Porqué un pc no podrá reemplazar nunca a Virgilio
autor: Joseph Scotese
fecha: 2013-03-23
fuente: SCUOLA/ Un prof (Usa): ecco perché un pc non potrà mai sostituire Virgilio
(ESCUELA / Un profesor (EE.UU.): he aquí porqué un pc no podrá reemplazar nunca a Virgilio)
traducción: Renzo Firpo

CHICAGO - El mes pasado, los estudiantes de mi curso de Literatura extranjera estaban recitando breves fragmentos contenidos en la parte inicial del infierno de Dante. Cada grupo ha empezado con una presentación literal de las palabras de Dante, sobre el inicio del viaje que Virgilio y Dante emprendieron juntos de nuestra tierra, hacia abajo al infierno, para luego subir hacia el Paraíso. Después de estas recitaciones literales, las cosas se han vuelto interesantes.
Cada grupo tuvo que retomar el trozo apenas recitado y encontrar un modo creativo de conectarlo a su propia vida como se vive hoy, en nuestro tiempo. Algunos estudiantes han cantado y tocado con la guitarra canciones escritas por ellos mismos sobre el ser bloqueados entre dos mundos. Otros han reconstruido momentos, felices o tristes pero siempre profundos, de su propia experiencia personal, reconduciendo a aquellos momentos a todos nosotros del curso, así que hemos podido revivirlos y relacionarlos al texto de Dante. Cierto grupo ha utilizado la computadora para crear fascinantes animaciones del infierno, con fotos, música y palabras, que juntas han dado una mejor comprensión a todos nosotros de lo que estábamos estudiando.

Las animaciones con la computadora fueron espléndidas, pero también lo fueron los cantos, las actuaciones, las poesías y los demás trabajos creativos hechos por los estudiantes. Sin embargo, en los Estados Unidos, más bien en todo el mundo, ahora se dice a educadores y a estudiantes que tienen que usar sólo la tecnología para crear un entorno eficaz bajo el perfil educativo. En lugar de gastar el dinero en libros, se gasta en laptops, tablets y en los software más recientes. En algún estado americano, los estudiantes tienen que seguir un curso online antes de poderse graduar en la escuela superior.

Una vez, alguien me ha dicho que un buen profesor nunca ha tenido que preocuparse de que un día habría podido ser reemplazado por una computadora. Estoy todavía convencido que la computadora y los cursos online no puedan de ningún modo ni siquiera igualar al más mediocre de los profesores, pero también estoy convencido que hay un motivo para preocuparse. Es mucho menos costoso, y desaforadamente mucho más rentable, poner a treinta estudiantes delante de una computadora que darles una verdadera educación. He visto a estudiantes seguir mecánicamente las indicaciones de los programas de aprendizaje online. Una vez le he preguntado a un estudiante, en un laboratorio de informática, porqué él y sus compañeros, mientras estaban leyendo un libro, presionaban al cabo de algunos minutos el teclado de su ordenador. La respuesta ha sido que es necesario, para el curso online que estaban siguiendo, que presionasen de vez en cuando una tecla de la computadora, para señalar que estaban conectados. Mientras tanto, ellos seguían leyendo su libro.

Muchos años atrás, además de enseñar, me ocupaba del centro tecnológico de nuestra escuela. Un día, mientras estaba discutiendo con uno de los administradores, éste me dice improvisamente que teníamos que pedir a cada uno de nuestros estudiantes que vayan online a visitar el sitio web del Art Institute de Chicago. El web para ese entonces era relativamente nuevo y este sitio web era uno de los mejores, lleno de bonitas fotos de los cuadros de sus colecciones: Monet, Seurat, Picasso y otros. Me quedé un instante en silencio y luego le hice notar que nuestra escuela quedaba a diez minutos del Art Institute y que sería mucho mejor para nuestros estudiantes ver personalmente en la realidad uno de aquellos cuadros, antes que diez mil reproducciones digitales.

Como Dante al principio de la Divina Comedia nos encontramos en una encrucijada. La tecnología puede ser un útil instrumento como los libros, las canciones, las fotos y cualquier otro medio a nuestra disposición, pero no puede, ni debe, sustituirse a nuestros Virgilios: nuestros profesores y nuestras aulas. Cuanto se consigue en términos de educación a través de discusiones, actividades y contacto humano, constituirá siempre nuestro más grande recurso de aprendizaje, la chispa y la llama que nos mueve y nos empuja a pasar más tiempo junto a los otros que solos.

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