Qué es la filosofía
autor: Massimo Camisasca
fuente: Che cosa è la filosofia

Introducción al estudio de la filosofía

Premisa: una experiencia que interesa y pone preguntas

Ante todo, no se puede hacer filosofía, ni se puede estudiar, si no se tienen preguntas que poner a la existencia. ¿Pero cuándo se empiezan a poner preguntas a la existencia, a la vida? Cuando se empieza a vivir algo significativo. Pasamos al desarrollo psicológico de la persona: cuando el infante no tiene conciencia de sí mismo, cuando no vive todavía una experiencia de relación con otras personas o cosas, no pone preguntas. El momento del por qué, es cuando empieza a tomar conciencia de ser, de existir. Cuando la vida empieza a convertirse para él en una experiencia, en la medida en que se extiende la profundidad de tal experiencia, también se extiende el horizonte sobre la vida, el deseo de interrogarse sobre ella, de comprenderla.
Hago un ejemplo: si yo nunca he vivido la experiencia de qué es la amistad y luego en algún punto me convierto en amigo de una persona y esta relación involucra toda mi vida (determina, es decir, mi tiempo, mis intereses, mi dinero), este hecho pondrá inevitablemente preguntas, me obligará a solicitarme el sentido, de lo que antes a lo mejor vivía de modo descontado (de mi relación con los otros, del por qué sacrificar el tiempo y el dinero por él, del por qué de los intereses que vivo con él).
Resumiendo, el hombre siempre llega a las cosas que están fuera de él, a través de las experiencias que conciernen a su persona. No puedo ponerme con fruto a hacer filosofía, (o la estudiaría sencillamente como se aprende de memoria un libro y repite mecánicamente delante de un profesor), si esto no nace de de las preguntas que yo pongo a la vida, y estas preguntas nacen si hay una experiencia en mí. En otras palabras, un hombre sin rostro no puede hacer filosofía.
Segunda condición, para que yo pueda hacer filosofía es que el otro sea interesante para mí. Es otro modo de expresar la primera cosa. Es decir, yo me pongo preguntas, si descubro que lo que me ocurre (las cosas, las personas, los acontecimientos alrededor de mí) tiene un interés para mí: si amo el encuentro.
Si vivo algo, deseo encontrar, las cosas y las personas se ponen interesantes, todo se pone interesante. Por tanto no hay nada que no sea al menos en parte una verdad, una cosa que valga la pena de encontrar. También en la más gran mentira está escondida una verdad. La filosofía es la pasión de descubrir adentro lo que está en mí y fuera de mí, la verdad de aquella persona, de aquella cosa, de aquel acontecimiento, etcétera.

