Una educación distributista
autor: Stratford Caldecott
fecha: 2012-10-23
fuente: Un'educazione distributista
Tomado de: A distributist education, The distribuist review, 2012-07-09
traducción: Gianmaria Spagnoletti (del inglés al italiano)
María Eugenia Flores Luna (del italiano al español)

Por gentil concesión del amigo Stratford Caldecott, al que agradecemos, publicamos la traducción de una intervención publicada por el sitio Distributist Review sobre la educación distributista; el breve ensayo retoma algunos conceptos ya expresados por Caldecott en otra intervención de título "La cuestión del objetivo", a la cual dimos espacio hace algunos meses y de sus volúmenes Beauty for Truth's sake y Beauty en the Word.

Aprovechamos para pedirles a todos nuestros lectores sostener a nuestro Stratford, con la oración cristiana, que está afrontando una enfermedad. Nuestros amigos Caldecott (Stratford su mujer Leonie y las hijas) estarán muy agradecidos.

¿Existe una filosofía distributista de la educación? Y si existiera, ¿cuál sería?

Por "distributismo" entiendo la visión según la cual la propiedad privada debería ser abundantemente distribuida en la sociedad, en lugar de ser distribuida en pocas manos, para hacer de modo que más personas, o hasta la mayor parte, puedan tomarse la responsabilidad de las propias familias a través de un trabajo productivo y decoroso. Esto puede ser visto como una expresión práctica o implicación de las doctrinas sociales católicas de la subsidiariedad en la solidaridad, del bien común y de la familia como mejor fundación de una sana sociedad civil.

El distributismo no es el socialismo. No prevé que la propiedad sea robada al rico y dada al pobre, o expropiada por el Estado, o por un partido que representa el pueblo, sino más bien que la ley haga fácil para el poseedor, propietario de tierra, comerciante o negociante el sobrevivir, y difícil para el magnate acumular así tanta riqueza y poder que el susodicho [el propietario/comerciante/negociante n.d.T.] sea obligado a convertirse en nada más que un dependiente suyo o, de hecho, un esclavo asalariado. [1]

Se supone que los humanos ya no sean felices gracias a la acumulación de grandes riquezas sino a través de la posesión de la libertad, en el sentido de autorresponsabilidad y autodeterminación y especialmente libertad de crear y sostener una familia. A un hombre debería ser permitido estar de pie solo y no colgar del cinturón de otro.

Si ésta es una comprensión correcta de la naturaleza humana, entonces construir una sociedad donde libertad, responsabilidad y propiedad sean distribuidas ampliamente no es imponernos otra ideología sino más bien liberarnos de las ideologías - liberarnos para vivir según los mejores instintos humanos.

De hecho el distributismo no es tanto una política económica cuanto una filosofía y una forma de vivir. G.K Chesterton y sus amigos, que originalmente lo propusieron al principio del siglo XX, habían perdido la fe en los políticos y en los partidos y trataban en cambio de inspirar un movimiento popular - un movimiento de renovación espiritual - como apoyo a la familia amplia y del "buen trabajo" (para usar una expresión de E. F. Schumacher).

Algo parecido podría ser afirmado en el campo de la educación, que en la gran tradición occidental es o debería ser una educación a favor de la libertad - una educación "liberal". En mi estudio en dos partes de las siete Artes Liberales que he completado recientemente (Beauty for Truth's Sake y Beauty in the Word), muestro cómo estas artes se hayan desarrollado como una preparación de la más alta libertad humana que culmina en la contemplación religiosa y en la santidad - la consecución de Verdad, Belleza y Bondad. El estudio de estas siete artes era preparatorio al de filosofía y teología, en el cual el alma podía obtener su libertad más alta.

Las tres artes del lenguaje consistían en la reminiscencia del ser a través de la Gramática, la revelación de la libertad a través de la Dialéctica y la comunicación de la comprensión a través de la Retórica. Las cuatro artes matemáticas estaban dedicadas al estudio de la forma en el número, en la figura, en la música, en la astronomía, y así el descubrimiento de las armonías de espacio y tiempo - "el cosmos" descubierto, quizás, por Pitágoras.

El "re-encanto" de la educación no es la simple reiteración de aquellas antiguas categorías ni una tentativa de obligar el universo a conformarse a una cosmología primitiva sino a una renovación de la búsqueda de armonía y del Logos dentro del complejo mundo revelado por la ciencia moderna y la reintegración de ciencia con arte y las disciplinas humanísticas a través de la apreciación de los poderes humanos poéticos e imaginativos que operan igualmente en ambos.

Nuestro sistema educativo siempre refleja una particular mirada sobre la naturaleza humana. Gran parte de la educación moderna refleja una mirada fragmentaria y el apelo que he tratado de hacer a través de mis libros es por una visión más holística. En efecto creo que la naturaleza humana en su integridad se revela a nosotros en la figura de Cristo, aunque una persona no tenga que compartir aquella fe para reconocer la comprensión que deriva de ella.

¿Cómo es este "distributista"? Cómo el distributismo está basado en la noción de que podríamos volvernos todos más libres y por lo tanto más felices (en el sentido de "beatos") creciendo en la verdadera libertad, no la simple libertad de elección sino libertad de ser capaces de elegir el bien. Aquella libertad es conseguida por la distribución más amplia de la sabiduría. De hecho diría que el distributismo en sentido económico y social siempre fracasará si no será sustentado por la adquisición más amplia de sabiduría, es decir de libertad intelectual en la verdad, puesto que en último análisis es la verdad que nos hace libres. Así, el éxito del distributismo muy probablemente dependerá del exitoso re-encanto de la educación.

Se da el caso que las escuelas mismas constituyan un target ideal para la reforma distributista. Desde el momento en que los padres son los primeros educadores de sus hijos, es apropiado que ejerzan su responsabilidad instruyéndolos en casa o desempeñando un rol activo en la escuela local. Ciertamente, en muchas escuelas los padres podrían formar una parte de la junta de administración pero una solución más distributista sería, para los padres, poseer la escuela como "cuerpo" administrándola como organización benéfica o cooperativa para el beneficio de los hijos, libres del control gubernativo.

En el Medievo las universidades tuvieron origen como corporaciones poseídas y administradas por grupos de profesores o estudiantes. Hoy muchas escuelas primarias, medias y secundarias son fundadas por padres y profesores (la Chesterton Academy es un ejemplo evidente) o son liberadas del control estatal. Estos experimentos merecen nuestra atención y nuestro estímulo. En muchos modos el futuro del distributismo y quizás, en cierto modo, de la civilización misma, depende de su éxito.

Notas

[1] El distributismo es menos irrealizable de cuanto a menudo no se considere - aunque dependa, como digo más adelante, de la presencia de un cierto espíritu de cooperación. En países menos desarrollados es eminentemente práctico, y también en el Occidente desarrollado podría sugerir alternativas viables a un sistema económico sin duda al borde del colapso. Algunos de estos enfoques alternativos al mundo bancario y de negocios son reportados en la encíclica Caritas in Veritate de Papa Benedicto XVI.

-
Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License