Ser madre hace estúpidas
autor: Luca Maggi
fecha: 2012-09-25
fuente: IL CASO/ "Essere madri rende stupide". L'Italia cosa risponde?
(¿EL CASO / "Ser madre hace estúpidas". ¿Italia qué cosa contesta?)
traducción: Juan Carlos Gómez Echeverry

"Yo no soy mala, es que me diseñaron así". La joven feminista americana que quiere destruir el "mito" de la maternidad aconseja a las mujeres inteligentes no tener hijos.
"Estadísticas y estudios científicos hablan claro. En lugar de estación idílica en la vida de cada hombre y mujer, tener hijos hace a los individuos “menos felices y más deprimidos". En su último ensayo Why have kids?, Jessica Valenti habla de manera lapidaria y sin adornos: la escritora evangélica fundadora del blog Feministing, y ahora del semanal The Nation y del Berkman Center de Harvard, quiere destruir la convicción que la familia contribuya a la felicidad de la mujer. De esta manera sustenta que para la sociedad femenina americana la prole es una imposición cultural más que un deseo y, después de haber desquiciado con otros libros el mito de la pureza virginal, se lanza con tijeras y lápiz contra los hijos, otro muro que divide la sociedad contemporánea del futuro. Si sólo fuese una feminista estadounidense el asunto quedaría como un golpe de cabeza académico, pero sus orígenes italianos empujan a profundizar. No tanto por patriotismo - "yo no me siento italiano" y la Eurocopa no la hemos logrado -, sino por una cierta simpatía hacia los italo-americanos. Y quizás para trazar un puente entre los Estados Unidos e Italia, podría despertarse la discusión sobre las políticas para la familia, un tema que en nuestro país - más que obsoleto - parece ya fuera de tendencia, a tal punto que llega a molestar una discusión pública respecto a eso.
Desde hace cerca de medio siglo, Italia es una notable importadora de las modas y de las costumbres americanas - desde los S.U.V (1) hasta los poco conocidos agentes literarios -, pero no se había dado cuenta nunca de la atención que América dedica a la familia. Si en EE.UU la sociedad es más fuerte y ha sabido reaccionar con mayor empuje y resiliency (resiliencia) a la crisis, una de las razones - quizás ignorada por Jessica Valenti - es que "los Estados Unidos no viven el invierno demográfico" de Europa. Hay mucha energía creativa en el país. Por eso los americanos todavía pueden construir un futuro humano y decente", como ha dicho en una reciente entrevista George Weigel (2). Pero quizás sea suficiente un vistazo a nuestros conciudadanos europeos, lo que podría ofrecer una paradoja curiosa: en la tierra que hospeda (y a veces custodia) el Estado de la Iglesia, donde el partido más longevo y representativo ha llevado el nombre de "Democracia cristiana", la familia se ha encontrado en sumisión incluso bajo el aspecto económico, a diferencia de muchos países laicistas y pro-aborto de la Europa del Norte (véanse los Estados de Escandinavia).
¿En Why have kids? la autora lanza insultos muchas veces contra la maternidad, descrita como una fábula inculcada por siglos en la mentalidad femenina americana: "Lejos de ser el oficio más difícil y satisfactorio del mundo, es un rol malditamente deprimente", tanto que "las mujeres inteligentes harían mejor en no tener hijos". Las palabras de la escritora parecen un lamento más que una digresión académica, una provocación tan caprichosa que mira a los hijos con impaciencia, y sorprende leer que Jessica Valenti sea madre de una niña de dos años. Pero su primera preocupación no es discriminar a las mujeres estúpidas, como lo han malentendido algunos periódicos italianos. La autora americana es más fina: quiere convencer a las jóvenes mujeres, a quienes llama inteligentes y lanza una batalla de opinión en el plano del cociente intelectual, sabiendo que pocas se meterían de la parte opuesta.
En el ensayo la dinámica de la familia se simplifica demasiado: si el efecto son padres “menos felices y más deprimidos", la causa es el hijo. Quizás para encontrar un motivo más convincente hace falta orientar la atención más allá, hacia el tejido social cada vez más dividido por una crisis global – sobre todo de ideales más que de economía -, que en estos años atropella a un mundo tentado por un verdadero y real "consumismo de los fines”. Pero en Inglaterra sucede que, después de tantos años gastados en la búsqueda del éxito y la carrera, las mujeres redescubren el deseo de la maternidad. Ha sido así para Liz Jones, la estrella del periodismo británico que ha referido su historia al Daily Mail - contada en Il Foglio por Annalena Benini -: "Quería una carrera, la libertad, una casa bonita y mantenerme delgada. Como feminista, miraba por encima del hombro a las mamás". Luego, cuando a los cincuenta años ha mirado hacia atrás, para Liz Jones quedar embarazada se convirtió en el todo y la periodista se ha transformado en una ladrona de preservativos usados. En una carrera oculta hacia un hijo, la maternidad se ha convertido en una obsesión, una perversión que ha desesperado sus días, tanto de llevar a la cronista británica a publicar sus lágrimas de rabia. En nuestro país, en cambio, tener hijos se ha transformado en un rompecabezas por analizar y solucionar y la prole ya aparece como un peso social del cual es necesario descargarse.
Según el análisis sociológico de Jessica Valenti, si la maternidad es sentida en el mundo femenil americano como una imposición cultural y la familia como una jaula, la culpa es de los hijos. Y no surge la duda que el problema sea también del pensamiento feminista americano, que por años se ha obsesionado con mitos, como en el caso de Linda Gordon para quien "la familia nuclear debe ser destruida" y "cualquiera sea el significado final, la destrucción de las familias es ahora un proceso objetivamente revolucionario."