Una definición: la filosofía como inteligencia de un dato

Las dos premisas son las condiciones para hacer filosofía y me llevan a una definición de filosofía. He dicho que el hombre se abre a toda la realidad por la experiencia que él vive (para quien es cristiano entre ustedes, es lo que dijo Cristo cuando afirmó que hace falta amar a los otros como a sí mismos; uno no puede querer la realidad si no se quiere a sí mismo, porque uno para llegar a la realidad tiene que pasar a través de si). La filosofía se pone como tentativa de inteligencia de un dato, de algo que me es dado, de un dato histórico, antes decía una experiencia, (un amigo mío que muere, un hijo mio que nace, una relación que se ha roto o un dato histórico que me ha tocado a mí y a la sociedad: la lucha de clase), el deseo de inteligencia de un dato histórico que ha tocado a mí, o ha tocado a los otros, que nos ha tocado juntos hoy, en el pasado, en un momento solo o siempre: ésta es para mi la filosofía, y esta definición es la que explicaré a lo largo de todo el análisis de la historia de la filosofía antigua y medieval.
Esta definición no es aceptada para nada por todos los filósofos, porque afirma que la filosofía empieza de algo, de un dato y no por ejemplo de la nada, que la vida no empieza de la nada, sino empieza de algo que existe ya y que el problema de la filosofía es la inteligencia de este algo.
Entonces el punto de partida de la filosofía no es una teoría que averiguar ("tenemos esta teoría, ¡veamos si funciona!"), sino el punto de salida de la filosofía es el desnudo dato de la experiencia. Esto todavía ocurre con toda su oscuridad, su incertidumbre (porque todavía no me es claro el sentido de lo que me ocurre, que nos ocurre o que ha ocurrido o que ocurre desde siempre, o que sólo ocurre ahora).
Vamos a explicar la palabra "experiencia", qué es lo que yo entiendo por experiencia. Por experiencia yo entiendo al hombre (porque sólo es el hombre el que hace la experiencia; porque debajo del hombre se vive, pero no se tiene conciencia de la vida y por lo tanto no hay posibilidad de experiencia porque el modo en que las hormigas cavan y construyen, es muy inteligente, pero siempre es aquel de millares de años). La experiencia es el hombre en su exigencia primaria, en sus estructuras fundamentales, por lo tanto el hombre como deseo de…: de felicidad, de justicia, como deseo de amor, como deseo de verdad; el hombre en su exigencia, en su estructura primaria que choca con cosas, con las personas para buscar la respuesta satisfactoria.
La filosofía es la tentativa de darse la razón de la experiencia, es decir, es la tentativa de descubrir la racionalidad de la experiencia, de enseñar la estructura última de la experiencia humana (humana en el sentido que esta inteligencia ocurre en el hombre pero no concierne sólo al hombre, concierne a toda la realidad).

La historia de la filosofía: el errar de una búsqueda

Una palabra sobre la historia de la filosofía: pienso que la mayoría de ustedes, si tiene una idea de la historia de la filosofía, la tenga como de un incesante progreso: primero Tales, luego Anaxímenes, Anaximandro, Platón, Aristóteles, es decir, gente que perfecciona a aquello que había dicho quien venía antes. Es la imagen de muchos manuales que circulan en nuestras escuelas y que dependen de la concepción crociana de la filosofía. La filosofía para Croce se identifica con su historia y la historia es el incesante camino del espíritu hacia su cumplimiento. En muchos manuales (los de origen idealista y marxista), la historia de la filosofía ha sido vista como historia de un progreso, que tiene incluso sus momentos de oscuridad (por ejemplo la Edad Media), pero de toda manera de progreso.

Al contrario pienso que para la mayoría la historia de la filosofía parece una serie de voces aislas e inconexas, una galería de locos. En cambio yo pienso que la Historia de la filosofía sea el errar de una búsqueda, por lo tanto ni incesante progreso ni voces aisladas, sino voces unidas por la búsqueda que pero no sigue una línea recta sino una linea en zigzag: una búsqueda a veces auténtica, abierta, a veces idolátrica. A veces, eso es animado por un deseo de descubrir como están las cosas, en cambio otras veces se para a adorar lo que ha descubierto (la así llamada "ideología" al menos en su sentido peyorativo).

El inicio de filosofía: ¿una certeza o un problema?

Teniendo presente lo que he dicho, podríamos decir también que la filosofía nace de un acto de fe: de la fe, es decir, que la vida tenga un sentido y que sea posible individuar este sentido (también el mismo problematicismo absoluto, corriente filosófica que afirma que la vida es el problema y por lo tanto es un sin sentido absoluto, termina afirmando un sentido: precisamente el del sin sentido).

La filosofía sólo nace como búsqueda de un sentido, pero también como oculta certeza de poderlo encontrar, de otro modo la búsqueda misma no podría ponerse en marcha. La física nos enseña que el movimiento siempre es relativo a un punto firme, de otro modo no existiría movimiento. Si todo se mueve, todo está inmóvil; pues, diría Aristóteles, estos filósofos serían como troncos de madera, obligados ya a no decir nada, si nada tiene un sentido. En la "Metafísica" Aristóteles dice que los que afirman que nada tiene un sentido, o dan un sentido a esta frase de ellos y por lo tanto se contradicen, o bien si no quieren contradecirse estén callados.

