Reducciones. Una vida para Dios y para el rey
autor: Aldo Trento
Misionero y curador de la exhibición
Luis Federico Franco Gómez
Vice Presidente de la República del Paraguay
Darko Sustersic
Profesor de la universidad de Buenos Aires
Jesús Carrascosa
Miembro del Consejo de Presidencia de Comunión y Liberación (Introduce)
Liz Cramer
Ministra de Turismo de la República del Paraguay (Intervención de saludo)
fecha: 2009-08-23
fuente: Una vita per Dio e per il re. L'avventura quotidiana nelle riduzioni del Paraguay
acontecimiento: Meeting per l’amicizia tra i popoli: "La conoscenza è sempre un avvenimento", Rimini, Italia
(Meeting para la amistad entre los pueblos: "Conocer siempre es un acontecimiento")
traducción: Carolina Velez

JESÚS CARRASCOSA:
Buenas tardes, tengo el placer de presentar una cosa de un inmenso valor histórico: las reducciones del Paraguay, una obra que lograron hacernos olvidar, pero que es inolvidable. La memoria histórica es la fuerza de un pueblo: por lo tanto quien quiere destruir un pueblo tiene que deshacerse de su memoria. Hay algo peor que perder la memoria histórica. Es aceptar la versión del enemigo, aceptarla como propia, sumisamente. Hoy presentamos la obra en dos volúmenes del padre Aldo, que está acompañado por grandes amigos, personalidades políticamente relevantes como el Ministro de Turismo y el Vice Presidente de gobierno. Les agradezco mucho y estoy feliz, conociendo al padre Aldo desde hace muchos años, por la compañía que le hicieron y por la ayuda que le prestaron.
Cedo la palabra en primer lugar al Vice Presidente del gobierno, Luis Federico Franco Gómez, un importante médico cirujano que ha hecho un gran recorrido en la medicina y cuya dimensión ideal, la cosa que más amo de las personas, pude intuir leyendo su currículum y descubriendo que inició la vida política a los catorce años, inscribiéndose en el partido del PRL. Le cedo enseguida la palabra.

LUIS FEDERICO FRANCO GÓMEZ:
Gracias y buenas tardes a todos. Queridos amigos, autoridades, para mí es verdaderamente un placer compartir junto a ustedes este momento. El Paraguay es un pequeño país que se encuentra en el corazón de América del sur. De allí llegamos con una doble finalidad: en primer lugar reafirmar, ratificar nuestro empeño a favor de la aculturación y del desarrollo del pueblo Guaraní. Me pidieron hablar por alrededor de 20 minutos y para no superar este tiempo dividiré mi relación en dos partes. La primera está correlacionada con la presencia de los jesuitas, la segunda con la obra llevada a cabo hoy por el Padre Aldo: y las dos partes están estrechamente interconectadas. En 1492, fecha del descubrimiento de América, la provincia de Indias donde se encuentra mi país, el Paraguay, estaba poblada por aborígenes, por nativos de muchas etnias, todos con un mismo objetivo. Creían en el mismo Dios y daban un gran valor a la fe, vivían en familias separadas, aisladas entre ellas. No tenían la capacidad de vivir y unirse al interior de núcleos familiares. Sé bien que los próximos relatores harán referencia al tema jesuítico y quisiera hacerlos partícipes de dos o tres ideas cruciales para mí. En primer lugar, la evangelización de los Guaraníes por parte de los jesuitas en primera instancia, luego por los franciscanos, fue absolutamente útil y necesaria. Yo soy católico, militante en el movimiento de la cristiandad, un laico comprometido con la Iglesia y dispuesto a demostrar que un laico puede ser honesto, eficaz y eficiente en el desarrollo de la función pública. Fue ésta la percepción de los Guaraníes hace 400, 500 años. Creían en Dios, un ser superior, sobrenatural, creían en la persona que era cabeza de familia y creían en la unidad de la familia. Pero vivían desafortunadamente de modo separado, en zonas remotas, aisladas. Lo que hicieron luego los jesuitas fue unirlos, demostrar que era posible vivir juntos: la mayor conquista de los jesuitas fue demostrar que la vida aislada no sirve, que lo que vale y justifica es la vida al interior de grupos, de núcleos familiares, todos juntos. A partir de esto empieza una aculturación importante del pueblo Guaraní. Y hoy, después de 500 años, tenemos una situación parecida en Paraguay. Desafortunadamente en mi país todavía hay familias separadas, marginadas, aisladas. No son los aborígenes. Hoy los nuevos marginados, los nuevos aislados son los enfermos terminales. Son los enfermos de SIDA, las madres solteras, aisladas, son los niños de la calle, los ancianos, todos los que - hijos de Dios - viven de modo marginado, aislado, sin que nadie les dé una mano. He aquí porque un Vice Presidente viene a Rímini a compartir este momento: y agradezco sus aplausos para los organizadores de la bellísima exhibición sobre el trabajo de los jesuitas. Pido sus aplausos. Hicieron una cosa maravillosa.
