reale, era más bien afirmar la existencia de un nivel absoluto e inmutable de la realidad en contra del relativismo sofístico y de la movilidad de Heráclito.
Las ideas son comprensibles en relación con las cosas concretas, tal como se ve en el siguiente esquema:

cosas ideas
relativas absolutas (en sí)
mutables inmutables (si mutasen las causas, no habrían causados)
Ser en sentido derivado y participado Se en sentido pleno, no participado
visibles, sensibles invisibles
corruptibles (nacen y mueren) eternas

A diferencia de Parménides, a quien Platón debe mucho (como por ejemplo la contraposición entre doxa, apariencia sensible, y aletheia, verdad inteligible) la realidad verdadera, que es eterna e inmutable, no es en absoluto una, sino que más bien es múltiple.
Esta multiplicidad no es caótica sino organizada, por tanto de alguna manera unificada, que obedece a una Idea suprema (el Bien en si). En los últimos diálogos (como en el Parménides y en el Sofista Platón proclamaba la imposibilidad de una unidad (monolítica) como la pensaba Parménides: el uno no puede existir sin lo múltiple, lo idéntico no puede existir sin lo diverso.

Las doctrinas no escritas

Recientes estudios ha dado un amplio espacio a aquello que Platón no habría escrito pero que habría trasmitido oralmente a sus discípulos. Se trataría de doctrinas en las cuales seria bastante fuerte el influjo pitagórico y la importancia de los números.
En el vértice de la realidad estaría el Uno y la Diada2 (grande-pequeño), lo uno sería el principio de orden y de medida, y la Diada sería una especie de materia informe inteligible. De ambos factores supremos se derivarían en primer lugar las ideas-números, luego las ideas verdaderas y propias, con su correspondiente jerarquía interna señalada antes; tal mundo inteligible constituiría en su conjunto un principio de límite (limitante) que después se uniría (gracias al Demiurgo) al no-límite de la materia sensible para dar lugar al mundo sensible que conocemos.

La cosmología y el Demiurgo

Como lo recordamos al hablar del Timeo, el mundo sensible no ha sido creado (de la nada), sino que ha sido plasmado por una materia preexistente, la chora. El mundo corpóreo no ha sido creado: porque lo Divino para Platón no es infinito, no es Omnipotente sino que tiene una perfección limitada, finita. Divinas son las ideas, pero son impersonales, inteligibles mas no inteligentes (para Platón lo inteligible es superior a la inteligencia, porque la regula y es su medida; además aquella no depende de esta), no son “TU”, centros de conciencia y libertad (el Bien es theion, no theos), y no pueden generar mas que Ideas (según una idea común al pensamiento griego, según la cual lo supremo no puede “abajarse” hacia algo inferior); divino es el personaje del Demiurgo, menos perfecto que las Ideas, pero ser personal, bueno y perfecto (finitamente).
El Demiurgo encuentra la materia existente, como algo indeterminado, ininteligible, oscuro, informe, caótico, regido por una necesidad ciega, especializado “receptáculo de todo aquello que se genera, casi como una nodriza”. Tal materia, en cierto sentido mas consistente que la aristotélica que es puro principio, no es el no ser sino que tiene una realidad suya. Dicha chora es factor de relatividad, de inestabilidad, de fenomenicidad.
El Demiurgo no puede anular tales características negativas, que el no creado; busca reducir al máximo la negatividad, infundiendo en ellas una similitud y una participación de las Ideas. De dicha plasmación, a partir del caos precedente, surge un cosmos que es el mas armónico y ordenado posible.
El mal que aun subsiste en el cosmos, consiste esencialmente en un desorden, en una desarmonía irracional, que no se debe a la acción plasmadora de lo divino sino a la resistencia opuesta por la materia caótica que no podido ser totalmente sometida y vencida.
La doctrina cósmica enclavada en el mito del Demiurgo pude ser vista como una revalorización del mundo sensible, y como una superación de la negación de Parménides respecto a la multiplicidad: Los fenómenos múltiples tienen un cierto ser, una cierta realidad, un ser imperfecto y fragmentado, pero diferente del puro no-ser. De esto se sigue que el conocimiento del mundo sensible, la doxa, aun sin ser la verdad plena , aletheia, no es ni mucho menos ignorancia absoluta.

El alma del mundo y el tiempo

Platón compara el mundo sensible con un viviente perfecto, como una especie de “Dios visible”, en cuanto plasmado por el Demiurgo; el mundo es el cuerpo de este Dios invisible y el alma se extiende a todo el mundo, permeándolo y conteniéndolo, siguiendo las proporciones y los intervalos numéricos de una escala musical. Además del dios visible del ambiente terrestre, el Demiurgo ha plasmado otros dioses visibles:
• los astros de puro fuego,
• los dioses de la tradición, a los que les ha confiado la tarea de completar la generación de la realidad visible, plasmando aquello que perece (y que El no puede forjar) y les confía el infundir en los cuerpos mortales…
• el alma incorruptible.