Más allá de estas notas polémicas con Guido Calogero y los otros, esto es importante: la filosofía nace de la esperanza de encontrar un sentido a la existencia; la filosofía, es decir, nace de la certeza que es posible conocer. La palabra griega verdad se dice en griego "alètheia", que quiere decir que no puede estar escondida", no puede permanecer escondida (Spinoza mismo dijo, que la verdad se manifiesta).
Esto no es descontado para nada porque por siglos y siglos la filosofía, de Descartes a Kant, se ha constituido justo como negación de esto. El punto de partida de la filosofía de Descartes a Kant no ha sido la evidencia que el hombre conoce y puede conocer el ser, sino la discusión alrededor de la posibilidad misma para el hombre de poder conocer. Y todo se ha convertido en problema: Dios, el mundo, todo era un problema (aunque está presente en la filosofía de Descartes a Kant una gran verdad, es decir que el corazón de la filosofía es el conocimiento). Además, ¿con cuál instrumento yo decido respecto a este problema? Con la misma razón que tengo que valorar. No sé si logran captar la antinomia de Kant: Kant ponía en cuestión el empleo de la razón y lo ponía al juicio de la razón misma. Esta antinomia de Kant nos hace justo decir que el conocimiento para el hombre no puede ser problema. Es un problema el modo del conocimiento, pero no el conocimiento mismo, no la abertura del hombre a la realidad.
Luego si todo es un problema, al menos una cosa no puede serlo: que la verdad no puede estar escondida, porque el hombre de modo trascendental es abierto a ella. Es decir, es estructural para el hombre la apertura a la verdad, aunque no siempre el hombre logra alcanzarla. Éste es el corazón de lo que quiero decir, además es el punto central de la filosofía antigua y medieval, que ha sido olvidado desde Descartes hasta Kant y ha sido en fin retomado por Hegel, pero en otras palabras (en todo caso tenemos que volver a los Idealistas para que se restablezca esta certeza, aunque a otro nivel).
El centro de la filosofía antigua y medieval, es justo la afirmación de esta apertura trascendental a la verdad del hombre: el hombre es abierto estructuralmente a la verdad, es decir el hombre tiene que poner una pantalla entre si y la realidad para no verla. Hago un ejemplo: a menos que yo esté enfermo, para mí es estructural el sentir los sonidos, porque hace parte de la estructura de lo humano; no es para mí un problema esto; se convierte en un problema en la patología. La filosofía de Descartes a Kant ha convertido la patología en el ideal de la vida. Lo que es estructural en el hombre lo ha convertido en un problema. Insisto sobre esta cosa porque es el corazón de lo que quiero decir.

Trascendental quiere decir objetivo en toda la realidad. El trascendental por excelencia es el ser, porque toda la realidad que existe tiene esta característica de ser, no puede existir algo que no sea. El hombre es abierto trascendentalmente a la realidad en cuanto hombre; al hombre le corresponde, como su estructura, ser abierto trascendentalmente a la realidad. El ejemplo de Kant es más claro: nosotros no podemos captar nada si no dentro de las categorías espacio-temporales. Sólo que Kant coloca al nivel de la lógica aquello que es ontológico. Yo uso el término trascendental en sentido ontológico, constitutivo del ser, no del conocimiento. Entonces el problema fundamental de la filosofía es captar justo este punto: la verdad no puede permanecer escondida y el hombre, que es sediento de ella, sólo puede apagarse en el conocimiento de ella.