Pero hoy estoy también aquí para decirles que hay un nuevo proceso en Paraguay; hay una nueva evangelización y hay una nueva elección preferencial por los pobres, por los marginados. Me refiero en modo concreto al padre Aldo Trento que, en el centro de Asunción, recibe a todos los pacientes, los que no pueden ir a ningún centro hospitalario, ni público ni privado. Aquellos pacientes golpeados por el SIDA, condenados, literalmente condenados a morir en casa. Aquellos golpeados por tumores, los niños abandonados por sus padres, las madres solteras y todas aquellas personas abandonadas, desorientadas, desarraigadas. Hoy, gracias a la fundación San Rafael y a la ayuda de muchos de ustedes, de Comunión y Liberación de Italia, hoy en Paraguay todos los pobres, los humildes, los necesitados son recibidos y cuidados en la clínica dirigida y administrada por el padre Aldo. Son los pobres, los que no tienen ni un centésimo pero que reciben la mejor asistencia, como en un hospital privado en Italia. Esto no habría sido posible sin su ayuda, sin su cooperación. ¿Entonces, cómo no venir a Italia para decirles a todos gracias? Gracias a CL, por haberle permitido al padre Aldo estar presente entre nosotros y sacar adelante esta obra de evangelización, ayudar a los pobres y los marginados. Quizás no sepan a dónde va la ayuda de los italianos generosos: a personas sin recursos, en Paraguay, que no quedan completamente solas. Y hoy quiero darles un testimonio. Una mujer, una joven de 18 años, vivía una vida tranquila. Pero se enfermó de SIDA, quedó embarazada, fue abandonada por su familia. Empezó a adelgazar notablemente y la comunidad le dijo que se encontraba en esta situación porque se alejó del Señor, de Dios. Juntaron los recursos, el dinero, la subieron a una ambulancia y la mandaron a la capital para que pudiera ser asistida. Estaba condenada a muerte, no tenía ninguna posibilidad. Se estaba recogiendo dinero para darle a una sepultura cristiana y una enfermera le dijo: “Está el padre Aldo. En su clínica San Rafael reciben a los pobres, asisten a los hijos de Dios que no tuvieron la fortuna de nacer con recursos. Mandémosla allí". Entonces fue llevada a la clínica y dio a luz a su niño: hoy esta hermana que fue condenada a muerte se está restableciendo, está volviendo a hablar, a caminar. Y agradece a Dios porque conoció al padre Aldo y la salvación.
Porque de esto se trató, esto hicieron los jesuitas en Paraguay: llevaron la salvación. Y hoy en Paraguay logramos recuperar almas gracias al trabajo que el padre Aldo lleva a cabo, gracias a la estructura de San Rafael. Por esto, cualquier esfuerzo puede ser poco, pero hoy estoy feliz, no necesito cenar, vi la grandiosidad de la obra de los jesuitas en Paraguay. Y créanme, se los digo con el corazón en la mano, estoy acompañando a un santo, un verdadero y propio santo que está haciendo exactamente lo que hicieron los jesuitas hace 400 años: salvar almas por la gloria de Dios. Gracias, gracias, y mi bendición para cada uno de ustedes.

JESÚS CARRASCOSA:
Doy la palabra a la Señora Cramer, Ministra del Turismo de la República del Paraguay.

LIZ CRAMER:
Buenas tardes a todos. Ante todo, gracias por la oportunidad de hablarles del Paraguay, de las reducciones jesuitas, y también de acompañar aquí al padre Aldo con esta obra suya. Me referiré brevemente a otro aspecto de nuestra economía y de nuestra sociedad. Estoy convencida de que el turismo favorece el desarrollo económico pero también la sostenibilidad social. Por esto, y también porque estoy enamorada de mi país, la vida me ha dado la oportunidad de convertirme en Ministra del Turismo. ¿Por qué estoy enamorada del Paraguay? Porque es una tierra aún por descubrir. La naturaleza que hay en Paraguay causa realmente impresión. Les cuento algunos datos: en Paraguay hay 6.000.000 de habitantes sobre un territorio un poco más grande que Italia. Por lo cual hay tanta, tanta tierra, tanto verde, tanta agua. De hecho, el nombre "Paraguay" se deriva del nombre de un río. Las Ruinas Jesuíticas están en el sur y ahora están convirtiéndose en una gran atracción turística, dándoles otra forma de visibilidad a los que habitan allí cerca. La semana pasada inauguramos la primera Mesa Verde en la Misión de la Trinidad, la que tiene el pórtico igual al reproducido en la exhibición. Fue una gran satisfacción porque la gente del país, la que desciende de los indios, ve el turismo como una oportunidad de desarrollo social. El 70% de la población del Paraguay tiene menos de 35 años, por lo tanto somos un país de jóvenes. Somos el único país en América latina en donde el idioma, la lengua nativa, la lengua pre-colombina se ha vuelto oficial y hablada por la mayoría de la población. Por lo tanto, nosotros hablamos guaraní y español. Y entonces, si quieren vivir una auténtica experiencia latino-americana - donde está obviamente la historia pre-colombina, la historia colonial y la obra de los jesuitas como tema central, pero además tanta naturaleza, también con la comodidad de ciudades desarrolladas como la capital -, verán un nuevo destino, aún en crecimiento pero satisfactorio y mucho más rico en autenticidad. Espero que hoy lleven a casa una mayor curiosidad por el Paraguay. Pueden ver la exhibición y hacerse una idea de lo que verán allá. Les garantizo sobre todo un país espectacular, con gente que está acostumbrada a tratar bien a la demás gente: esto es un elemento esencial de la cultura guaraní. Y si por casualidad, una vez en Paraguay, alguien los invita con la hierba mate, a una tisana fría o caliente, tómenla porque para nosotros es un modo de dar la bienvenida. Los espero en Paraguay. Gracias.

