San Pablo enterrado como un "emperador", así la ciencia ...
autor: Giovanni Maria Vian (entrevista)
fecha: 2009-06-30
fuente: CHIESA/ Vian: San Paolo sepolto da “imperatore”, così la scienza dà ragione alla tradizione

El mensaje lo ha anunciado nada menos que Su Santidad Benedicto XVI el domingo pasado con ocasión de la fiesta de los Santos Pedro y Pablo que continuaría el día siguiente. El sepultado bajo la Basílica de San Pablo extramuros es justo él, el apóstol de las Gentes. Es la ciencia que lo dice o, mejor dicho, confirma aquello que la tradición ya desde hace dos mil años afirmaba. El carbono habla claro: un hombre que vivió a caballo entre el I y el II siglo. Pero hablan claro también las otras huellas, el tejido hallado, las inscripciones, las fuentes históricas y, como dije antes, también la tradición popular. De hecho una oficialización aunque todavía revestida de tonos prudenciales, la Iglesia la hizo. Y la memoria vuelve a las anteriores grandes revelaciones como la del 23 de diciembre de 1950 cuando Pío XII pronunció la famosa frase por que la cúpula de Miguel Ángel se arqueaba "exactamente sobre el sepulcro del primer Obispo de Roma", cuando éste último vino a la luz. Y luego también el hallazgo de los huesos del primer papa anunciado con estas palabras: nuevas investigaciones pacientes y esmeradas fueron sucesivamente ejecutadas con resultado que Nosotros, confortados por el juicio de valiosas y prudentes personas competentes, creemos positivo: también las reliquias de San Pedro han sido identificadas de modo que podamos creer seguro, y damos alabanza a quien ha empleado atento estudio y larga y grande fatiga.

Ahora es el "momento" de San Pablo. Los mismos análisis, la misma cura y la misma prudencia el Vaticano ha reservado y probablemente seguirá reservando a la tumba de este Apóstol. Hemos hablado de ello con Juan Maria Vian, director de El Observador Romano además docente de Historia de la tradición y de la identidad cristiana

¿Cuál es el génesis de este descubrimiento?
Los detalles son los que ha comunicado públicamente hoy el cardenal arcipreste de San Pablo. El secreto pontificio por el momento hace imposible entrar más profundamente en el procedimiento a través del cual se ha desarrollado el análisis. Cierto es que en los entornos vaticanos la noticia se aprendió desde hace mucho tiempo. Todo ha empezado por orden del Pontífice. Se ha aprovechado de los "trabajos en curso" en la basílica Ostiense realizados en ocasión del año Paulino para indagar más a fondo también en la área más sagrada de la basílica que, por tradición, se creía conservara el sepulcro de San Pablo.

¿Por qué no se ha querido abrir completamente el sarcófago?
Fundamentalmente porque se encuentra en una situación arqueológicamente particular, visto que está situado entre dos grandes bloques de piedra. Se comprende que, considerada la delicadeza del objeto en cuestión, las razones de una investigación prudencial no sean nunca débiles. A esto también se suma la memoria de todas las disputas que hubo por las excavaciones en San Pedro. En aquella ocasión, queridas por voluntad del papa Pío XII y su predecesor Pío XI, las excavaciones duraron unos diez años, hasta el anuncio del 1950.

¿Qué ha sido descubierto exactamente?
Ni más ni menos de lo que el Papa ha declarado el domingo pasado. Han sido encontrados, además de restos óseos, también algunos fragmentos de lino y púrpura con huellas de oro. El papa ha sido muy preciso: huellas de un precioso tejido de lino pintado de púrpura y laminado con oro puro, un tejido azul con filamentos de lino. Lo que tengo que precisar es que Benedicto XVI ha declarado todo eso sobre la base de apuntes absolutamente científicos. Los pequeñísimos fragmentos óseos han sido en efecto sometidos al examen del C14 por expertos que no sabían de dónde provinieran y que han confirmado la tradición, o sea que le pertenecen a una persona que vivió entre el I y el II siglo. Eso parece confirmar la unánime e incontrastable tradición de los restos mortales del apóstol Pablo.

¿La descripción de estos vestidos qué nos permite entender? ¿Por qué debería ser una ulterior confirmación al carbono 14?
Para entender este punto hace falta siempre referirse al descubrimiento de la tumba de San Pedro y a los estudios sobre ella cumplidos por la gran estudiosa Margherita Guarducci. Más que de vestidos en efecto aquello de que se habla parece ser un paño, de tejido análogo a aquel de Pedro. En edad tardoantigua la púrpura es por excelencia el tejido imperial. Eso autorizó la estudiosa a confirmar las propias hipótesis. Explicándonos mejor: cuando Pietro murió probablemente fue enterrado en la que entonces era la necrópolis pagana. Un cierto Caio, que vivió alrededor del 200 d.C. nos informa de la presencia de dos pequeños "quioscos" funerarios, los que él llama "trofeos", una en la necrópolis Vaticana y la otra en la calle Ostiense. Son los quioscos de los dos santos. Cuando fue el tiempo de Constantino, el emperador hizo construir una basílica sobre el quiosco de San Pedro, enterrando la necrópolis y otra sobre el de San Pablo. Es muy probable que, como también ocurre al día de hoy, los cuerpos hayan sido desenterrados y envueltos en lo que Margherita Guarducci no titubeó a definir, con ocasión del descubrimiento de la tumba de San Pedro, "un paño reservado a la autoridad imperial". Y un paño de esta forma no pudo que ser utilizado para honrar a un príncipe de la Iglesia. Pues lo que se hizo por San Pedro se repitió por San Pablo.

¿De un punto de vista filológico, además que arqueológico, qué cosa cambiará este descubrimiento?
No cambiará mucho la narración contenida en los Hechos de los Apóstoles que, como sabemos, se interrumpe ex abrupto, suscitando, también ésta, numerosas y sugestivas hipótesis. Decimos más que nada que el grandísimo corpus de tradiciones orales no conservadas dentro del Nuevo Testamento, es reforzado indudablemente. La tradición del martirio de San Pablo, narración no considerada canónica, pero respetada en cuanto antiquísima y a pleno título perteneciente a la cultura cristiano católica, sale bastante reforzada, en cuanto las indicaciones "geográficas" en ella contenida habrían encontrado plena confirmación. A esto se suma, siempre en el discurso de los lugares del martirio, el reciente hallazgo de un fresco figurante el apóstol de las Gentes.

¿Se refiere a aquello de Santa Tecla, descubierto el pasado 19 junio?
Precisamente, las catacumbas de Santa Tecla. Aquella de Santa Tecla es una pequeña catacumba, poco lejos, un poco a Sur de la basílica de San Pablo extramuros. Es un sitio conocido desde el 1700, pero sin embargo se empezó a excavar alrededor de los años '50 y, como se ve, no se ha acabado todavía. Hace algunos días una restauradora mientras limpiaba una pared con un láser ligero se ha percatado que estaban emergiendo los rasgos de una figura pintada, reconocible en aquella de Pablo.

Una entera zona dedicada al santo es efectivamente particular
Se tenga en cuenta que aquel sitio hospedaba la tumba de una familia adinerada que con toda probabilidad se hizo enterrar cerca de San Pablo. A la época la basílica, construida en el 324 d.C. por Constantino, en efecto ya había sido ampliada por obra de papa Dámaso en cuya edad empezó la verdadera concepción de los santos Pedro y Pablo como concordia apostolorum. Pedro y Pablo vinieron representados juntos cada vez más porque fundadores de la Iglesia y concebidos como nuevos Dioscuros de la era cristiana.

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