El problema fundamental de la filosofía es un problema moral

El problema fundamental de la filosofía es un problema moral: moral en el sentido que el problema fundamental de la filosofía en efecto, es la relación que se establece en el hombre, entre la inteligencia y la voluntad, así que la voluntad empuja la inteligencia a abrirse sobre las cosas, y no la cierra poniendo un esquema entre el hombre y las cosas. Hago un ejemplo: imaginamos que Rocco sea antipático, pero muy antipático, porque me ha
Tratado muy mal. Somos compañeros de curso y me ha tratado muy mal, también interviniendo bastantes veces en clase con los profesores, denigrándome, dando de mí una imagen totalmente falsa, así que yo casi estoy a punto de ser suspendido sólo por su culpa. El profesor me pide dar un parecer sobre Rocco. El problema de la filosofía está en eso: o mi afectividad, en este caso antitética, cierra mi inteligencia a la verdad de su persona, y por lo tanto me hace decir: mira, Rocco es realmente un pésimo sujeto. O bien mi afectividad empuja mi inteligencia a afirmar, más allá del mal que hay en Rocco, lo positivo que está en él; a redescubrir por lo tanto la verdad de su persona dentro de la exterioridad de mal con el que me ha aparecido.

He dicho primero que la filosofía empieza de esta apertura no eliminable del hombre sobre la realidad. El problema de la filosofía se decide todo en esta conexión entre la inteligencia y la voluntad, así que yo sea empujado por la voluntad a querer la realidad para poderla conocer y a conocerla así que la pueda amar. Por esto decía que el problema filosófico es un problema moral, en cuanto la moralidad es la relación correcta entre voluntad e inteligencia.
La razón se encuentra frente a la realidad: aquí ya hay una anotación interesante que hacer y es que la realidad no es creada por la razón, sino es descubierta por ella. Cuando decía que la filosofía parte de un dato que la precede ya ponía esta premisa: que la razón no crea la realidad. Esta afirmación tiene consecuencias enormes. Si lo real me es dado, de modo que puedo descubrirlo y no fundarlo, yo soy, poco o tanto, dependiente de ello. Si en cambio lo real es algo que yo voy creando, por ejemplo en la historia, yo soy el dueño de ello. Soy dueño por ejemplo del bien y el mal. Siempre los campos de concentración, los gulags y las cámaras de gas, es decir las dictaduras, se han basado en una concepción filosófica de la razón como fundamento y generación de lo real. Luego afirmando que la razón descubre solamente, pero no tiene la tarea y la posibilidad de crear lo real, es una afirmación de un alcance histórico revolucionario respecto a la dictadura, de cada dictadura, porque la dictadura siempre se basa en la posibilidad de ser árbitro del bien y del mal (el famoso estado ético).

La filosofía parte como apertura de la razón sobre la realidad y como deseo de adherirse a ella. Entre el conocimiento de la realidad y la adhesión a ella se pone precisamente la voluntad como empujada a la afectividad: está la razón que conoce y la afectividad que me hace adherir a la verdad conocida. Yo me abro a esta verdad, por ejemplo conozco este libro, descubro su título, el contenido, el autor y entonces mi inteligencia es movida por mi afectividad a leerlo.
En el hombre viven dos vías de aproximación a la realidad: una vía es la inteligencia que me hace adherir a la realidad como a la verdad; la otra es la voluntad que me hace adherir a la realidad como al bien, como cosa deseable, no sólo para conocerla sino también para abrazarla. La inteligencia tiene una preocupación lógica; la voluntad se pone frente a la realidad con el deseo de abrazar y poseer lo que es conocido. Son dos modos de aproximación de parte del único hombre frente a la única realidad. El hombre no se puede satisfacer ni con la una ni con la otra, aunque en muchos casos acaba de hecho para satisfacerse o de la una o de la otra: el intelectualismo de quien hace del conocimiento sencillamente la satisfacción de sí o, en cambio la forma de quien se ahoga en la posesión y no sabe más qué está apretando. Imagínense poner la nariz a treinta milímetros de distancia de un cuadro para poseerlo: no se logra tampoco verlo. Pues el problema de la filosofía es la relación entre inteligencia y voluntad. En otras palabras yo puedo a tal punto odiar una realidad o quererla, que soy llevado a decir de ella el bien o el mal que no existe.
La historia de la filosofía está llena de mentiras, por lo cual una cosa que es justa, si permanece un particular, pero es hinchada hasta convertirse en el todo: se llama ideología. "La mentira" decía Chesterton "no es una falsedad, sino es una verdad aislada de su contexto, llevada por una hinchazón a ser el todo". Que yo quiera a una persona es una verdad, pero que yo para quererle a aquella persona olvido todo el resto, es una mentira. Que yo diga que la industrialización sea un hecho que ha revuelto la historia es una verdad; que yo haga de la industrialización la explicación de todos los problemas del mundo es una mentira.