JESÚS CARRASCOSA:
Gracias Ministra. El doctor Darko Sustersic es profesor de historia del arte de la Universidad de Buenos Aires, un gran experto del tema históricamente delicado e importante de las reducciones.

DARKO SUSTERSIC:
Bien, yo conocí al padre Aldo en un momento extremadamente dramático. Estaban volviendo a pintar un museo de imágenes jesuíticas y, con la excusa de restaurarlo, en realidad estaban empobreciendo, desvalorizando la autenticidad jesuítica. Busqué ayuda en varios sectores, escribí cartas pero nadie me apoyó. El padre Trento entendió mi lucha y, en el artículo que escribió el jueves en un periódico, aclaró la situación. En ese caso no se refería a los enfermos físicos sino a los culturales: en efecto se estaba perdiendo la autenticidad de la cultura guaraní. Con su soporte y su apoyo, y gracias también a los santos jesuitas que invoqué, este trabajo deplorable fue interrumpido.
Cuando hay necesidad de una conferencia, de una lección para los estudiantes, de alguna misión, yo estoy siempre dispuesto. ¿Entonces, cómo no contarles algo de lo que estoy haciendo en este momento? El tema de las misiones jesuíticas no está tan claro. Cierto, se están llevando a cabo estudios e investigaciones. Y además está el aspecto del arte en las reducciones, y el arte está fuera de discusión. La historia en cambio se puede discutir: ¿Los jesuitas fueron buenos o no fueron buenos? Y los sociólogos pueden hablar de los métodos de los jesuitas. Pero el arte queda, y todos lo pueden verificar y ver para comprobar la realidad. Ruskjn dijo una frase maravillosa, extraordinaria: "Sólo a través del arte se conoce plenamente una cultura. Las grandes naciones escriben sus autobiografías en tres manuscritos: el libro de sus acontecimientos históricos, el libro de sus palabras y el libro de su arte. No es posible comprender alguno de estos libros sin leer los otros dos. Pero de estos tres libros, el único fiel es el último, el de su arte". Esto dice Ruskjn, pero muchos críticos de arte afirman que los Guaraníes sabían sólo copiar. La culpa también es de algunos padres jesuitas. Sepp, Cardiel, hablan de las copias, dicen que los Guaraníes copiaban. Pero otros padres no comparten esta opinión: elogian la creatividad de la obra guaraní y es éste el aspecto que hoy queremos indagar, lo que quisiera mostrarles en el poco tiempo que tengo. Quisiera subrayar la extraordinaria creatividad del arte guaraní, que no depende del arte europeo, no es una copia. Los europeos suministraron los instrumentos, les hicieron posible la apertura hacia el arte, pero respetaron sus expresiones. Esto se puede verificar en las obras que quedaron.
Ahora veamos algunas imágenes: estoy trabajando en un libro de unas 400 imágenes, hoy sólo les traje 50 de ellas para que se puedan hacer una idea. El primer capítulo se refiere a las imágenes de la conquista. El arte jesuítico guaraní no es un arte museístico ni tampoco del comienzo de la Iglesia. El padre Montoya, por ejemplo, dice que llevaban las imágenes a la selva y con estas imágenes convencían a los Guaraníes, los conquistaban: es la razón por la cual estas imágenes se llaman "imágenes de la conquista ", "imágenes conquistadoras". El padre Roque tenía una Inmaculada Concepción pintada por el padre Rodríguez: con ésta fundó alrededor de siete misiones y en la última murió, asesinado por un chamán que no quería competencia. Y destruyeron también la imagen porque los aterrorizaba, porque estas imágenes conquistaban. La función del arte entonces no era la función que se encuentra en Europa, la idea de los museos, la idea de las iglesias. No, el arte funcionaba en medio de la selva, de la floresta. Aquí tenemos una imagen de las ruinas de Loreto, precisamente, vean la situación de la selva, de la floresta…. Ésta es una imagen antigua del padre Roque: vean el golpe en la cabeza, el corazón atravesado por una flecha.
La primera pintura de un Guaraní está firmada "M. Habiju fecit Itapúa 1618". La reducción de Itapúa fue fundada en 1615 y después de tres años tenemos un Guaraní que pinta una imagen de la Virgen. No sabemos si este retrato es una copia o no, pero lo que es seguro es que estos grandes ojos no los tenía el modelo. Fueron hechos por el Guaraní, por el artista Guaraní. Este cuadro se conserva intacto porque fue enviado a Córdoba, de Córdoba a Buenos Aires, y ahora al museo indicado. Todas las obras de aquella época fueron en verdad destruidas: era una época de conquistas, de fundaciones, una época en la que los bandeirantes, los portugueses, llegaban, destruían las misiones y se llevaban a los indios como esclavos. En poco tiempo se llevaron a muchos Guaraníes a San Pablo, más de 150, para luego venderlos como esclavos. Luego destruían las estructuras, las obras, y de este período no quedó prácticamente nada. Y he aquí un mapa donde vemos cómo las reducciones jesuíticas circundan la selva amazónica, pero las más antiguas son aquellas del sur. Éstas fueron fundadas a partir de 1610. Luego vienen aquellas de los Ciquitos, de los Mocho, luego las de Mainas, Orinoco. Vean que, por todos lados, los jesuitas penetraron en la selva. Y ahora sólo vemos un mapa de los centros de los Guaraníes. Los Guaraníes se retiraron de las zonas de los bandeirantes portugueses, hacia estos ríos, el Paraná, el Uruguay y el Paraguay: allí se sentían protegidos. Sin embargo los portugueses organizaron una gran expedición con más de 4.000 hombres y siguieron el río Uruguay: querían apoderarse de todos los indios guaraníes. Entonces los jesuitas, viendo que los españoles no los defendían, decidieron armar a los Guaraníes con arco, con flechas. Era un arma estupenda, pero la punta era de madera. Por lo tanto, construyeron puntas de hierro para las lanzas y con estas armas los Guaraníes podían combatir en igualdad de condiciones. Luego les proporcionaron una protección para el cuerpo. Y el padre Torres hizo un invento genial, construyó cañones con troncos de bambú y de naranjo que, envueltos en pieles, podían disparar cinco veces.