Sin caer en digresiones sobre la conservación de la especie, para dejárselas a las futuras científicas que seguirán el consejo de la autora - siempre que la generación anterior no decida ser demasiado "inteligente" -, sorprende la ingenuidad con la cual Jessica Valenti habla de la fatiga "malditamente deprimente" de ser padres. Suscita estupor que una hija, ahora madre de una niña de dos años, hable de la maternidad como si los únicos que deben crecer en la relación educativa fueran los hijos, mientras que los adultos - que ya han entendido todo - siguen sus propios sueños y la verdadera vida, que en el fondo continúa corriendo por fuera de la familia. Si Jessica Valenti intentase bajarse por un instante del tiovivo de los sueños, podría preguntarse si quien debe crecer tenga que ser no sólo su hija, sino quizás también ella.
Es de suponer al menos que las mamás - sobre todo del tercer milenio- se hayan frente a un trabajo difícil: entre las compras y la colada, a veces ocurre sentirse estúpida por parte de una erudita estadounidense, porque se ha elegido dar a la luz al futuro de la sociedad. Y de gastar por décadas invirtiendo en la educación de los propios hijos para que se conviertan en médicos, abogados pero sobre todo hombres, así que cuando grandes puedan también ayudar a una anciana feminista a salvarse de un infarto o atravesar la calle, sin darle una patada citando un panfleto sobre la estupidez de los viejos.
Señorita Valenti, déjese sugerir por un varón el título de su próximo ensayo, o por lo menos de un apéndice que puede añadir a su último libro: ¿Why have Jessica Valenti?

Notas del traductor
(1) S.U.V. (traducción del inglés: Sport Utility Vehicle), Vehículo Deportivo Utilitario: automóvil todoterreno ligero son los modelos de automóviles que combinan elementos de automóviles todoterreno y de automóviles de turismo.
(2) George Weigel (n. Baltimore, 1951) Escritor y politólogo católico estadounidense. Fue el Presidente fundador de la Fundación James Madison. Es el autor del best-seller Testigo de la esperanza, libro biográfico sobre Juan Pablo II.

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