Resumo: la filosofía es la inteligencia de un dato, es decir que el hombre parte de una experiencia e intenta darse la razón de ella; una experiencia que no es hecha totalmente por él. La razón se aplica a este descubrimiento de la realidad en una relación con la voluntad, así que el problema fundamental de la filosofía es precisamente dejar que los ojos vean, que las orejas sientan, es decir que las ideologías sobre la vida no nos quiten la vida.

Filosofía y ciencias

Las ciencias estudian lo real o en sus partes (por ejemplo la Biología estudia sólo lo que vive) o bajo particulares aspectos (la Física estudia todo pero sólo en cuanto se mueve; la Química estudia todo pero sólo en sus transformaciones irreversibles). En cambio la filosofía no se pone como búsqueda del sentido de una parte de lo real o como búsqueda de todo lo real bajo un aspecto particular, sino como aproximación de todo lo real para buscar su sentido último, su estructura última. No el cómo, sino el por qué. En este sentido la filosofía es un saber sintético, porque investiga la estructura última y la búsqueda partiendo de la experiencia, a través de una investigación de la razón sobre la experiencia. Es por tanto también un saber crítico porque implica una investigación de la razón sobre la experiencia, para descubrir su íntima estructura.

A este punto hace falta una aclaración: ¿cuál es la diferencia del valor de la experiencia en las ciencias y en la filosofía?
Ante todo para la filosofía la experiencia es algo más amplio que lo que la ciencia moderna, desde Galileo en adelante, entiende por experiencia. La ciencia define la experiencia "un acontecimiento reproducible y expresable a través de leyes". En cambio lo que yo he llamado experiencia es algo muy diferente: por experiencia entiendo las exigencias últimas de los hombres que se chocan con otras cosas y personas para buscar en ellas una respuesta satisfactoria. La experiencia en sentido filosófico es por lo tanto al comienzo algo no necesariamente claro, más bien es necesariamente no clara, pone preguntas, también puede ser irrepetible, mientras a la experiencia científica necesariamente se conecta su repetibilidad.

Verdad y utilidad

El saber filosófico en fin es desinteresado; no en el sentido que no pueda y no tenga que tener un resultado práctico y político, que es decir esta investigación de lo real no pueda determinar una estructura de la convivencia humana, sino en el sentido que el punto de partida de la filosofía es la búsqueda de la verdad que hay que servir y no de la verdad que puede servir. En verdad hubo bastantes momentos de la historia de la filosofía en que ella ha coincidido con la búsqueda de la verdad que puede servir: la filosofía de los tiranos, al servicio de la tiranía. La escuela sofística es el primer ejemplo de esto: se ha entendido como ejercicio de la filosofía en cuanto defensa de una verdad que coincidía con la utilidad: para los Sofistas la verdad era tal en cuanto reconocida por el príncipe. Protágoras dice que "el hombre es la medida de todas las cosas"; la filosofía era una variable del poder político. En otros siglos esto se ha repetido y es el motivo por el que han matado a Sócrates.

Definiciones de algunos filósofos

Cicerón en los "Tusculanae disputationes" dice que Pitágoras utilizó por primero el nombre de "filosofía", que quiere decir "amor de la sabiduría”. Vayamos a entenderlo: es el deseo de algo que todavía no tenemos. ¿Cuándo nace este deseo, cuándo empieza la filosofía (no la historia de la filosofía)? Cuando yo inicio a desear de ver en un modo diferente. Dice en los "Diálogos con Leucò" Cesare Pavese: "Ciertas cosas las vemos todos los días (habla de un árbol que veía pasando diariamente); intenten en cambio un día fijarse en él, y luego fijarse en él y de nuevo fijarse en él: les parecerá a un cierto punto no haberlo visto nunca". Es la definición de la filosofía (en verdad es también la definición de la oración).