En este mapa está indicado Mbororé, donde se desarrolló la gran batalla que decidió todo. Ven, es la región del río Uruguay, donde fue establecido el destino de Suramérica; si los portugueses hubieran podido avanzar, se habrían apoderado de todos y de todo y la historia habría sido muy diferente. Los Guaraníes, con las embarcaciones y con estos cañones, obligaban a los portugueses a bajar en la orilla, donde se luchó por una semana y donde los Guaraníes vencieron. A partir de este momento, los Guaraníes y las misiones fueron respetados. No hubo más bandeirantes y los Guaraníes tuvieron paz. Ellos tenían una confianza ciega en los jesuitas, gracias a los cuales habían podido librarse de los enemigos ancestrales que parecían invencibles, estoy hablando del portugués, obviamente. Y los jesuitas pagaron también un precio importante: muchos de ellos murieron en la lucha contra los bandeirantes. Esta sangre mezclada, jesuitas y Guaraníes, dio vida a una nueva república, no basada en la autoridad y el poder, como hoy, sino en la cooperación y en la dedicación a la causa.
Pero continuemos con nuestro discurso: al estar tranquilos los Guaraníes, terminadas las amenazas, se inventan su arte. Aquí tenemos una escultura que se encuentra en la Casa de la Independencia de Asunción. La cabeza y también los brazos pueden ser quitados; es una invención de los Guaraníes, una cosa que no copiaron de Europa porque las estatuas, las esculturas barrocas europeas no eran así. Todas las demás imágenes van en el mismo sentido. Aquí hay un San Ignacio… vean, se levanta la cabeza. Se encuentra en Santiago. La mayor parte de estas esculturas se perdieron, pero algunas quedan para conocer el génesis, el origen de la escultura guaraní, la invención de este tipo de metodología escultorea. Es la primera etapa, estatuas que llamábamos horcones porque son troncos con cabeza que se puede quitar: pero con el pasar del tiempo estas estatuas mutan. Aquí tenemos una cabeza: cuando los Guaraníes escapaban, quitaban la cabeza y luego de nuevo esculpían el cuerpo. Pero la cosa importante de esta cabeza es la mirada intensa: y ésta es la originalidad, la especificidad del arte guaraní, el contacto de la obra con el espectador, un contacto mágico, chamanístico, hipnótico. Una Virgen - que está en el museo de San Ignacio Iguazú, llamado por los Guaraníes túpacu, es decir la madre - copiada: es decir se inspira en una obra barroca de Gregorio Hernández de España. Pero mientras la estatua española cierra los ojos - ¿ven?, la Virgen baja los párpados -, la guaraní abre los ojos: por lo tanto, hay un contacto directo con la persona que está en frente, con el espectador. Y tenemos otro ejemplo de un libro del padre Montoya, escrito en Madrid en 1639: un Guaraní lo copia, hace una incisión y luego endereza la imagen, un tercero hace una escultura. La imagen mira hacia el frente, con los ojos abiertos: es la contribución guaraní, comunicar la obra de arte. Los santos comunican todo esto al pueblo, a la gente, a los demás. Y aquí tenemos la imagen más grande, alrededor de 2 metros y 40, Santa María de Fe: fue la imagen que organizó el arte hasta Brassanelli. Cuando llegó, quedó impresionado por esta imagen: vean la importancia que tiene el rostro, la mirada, no es ciertamente la copia de algo europeo. En Europa, la Virgen miraba el cielo, de un lado o del otro. Aquí la Virgen nos mira, al espectador, y ésta es la característica más fuerte del arte de los Guaraníes que fundaron una verdadera escuela. El retrato de un padre misionero, hecho en Brasil, con la cabeza que se puede quitar. El rostro tiene una mirada sorprendente, que impresiona. En este punto llega Brassanelli y lleva a cabo su reforma. Al principio quiere cambiar todo, pero progresivamente se da cuenta que los Guaraníes tienen su arte. Así, en lugar de cambiar todo, él toma aspectos de este arte y los hace suyos. Brassanelli hace los retablos del altar denominados columnas de Bernini, columnas barrocas, y ésta fue una contribución que los Guaraníes recibieron. Aquí hay un Cristo, una Flagelación de Cristo que pide piedad al Cielo. ¿Ven? El rostro mira al ángel que le lleva alivio, consuelo.