El tiempo: es imagen movil de lo eterno, y ha nacido con el cielo.
El cosmos tuvo un comienzo (con la obra del Demiurgo), pero no tiene término, es incorruptible.

El conocimiento

¿Que es el conocimiento verdadero?

Es sobre todo en el Teeteto donde Platón desarrolla su gnoseología “negativa”, aclarando lo que no es el verdadero conocimiento:

1. No es percepción sensible: el verdadero conocimiento es proporcionado a su objeto, que es continuamente cambiante y relativo al sujeto individual (aquello que yo veo, en la medida en que es un dato sensible, lo veo solo yo); la sensación es por ello cambiante y relativa (mientras el verdadero conocimiento debe ser absoluto e inmutable). Además si la sensación fuese conocimiento verdadero saldrían a flote las siguientes objeciones:

Ninguno podría ser más sabio que otro (pues cada uno tendría en si mismo la medida de su sabiduría); mientras que la experiencia nos dice lo contrario;

Los recuerdo no serían conocimiento (no es algo ya visto), pero todos concuerdan en que lo son;

La verdad es que hay verdades que no son dadas por las sensaciones (como las matemáticas).

2. el verdadero conocimiento tampoco es simplemente un “juicio verdadero”, puesto que puede haber verdadero conocimiento aun sin tener un juicio sobre las cosas (por ejemplo un tribunal puede absolver a alguien que verdaderamente lo es, pero por circunstancias puramente casuales-exteriores, no cognoscitivas: la habilidad del abogado, cuando todos los indicios estuviesen en su contra); en este caso se tiene solo una opinión verdadera.

3. tampoco es un “juicio verdadero acompañado de razones”, si por razones se entiende bien sea una explicación parcial o bien la enumeración de factores sin tomar en cuenta la unidad y la raíz común, o bien la enucleación de las notas distintivas individuales (quedándose siempre en un nivel exterior-superficial).

El conocimiento verdadero debe ser inmutable y absoluto, y debe comprender un dato universal y definible de una manera clara y estable.

¿Qué es el conocimiento verdadero?

Es sobre todo en la República donde Platón aclara este tema. Aquello que es cognoscible en grado máximo (por tanto objeto de verdadero conocimiento) es el ser en grado máximo: aquí hay una correspondencia entre ser y conocer y entre ontología y gnoseología.
El ser sensible, intermedio entre la nada y el verdadero ser es por ello objeto de un conocimiento imperfecto, que esta a medio camino entre la ciencia y la ignorancia, es lo que se llama doxa. Solo del ser inteligible se da la verdadera ciencia (episteme).

mapa de la clases de conocimiento
conocimiento realidad
doxa
eikasia Imágenes sensibles
pistis Objetos sensibles
mundo sensible
episteme
dianoia Objetos matemáticos
noesis Ideas
mundo inteligible

¿Como se obtiene en conocimiento verdadero?

Para Platón, como se recordó arriba, la sensación no es la que puede darnos el saber absoluto: debe venir de un objeto absoluto, que hemos podido ver solo cuando el alma no estaba ligada al cuerpo sino que contemplaba el mundo inteligible.
Por ello conocer es recordar lo que se ha visto en el mundo inteligible, el hiperuranio.
El verdadero conocimiento es anamnesis, reminiscencia. Conocer de modo verdadero y absoluto es hacer resurgir lo que ya sabemos.
Es sobretodo en el Menón donde Platón precisa sus tesis. El alma, antes de unirse a un cuerpo estaba en contacto directo con el mundo inteligible, con las Ideas (el alma no es creada en el momento de la concepción de un nuevo individuo, sino que trasmigra, reencarnándose en sucesivas vidas corporales: Platón hace propia la metempsicosis, ya afirmada por los pitagóricos). En el Menón el habla de un esclavo que ignora totalmente la geometría pero que llega a demostrar el teorema de Pitágoras: una prueba de que la verdad matemática (y en general las verdades absolutas) no salen del exterior, de la experiencia sensible sino de la interioridad, de dentro, del alma. Que recuerda lo que había visto y por tanto ya sabía, antes que la experiencia se lo reclamase.

También en el Fedón demuestra que los objetos más perfectos de conocimiento (como los matemáticos) no pueden venir de los sentidos (dado que ningún objeto sensible es perfecto) ni ser creados por el sujeto, al contrario, el sujeto los “encuentra”: por tanto deben estar ya presentes en lo íntimo de la mente y recordados gracias a las sensaciones.
Por tanto el conocimiento verdadero surge, de alguna manera a-priori, no es dado por la sensación; sin embargo a diferencia de Kant tal a-priori no es algo subjetivo, sino que está impreso en nosotros por la objetividad de las Ideas, que existen “antes y fuera” de nosotros. Como todo el gran pensamiento clásico, también el platónico se inclina hacia la objetividad (que lo mide todo) que precede y trasciende el sujeto humano.