La filosofía es la repentina maravilla de una mirada nueva que se abre sobre el ser: a un cierto punto lo que siempre había visto según una dimensión usual me aparece en una dimensión nueva. Pienso que es una experiencia común: quienquiera que se haya enamorado ha hecho esta experiencia. Tomás De Aquino ha escrito: "El estupor es el deseo de saber algo. Ello nace en el hombre por el hecho que él ve el efecto e ignora la causa (un ocaso: el sol ya ha desaparecido y todavía hay el rojo; un alba: el sol no ha aparecido todavía y ya difunde la luz), por el hecho que la causa de aquel efecto trasciende el conocimiento y la capacidad del hombre (veo un relámpago pero no conozco su origen). Por tanto el estupor es causa de placer, en cuanto se une la esperanza de poder llegar a conocer lo que deseo saber."
Platón escribe en el "Teeteto": "El estado de ánimo del filósofo es la maravilla". El origen de la filosofía es la maravilla (como es indicado por el mito de Iris, hija de Taumanto, que representa la maravilla). Aristóteles escribe en la Metafísica: "Los hombres fueron movidos a filosofar, entonces como ahora, por la maravilla, quedando en un primer momento asombrados por los problemas más simples y luego progresando poco a poco hasta ponerse problemas más altos". Tomás, comentando este paso de Aristóteles, escribe: "El motivo por el que el filósofo está cerca del poeta es esto: los dos tienen que ver con lo que despierta el estupor". ¿Se acuerdan en el 1600, del Marino? " È del poeta il fin la meraviglia” (El objetivo del poeta es la maravilla).

La filosofía nace no porque interviene un sujeto nuevo, sino por el estupor con el que ve las cosas (por ejemplo el enamoramiento); no es por que las cosas son cambiadas en si, sino porque el objeto siempre empieza a revelarse como nuevo. Es el arrancar las cosas de la muerte, porque la muerte de las cosas es verlas según su costumbre. Para esto Platón en el "Simposio" dice que la filosofía es hija de Penia (pobreza) y Poros (adquisición); en otras palabras la filosofía es el deseo de conocer y amar lo verdadero, que no es todavía posesión, aunque en parte lo sea. En efecto me es posible un nuevo modo de ver porque yo ya veía, sin embargo es algo diferente respecto a antes. San Agustín dice: “No me buscarías si no me hubiera ya encontrado " (es la verdad que habla). Y Platón: "La verdad no está en nosotros, por esto podemos buscarla". Una notación obvia para aclarar: si uno no sabe nada de una cierta cuestión no puede hacer tampoco preguntas acerca de ella. Es porque hemos sido tocados por la verdad que deseamos conocerla y amarla.