Y ahora veamos como copia el artista guaraní: éste es de Brassanelli, los dedos unidos, el anular como Miguel Ángel, de quien era un gran admirador. Los pies son barrocos, el típico movimiento barroco. Y ahora veamos la obra del artista guaraní, aparentemente recto, rígido. Toda su atención se agrupa en el rostro: se dan cuenta que el Dios flagelado, lleno de dolor, ayuda al espectador. Una vez di una conferencia en un seminario: el padre me pidió esta foto. Luego supe que, en los años siguientes, rezó siempre frente a esta imagen. Y esto me recuerda a Juan Les Candon que murió rezando. Cuenta el Padre Perramas que sus últimas plegarias las hizo en la dulce lengua guaraní. Él creía que el guaraní era la lengua apropiada para hablarle a Dios, más acorde que el español. He aquí una obra muy bella que nos dejó Brassanelli, admirada por los Guaraníes y también por los europeos; aquí Brassanelli aplicó todos sus conocimientos sobre la mentalidad guaraní. Era el primer etnólogo: los jesuitas ya conocían perfectamente la mentalidad de la nación americana, en este caso Brassanelli se dio cuenta… Pasemos a la imagen siguiente, el ángel San Gabriel, construido con una perfecta simetría y planimetría: las dos alas iguales, la estola que cumple perfectamente la función simétrica. Era su manera de entender el aspecto sagrado, chamanístico de la cultura guaraní. No hace un ángel sobre las nubes, que vuela de un lugar a otro como en la cultura barroca. Hace un ángel muy especial según la visión guaraní: este ángel expresa esta dulzura, esta familiaridad, estamos lejos de la rigidez del barroco y de la Virgen que recibe el anuncio. Aquí hay una familiaridad, una reciprocidad que Brassanelli conoció después de haber vivido 40 años en la cultura guaraní: conoció el amor entre padres e hijos, el amor del cual él mismo fue objeto. Si miramos la primera imagen de Brassanelli, América, nos damos cuenta de su extraordinaria evolución y de por qué los misioneros se enamoraron de la cultura guaraní. Y los que dicen que los jesuitas explotaban al pueblo guaraní, que lo obligaban al trabajo y que no entendían su cultura, se equivocan. Hoy los antropólogos han cambiado de opinión: los jesuitas entendían la cultura guaraní mejor que los actuales antropólogos o etnólogos. Lo vemos realmente en el sector del arte. Desafortunadamente mi tiempo se agotó, lo siento. Gracias.

JESÚS CARRASCOSA:
Doy las gracias el doctor Darko por este estudio, por esta lección y por la apasionada comunicación de su experiencia. La palabra al padre Aldo. Estos libros son una gran sorpresa para la mayoría de nosotros, porque Aldo es conocido por su gran obra de caridad, por su pasionalidad, por el anuncio que hizo en Paraguay. Y descubrimos que estos dos volúmenes, excepcionales sea como fotografías que como contenido, le pertenecen. Son fruto de dos cosas. Son fruto del largo silencio y una fuerte obediencia, como para otros grandes autores que obedecieron, que fueron humildes en el silencio. Fue el caso del padre de Lubac que, retirado de la enseñanza en las cátedras católicas, en el silencio y en la obediencia escribió uno de sus libros más importantes, Meditaciones sobre la iglesia. El padre Aldo en el silencio obtuvo este fruto. Su caridad, su cultura, su estudio del arte y de la historia del Paraguay comprenden aquellas condiciones que Giussani decía: la caridad, la cultura, la misión como un modo para tocar la realidad, un modo para anunciar a Cristo. Todas estas tres dimensiones son integrales, y en el padre Aldo son integrales: en la caridad está la cultura, en la caridad están el apostolado y el anuncio de Cristo. Y el arte no es indiferente, mientras recupera la verdad histórica es un arte lleno de caridad, lleno del deseo de anunciar a Cristo. Cedo la palabra al padre Aldo.

ALDO TRENTO:
En verdad quiero agradecer a la Virgen como me ensenó don Giussani, porque sinceramente yo jamás habría pensado que Dios, después del abrazo de don Giussani, pudiera hacer de este pobre hombre lo que ven. Porque también lo que digo y que escribí es fruto de años de enfermedad, cuando Giussani me mandó a Paraguay, hace parte de lo que decía Mounier: "Es necesario sufrir para que la verdad no se cristalice en doctrina… ". Antes que las obras de caridad, antes que todo, nació esta pasión por la realidad, por la cultura, por la tradición, porque quería entender en dónde se quedaba mi yo después de aquel abrazo de Giussani.
"Queridos amigos universitarios, les deseo que tengan tanta fe y tanta inteligencia para renovar la más grande empresa social y política de su pasado, la empresa de las reducciones. La fe en Cristo es el medio para vivir también más intensamente este mundo" - las palabras este mundo están subrayadas -. "Ánimo y hasta pronto, don Giussani, Asunción, 23 de julio de 1988."
