Sócrates
fuente: Socrate

Exposición

Vida

  • Nace en Atenas en el 469 a.C. y muere en el 399 a.C. Hijo del escultor Sofronisco y de la partera Fenarete.
  • Parece que primero se casó con Mirto y después con Santipa, de carácter intratable (estaba de parte de los cínicos, que tenían aversión al matrimonio), de la cual tuvo en edad tardía dos hijos.
  • Participó en la vida política de su tiempo, simpatizando con los treinta tiranos, de quienes sin embargo no comparte ciertos excesos;
  • tenía un físico fortísimo, combatió durante la guerra del Peloponeso, en Potides y en Delos, demostrando coraje.
  • Testigos dicen que lo veían concentrarse en sí mismo, como olvidándose del mundo que está a su alrededor y olvidándose también del dolor (es Maritain quien subraya estas anécdotas, viendo en ellas un primer origen experiencial del concepto de alma, como interioridad no totalmente condicionable por el exterior).
  • De aspecto feo y satírico, tenía sin embargo un atractivo irresistible por su fuerte personalidad. Practicó el diálogo en las calles y plazas de Atenas.
  • Cuando regresó la democracia es mirado con sospecha por sus precedentes políticos. Es acusado de corromper a la juventud con doctrinas ateas y con este pretexto lo condenan a beber la cicuta.
  • Afrontó la muerte con serenidad, rehusando el exilio y la fuga, lo que confirma en sus discípulos una admiración desmedida.
  • Platón, su discípulo mas importante (en cuanto a la filosofía) muestra el espíritu que animaba al maestro como un querer enseñar a los hombres a conocerse y a curarse a si mismos, haciéndole decir estas palabras:

Oh mis conciudadanos de Atenas, estoy obligado y os amo; pero obedeceré a Dios antes que a vosotros; hasta que respire, hasta que sea capaz no cesaré de filosofar, de exhortaros, de amonestaros siempre, donde quiera que os encuentre y a mi modo, así:
“Oh tu que eres el mejor de los hombres, tu que eres ateniense, ciudadano de la más grande ciudad y la mas nombrada por su sabiduría y potencia, ¿no te avergüenzas de dedicarte a pensar en amasar riquezas lo más que puedes, en la fama y en los honores; y en cambio la inteligencia y la verdad de tu alma en absoluto piensas cuidar para que ella llegue a ser lo mejor posible?”. Y si alguno de vosotros dijese que no es verdad, y sostuviese que si la cuida, yo no lo dejaría ir sin mas ni mas, ni me iría yo sin interrogarlo, sino que lo interrogaré, lo estudiaré, lo confrontaré, y si me parece que el no posee virtud sino que solo dice poseerla, yo lo avergonzaré demostrándole que aquello que es más valioso el lo tiene por vil y que tiene como valiosas las cosas viles. Y esto lo haré con todo el que me entienda, con jóvenes y viejos, forasteros y ciudadanos; y más a vosotros ciudadanos os lo digo por que me sois mas cercanos. Esto, vosotros lo sabéis bien, es el orden de Dios; y yo estoy convencido que para vosotros no hay mayor bien en la ciudad que mi obediencia al Dios. En verdad yo no hago más con mi recorrer si no persuadiros, jóvenes y viejos, que debéis tener cuidado no del cuerpo, ni de las riqueza, ni de ninguna otra cosa sino en primer lugar del alma para que llegue a ser óptima y virtuosísima; que de las riquezas no nace la virtud sino que de la virtud nacen de las riquezas y todas las cosas que son un bien para los hombres, tanto para cada ciudadano en particular como para el estado.
Platón, Apología de Sócrates, 29 d - 30 b.

La cuestión socrática

Sócrates no escribió nada, desconfiando de la comunicación escrita que engaña e ilusiona, para apoyar todo en el diálogo vivo; entonces ¿cómo podemos saber que dijo? Basándose en los testimonios de quienes lo conocieron: Aristófanes, Polícrates, Jenofonte, Platón y de quien sin haberlo conocido ha escuchado de el por testimonios directos, como Aristóteles.

Aristófanes habla de el en la comedia Las nubes (representada en Atenas en el 423), presentándolo en perspectiva denigratoria, colocándolo con sofistas y naturalistas (se refiere probablemente al periodo juvenil de Sócrates). Sócrates es descrito como un holgazán que se sentaba al aire libre en un pensadero para corromper las mentes de los jóvenes, enseñándoles sus tesis naturalistas acerca de los dioses, negando las tradiciones religiosas de la polis.