En la República y en otros diálogos sucesivos, Platón delinea la ascensión al conocimiento de lo inteligible mediante la dialéctica, procedimiento que en su conjunto es discursivo e intuitivo, que toma las Ideas y sus nexos:
a) ascendiendo de las ideas inferiores hacia las superiores hasta llegar al “vértice” del Bien en sí (dialéctica en ascenso, que algunos comparan al método socrático y al momento de la hipótesis en matemáticas),
b) descendiendo: dividiendo las ideas particulares contenidas en las ideas generales, y estableciendo así los grados de la jerarquía inteligible (dialéctica diairetica o en descenso).

Interpretaciones reductivas

Se ve que en algunos manuales escolares hay lecturas interpretativas un poco reductivas, eco de una cultura marxista que, derrotada del campo político, tiende a perpetuarse en el ámbito académico-educativo.
¿En que consiste la reducción? En el hacer mostrar el interés político de Platón no solo como prevalente y central (tesis que entre otras cosas es pacífica), sino además como único y exclusivo. Dejando completamente fuera el componente metafísico, la búsqueda platónica del absoluto, que tiene consecuencias políticas solo porque ante todo le interesa la razón y el corazón del hombre, sediento de significado pleno y total.
En Platón existe en cambio un fuerte componente metafísico, que a nuestro modo de ver (para la escuela de estudiosos de reconocido prestigio como Giovanni Reale, E.Berti, además del fuerte componente político y otros) ocupa un puesto central.
Para tener un ejemplo de la interpretación que hemos definido como reductiva sugerimos el comentario hecho sobre el mito de la caverna (en italiano) en el sitio de SWIF (no quiero compartir totalmente la posición del staff).

Para un juicio

Meritos de Platón sus límites
Es positivo la percepción del carácter dramático de la búsqueda de la verdad y la valoración de su carácter dialógico existencial de alguna forma el inconcluso carácter estructural del dialogo platónico, la continua reformabilidad de las conclusiones, coloca en riesgo la estabilidad de la verdad
ser el primero en explicitar con claridad la distinción entre plano visible / plano invisible y de alguna forma entre inmanencia / trascendencia (Parménides negaba la doxa, afirmando un “ser” totalizante, mas acá de inmanencia y trascendencia); es lo que G. Reale llama el descubrimiento de lo suprasensible la trascendencia que el reconoce es todavía algo finito, y en su vértice no hay una realidad personal, sino las ideas impersonales: el vértice de la realidad personal es el Demiurgo, un ser que es perfecto y bueno pero que no es infinito y omnipotente
con una mayor determinación que su maestro Sócrates reconoce el alma, espiritual e inmortal, como verdadero baricentro3 del sujeto humano pero el alma no está unida al cuerpo de un modo único e irrepetible (Platón acepta las metempsicosis); debido a esto el sujeto está dividido y la responsabilidad que le compete es entendida reductivamente
la aspiración a la justicia y la no resignación a la mala “normalidad” de la convivencia civil expresa una aspiración auténtica pero la forma utópica, presente en la mayor obra política de Platón, la República, no es realista y es potencialmente fuente de proyectos de cambio social y político que son objetivamente violentos.

Sobre los límites del Platón teórico acerca del amor y del pedagogo aconsejamos los escritos del psicoanalista Giacomo Contri y sus colaboradores (Ver en el sitio www.studiumcartello.it): nos parece irrealista su idea de amor (sexualidad) y negativa su concepción de la relación adulto/joven.
Queda por decir que Platón ha sido uno de los más grandes filósofos de la historia, y maestro de otros de los más grandes filósofos, Aristóteles: No es casualidad que muchos de los filósofos posteriores (como Descartes y Hegel, solo para citar algunos) se hayan vuelto hacia él.
Es digno de mencionar, desde nuestro punto de vista, la influencia que ejerció sobre la filosofía cristiana del Medioevo, y en especial sobre S. Agustín y sus “seguidores”, influencia que podemos juzgar como de valores ambivalentes:

por una parte se obtienen fuertes argumentos filosóficos para fundamentar una concepción en la cual de afirmase la trascendencia y su primado
  • contribuye a hacer entender tal trascendencia como algo separado y contrapuesto al mundo sensible, con consecuencias negativas en el plano práctico (cierta concepción de ascesis como desprecio del mundo)
  • en el ámbito gnoseológico esto se traducía en una continuación de su innatismo, aunque sea corregido, con el riesgo de no valorar adecuadamente la importancia de la novedad que aporta la experiencia sensible||

Textos

de Platón

sobre Platón

  • entrevista (E. Berti, T. Szlezák) sobre Platón teórico
  • entrevista (Hans Georg GADAMER, Cristoph Jermann, Margherita Isnardi Parente, Mario Vegetti) sobre Platón político
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