Queridos amigos, volverlos a ver después un año es para mí una gratitud hacia el Señor, y estoy aquí sólo para testimoniar lo que sucedió en este año dentro del tema del que estamos hablando. El criterio de Giussani me acompañó desde el primer día que llegué a Paraguay en aquellas condiciones. Porque el criterio de Giussani describe mi experiencia: ¿y cuál es mi experiencia? La de un hombre que grita dentro de la situación que vive, abrazando a 360 grados lo que la vida le presenta. Este criterio me conmovió desde el principio. Me pregunté: ¿cómo es posible que un hombre que nunca ha estado en las reducciones – había leído sólo un libro escrito en francés porque no había una literatura italiana, el último libro era de Ludovico Antonio Muratori -, ¿cómo es posible que él haya dicho estas cosas? ¿Cómo es posible que él, leyendo el libro del padre Antonio Zepp, se conmoviera y le dijera a Giovanna Tagliabue: "Cómo sería de bello que este diario se convirtiera en el libro del mes… "? Giussani, en la fe que vivía la pasión por lo humano, expresaba en este criterio lo que Voltaire, Montesquieu, Chateaubriand, Muratori, Chesterton habían dicho ya, pero no con el espesor y con la conciencia con la cual don Giussani nos decía estas cosas. "Espero que tengan tanta inteligencia y tanta fe para renovar la más grande empresa social y política de su pasado". Un hombre que fue dos veces a Paraguay, entrada por salida.
Ahora, son dos los puntos que deseo desarrollar. "Tengan mucha fe e inteligencia": lo que dio origen a las reducciones está contenido en este criterio, en el cual la experiencia de la fe no sólo se une de modo inteligente a la experiencia humana de los Guaraníes, sino que anuncia radicalmente la propuesta cristiana, teniéndole fe a los grandes principios de la Conquista de los reyes católicos. Porque no puedo no conmoverme frente a lo que dice Isabel la Católica. Porque, si comprendiéramos qué quisieron decir Isabel la Católica y Fernando el Católico, la égida de la victoria, la controversia de Valladolid, no podríamos no llorar de la emoción. Si conociéramos a Carlos V, no podríamos no decir que, realmente, yo continúo aquella obra.
Isabel dice, que concedió a la sede apostólica las islas y las tierras firmes de mar y océano, descubiertas y aún por descubrir: "Nuestro principal intento y nuestro único fin es que estos pueblos abracen la fe". ¿Entienden qué quiere decir? "Que estos pueblos abracen la fe católica. Y mandar a aquellas tierras lejanas a religiosos y otras personas, doctas y temerosas de Dios, para educar en la fe y en la civilización, poniéndoles un gran celo apostólico. Por esto suplico al rey Fernando y mi señor, muy cariñosamente, y encomiendo y le ordeno a mi hija la princesa y a su marido el príncipe, que así hagan y cumplan. Y que éste sea su único fin y que pongan en esta evangelización mucha diligencia y que no permitan que los nativos, los habitantes de esta tierra, por conquistar, sufran ningún daño en sus personas y en sus bienes, sino que hagan lo necesario para que sean tratados con justicia y humanidad. Y que si hicieran algún daño, deban repararlo."
Les dejo leer lo que dice Fernando Valladolid, cuando a Carlos V le exponen el problema: "Majestad, si usted sigue en la Conquista… ". Después de la famosa controversia de Valladolid, por un año Sepúlveda y Bartolomé de Las Casas se enfrentaron porque el rey tenía un problema: ¿la Conquista corresponde o no a la voluntad de Dios? Suspendieron la Conquista por un año y se enfrentaron a duelo, culturalmente. Y sólo cuando Bartolomé de Las Casas es derrotado por Sepúlveda, después de que la corte de los abogados declara que es según el designio de Dios, la Conquista se reanuda. Y cuando le dicen: "Majestad, si continúa se arriesga la quiebra del erario del Estado", él responde: "Prefiero la quiebra del erario del Estado que perder una sola alma a Cristo.”
¿Por qué Giussani me mandó a Paraguay? Por el mismo motivo por el cual Carlos V dio esta respuesta a sus consejeros. Con este espíritu, con esta conciencia los jesuitas entran y anuncian el acontecimiento cristiano a los Guaraníes. ¡Anuncian el acontecimiento cristiano! Luis de Montoya, el padre de los Guaraníes, dirá: "Por dos años no hablamos nunca de la moral sexual y matrimonial, porque era imposible que la comprendieran. Estas tiernas plantas que estaban saliendo a la vida, frente a una moral de este tipo habrían muerto. Por dos años anunciamos solamente y exclusivamente la belleza del acontecimiento cristiano a los Guaraníes". ¿Quiénes eran los Guaraníes, por qué caminaban? Creían en un Dios. Padre Nóbrega sintetiza el concepto de Dios que ellos tenían en las palabras "tupa": “tu”, maravilla, estupor, “pa”: ¿quién hizo esta cosa bella? ¿Pero entienden El sentido religioso, capítulo X? ¿Entienden por qué cuándo llegué allí, confundido en mi cabeza, frente a las cataratas de Iguazú, Aguagrande, Itaipú, piedra que suena, me conmoví y tuve que ir hasta más a fondo? Dios crea al hombre inmortal, pero entra la serpiente, contamina la tierra, el diluvio, el hombre pierde su inmortalidad. Desde aquel momento, caminando, tocando, cantando y bailando, el Indio – desde el Caribe a la Patagonia, desde los Andes hasta el Atlántico, camina: buscadores de la tierra sin mal. ¡Peregrinos de lo absoluto, diría Horkheimer, peregrinos en busca de la tierra primigenia como mi corazón, como tu corazón! Y cuando los jesuitas y los franciscanos llegan, y le anuncian que la tierra sin mal tiene un nombre, la Virgen Conquistadora de la que nos hablaba Sustersic - "Yo soy la Inmaculada Concepción" (de la cual nació la pasionaria italiana cuyo significado simbólico no les explico) -, enseguida se adhieren. Porque ven en este hecho, en este acontecimiento, la respuesta a su corazón, destruido por el pecado, a aquel vagabundear difícil, dramático. Y por lo tanto se adhieren a Cristo, a la belleza del acontecimiento cristiano. Acontecimiento que se convierte en una experiencia de felicidad hasta el punto en que un escritor francés del 1700 escribe un libro, La tierra de los feliciani, y Muratori, El cristianismo feliz y Chesterton, El paraíso del Paraguay. Yo copié para mi libro estos dos títulos porque dicen todo.