Polícrates fue un sofista y se opuso a Sócrates acusándolo, en Acusación contra Sócrates del 393, de conservadurismo político y de desprecio de la democracia. Esto no tiene nada que ver con las tesis filosóficas de Sócrates, sino que muestran un forzada caricaturización de aspectos que no fueron centrales en Sócrates.

Jenofonte fue discípulo de Sócrates, pero no teniendo una mente filosófica comprende poco el mensaje más profundo: El retrato que no deja en Los Memorables raya con lo banal y superficial. El maestro que Jenófanes recuerda con veneración, es descrito sobretodo en sus características exteriores de bondad y paciencia.

Platón además que ser discípulo de Sócrates tenía una inteligencia filosófica que le permitió penetrar plenamente en el sentido del mensaje socrático; Pero también por esto la filosofía del maestro es leída a través de la óptica, fuerte y creativa del discípulo y por lo mismo no resulta fácil entender donde termina Sócrates y donde comienza Platón. Seguramente en los diálogos platónicos juveniles es más fuerte la incidencia del Sócrates real, mientras que en los diálogos sucesivos Platón coloca en boca de Sócrates sus tesis.

Aristóteles tiene el valor de ser un auténtico filósofo, habilitado para comprender en profundidad las tesis de Sócrates, pero la limitación de haberlo conocido personalmente.

Allí donde los testimonios concuerdan y atribuyen a Sócrates tesis que antes de el ninguno había sostenido y que después de el entraron a circular en la filosofía griega, es donde se puede afirmar con total verosimilitud que tales tesis fueron realmente sostenidas por Sócrates.

Pensamiento

Evolución de su pensamiento

Parece que en una primera fase, juvenil, Sócrates hubiese sido influenciado por físicos naturalista en especial por Anaxágoras. En esa fase el pensaba que fuese posible un saber del cosmos.
De tal convicción se separó, probablemente de manera gradual, reflexionando en las contradicciones en las que los físicos habían encallado; claro que algunos autores (como Taylor) hablan de una crisis brusca, tomando en serio la narración hecha por Platón en la apología acerca del coloquio de Sócrates con la Sibila. Esta última le habría revelado que el era el mas sabio de todos los griegos, precisamente por saber que no sabía nada, en especial por lo que tiene que ver con el cosmos y con el ser.
De esta manera Sócrates se concentró solo en un tipo de sabiduría, la que tiene que ver con el hombre, la anthropìne sofìa.

El fin de la filosofía de Sócrates

Para Sócrates el fin de la filosofía, a diferencia de los sofistas, no es la persuasión a toda costa (aun en menoscabo de la verdad) de un auditorio numeroso, con discursos largos (macrologicos) y que se apoyaban en la emotividad; para él, el fin de la filosofía es la educación del individuo, del alma, sobre el fundamento de la verdad, racionalmente alcanzada, con discursos breves y lógicos (braquilógicos).

El método dialéctico de Sócrates preveía esencialmente la relación con otros en la elaboración de la verdad. La verdad no es una elaboración exclusivamente individual (ya que existirían numerosísimas verdades) no en el sentido que un individuo no la pueda poseer y defender contra otros individuos (aunque fuesen muchos), como sucede cuando Sócrates fue condenado, sino en el sentido en que solo estando frente a otros con sinceridad humana, uno puede llegar a tener más certeza de la verdad. La verdad llega a ser una posesión propia solo si es comunicada y confrontada con otros. Una verdad no compartida ni confrontada con los demás viene a menos para el individuo que la ha entrevisto. Que después los demás la acepten en mayor o menor grado es otro problema: pueden rechazarla o dejar de buscarla pero el filósofo ha justificado su función y cumplido su tarea. Es por lo tanto dialéctica como diálogo. En un sentido parcialmente distinto del de Zenón de Elea, que entendía la dialéctica como contraposición, Sócrates entiende el diálogo y el método dialéctico no como una negación apriorística de la tesis contraria, sino como un camino común hacia la verdad, en el cual el otro puede jugar una función realmente constructiva.