El resultado de la filosofía: autoironía o ideología

Hemos dicho que la filosofía es la inteligencia de una experiencia presente que pide al ser que la ilumine y la cumpla. El problema es si puede la filosofía cumplir tal trayecto por entero. El símbolo de la filosofía es en la Edad Media el Ulises de Dante que, para haber querido ir más allá de las columnas de Hércules, ha perecido míseramente. En otras palabras, ¿puede ser la filosofía la salvación para el hombre *(la salvación es el cumplimiento del hombre)? Aquí se coloca el testimonio de Sócrates, para él la filosofía es "saber de no saber”. Es decir la filosofía tiene que ser animada por una permanente autoironía acerca del propio resultado. En el momento en que el filósofo, según Sócrates, creyera saber cumplidamente, es decir de salvarse, de realizarse con el propio conocimiento, en aquel entonces está acabado. En los diálogos de Platón, Sócrates ironiza con estos sedicentes sabios que creen saber todo, pero en realidad no saben nada; justo porque están llenos de su sabiduría y no saben sus límites, no poseen ninguna sabiduría. Y he aquí la función de la ironía socrática. Sócrates paseaba por las calles de Atenas no sabiendo y en el mismo tiempo fingiendo no saber, y fingiendo creer que los demás supieran: los provocó en su soberbia y cuando los demás dieron sus definiciones, enseñaba su falta de fundamento.
¿Cómo se acuerda esta autoironía de la filosofía con la certeza de la que la filosofía misma nace, la certeza que un sentido existe y se manifiesta?
La certeza de la que hablaba antes es el punto de partida de la filosofía; la ironía es el control, a lo largo de todo su camino, de su verdad. La pregunta ha destacado la paradoja central de la existencia: el hombre es, de manera estructural, hecho para una totalidad que no logra alcanzar. Es el problema fundamental de la filosofía: si la filosofía logra reconocer esta paradoja, y por lo tanto en este punto se detiene, o si en cambio niega esta paradoja y llega a decir que no sólo el hombre es abierto a la totalidad, pero que puede alcanzarla, y que tal totalidad es justo la filosofía. Pero en este punto la filosofía tiene que negar el punto de partida, es decir que la realidad sea un dato, y es decir tiene que llegar a concluir que la realidad sea puesta por el hombre: es la coherencia del idealismo. La paradoja de la existencia se desarrolla entre dos polos: el primero es que el hombre es abierto estructuralmente a la totalidad, está hecho para ella y no puede satisfacerse si no en ella. El segundo consiste en el hecho que él no logra alcanzarla; tiende entonces continuamente a convencerse que la totalidad sea la que él ya ha alcanzado. La idolatría es el fenómeno histórico de este camino (como Moisés no baja nunca, nosotros decimos que el todo que él tenía que llevarnos es este becerro de oro; o bien: puesto que en el fondo yo no podré querer a todas las mujeres, digo que lo todo es esta mujer: y así me friego con mis manos; como dice Shakespeare en "Romeo y Julieta ": "Muéstrame la más bonita que tú conoces y yo te enseñaré una mucho más bonita ").
La ironía socrática es justo esta aguijada en la carne del filósofo que le dice: ¡en el momento en que tú quieres cerrar el discurso (la ideología) está acabado! Por esto el discurso filosófico es un discurso permanente, abierto, no puede ser nunca cerrado. Tal aguijada nace del descubrimiento que no hay nada que satisfaga mi deseo de totalidad; y entonces la suprema inteligencia es aquella que va continuamente buscando, no en la posición escéptica de quien dice que no hay ninguna verdad, sino en la posición de quien, no satisfaciéndose nunca de lo que ha encontrado, busca una superior profundidad.
Desde este punto de vista la filosofía no puede ser comunicada por las palabras: no puedo decirte qué es la filosofía, sus contenidos porque en el mismo momento yo ya la imagino como una cosa en si concluida, que encierro en un discurso (lo decia Platón en su VII Carta donde afirma que la filosofía no se puede comunicar con las palabras). Filosofía es una búsqueda que se puede suscitar sólo desde el interior del otro, no como comunicación de ideas sino como testimonio de un sentido que hace disparar en el otro una chispa. Por tanto ella sólo puede vivir en una persona, en unas personas. Sócrates en el "Menón" es comparado con un pez que da la sacudida.
La tradición cristiana ha llamado a esto "el maestro interior" (San Agustín en el "De Magistro" y luego también Santo Tomás).

Luego en el hombre, en el filósofo vive continuamente, para usar la expresión del humanista Niccolás Cusano, el "saber de no saber” de Sócrates. Si en el sentido de partida la verdad es algo que no puede estar escondida, en el sentido del camino, la verdad es algo que hay que hacer emerger. Ella no logra estar escondida: entonces la tarea de la filosofía es sacar todo lo que le impide emerger - "todos los lazos" dice en su poema Parménides - para que ya no esté latente o ausente sino presente.