Luego uno se pregunta: ¿por qué el cristianismo feliz? ¿Existe un cristianismo triste? He aquí el desafío entre franciscanismo y jesuitas. He aquí el desafío siempre presente en la iglesia entre el cristianismo feliz y un cristianismo triste, entre un moralismo que podríamos sintetizar en el famoso Cristo de la paciencia de la iconografía franciscana - los franciscanos en Paraguay parecen no haber alcanzado la Resurrección, por esto también la cultura del pueblo estaba marcada, los momentos más bellos parecen aquellos del jueves y del viernes santo, aún hoy son sagrados -, ¡mientras para los jesuitas el corazón era la resurrección de Cristo! ¡No encontrarán una imagen del Cristo de la paciencia en las reducciones jesuíticas porque la victoria de Cristo sobre el mundo es el origen de las diferencias y es la razón por la que los jesuitas fueron expulsados!
Porque una cosa es comenzar por el dolor, por mi dolor y detenerme en el dolor, por mi depresión, y detenerme en la depresión, y otra cosa es ver que todo esto está dentro de un acontecimiento más grande, la victoria de Cristo presente. Y esto creó aquellos 150 años de felicidad. Una felicidad que coincidía no con la falta de límites, de defectos. Es lo que no soporto cuando juzgan la Conquista. Porque, o la Conquista la leemos según Peguy, o es mejor que cerremos los libros. ¿Quién llegó a Asunción en 1537, el 15 de agosto? Hombres, la espada y la cruz, el pecado y la gracia. Porque siempre caminan juntos, Peguy dice, el hombre que es bueno para la gracia es bueno para el pecado, y viceversa, son del mismo masa. No se puede entonces leer la historia latinoamericana como ninguna historia del mundo, prescindiendo de esta ontología del cristiano. Pero en el fondo es lo que Giussani me hizo entender, es lo que Giussani me hizo descubrir: qué en mi pecado, en mi miseria, Cristo manifestaba su victoria. Qué en mi desesperación, Cristo mostraba su resurrección. Por esto me enamoré de san Roque González, hijo predilecto, el arquitecto, el genio de las reducciones, cura diocesano que se convierte en jesuita, es mandado a la primera reducción, sufre una terrible desesperación con tentación de suicidio, me veo en él. Y dice, escribiéndoles a sus superiores: "Reverendo padre, en el drama que vivo y en la soledad que sufro" – imagínense, en la selva, entre los caníbales, "aquélla que me sostiene es la certeza de la obediencia por la cual estoy aquí, es la certeza de que ésta es la voluntad de Cristo". Y después de dos años de desesperación - el Vice Presidente hizo un decreto maravilloso, porque son 400 años desde que Roque dio inicio a este experimento, el 28 de diciembre - parte: río Paraguay, río Paraná, hasta el río Uruguay y el río Grande del Sur, y construye estas grandes obras, da inicio a esta gran experiencia.
¿Por lo cual, qué son las reducciones? Fue una tentativa humana, por parte de los hijos de San Ignacio, de dilatar aquella compañía nacida en Monmartre, aquella compañía de amigos que crearon en la selva otras Compañías de Jesús. Un acontecimiento que cambia la vida. Ésta es la primera cosa. Es un acontecimiento que cambia la vida y que crea una civilización. Imagínense, eran 2, 3 jesuitas por reducción, a veces uno, como en el caso de Santa María de Fé, un viejo de 80 años sin dientes que no podía hablar tampoco, que otro padre debía ir a ayudar. ¿Si no hubiera sido una experiencia de libertad, cómo se explicaría lo que nació? Lean la vida cotidiana en las reducciones jesuíticas o el libro de Paramas, La República de Platón eran los Guaraníes. La única diferencia entre el De Legibus y el De República está en el concepto de familia y educación, que para Platón es otra cosa, obviamente no es un concepto cristiano, humano. Y el padre Paramas lo subraya muy claramente. Para todo el resto, un pueblo de libres, un pueblo protagonista de su vida.
El jesuita tenía un padre grande, el párroco y un padre pequeño, un capellán que administraba los bienes. Si ustedes piensan en el desarrollo económico que alcanzaron, que hoy el Paraguay ya no tiene - al final, casi tenían medio millón de vacas, cuando fueron expulsados -, Si ustedes piensan en que el padre Zepp dice: "En mi reducción se produce un acero más fuerte y más bonito que el de Milán… ". El padre provincial en 1522 reúne en Córdoba un consejo provincial, no para discutir sobre los ángeles o la Virgen sino por la urgencia de crear la facultad de matemáticas en la universidad de Córdoba. Motivos: primero, porque una universidad sin una facultad de matemáticas no tiene aquel honor que merece. Segundo, porque la matemática es esencial para los fines de la evangelización, porque sin la matemática no se conocen la física y la astronomía, motivo por el que muchas expediciones evangélicas naufragaron.