La dialéctica se articulaba en cuatro aspectos o momentos fundamentales:

  • La ignorancia (solo se que nada se), con lo cual Sócrates antes de proponer la propia concepción deja que sea el interlocutor el que se exprese, fingiendo ser ignorante;
  • La ironía, con la cual Sócrates finge estar ensimismado en los presupuestos de su interlocutor;
  • La refutación (elegkon), con la cual el muestra como de tales presupuestos se llega a consecuencias inaceptables para el mismo interlocutor;
  • La mayeutica, es decir el arte de hacer parir (profesión de la madre), con la cual, después de haber destruido las falsas certezas y las falsas opiniones de su interlocutor, Sócrates lo ayuda a llegar con su misma razón, y ahora de manera bien fundamentada, a una nueva verdad. Se trataba en general de definiciones (o valores éticos) cargados de una validez universal, reconocibles como tales por todos (a diferencia de las tesis sofistas).

Antropología

Objeto de la reflexión socrática no es el ser ni el cosmos sino el hombre.

Su rechazo hacia la reflexión de temas metafísicos o cosmológicos ha sido interpretado en varias formas. Para algunos sería indicio del escepticismo, lo que lo pondría en relación directa con los sofistas. Sin embargo esta conclusión no parece justa: Sócrates testimonió con su palabra y con su vida que creía en una verdad absoluta y obedeciendo a esto llegó hasta la muerte. Antes bien probablemente percibió que era más urgente detenerse en el tema antropológico, más necesario entonces, sobretodo después de las desilusionantes contradicciones a las que parecía haber llegado la parábola de la anterior reflexión metafísico-cosmológica.

El hombre no es esencialmente su cuerpo, sino su alma

Lo más importante, lo que verdaderamente vale es el alma, que efectivamente tiene un nivel respecto superior al cuerpo (semejante y mas aún que la superioridad del vegetal sobre la piedra o del animal sobre el vegetal); y realmente el alma perdura mas que el cuerpo. Tal tesis no esta nueva en la cultura griega: todo el llamado filón mediterráneo (pre indoeuropeo), es decir el órfico-mistérico, el filón de la religión dionisiaca que se oponía a la olímpica, colocaba la consistencia del hombre en su alma; sin embargo Sócrates es el primero que emparenta íntimamente, une, la idea de alma espiritual inmortal con el carácter de la racionalidad: el filón órfico-mistérico ponía la esencia del alma en la racionalidad, o el menos en una instintividad afectivo-emocional;

El alma es esencialmente razón

Como acabamos de decir, el hombre no se encuentra a sí mismo cuando abdica de la racionalidad (como en las fiestas dionisiacas), sino reflexionando, usando su conciencia; lo que significa que realizar lo humano es realizar la racionalidad, comportarse racionalmente.

Etica

  • El bien es obrar según la razón: esta es la virtud;
  • las pasiones y el placer no siempre concuerdan con la racionalidad: no son en si negativas, pero deben estar en la armonía y en la medida que la razón les dicta
  • para hacer el bien es necesario y suficiente conocerlo (intelectualismo socrático): es imposible hacer el mal sabiendo que es mal;
  • una divinidad existe y es reconocida, pero el motivo por el cual se debe hacer el bien está todo en nuestra misma humanidad (sin esperar premios o castigos ultraterrenos, sino por fidelidad a nosotros mismos).

Para un juicio

Nietzsche pensaba que con Sócrates se empezó la corrupción del pensamiento occidental: el filósofo ateniense habría vuelto árido el impulso espontáneo-instintivo sometiéndolo al harnero de una reflexión racional que frena y reprime lo inmediato.
No se puede negar que exista el riesgo de un exceso de racionalización , o, para citar un ejemplo existencial, en su proverbial imperturbabilidad, con la que parecía restablecerse la componente normal de emotividad y de afectividad. Píensese por ejemplo en su imperturbabilidad frente a las chanzas satíricas de algunos jóvenes atenienses, que en cambio provocaban la ira de sus discípulos, o también en su actitud mesurada ante la inminencia de la muerte.

Yendo más allá de sus límites, es justo reconocer sus méritos:

  • Su preocupación por cultivar el juicio de la razón, aun con los límites señalados, indica una postura positiva hacia la realidad, la cual es reconocida como perneada de significado, como no falaz, ni engañosa;
  • También es positivo su reconocimiento de la existencia de una dimensión espiritual inmortal, que habría abierto el camino a la filosofía platónica: el ve que el hombre no es solo materia, y que existe una dimensión invisible que da sentido y dignidad a lo finito;

Textos

Las vicisitudes del deseo humano: meditación sobre Sócrates de Stanislaw Grygiel (en italian)

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