La filosofía ha vivido, y es otro elemento importante, en su origen y en los momentos de mayor agudeza, como investigación asociada, como búsqueda comunitaria. Siempre en la filosofía antigua, casi siempre en la filosofía cristiana y a veces, raramente, en la filosofía moderna y contemporánea como por ejemplo en la Escuela de Frankfurt. En efecto la filosofía es una relación entre personas, en
La cual la exigencia del saber nace como chispa que se origina de un testimonio. La filosofía antigua siempre ha sido filosofía de escuelas, que han durado mucho - como aquella platónica (900 años) - o poco. Escuelas diferentes de las nuestras, donde la convivencia es limitada a la lección: en ellas la convivencia era la totalidad de la vida. Quien deseaba participar en una escuela, entraba a la secuela de un maestro y se quedaba. En la mayoría de los casos estas escuelas tenían un sustrato una más o menos evidente de comunidades religiosas; la comunidad pitagórica es de eso el testimonio más claro, ya que en ella existían leyes especiales de vida, determinadas por la realidad subterránea de esta "secta". Reglas de vida diferenciadas según los círculos de pertenencia de los participantes, donde había simples oyentes e iniciados a un conocimiento más profundo. Las leyes precisas (no se podía, por ejemplo, comer legumbres, para facilitar la abstinencia sexual) desvelan la verdadera identidad de escuelas mistéricas e iniciación religiosa.
Según todo lo que he dicho, la finalidad de la filosofía es de conocimiento y no de salvación. Si he hablado de la filosofía como de una vía permanentemente abierta, he querido decir que el objetivo de la filosofía no puede ser la salvación del hombre.
Queda luego el problema si la filosofía sea abierta a algo otro o sea abierta a la nada: es decir si el sentido sea la nada ("el Ser y la Nada" de Sartre) o si en cambio el sentido de la existencia sea algo a la que la filosofía introduce sin poderlo agotar.

En los orígenes de la historia de la filosofía: MITO Y RAZÓN

La filosofía que nosotros estudiamos, la filosofía occidental, nace en Grecia sobre la cepa del mito y muy a menudo se expresa en su origen en forma mítica. El poema parmenídeo es un mito. Además de la forma expresiva del mito, la búsqueda filosófica tiene en común con ello, los mismos interrogantes, primero entre todos aquel sobre el origen de la realidad. No se puede comprender en efecto la estructura de lo real si no se conoce su origen. Los mitos fueron entrelazados de estas búsquedas del origen (cosmogonías y teogonías).
Si pero el mito se pone como fruto de la revelación de un Dios, la filosofía se pone como búsqueda del hombre. Es por otro lado la diferencia entre religión revelada y filosofía. La afirmación de Sócrates que el máximo grado del saber es saber de no saber y aquella de Cristo, "Yo soy la verdad”, no son necesariamente antitéticas. Es tan verdadero que la Edad Media ha hecho de Sócrates un anticipador de Cristo.
La periodificación (antes viene el mito y luego, como en un progreso, la filosofía) no es absolutamente valida, pero depende del concepto que se tiene de la realidad que se quiere determinar. Al mismo modo el nacimiento de la filosofía como disciplina determinada, es fruto de una operación histórica, del primer historiador de la filosofía, Aristóteles. Él, en el I libro de la "Metafísica", afirma que la filosofía ha iniciada con Tales; todos le han creído y también nosotros tenemos que decir que Tales es el primer filósofo. Nadie puede saber cómo efectivamente hayan ido las cosas: evidentemente antes de Tales los hombres incluso habrán pensado, como evidentemente después de él han seguido creyendo en los mitos. Es por lo tanto una periodificación de comodidad: en un momento particular el historiador ha notado esta tendencia, por lo cual dentro del mito se desarrollado una preocupación racional, que se ha vuelto a los ojos y sus hechos clave.

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