El padre Andrea fue él último gran rector de Córdoba, lo cogieron como un animal. Era de Mallorca, un hombre excepcional. Hace una batalla dentro de la congregación para que la facultad sea culturalmente calificada, pero con una finalidad totalmente misionera: el anuncio de Cristo. Y en esta batalla sale victorioso. Pero en julio de 1768 es llevado prisionero, como un malhechor, a España.
Y Francisco Javier que, cuando muere al final de 1500, el padre provincial lo encuentra con una túnica toda remendada con trozos de tela, uno sobre el otro, sin dientes. “Me puse a llorar" dice. He visto más que san Francisco Javier". Quiero decir: ¿por qué Giussani nos dijo eso? "Revivan aquella gran experiencia de que la fe de Cristo es el medio para vivir más intensamente también este - este, subrayado - mundo". La experiencia de las reducciones es exactamente esto esta belleza humana de hombres transfigurados por el acontecimiento cristiano. ¡No se puede leer de otra manera! También las imágenes que explicó el Prof. Sustersic no se explican sino en un hombre conmovido y cambiado. ¡Pero todas las iglesias de Chiquitania son un resplandor de oro! ¿Piensen, por qué la preocupación de las Iglesias llenas de oro? Para ellos era claro un concepto que también es claro para mí. ¡No se transforma el tercer mundo en el primer mundo sin el encuentro con la belleza! Yo, encontrando a Giussani, entendí que también yo, un garabato humano, soy bello ante los ojos de Dios. Y la belleza es una visión totalizadora de la vida. Por esto los jesuitas, como en la Edad Media, hacían estos templos de cinco, de tres naves. Fuera: "haec est domus Dei, haec est ianua coeli" (ésta es la casa de Dios, ésta es la puerta del cielo). Allí, yo, entrando en la Iglesia, debía ver el paraíso, no había ni siquiera ninguna señal de la pasión y muerte de Jesús, los símbolos de la pasión y la muerte en un altar lateral. Toda la Iglesia estaba llenísima de ángeles para indicar la belleza, el paraíso, la presencia ya hoy que estamos en este mundo, la música. La música era la característica del ir al trabajo, para los niños, para los adultos. La misa mayor de la mañana, del domingo, eran misas polifónicas.
Algunos aspectos y el último punto, algunas figuras. Porque, cuando Carrón el año pasado nos enseñaba a mirar a quién vive esta tensión, es el método de los jesuitas. Piensen en Ruíz de Montoya, representado por Robert De Niro, el que mata, ésta en la película es su historia un poco novelesca. Este hombre, el padre de los Guaraníes, cuando muere en Lima, al regresar de España donde obtiene del Rey la gracia de hacer un ejército para defenderse de los bandeirantes, los indios de Loreto, Argentina, hacen 5000 km a pie para ir a coger el cadáver y llevarlo a Loreto, donde aún están sus restos, en la incuria y en el abandono total en San Ignacio Mini. Es una cosa impresionante. El padre Antonio Zepp, el genio de las reducciones, que muere diciendo: "Me he entregado completamente a todos". Y muere con la frase de San Pablo: "Cupio dissolvi et esse cum Christo" (deseo morir para estar con Cristo). El padre Smith - y termino - este hombre suizo a quien el provincial, el padre Schumacher manda una carta de Suiza. Le pregunta: "¿Cómo está el rubio, alto, padre Smith"?. "De salud muy bien y como misionero canto, bailo y toco. ¿Todos los instrumentos musicales quién los fabrica? El padre Smith". Por último, los padres Mazzetta y Cataldino, los dos más grandes misioneros de las Marcas y Nápoles que están al inicio de la evangelización con los 140 italianos muertos en las reducciones en 140 años. Deseo terminar con la oración de San Ignacio de Loyola que dice la belleza de una historia de la cual me siento pobre pero protagonista con ellos de este hecho tan bonito. Dice: "Recibe, Señor, toda mi libertad, acepta mi memoria, mi inteligencia y toda mi voluntad. Todo lo que soy, lo que poseo me fue dado por ti. Yo vengo y pongo este don en tus manos, para dejarlo completamente a disposición de tu voluntad. Dame sólo tu amor con tu gracia y seré suficientemente rico y no te pediré nada más. Amén."

JESÚS CARRASCOSA:
Gracias, Aldo, por tu intervención y por tu trabajo. Concluyo con lo que vivimos en este momento y que señalé al principio: la debilidad de un pueblo es su memoria histórica, la derrota de un pueblo es cuando un pueblo acepta la versión del enemigo como propia. Lo que escuchamos hoy significa desenterrar el hacha de guerra sobre un argumento histórico fundamental, uno de los tres grandes temas con los que normalmente se combate a la Iglesia: las cruzadas, la inquisición, la colonización.
El fundamento del ataque realizado a través del tema de la colonización son las reducciones. Espero y estoy seguro de que se harán varias traducciones de este libro. El objetivo de la presentación de un libro es sentirse provocados a leerlo, en este caso, a leer este libro y a visitar esta exhibición que, estoy seguro, recorrerá el mundo entero. Gracias a todos.

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